DURING THE BUDGET DEBATE IN
9. Evidence from interviews
Los estudios que se presentan a continuación contemplan la Calidad de Vida desde una concepción global. Los estudios hallados en la literatura científica reciente sobre Calidad de Vida y prostitución son escasos y se han encontrado tan sólo dos autores que evalúen la Calidad de Vida a partir del modelo de la OMS.
Sobre la Satisfacción con la vida se ha encontrado el estudio de Baker, Wilson yWinebarger (2004); además de la satisfacción, se evalúa la Salud Física y la vivencia y valoración del estigma. El estudio cuenta con 26 mujeres que ejercen en la calle; se les aplica un cuestionario de Salud, una escala sobre el estigma, y la escala de Satisfacción con la Vida. Los resultados son los siguientes: 21 mujeres tenían problemas de Salud agudos o crónicos; sólo 11 solicitaron atención sanitaria. Los sentimientos de estigmatización eran variables y puntuaban desde muy bajos hasta muy altos; todas las mujeres se consideraron insatisfechas con su vida.
El estudio más amplio y específico sobre Calidad de Vida que se ha hallado en la literatura científica está realizado en China. Los autores Wong, Holroyd, Gray y Ling (2006) realizan un estudio transversal sobre la Calidad de Vida (según la Organización Mundial de la Salud) de las mujeres que ejercen la prostitución de calle en Hong Kong; la muestra (N= 89) fue comparada con una muestra de mujeres de la población general (que no ejercen). Las puntuaciones medias en el cuestionario de Calidad de Vida (WHOQOL-BREF) fueron 12,56, 12,18, 1,96 y 12,10 en la Salud física, psicológica, relaciones sociales, y Salud del ambiente. Cuando se compara con las que no ejercen, estas obtienen puntuaciones mas altas en todos los ámbitos, excepto en las relaciones
170 sociales. En cuanto a las puntuaciones globales, las que ejercen obtienen puntuaciones más bajas en satisfacción general en Calidad de vida (2,69 frente a 3,55 de la muestra normalizada), pero una satisfacción similar en la percepción de su estado general de Salud (3,63 vs 3,47). Sin embargo, si se les pregunta sobre aspectos más concretos de su estado de Salud, las que ejercen obtuvieron puntuaciones significativas más altas en dolor y el malestar (1,90 vs 3,42), menos energía y más fatiga (1,56 vs 4,86,); el 21,3% de la muestra declararon haber estado enfermas durante los últimos 3 meses, y más de la mitad (52,7%) habían estado enfermas más de una vez en los últimos 3 meses, aunque menos de la mitad (47,4%) habían visto un médico. Entre las mujeres que ejercen el (15,7%) dijeron que estaban tomando medicamentos y el 71,4% de ellas estaban tomando medicamentos sin receta. Con respecto a la Salud psicológica las mujeres que ejercen tenían menos disfrute de la vida, algunas no encontraban sentido a su vida. El 89,9% admitieron sentirse estresadas, cuyas causas fueron la situación financiera (43,1%), la familia / relaciones sociales (23,2%), la ocupación (13,9%), y otras cuestiones relacionadas con la Salud (11,9%). Con respecto al apoyo social, el 34,8% dijeron que no tenían ningún apoyo social, y las que lo tenían solía ser de amigos. En el dominio ambiental, se analizaron las condiciones laborales de la actividad y las agresiones. Con respecto a las agresiones sólo el 3,4% habían denunciado en el caso de violación; las causas para esta baja puntuación son, entre otras, la falta de regularización de la actividad, el miedo al acoso policial, la incapacidad de denunciar por falta de protección jurídica.
Virginia Mazuela Coll y Ana P. Almarza Cuadrado (2008), del Programa Betania, realizan un estudio sobre Calidad de Vida y prostitución. El programa Betania interviene con mujeres que ejercen la prostitución desde el 1996 en Burgos y Miranda de Ebro; cuenta con Casa de Acogida, Centro Día y Acercamiento a los lugares de ejercicio. El programa atiende a mujeres de países diferentes (Brasil y Rumania principalmente, siguiendo Bolivia, Colombia, Argentina, Ecuador, Bulgaria, Nigeria…). Los indicadores de Calidad de Vida son elegidos a partir de la encuesta realizada en la última década por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y a partir de la teoría de Schalock (1996). El objetivo del estudio es analizar la situación real que viven las mujeres desde sus percepciones y sentimientos; los datos son recogidos y analizados a partir de las consultas, entrevistas distendidas e historias de vida, etc. Se ha contado con una muestra de 478 mujeres que han pasado por el programa (1996 –2007). Los indicadores analizados son los siguientes: valoración de la situación personal en el último año (Grado de felicidad general; capacidad de actuar ante los problemas; sentimientos de soledad; actitud frente al trabajo; sentido de la vida; expectativas). Indicadores de Calidad de vida en el área de bienestar material; área Trabajo; área de Educación; Atención y acceso sanitario; relaciones interpersonales; Ocio y
171 Deporte y tiempo libre; Vivienda; Indicadores de calidad de vida en el Entorno físico-social y por último Indicadores de Calidad de vida en el área Seguridad. Las conclusiones (Mazuela y Almarza, 2008, p. 34) del estudio son las siguientes:
- El nivel de ingresos es superior al ganado en otras actividades (servicio doméstico, cuidado de personas), pero coexisten condicionantes que confirman una baja Calidad de Vida: inestabilidad, dificultades para controlar sus ingresos, etc.
- Se detecta falta absoluta de seguridad jurídica que se extiende a toda la población inmigrante, pero en el caso de las mujeres que ejercen este aspecto se acentúa (estrés y temor permanente a ser deportadas, continuas redadas y amenazas).
- Se detecta falta de seguridad física: expuestas a violencia machista, negativa de los varones a usar preservativo, riesgos para la Salud, etc.
- Atentados permanentes a su dignidad y faltas de respeto continúas, fuente principal de su infelicidad.
- Dificultades para el desarrollo personal causadas por la estigmatización, la desconfianza en sus propias capacidades, la baja autoestima, etc. El ambiente de violencia, conflicto, alegalidad y delictivo no propicia ningún crecimiento humano; la falta de reconocimiento de la prostitución como trabajo agrava esta situación.
- Falta de tiempo: para sí mismas, para el ocio, para la formación, para ir al médico…, - El aislamiento físico y social les lleva a la soledad en todas sus facetas: familiar, social y de
pareja, incidiendo en otros factores como el desarrollo personal, la capacidad para ejercer y reivindicar sus derechos y responsabilidades.
- Dificultades para la autodeterminación: entendida como el grado de identificación y capacidad para realizar las necesidades y deseos que agradan y determinar lo que desagrada. La falta de información o la desinformación impide el ejercicio de la libertad. - Inestabilidad y la movilidad permanente en la que viven la mayor parte de mujeres en
prostitución que provoca la carencia de relaciones interpersonales, incluida la pareja y la imposibilidad de disfrutar el bienestar material que venían buscando.
- Carencia en el disfrute y en el ejercicio de sus derechos y responsabilidades debido a la invisibilidad a la que están sometidas las mujeres en prostitución: dificultades para obtener el permiso de residencia, dificultad para obtener la tarjeta sanitaria, condiciones de explotación en el entrono laboral.
172 Ballester (2000) analiza las dimensiones de Calidad de Vida y de las personas que ejercen la prostitución para diseñar un programa de intervención; las necesidades detectadas son las siguientes:
- Necesidad de bienestar físico (problemas-riesgos de Salud: enfermedades de transmisión sexual, etc.);
- Necesidad de seguridad y protección (control por parte de las mafias y chulos, violencia por parte de algunos clientes, etc.);
- Otras necesidades sociales (se altera la dinámica familiar, abandono de la pareja, explotación laboral, deserción escolar, poca o ninguna solvencia económica al margen de la prostitución, etc.);
- Necesidad de aceptación y pertenencia a un grupo (dificultades de reconocimiento social de su actividad), así como de ser estimada y respetada (dificultades de reconocimiento interpersonal de su actividad, temor, rechazo/resignación ante su situación, estados de angustia y a veces depresión, inestabilidad emocional, etc.);
- Necesidad de autorrealización (dificultad para tomar decisiones que afectan el proyecto de vida, ausencia de futuro, etc.).
En función de estas necesidades los autores Ballester, Orte y Perelló (2003, p. 107) diseñan un programa de intervención para mejorar la Calidad de Vida de las personas que ejercen la prostitución. Inicialmente se trabaja con un mínimo de 20 mujeres dedicadas a la prostitución con edades entre 18 y 29 años. Los instrumentos que se han diseñado para facilitar el trabajo son: entrevista de selección y entrevista de ingreso al programa; ambas entrevistas serán abiertas, basadas en un guión orientativo; cuestionario de historia de vida e inventario de eventos estresantes y psicosociales de la prostitución; ambos cuestionarios serán cerrados y se procederá a validarlos en el proceso de actuación. Una vez que se inicia el programa se comienza por la aplicación específica del programa de reducción de riesgos a través del modelo propuesto por Weinstein (1988). El modelo gira en torno al desarrollo de las creencias y de las intenciones a través del tiempo para conducir a la acción. El proceso tiene una serie de etapas (las personas se comportan de manera cualitativamente diferente en los diversos momentos del proceso de adopción de precauciones, y las clases de intervenciones y de información requeridas para que las personas se aproximen más a la conducta óptima de reducción de riesgos varían según los grupos socioculturales y las características personales). El modelo tiene en cuenta los siguientes factores: Susceptibilidad al riesgo: La severidad del riesgo y la efectividad de la precaución. Proceso de toma de decisiones. Construcción
173 y ejecución de los programas de cambio; en esta etapa se formulan las estrategias necesarias para reducir o eliminar los factores de riesgo al igual que el fortalecimiento de aquellos elementos que permitan mantener una adecuada conducta más autónoma y saludable, con el fin de mejorar la calidad de vida de las mujeres dedicadas a la prostitución, traducido en acciones concretas y reales. El programa de intervención se basó en 10 talleres diferentes, desarrollados grupalmente, con el apoyo de materiales escritos y sesiones individuales. Los temas tratados son variados: Situación legal. Recursos sociales. Desenvolvimiento en el medio. Sexualidad. Enfermedades de transmisión sexual. Afrontamiento de conflictos, situaciones violentas, etc. Necesidades personales-familiares (hijos, familias...). Demandas de las propias mujeres. Alternativas viables, apoyo por parte de los diversos recursos.
Este programa de intervención fue evaluado posteriormente para valorar la eficacia de la intervención. Los resultados son presentados por Ballester, Perelló y Vecina (2007): se analizaron las opiniones de las mujeres y de los profesionales mediante una escala de intervalo tipo Likert (1- 5); las siete variables que obtuvieron evaluaciones positivas, ordenadas según el grado de aceptación son: adquirir nuevos conocimientos sobre su actividad y su situación, así cómo hacer frente a sus consecuencias (Información integrada); contribuir a que se sienta más a gusto consigo misma (Autoestima); contribuir a que las mujeres controlen mejor su propia situación (Autocontrol- control de la situación de estrés); mejorar en aspectos básicos como la relación afectiva con las personas cercanas y la familia (Relaciones afectivas); aumentar la relación con amigos y otras personas fuera de la práctica de la prostitución (Relaciones sociales); contribuir a que entre en contacto con otros servicios que le aporten apoyo efectivo (Relaciones con la red formal de apoyo); contribuir a que realice actividades positivas fuera del domicilio (Tiempo libre).
En Castilla y León se llevan a cabo dos estudios sobre Calidad de Vida y prostitución a través de la aplicación del cuestionario diseñado por la OMS el WHOQOL-BREF (1996). El primer estudio (Pinedo, 2005) se realiza con 20 mujeres que ejercen en club, piso y calle. Las puntuaciones obtenidas son comparadas con las obtenidas en la población normal en España (Lucas, 1996). Los resultados en el cuestionario son los siguientes (tabla 30):
174 Tabla 30: Calidad de Vida de la muestra de mujeres que ejercen prostitución y comparación con otras muestras. Fuente:
Salud y Calidad de Vida en las mujeres que ejercen la prostitución: estudio cuantitativo (Pinedo, 2005, p. 9)
Se han encontrado diferencias estadísticamente significativas en la subescala de Salud Física, en la de Salud Psicológica y en la de Salud Social. En las tres el grupo de mujeres que ejercen prostitución en club o piso presenta medias mayores, es decir, mejor Calidad de Vida que el grupo de mujeres que ejerce en la calle. Comparando las medias con las que se obtuvieron en la muestra Barcelona con sujetos sanos (Lucas, 1996) en las subescalas de Salud física, psicológica y social las puntuaciones para ambos grupos de mujeres que ejercen prostitución son menores, se asemejan más a las medias obtenidas con ―sujetos enfermos‖ e incluso a la media de la muestra de ―personas con esquizofrenia‖
La misma autora (Pinedo 2008, p. 276) replica el estudio con una muestra más amplia. Los datos de su muestra se comparan con el baremo de la escala utilizada por Lucas (1996). Los resultados que se hallan son los siguientes: se encuentran diferencias significativas en todas las escalas, de forma que las personas que ejercen la prostitución presentan mejor Salud física, mejor Salud psicológica y mejor Salud ambiental que el baremo para la población sana, pero presenta peor Salud social (ver tabla 31). El análisis, en función de la modalidad, ha hallado el mismo patrón que al tomar la muestra en su conjunto, exceptuando para las personas que ejercen en la calle. Las personas que ejercen en la calle presentan mejor Salud ambiental, pero presentan peor Salud social y no hay diferencias con la Salud física y psicológica. Los resultados se presentan en la tabla siguiente (tabla 48). Además de analizar la Calidad de Vida la autora hace un análisis sobre los predictores o variables que pueden explicar las diferencias en Calidad de Vida de las personas que ejercen la prostitución. Las conclusiones son los siguientes (Pinedo, 2008, p. 366): las necesidades interpersonales básicas explican mejor la Calidad de Vida que los factores de Salud relacionados con la prostitución; la depresión y la autoestima (bienestar emocional) y la soledad social y la satisfacción sexual (relaciones interpersonales) son los factores explicativos de la Calidad de Vida de las personas que ejercen prostitución. Para el grupo de personas que ejercen prostitución de calle se
175 ha detectado un factor específico que explican su Calidad de Vida y está relacionado con sus relaciones interpersonales y es la soledad familiar: el VIH/SIDA y las agresiones sexuales son factores explicativos de la Salud física y psicológica, respectivamente; esto no sucede para las personas que ejercen en piso o club. La soledad social es un factor explicativo específico de la Salud física, psicológica y ambiental de las personas que ejercen prostitución de exterior. Aunque todo el colectivo de personas que ejercen prostitución siente altos niveles de soledad social, éstos son más influyentes en la explicación de la Salud física, psicológica y ambiental del grupo de personas que ejercen en la calle. En conclusión, la autora (Pinedo, 2008) considera que los principales problemas que presenta este colectivo en la actualidad se relacionan con las malas condiciones en las que ejercen prostitución y las carencias de tipo afectivo y social como depresión, soledad emocional y social, depresión sexual y baja Salud social. Estas necesidades detectadas deberían ser la base de los programas de intervención.
Tabla 31: Calidad de Vida de las personas que ejercen la prostitución. Fuente: Características psicosociales, calidad de vida y necesidades de las personas que ejercen prostitución (Pinedo, 2008, p.277)
177 Existen numerosos motivos que hacen necesario el estudio científico del colectivo de mujeres que ejercen prostitución, en concreto las condiciones en las que ejercen esta actividad, su estado de salud y su Calidad de Vida.
En primer lugar, es necesario analizar el colectivo en toda su heterogeneidad para ofrecer respuestas diversas.
Las mujeres que ejercen la prostitución conforman un grupo muy heterogéneo (Orte y Ballester, 2008; Rodríguez, 2002). La categorización de perfiles es difícil ya que existen muchos criterios y múltiples definiciones sobre el fenómeno de la prostitución; ante esta gran heterogeneidad se puede intentar clasificar a partir de variables como la modalidad de ejercicio (calle, piso, club, etc.), origen (inmigrante o autóctono, espacios (abiertos o cerrados), género (masculina, femenina, transexual), condiciones (forzada, voluntaria, etc.), problemas asociados (toxicomanías, VIH-Sida, explotación sexual, marginación o exclusión social, etc.).
La combinación de criterios y variables puede ser amplia y desplegar un abanico extenso de perfiles, tantos como historias de Vida que nos ofrece cada persona. La generalización de algunos estereotipos y concepciones erróneas sobre este colectivo han interferido en las políticas de investigación, intervención y en el abordaje del fenómeno de la prostitución.
Ante cualquier estudio sobre este colectivo no podemos obviar que se ha producido una evolución de los perfiles en las últimas décadas. Hace más de tres décadas, en España y en concreto en Asturias (Pons, 1992), la muestra estaba compuesta por mujeres españolas con bajo nivel académico y grandes dificultades económicas (Barahona, 2001). En la década de los 80 aparece un nuevo perfil, las mujeres drogodependientes que ejercen prostitución para costearse su adicción (ASE-Psiké, 1997; CIMTM, 2002; Meneses, 2003). Sin embargo en los últimos años surge un nuevo perfil predominante, compuesto por las mujeres inmigrantes que presentan características y problemática diferenciadas (Agustín, 2001; Fernández, 2004; Juliano, 2004; Meneses, 2003; Pheterson, 2000). Pero existen otros perfiles presentes en nuestra sociedad cuyas características pueden ser específicas y requieren su estudio y análisis.
178 En segundo lugar, conocer la diversidad del colectivo conlleva implícito ajustar la respuesta a las demandas y ofrecer recursos y servicios socio -sanitarios diversos.
Los recursos y servicios socio -sanitarios han evolucionado en sus actuaciones en función de la evolución de los colectivos de exclusión social, marginación, prostitución, violencia de género, inmigración, prevención de VIH-SIDA, etc. Con respecto al colectivo de mujeres que ejercen la prostitución existen unos perfiles determinados de mujeres con necesidades muy específicas que exigen una modificación en las atenciones y en las formas de trabajo con el colectivo. La afluencia creciente en las últimas décadas de mujeres inmigrantes, conlleva la presencia de problemas asociados como son las barreras idiomáticas y culturales, la inmigración ilegal, la explotación y tráfico de mujeres, la alta movilidad geográfica, las necesidades y demandas sobre el reagrupamiento familiar, la tramitación de documentación, la inserción laboral, etc. (Brussa, 2004; Cruz Roja Española, 2004; TAMPEP, 2005) Estos problemas inevitablemente modifican las prioridades de intervención y la previsión de nuevos dispositivos como son las casa de acogida para mujeres víctimas de tráfico ilegal y explotación sexual, el programa de acompañamiento de las mujeres a los recursos, asesoramiento legal, alfabetización, formación laboral, etc. Por otro lado, existen mujeres que consumen drogas o alcohol, tienen problemas socio -familiares y de salud graves y la prostitución que ejercen se desarrolla en las peores condiciones de salud, seguridad, higiene, etc.; este colectivo tiende a desaparecer en España, y en concreto en Asturias, pero este hecho no exime de que su perfil tan concreto exija respuestas e intervenciones especificas. Otros perfiles, como las mujeres españolas que ejercen en pisos pueden tener necesidades o demandas específicas que no están relacionadas con las que se ofertan para mujeres en situación de explotación sexual, problemas de drogodependencias o situaciones de abuso y explotación en las condiciones en las que se desarrolla la actividad.
En conclusión, encontramos que las personas que ejercen prostitución en la actualidad presentan condiciones de vida específicas, tanto a nivel personal, como de Salud y Calidad de Vida y las condiciones en las que se desarrolla su actividad. La especificidad de cada colectivo o grupo de personas exige una respuesta de intervención específica y nunca homogénea. El estudio de de la Calidad de Vida de las mujeres que ejercen la prostitución puede ofrecer un marco idóneo para conocer la diversidad de los perfiles, la diversidad de las demandas y por lo tanto ofrecer un marco teórico para diversificar la intervención política y social.
179 En tercer lugar, urge modificar las políticas de investigación clásicas sobre el colectivo de mujeres que ejercen la prostitución y plantear estudios sobre Calidad de Vida y Salud.
Tanto las instituciones gubernamentales como las entidades, asociaciones y ONG que dedican sus esfuerzos a intentar erradicar estos problemas o paliar sus consecuencias, necesitan, para programar con eficacia y eficiencia sus acciones, tener como base una adecuada comprensión