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Evolution of the nanofocusing process

5.3 COMSOL optical simulations

5.3.1 Evolution of the nanofocusing process

Haciendo un rast rillaje por el panorama polít ico lat inoamerica- no, encont ramos que salvo en los casos de Chile, Colombia y Uruguay (aunque cada uno con su s conf lict os), el rest o de los países de la región se encuent ran con un sist ema de part idos f ragment ado, deslegit imado y muchas veces acusado de no ser represent at ivo de sus vot ant es.

Cuando pensamos en M éxico, ineduliblement e se deben pensar en los 70 años de priismo, muchas veces sost enido a base de f raudes, cuando el priismo perdió legit imidad y cohesión int erna. En la act ualidad, luego del gobierno del Fox, la realidad que se le impone al próximo gobierno del PAN4 será de gran f ragilidad. Es

claro que la oxigenación del sist ema polít ico y elect oral mexica- no, (post vict oria de Fox en el año 2000) se ve perjudicada, sin embargo, por la paridad del result ado elect oral y sumado al f ant asma del f raude, movilizado por el PRD, que genera un clima de incert idumbre al sur del río Bravo.

En el caso venezolano, si bien no es mi deseo en est e art iculo explayarme sobre el “ f enómeno Chávez” ya que se cuent a con una gran cant idad de bibliograf ía sob re la cuest ión, es necesario des- t acar que la llegada de Chávez y del movimient o V República obedece al agot amient o del llamado “p act o d e p u n t o f i j o” de

1957 y la eclosión de los part idos t radicionales Acción Democrát i- ca (AD) y COPEI (democrat acrist iano). La f igura represent at iva y convocant e de Chávez, se pondrá en juego con las próximas elec- ciones en diciembre de 2006. (Not a d el au t or: mien t ras se red act ab a est e art ícu lo, Hu go Ch ávez resu lt ó reelect o el 61.3% d e los vo t o s)

La preeminencia de coaliciones elect oralist as en el Perú, luego de los 10 años de gobierno de Fujimori, parece ser el modelo a imponerse. Si bien, Alan García, llega al poder con el hist órico APRA, el panorama ant erior a su llegada es realment e preocupan- t e. Toledo f ue el president e con más baja imagen posit iva en la región (19% ) y Alan García comi enza su mandat o con una socie- dad que no olvida el 2000% de i nf lación con el que f inalizó su m an dat o5. Su recient e vict oria elect oral se explica debido a su

posicionamient o en el cent ro de dos f rent es polarizados (con

4 M ient r as se escr ibía est e art iculo, PRD y López Obr ador seguían so licit ando el recuent o man ual de los vot os.

5 Durant e los últ imos años de su mand at o (1988- 90) Perú suf rió una crisis económica qu e der ivó en una h iperinf lación d e 1.7 22% (1988 ), 2.776% (1989 ) y 2 .178% (199 0).

Lourdes Flores a la derecha y Ollant a Humala a la izquier- da) en un sist ema de p ar t i do s f r ag - ment ado.

Ot ro caso a men- cionar es el argen- t ino. Luego de la

debacle product o de la crisis económica-polít ica y social de 2001, que det erminó la caída del gobierno de De la Rua, el sist ema de part idos quedó gravement e herido. La preeminencia del Part ido Just icialist a (PJ) por sobre el rest o de las agrupaciones polít icas provoca un sist ema muy desequilibrado, con una incapacidad real del rest o de las organizaciones del arco polít ico de generar alt er- nat ivas y cont ar con poder de negociación en el ámbit o legislat ivo. Es necesario dest acar que en t érminos elect orales las democra- cias se han consolidado. No solo se han realizado mayor cant idad de elecciones, sino que t ambién las mismas han sido más limpias y libres con respect o al pasado regional. Ut ilizando el índice IDE (índice de democracia elect oral), creado por el PNUD para su inf orme sobre la democracia en la región, el mencionado índice (cuyo valor va ent re 0 y 1) sube rápidament e de un 0,28 de 1977 a un 0,69 para 1985 y 0,86 para 1990, mejorando año a año para est acionarse en un 0,93 en el 20026.

En general, los part idos polít i cos en la región (aunque es un f enómeno que en mayor o menor medida se reproduce en t odas las lat it udes del globo) han perdido legit imidad y acept ación por part e de la sociedad. Se los reconoce como un “ mal necesario” de la democracia, sus represent ant es y el act o eleccionario.

Hist óricamente los partidos políticos no eran un frente electoralista: representaban una cosmovisión ideológica-polít ica-económica-social de análisis del est ado act ual de las cosas y de los objet ivos a f ut uro. Acert ados o no, esta concepción de partido como un todo (enmarcado en un f uert e rol del Est ado int ervent or en la sociedad) desapareció. En cont rapunt o con las décadas ant eriores, exist e un rechazo o desint erés por la vida y accionar polít ico de los represent ant es y de los que f orman part e de la comúnment e llamada “ clase polít ica” . La caída del Est ado benef act or y desajust e de clases y clivajes sociales, product o de la implant ación en t oda la región del mode- lo engendrado en el Consenso de Washingt on, t ransf ormó las sociedades lat inoamericanas y a su vez el anclaje indet it ario de los part idos polít icos.

E

s necesario destacar que en términos electorales las democracias se han conso- lidado. No solo se han realizado mayor canti- dad de elecciones, sino que también las mismas han sido más limpias y libres con respecto al pasado regional

6 PNUD, La dem ocracia en Am érica Lat ina, Bueno s Air es, 2 004. El índice IDE se realiza en base a 4 indicadores: Der echo a vot o, eleccio nes limpias, elecciones libres y cargos públicos elect os.