Se puede concluir la siguiente estructura de mercado que comenzará a regir en el Uruguay, una vez que se comiencen a producir etanol y biodiesel en cantidades comerciales y en el supuesto de que se formalice el sector privado actualmente instalado:
a. Por el lado de la oferta:
i. ANCAP, productor de etanol y biodiesel a gran escala, único autorizado por ley para comercializar el producto para abastecer el mercado interno, a través de las mezclas estipuladas con naftas y gasoil; con poder de inferir en factores del mercado como el precio de venta del producto, precio de las materias primas disponibles, volúmenes de comercialización de los agentes;
ii. Sector privado, principalmente productor de biodiesel, compuesto por pocas empresas, con una de producción máxima de 4.000 litros diarios, únicamente para autoconsumo en flotas cautivas, y con capacidad ociosa instalada en el corto plazo;
Se llega a este escenario de acuerdo a lo descrito en el apartado anterior, en donde ANCAP no prevé adquirir en el corto plazo etanol o biodiesel elaborado por privados, sino que prevé cubrir la producción necesaria para cumplir con los cortes exigidos por ley, con su producción propia, de etanol y biodiesel respectivamente.
Esto acota el margen de acción de los privados, puesto que la ley limita su comercialización a 4.000 litros diarios para autoabastecerse, pudiendo únicamente vender su excedente a ANCAP ó exportarlo.
En el caso de exportar su excedente, en el corto plazo es poco probable, debido a la poca o nula competitividad a nivel internacional que presenta una industria que aún está por comenzar en el país, en donde su principal actor, ANCAP, no tiene previsto hacerlo en el corto plazo, lo que le resta aún más competitividad frente a otros mercados competidores y más avanzados en la materia, como es el ejemplo en la región, de Brasil y Argentina.
A largo plazo, su crecimiento y el aprovechamiento pleno de las capacidades instaladas, dependerán de su habilidad y capacidad de negociación con la estatal, pudiendo lograr contratos o acuerdos que aseguren la venta de los excedentes ó, de la evolución favorable del mercado interno, que puede generar mayor competitividad hacia el exterior (posibles asociaciones, economías de escala).
Puede darse en el corto plazo que, empresas como Weyehaeuser – Uruguay, comiencen a producir etanol u otro tipo de biocombustibles líquidos, aprovechando su infraestructura, tamaño, y asociaciones con otras empresas multinacionales, pudiendo lograr en poco tiempo, abrir paso a los biocombustibles de origen uruguayo en mercado internacionales. Esto es a modo de supuesto, debido a que aún no está definido el rumbo que tomará la multinacional instalada en Uruguay.
Esto podría servir de impulso a la industria nacional de biocombustibles, haciéndola competitiva, abriendo nuevos mercados y atrayendo nuevas inversiones al país.
Por el lado de la oferta del producto, un posible escenario de como estará estructurada es el detallado anteriormente, sin perjuicio de que puedan surgir nuevos emprendimientos o reflotarse otros ya existentes.
b. Por el lado de la demanda:
En cuanto a la demanda, la misma estará, en el corto plazo, fuertemente influenciada por lo dispuesto en la propia ley. Se la puede analizar desde varias perspectivas.
i. Por un lado, la obligación de la mezcla, con un doble límite, temporal y con porcentajes progresivos, con naftas y gasoil, asegura un mínimo de demanda de biocombustibles en el mercado interno, la que se incrementará en la medida en que aumenten los porcentajes de mezcla, dependiendo de las necesidades futuras de consumo de combustibles.
Uno de los factores más importantes que incidirán en la evolución de esta demanda, es el crecimiento económico del país. A mayor crecimiento mayor demanda de energía, por lo que, el volumen demandado de combustibles no escapa a esta relación.
ii. ANCAP, además de productor, es parte integrante de la demanda de etanol y biodiesel. A pesar de que no tiene previsto hacerlo, al menos en el corto plazo, la estatal tiene la posibilidad de adquirir los excedentes de producción de los productores privados.
iii. El otro sector que compone la demanda, son las empresas autorizadas a producirlo, a las que la ley les concede el beneficio del autoconsumo, quienes pueden asegurarse un volumen de consumo diario de hasta 4.000 litros por planta productora, para mantener flotas cautivas.
iv. Por último, se encuentra en mercado internacional que demanda cada vez más cantidad de este tipo de biocombustibles, pero como se explica anteriormente, es poco probable que el país logre la estructura necesaria para obtener competitividad a nivel internacional para la colocación de éstos productos.
Este escenario depende principalmente de cómo evolucionará realmente el mercado, de la viabilidad obtenida por ANCAP una vez cubierto el consumo interno, de los volúmenes alcanzados (excedentes de producción) y de la incorporación de nuevos emprendimientos, como el caso de empresas del porte de Weyerhaeuser – Uruguay, con capacidad de producción y competitividad suficiente como para colocar el producto en otros mercados.
El resto, se irá desarrollando como cualquier otro mercado, una vez que comience la actividad, comenzarán a pesar otros factores, propios de cualquier actividad comercial, resultantes de la interacción entre oferta y demanda, que afectan a todos y cada uno los niveles o etapas de la cadena agroindustrial. Esto determinará cambios en la forma en que se estructurará el mercado.
2.3. APROXIMACIÓN DE LA ESTRUCTURA A LOS MODELOS DE ESTRUCTURA