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See, for example Gray, op cit., in note 53, p 7.

The Moral Bases of Welfare Economics

83 See, for example Gray, op cit., in note 53, p 7.

En los espacios diarios de lectura que se desarrollan en el Ciclo I, la mayoría de los estudiantes muestra preferencia e interés por el género narrativo y así mismo es el más conocido por los padres de familia, de ahí que se eligió el cuento, con el cual se permitió que los niños de forma creativa y maravillosa tuvieran la posibilidad de contarle a los demás sus pensamientos y hacerlo con el propósito de propiciar un diálogo, de dar a conocer sus orígenes, de recrear o divertir a sus lectores. Como lo mencionan Pérez y Roa (2010) “en el aula podemos aprovechar esta fascinación que los niños sienten hacia las historias para lograr que construyan estrategias y habilidades necesarias para la cualificación de sus procesos de lectura, de escritura y de reconocimiento del género narrativo” (p.45).

De esta manera, en manos del docente está la responsabilidad de seleccionar muy bien los textos que contengan la riqueza literaria que se requiere que conozcan los niños, teniendo la posibilidad de darlos a conocer y analizarlos a través de la lectura en voz alta, silenciosa o lectura orientada a través de preguntas que permitan la comprensión del sentido del texto. Al repetir y acumular lectura de variados cuentos, los estudiantes van reconociendo la forma narrativa y descubren las palabras claves que le ayudan a iniciar una historia, a desarrollarla, a finalizarla, así mismo, al realizar una mediación con la imagen que acompaña a las historias se empieza a fortalecer en los estudiantes la competencia intertextual con lo cual se fortalece el uso de la descripción.

2.6.3.1. Sobre el Proceso de Composición en la Escritura.

Para tener un buen proceso de composición en la escritura narrativa se hizo necesario contar con las estrategias de composición y de apoyo del profesor e investigador Daniel Cassany, las cuales se presentan a continuación.

-Las estrategias de composición son las básicas que en cualquier tipo de producción escrita se desarrollan, mientras que las estrategias de apoyo según Cassany (2014) “son microhabilidades de refuerzo que se utilizan ocasionalmente para reparar alguna laguna del código o para solucionar algún otro problema” (p. 120) del uso que se realice de las microhabilidades se estará hablando de buenos escritores en caso de hacer uso adecuado de ellas y de malos lectores de aquellos que las pasan por alto en el momento de la escritura.

Por lo tanto, es necesario realizar una breve explicación de estos dos tipos de estrategias que requieren ser practicadas y empleadas de forma permanente en los procesos de escritura.

En lo que refiere a las estrategias de composición se otorga especial importancia al modelo de escritura planteado en el año 1980 por Flower y Hayes, así como los estudios realizados por Daniel Cassany, estrategias que se plantean como un proceso de escritura recursivo en el que se tienen 5 estrategias, las cuales son: conciencia de los lectores, planificar (la estructura), releer, corregir y la recursividad. A continuación, se presenta una breve descripción de cada una teniendo en cuenta las investigaciones realizadas por Cassany (2014) y que se encuentran en su libro Describir el escribir.

En primer lugar, la conciencia de los lectores refiere a la dedicación de más tiempo a pensar y la capacidad que el escritor posee de ver su audiencia o sus lectores al inicio, durante y

después de realizar la composición. En segundo lugar, el planificar es explicado como los planes previos de la escritura, la elaboración de esquemas, lista de ideas, toma de apuntes, entre otros, procesos que se realizan antes de empezar con la ardua labor de la escritura. En tercer lugar,

releer es un ejercicio permanente en el proceso de escritura de un texto, es el detenerse en el texto que se va escribiendo y leer, releer aquello que se tiene ya redactado para mantener el sentido global del texto, para evaluar si corresponde a lo planificado inicialmente y para pensar en la forma de enlazar las frases anteriores con las siguientes. En cuarto lugar, las correcciones

son aquellos retoques que el escritor realiza varias veces en sus escritos para garantizar claridad en el contenido y en la forma de la escritura. En quinto lugar, la recursividad a la hora de realizar la escritura de un texto permite que se trabaje de forma cíclica o recursiva las 4 anteriores estrategias, es decir que, el proceso de escritura no es lineal y no sigue un plan específico de producción escrita, sino que permite ser interrumpido en cualquier momento y empezar de nuevo.

Teniendo en cuenta lo anterior, Cassany (2014) afirman que, “pensar en la audiencia, planificar el texto, detenerse y releerlo o revisarlo y rehacerlo de nuevo son algunos de los comportamientos de un buen autor para elaborar un texto coherente” (126), pero no se debe olvidar que estas estrategias deben estar acompañadas de un dominio absoluto del código y de los conocimientos sobre el tema del cual se va a escribir, para que se produzca el escrito.

-Las estrategias de apoyo son referidas por Cassany (2014), como aquellos conocimientos necesarios que en ocasiones no se poseen a la hora de escribir y que hacen que el escritor omita detalles sobre un tema, que emplee otra palabra por no recordar aquella que inicialmente quería escribir. Es decir, que todos los escritores no disponen de una memoria que tenga todos los

conocimientos y que es normal que estos problemas surjan en la escritura, lo cual ocasiona en el escrito que se produce que “quizá sea coherente y acabado, pero está claro que no será tan bueno, tan preciso de lenguaje, ni tan rico de ideas como el que hubiéramos podido escribir en el caso de disponer de todos los conocimientos que nos faltaban” (p.127).

Retomando lo anterior, las microhabilidades complementarias se refieren a aquellos procesos que el escritor realiza al momento de solucionar un problema en la escritura, tales como, el uso del diccionario, realización de consultas rápidas, uso de recursos mnemotécnicas, reglas de ortografía, entre otros. Con el propósito de mejorar la composición del texto, es decir que, “solo son estrategias específicas que los autores utilizan para solucionar las deficiencias de conocimientos que se les van planteando” (Cassany, 2014, p.128).

Por otro lado, se hizo necesario reflexionar sobre aspectos como: los docentes de los niños de básica primaria tienen la gran responsabilidad de tener en cuenta algunas pautas para facilitar e impulsar el proceso de la escritura en niños y niñas. Además, el basarse en que ellos construyen sus nuevos aprendizajes teniendo en cuenta los conocimientos previos relacionados a una actividad específica y que responden a sus intereses y necesidades y de eso tenemos que hacer uso en la escritura, es decir, que escriban sobre aquello que les gusta, en palabras de Emilia Ferreiro “cuando les proponemos una actividad de escritura a los niños hay que incentivarlos a que lo intenten, que se animen y que escriban como puedan, y no descartar ninguna producción de los niños” (Chacón., S. 2015. P. 22).

2.6.3.2. Composición del Texto.

Este aspecto es el objeto de interés en la presente intervención pedagógica de aula. A continuación, se presentan estos dos aspectos de manera general.

En la composición del texto es necesario no sólo manejar el código escrito, sino de habilidades que permitan que la escritura aparte de cumplir con los requerimientos formales tenga riqueza de ideas. Como lo menciona Cassany (2014) “no basta con que los escritores conozcan el código escrito. Para escribir bien los autores deben saber utilizarlo en una situación concreta, tienen que haber desarrollado buenos procesos de composición de textos” (p.119), de ahí que, en el aula es importante la implementación de estrategias que posibiliten que el estudiante tenga contacto permanente con la escritura.

Sin embargo, en el contexto escolar generalmente se confunde el proceso de escritura y es tomado como el hecho de transcribir o saber escribir las palabras y la práctica de producción de textos escritos es escasa en los primeros años de escolaridad. Ante lo cual, Pérez y Roa (2010) señalan que “la prioridad en el primer ciclo, además de construir el sistema escrito, consiste en que los niños se descubran productores de textos” (p.34), lo anterior resume el propósito fundamental del proyecto de aula diseñado.

Es urgente el permitir que los estudiantes tengan la posibilidad de ser lectores y

productores de textos que los lleven a adquirir las competencias para expresar sus pensamientos en diversas prácticas sociales, así mismo, que desde los primeros grados de la educación logren reconocer el propósito comunicativo de la escritura. Es hora de reflexionar sobre la forma de enseñar la lectura y la escritura basada simplemente en las reglas del uso del sistema escrito, sino

que ésta sea utilizada en función de situaciones comunicativas concretas que se originen en la lectura y la escritura.

Ahora bien, como sustento de la construcción de la estrategia se presentan los referentes metodológicos que sustentan la intervención:

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