• No results found

Exclusion and expulsion as a practices of state sovereignty

Chapter 1 Theorising the relationship between state sovereignty and

II. Exclusion and expulsion as a practices of state sovereignty

Según lo expuesto en su investigación (Maldonado, 2005, p.63), se entiende a la educación ambiental como un proceso educativo integral, continuo, expresivo, lleno de destrezas materiales, de experiencias y conocimientos útiles sobre la naturaleza y su equilibrio ecológico, el cual debe ser desarrollado bajo objetivos y metas, en un tiempo y espacio que abarque toda la educación del niño, del joven, del adulto y del anciano. Su aplicación tiene que ser desarrollada como un proceso continuo y permanente, conducente a educar, orientar y desarrollar valores estratégicos que logren prevenir y resolver los álgidos problemas ambientales de los actuales y futuros tiempos. En este sentido es pertinente afirmar que la educación ambiental, vista como un elemento integrador que se moviliza de manera transversal dentro del currículo escolar, y diversos y diferentes espacios de trabajo con cualquier sujeto, desde sus inicios se encontró estrechamente relacionada con valores, conductas y capacidades que pueden llegar a tener los individuos para establecer relaciones de sensibilidad con su ambiente y con las diferentes situaciones que lo afectan de manera negativa. Así de manera muy articulada a las necesidades y a los requerimientos los procesos de formación en este campo sobre los cuales se moviliza la educación ambiental, deben planificarse, proyectarse y desarrollarse como formas de aprendizaje continuo que pueden darse en diferentes contextos que encierran tanto la educación formal y la educación no formal, para que se propicien y se generen cambios.

A nivel nacional, para la década de los años 70, y el año 1974 en Colombia se crea el Decreto 2811 también llamado Código de los Recursos Naturales el cual estipula en el título II de la parte III, las disposiciones relacionadas con la Educación Ambiental y específicamente las disposiciones para el sector formal. Sin embargo, el fortalecimiento de la educación ambiental se da hasta el año 2002 con la creación de la Política Nacional de Educación Ambiental y en el año 2012 se promulga la ley 1549 por medio de la cual se fortalece la institucionalización de la política nacional de educación ambiental y su incorporación efectiva en el desarrollo territorial. Hoy en día se habla de la Educación Ambiental como el medio más

40

efectivo para concienciar o sensibilizar a la población sobre la necesidad de preservar el ambiente con miras a lograr una mejor calidad de vida de las generaciones actuales y por venir. Idea que ha sido producto de una evolución permanente en el tiempo y en el espacio, pues se origina a finales de la década de los sesenta y ya hoy puede considerarse que ha sido adoptada e implementada por la mayoría de países que conforman la Tierra (Zabala y García, 2008). De igual manera en todo el contexto nacional, la educación ambiental, como se ha venido exponiendo, es un término que no acepta una definición ni una metodología en común, más bien, su característica principal es que es diversa y ofrece distintas maneras de abordar las problemáticas y sobre todo la manera de ponerla en práctica dependerá de las características ecológicas, sociales y culturales de la región del planeta en donde vayan a aplicarse (Ministerio de Ambiente, 2006).

En este sentido y de manera más articulada, con una base en los diferentes encuentros entre naciones para buscar soluciones a la crisis ambiental, se dieron varios conceptos de EA; sin embargo, para este trabajo retomamos el concepto de EA que proponen en conjunto el MinAmbiente y el MinEducación, definido como “el proceso que le permite al individuo comprender las relaciones de interdependencia con su entorno, a partir del conocimiento reflexivo y crítico de su realidad biofísica, social, política, económica y cultural para que, a partir de la apropiación de la realidad concreta, se puedan generar en él y en su comunidad,

actitudes de valoración y respeto por el ambiente” (Ministerio del Medio Ambiente -

Ministerio de Educación Nacional, 2002, p. 19), puesto que contiene los componentes necesarios para el proceso de formación ambiental que se quiere generar, ya que consta de los criterios para el mejoramiento de la calidad de vida, adopta una concepción de desarrollo sostenible que permite satisfacer las necesidades de la comunidad involucrada, y brinda bienestar, proyectándolo a las futuras generaciones, tal como lo sugiere (Guzmán y Triana, 2012).

Un logro importante para la construcción de la educación ambiental dentro del proceso educativo, fue la inclusión de ésta dentro de la Ley 115 de 1994, en el artículo 5 que define, como uno de los fines primordiales de la educación “la adquisición de una conciencia para la conservación, protección y mejoramiento del medio ambiente, de la calidad de vida, del uso

41

racional de los recursos naturales, de la prevención de desastres dentro de una cultura ecológica” (Ministerio de Educación Nacional - Ley General de Educación, 2001, p. 113). A su vez, la educación ambiental también se encuentra enmarcada en el Decreto 1860 de 1994, capítulo 3, artículo 14, que ubica el PRAE dentro de los componentes del Proyecto Educativo Institucional (PEI), como uno de los ejes transversales del currículo de la educación básica (Ministerio de Educación Nacional - Ley General de Educación, 2001 p. 227).

De igual manera, se formula el Decreto 1743 de 1994 “Instrumento político fundamental

para la Educación Ambiental en Colombia”, en el cual se institucionaliza el proyecto de EA

para todos los niveles de educación formal, se fijan los criterios para la promoción de la educación no formal e informal y se establece los mecanismos de coordinación entre el MEN y el MinAmbiente para lo relacionado con la institucionalización de ésta (Ministerio de Educación Nacional, 1994). Decreto 1743.2

Así, a maneara contextual, tal como lo articula (Cadena, 2018, p. 26), la educación ambiental recibe diversos contenidos y significancias de acuerdo a su papel de importancia, en la mayoría de contextos se describe como una herramienta elemental para que las personas adquieran conciencia ambiental y logren preservar su entorno, obteniendo poco a poco la capacidad de realizar cambios tanto en su conducta como en su estilo de vida, y que así mismo amplíen su conocimiento (Espejel y Flores, 2012).

No obstante, en Colombia la educación ambiental se entiende como un proceso que permite al individuo comprender las relaciones de interdependencia con su entorno, con base en un conocimiento reflexivo y crítico, a partir de la apropiación de la realidad y adquiriendo actitudes de respeto por el ambiente y criterio para el mejoramiento de la calidad de vida; todo con el fin de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y asegurar el bienestar de las futuras. (MAVDT, 2003) Es importante resaltar, las definiciones de las tres corrientes bases para este trabajo, desde la perspectiva de Sauvé (Sauvé, 2005):

42

- Corriente Conservacionista: Basada en la protección de los recursos y la gestión ambiental, con el principio fundamental del eco-consumo donde el comportamiento individual es fundamental para la elaboración de proyectos colectivos.

- Corriente de Sostenibilidad: Se compone en entender la utilización racional de los recursos naturales, no existen preocupaciones sociales, sin olvidar que es necesario transformar los procesos de producción y especialmente los de consumo.

- Corriente Práxica: Pone en énfasis los planes de acción, generando situaciones de acción y de reflexión, para iniciar con un proceso básico de cambio.