Chapter 3: Shareholder wealth effects 59
3.3 Data and methodology 83
3.3.3 The event-study methodology 91
La Agricultura Orgánica emplea gran variedad de opciones tecnológicas con el empeño de reducir y hacer recuperables los costos de producción, proteger la salud, mejorar la calidad de vida y la calidad del ambiente, a la vez que intensifican
las interacciones biológicas y los procesos naturales beneficiosos. A través de estos sistemas y métodos se trata de minimizar la dependencia del abasto exterior de insumos y optimizar el uso de los recursos propios en la producción, presentándose como un camino mucho más compatible con las realidades edafoclimáticas y socioeconómicas de México (Salazar etal., 2003).
La agricultura orgánica rescata las prácticas tradicionales de producción, pero no descarta los avances tecnológicos no contaminantes, sino más bien los incorpora, adaptándolos a cada situación particular (FAO, 2003).
Los consumidores están cada vez más interesados en el consumo de alimentos inocuos, en especial los degustados en fresco, como las hortalizas, prefiriendo aquellos libres de agroquímicos y con alto valor nutricional, sin deterioro de la armonía con el medio ambiente (Márquez y Cano, 2005).
Una opción para la generación de este tipo de alimentos es la producción orgánica, método agrícola en el que no se utilizan fertilizantes ni plaguicidas sintéticos (Márquez-Hernández etal., 2006).
2.6.1 Importancia de la agricultura orgánica
La agricultura orgánica es un sistema de producción que mantiene y mejora la salud de los suelos, los ecosistemas y las personas. Se basa fundamentalmente en los procesos ecológicos, la biodiversidad y los ciclos adaptados a las condiciones locales, sin usar insumos que tengan efectos adversos. La agricultura orgánica combina tradición, innovación y ciencia para favorecer el medio ambiente que
compartimos y promover relaciones justas y una buena calidad de vida para todos los que participan en ella (IFOAM, 2009).
Según Cabrera y Contreras, (2005) la agricultura orgánica cuyo objetivo fundamental es la obtención de alimentos de máxima calidad. La agricultura orgánica respeta el medio ambiente y ayuda a conservar la fertilidad de la tierra mediante la utilización óptima de los recursos naturales.
2.6.2 Ventajas de la agricultura orgánica
Según SAG (2013) las principales ventajas de la agricultura orgánica son: - Elevar el potencial productivo de los suelos, generando condiciones para una
mayor actividad biológica, mejorando su estructura y perfil químico, además de contribuir a la disminución que conlleve a su erosión. Además, existe un enriquecimiento genético donde interactúan distintas especies animales y vegetales, lo que logra un equilibrio ecológico que permite disminuir el ataque de plagas y enfermedades. Los productos agrícolas presentan mejor post cosecha que tienen mejor calidad nutricional y organoléptica.
- Desde el punto de vista económico, este sistema de producción, presenta como principales ventajas; el mejor precio que se obtiene en el mercado, lo cual sumado a que en ocasiones se puede tener un menor costo del manejo productivo, logrando una mayor rentabilidad. Además, el valor del predio aumenta en la medida que se van mejorando y recuperando sus recursos naturales (suelo, biodiversidad, entre otros).
2.6.3 La agricultura orgánica en el mundo
De acuerdo con Gómez y Gómez. (2004) el dinámico y atractivo mercado de los alimentos orgánicos está estimulando poderosamente la reconversión de la
agricultura convencional a la agricultura orgánica. En el mundo se registran más de 24 millones de hectáreas cultivadas orgánicamente. Entre los países con mayor superficie orgánica cultivada está en primer lugar, Australia, con 10 millones de hectáreas, seguido por Argentina, con casi 3 millones, e Italia con 1.2 millones. A estos países les siguen en importancia, Estados Unidos, Brasil, Uruguay, Gran Bretaña, Alemania, España y Francia.
El mercado de alimentos y productos orgánicos se desarrolla y expande de manera muy acelerada. Ningún otro grupo de productos agropecuarios registra tasas de crecimiento de la producción por arriba de 20% anual y tiene, además, la particularidad de que todavía no puede satisfacer la demanda, como sucede con los de carácter orgánico en Europa, Japón y América del Norte (Gómez etal., 2002).
Hay 37,2 millones de hectáreas de tierras agrícolas orgánicas. Las regiones con las mayores áreas de tierras agrícolas orgánicas son Oceanía (12,2 millones de hectáreas, 33 por ciento de las tierras agrícolas orgánicas del mundo) y Europa (10,6 millones de hectáreas, 29 por ciento). América Latina tiene 6.9 millones de hectáreas (18.4 por ciento) seguidas de Asia (3.7 millones de hectáreas, 10 por ciento), América del Norte (2.8 millones de hectáreas, 7.5 por ciento) y África (1.1 millones de hectáreas, 3 por ciento). Los países con la mayor cantidad de tierras agrícolas orgánicas son Australia (12 millones de hectáreas), Argentina (3,8 millones de hectáreas) y Estados Unidos (1,9 millones de hectáreas) (Willer etal., 2013).
Eguillor (2017) cita que de los 90,6 millones de hectáreas orgánicas certificadas, la mayor superficie corresponde a la dedicada a los cultivos agrícolas, con 50,9 millones de hectáreas, manejadas por unos 2,4 millones de agricultores. En cuanto a los países con mayor superficie orgánica, se destaca en primer lugar Australia, con 22,7 millones de hectáreas, seguida por Argentina, con 3,1 millones,
y Estados Unidos y España, con 2,0 millones de hectáreas cada uno. Los países que le sigue son china, Italia, Francia, Uruguay, India y Alemania.
2.6.4 La agricultura orgánica en México
De acuerdo con SAGARPA. (2016) el país se ubica como cuarto productor mundial de alimentos orgánicos con 2.3 millones de productores y 169 mil hectáreas. En México existe un importante potencial en la producción de alimentos orgánicos con una superficie cercana a 169 mil hectáreas, de las cuales se lleva un avance en su certificación, por parte de empresas autorizadas, de 88.3 mil hectáreas, lo que beneficia a 2.3 millones de productores.
Entre los países que han experimentado un crecimiento en superficie orgánica superior a 25% anual están Argentina, Italia, España, Brasil, México, Finlandia, Gran Bretaña, Dinamarca, Francia y Uruguay (Gómez y Gómez, 2004).