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Examining the Factor Structure of the FFMQ and the

—Renovar las parroquias a partir de estructuras que permitan sectorizar la pastoral mediante pequeñas comunidades eclesiales en las que aparezca la responsabilidad de los fieles laicos.

—Cualificar la formación y participación de los laicos, capacitándolos para encarnar el Evangelio en las situaciones específicas donde viven o actúan.

—En las parroquias urbanas se deben privilegiar planes de conjunto en zonas homogéneas para organizar servicios ágiles que faciliten la Nueva Evangelización.

—Renovar su capacidad de acogida y su dinamismo misionero con los fieles alejados y multiplicar la presencia física de la parroquia mediante la creación de capillas y pequeñas comunidades.

d) Aparecida 2006:

Diócesis

Las diócesis han de renovarse constantemente en su vida y ardor misionero, para que de esta manera sean para los bautizados «casa y escuela de comunión, de participación y solidaridad», Documento Aparecida 167. Por lo tanto, la diócesis, para responder adecuadamente a los desafíos del mundo actual, debe robustecer sus comunidades y estructuras. Una manera específica de responder es mediante la «búsqueda de todos los bautizados que no participan en la vida de las comunidades

cristianas», DA 168.

Concluye diciendo que «La diócesis, presidida por el Obispo, es el primer ámbito de la comunión y la misión. Ella debe impulsar y conducir una acción pastoral orgánica renovada y vigorosa, de manera que la variedad de carismas, ministerios, servicios y organizaciones se orienten en un mismo proyecto misionero para comunicar vida en el propio territorio…», DA 169.

Parroquia

La parroquia, vista positivamente, es «el lugar privilegiado en el que la mayoría de los fieles tienen una experiencia concreta de Cristo y la comunión eclesial» (EAm 41). Su naturaleza, al igual que la diócesis es «llamada a ser casa y escuela de comunión».

La finalidad, por tanto, es que la parroquia sea renovada para que sea en verdad «espacio de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abierta a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizada de modo comunitario y responsable, integradora de movimientos de apostolado ya existentes, atenta a la diversidad cultural de sus habitantes, abierta a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a las realidades circundantes», DA 171.

Encontramos en Aparecida una riqueza en el concepto de parroquia que se pretende, pero que sin embargo, para lograrlo, hay que renovar permanentemente las estructuras parroquiales en su constante adaptación del mundo actual latinoamericano. Los retos son:

• imaginación y creatividad para llegar a las multitudes que anhelan el Evangelio de Jesucristo. Particularmente, en el mundo urbano, se plantea la creación de nuevas estructuras pastorales, puesto que muchas de ellas nacieron en otras épocas para responder a las necesidades del ámbito rural (DA 173).

• convocar y formar laicos misioneros (DA 174). Solamente a través de la multiplicación de ellos podremos llegar a responder a las exigencias misioneras del momento actual.

DIMENSIÓN PASTORAL

• el campo específico de la actividad evangelizadora laical es el complejo mundo del trabajo, la cultura, las ciencias y las artes, la política, los medios de comunicación y la economía, así como los ámbitos de la familia, la educación, la vida profesional, sobre todo en los contextos donde la Iglesia se hace presente solamente por medio de ellos (DA 174).

• la exigencia de una evangelización integral. La inmensa mayoría de los católicos de nuestro continente viven bajo el flagelo de la pobreza. Esta tiene diversas expresiones: económica, física, espiritual, moral, etc. Si Jesús vino para que todos tengamos vida en plenitud, la parroquia tiene la hermosa ocasión de responder a las grandes necesidades de nuestros pueblos. Para ello, tiene que seguir el camino de Jesús y llegar a ser buena samaritana como Él. Cada parroquia debe llegar a concretar en signos solidarios su compromiso social en los diversos medios en que ella se mueve, con toda “la imaginación de la caridad” DA 176.

• Como pastores, estamos llamados a fomentar la confesión frecuente. Invitamos a nuestros presbíteros a dedicar tiempo suficiente para ofrecer el sacramento de la reconciliación con celo pastoral y entrañas de misericordia, a preparar dignamente los lugares de la celebración, de manera que sean expresión del significado de este sacramento DA 177.

Complementos del Análisis y Factores en Común

Al presentar los análisis de las Conferencias de Medellín a Aparecida, encontramos como base del análisis de la realidad a Medellín y Puebla. En estos dos Documentos tenemos los estudios necesarios para entender nuestra realidad latinoamericana. Es cierto que Medellín es agresivo en sus análisis, pero era importante sacar una radiografía real por la que pasaba el continente en esos momentos de premura, tanto en lo temporal

como en lo espiritual.

Medellín en su contexto

En el contexto doctrinal de Medellín

Podemos decir que apenas 3 años atrás había terminado el Concilio Vat. II y se estaban haciendo las adaptaciones necesarias para su ejecución en el mundo entero. A este propósito tenemos el Motu proprio de Paulo VI, Ecclesiae sanctae, que daba normas para la aplicación de algunos decretos del Con. Vat. II.4

A pesar de lo anterior, se constata en el análisis de la realidad que hay en las diócesis y parroquias:

• Clero mal distribuido... «la excesiva acumulación de personal en las iglesias desarrolladas, y la ausencia de elementos en regiones necesitadas»;

• Curias Diocesanas con sabor burocrático y administrativo, más que pastoral;

• Falta de clero especializado para una mejor pastoral de conjunto…

• Además de los problemas de identidad sacerdotal en el clero, problemas celibatarios;

4PAULUS PP. VI, Litterae apostolicae motu proprio datae, Ecclesiae sanctae quibus normae ad quaedam exsequenda ss. Concilii Vaticani II decreta statuuntur, 6 augusti 1966: AAS 58 (1966), 757-758; Normae: AAS 58 (1966), 758-787. EV 2, nn. 752-913.

problemas de espiritualidad…

En el contexto social

Los años sesenta fueron explosivos en el mundo latinoamericano; en México tenemos el problema de guerrillas; de dictaduras militares, especialmente en Sud América. Pobreza extrema, que como dice Medellín: «en muchísimos casos llegando a la inhumana miseria», 14, 1. Problemas de carácter ideológico que llevan a un desconcierto y confusión en aspectos teológicos… Desconfianza en las estructuras esclesiales…

En el contexto religioso

Hay exacerbadas críticas a la Iglesia, pues se le relaciona con los ricos y como una Iglesia jerárquica rica. Puebla considera que poco a poco se ha quitado dichas dependencias de carácter tanto económico como político.

Son tiempos donde la pastoral es muy conservadora y dedicada sobre todo a la sacramentalización. Las curias diocesanas dan la sensación de ser muy burocráticas y administrativas. El clero, después del Concilio, entra en problemas de identidad, de celibato, de rivalidad entre clero y laicos por la pastoral.

Puebla en el contexto

Contexto doctrinal

A finales de los setenta tenemos más producción teológica, fruto del Conc. Vat. II, pues ya había aparecido el Motu Propio Ministeria quaedam de 1972, el DPME5 en el 1973. Más adelante aparece la Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi6, y empieza meses atrás, antes de Puebla, el pontificado de Juan Pablo II.

Se ha trabajado en la línea de la participación de los laicos, del diaconado permanente, de los ministerios laicales, del trabajo parroquial y la búsqueda de

herramientas pastorales para provocar una mejor vivencia de comunidad. Se ha reforzado en la pastoral, la creación de nuevas diócesis, la reestructuración de las parroquias al unirse en decanatos, zonas pastorales, la integración de las funciones consultivas como los Consejos presbiterales, pastorales, de asuntos económicos…

Sin embargo, a pesar de los avances, seguimos con problemas de extrema pobreza, de falta de educación en la fe en nuestros laicos, las injusticias sociales y las estructuras de pecado en muchas instituciones sociales que las hacen ver injustas.

Contexto social

Puebla dirá en los nn. 28-30 que: “Vemos, a la luz de la fe, como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano, la creciente brecha entre ricos y pobres. El lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas… Comprobamos, pues, cómo el más devastador y humillante flagelo, la situación de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos expresada, por ejemplo, en mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problemas de salud, salarios de hambre, desempleo y subempleo, desnutrición, inestabilidad laboral, migraciones masivas, forzadas y desamparadas, etc… Al analizar más a fondo tal situación, descubrimos que esta pobreza no es una

5SCE Directorium de pastorali ministerio Episcoporum, 22 de febrero de 1973.

6PAULUS PP. VI, Adhortatio apostolica Evangelii nuntiandi de evangelizatione in mundo huius temporis, 8 decembris 1975: AAS 68 (1976), 5-76.

DIMENSIÓN PASTORAL

etapa casual, sino el producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas, aunque haya también otras causas de la miseria. Estado interno de nuestros países que encuentra en muchos casos su origen y apoyo en mecanismos que, por encontrarse impregnados, no de un auténtico humanismo, sino de materialismo, producen a nivel internacional, ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres”.

Contexto religioso

104. Para terminar esta somera descripción de la realidad eclesial, queremos hacer notar que, en la Iglesia de América Latina, se está viviendo la comunión, no sin vacíos y deficiencias, a diversos niveles:

105. Se vive la comunión en núcleos menores, la comunión en las familias cristianas, en las Comunidades Eclesiales de Base y en las parroquias. Se realizan esfuerzos para una intercomunicación de parroquias.

106. Se vive la comunión intermedia, la de la Iglesia particular o diócesis, que sirve de enlace entre las bases más pequeñas y la universal. De igual manera, se vive la comunión entre diócesis a nivel nacional y regional, expresada en las Conferencias Episcopales y, a nivel latinoamericano, en el CELAM.

107. Existe la comunión universal que nace de la vinculación con la Sede Apostólica y con el conjunto

de las Iglesias de otros continentes. La Iglesia de América Latina posee conciencia de su vocación específica, del papel y aporte al conjunto de la Iglesia universal; es en esta comunión eclesial que tiene su expresión culminante en nuestra adhesión al Santo Padre, Vicario de Cristo y Pastor supremo.

108. La actividad ecuménica, expresada en el diálogo y en los esfuerzos conjuntos por la promoción humana, se inscribe en el camino hacia la unidad anhelada.

109. La revalorización de la religiosidad popular, a pesar de sus desviaciones y ambigüedades, expresa la identidad religiosa de un pueblo y, al purificarse de eventuales deformaciones, ofrece un lugar privilegiado a la Evangelización. Las grandes devociones y celebraciones populares han sido un distintivo del catolicismo latinoamericano, mantienen valores evangélicos y son un signo de pertenencia a la Iglesia.

Santo Domingo y Aparecida

Es notorio el cambio de la situación a partir de estos dos Documentos. Como ya señalamos líneas arriba, pues se pasa a un trabajo pastoral afianzándose en el Magisterio universal y en los institutos teológico-jurídicos de las figuras de las Iglesias Particulares y de las parroquias. Aparecida retoma nuevamente el método de Ver, Juzgar y Actuar, que había sido temporalmente abandonado en Santo Domingo.

El lenguaje es más esperanzador y apoyado en la vinculación con la Iglesia universal, el Magisterio Latinoamericano empieza a trabajar pedagógica y metodológicamente en una pastoral orgánica y de conjunto a nivel Latinoamericano. Es tiempo de renovar, con los elementos aportados desde el 68, las estructuras pastorales de la diócesis y de las parroquias. Con estos elementos de la realidad pasamos a analizar desde el punto de vista canónico a la diócesis y la parroquia.

5. Discípulos misioneros (Documento Aparecida

172).

(donde se da el encuentro con Cristo y el proceso de conversión), diálogo (catecumenado, catequesis7, discipulado, comunión) y envío (salida, misión). La Nueva Evangelización no es sólo una experiencia de oración, sino, en primer término, una experiencia de comunión, un programa misionero y una nueva forma de respuesta apostólica. No organizacional, sino apostólica. Por tanto, la Nueva Evangelización recuerda a la parroquia que su actividad pastoral y su estructura administrativa están destinadas a la misión.

b) Todos estamos llamados a la nueva evangelización: La insistencia del apostolado

de los fieles cristianos aparece en los cc. 211 y 216. El canon dice que esta obligación-derecho nace por la recepción de los sacramentos del bautismo y confirmación. La entrada del laico al mundo de la política, de la educación, de las empresas y aquellos lugares donde se restringe el acceso de los clérigos es una “obligación” para los laicos: «… obligación que les apremia todavía más en aquellas circunstancias en las que sólo a través de ellos pueden los hombres oír el Evangelio y conocer a Jesucristo». Impregnar

y perfeccionar el orden temporal de los valores cristianos.

c) Para que sea nueva: Vino nuevo en odres

nuevos. Para que la evangelización sea nueva se requiere:

1. Una nueva experiencia de amor de Dios: