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Theories for Reporting and Website Presence

Chapter 5 Research Data and Analysis

5.4 Exemplar Case Studies

La entrada de España en la Organización Europea para la Cooperación Económica, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial forzó al gobierno a perseguir los

718 La naturaleza de la inversión suiza ha generado un profundo debate acerca de su nacionalidad. Véanse

Farré y Ruckstuhl (2008); Tascón (2003); Muñoz, Roldán y Serrano (1978); Sánchez (2006), p. 258 entre otros.

719 Puig y Castro (2006), p. 22.

720 AMAEF, Volúmenes 314, 316, 318, 362 y363. Informes varios (1960-1970). De la Torre (2008), p. 24. 721 Sánchez (2006), p. 263.

objetivos económicos, comerciales y financieros promovidos por estos organismos. El Plan de Estabilización y los primeros planes de desarrollo fueron la principal consecuencia de esta apertura al exterior. Para la inversión extranjera, España constituía un mercado de treinta millones de personas además de una bolsa de mano de obra barata aunque de baja calificación. En este contexto, Francia utilizó todo su ascendente sobre las autoridades políticas y económicas del país para estar presente en el nuevo mercado español. El epígrafe reconstruye la movilización de recursos por parte francesa. Los resultados dependieron más de la envergadura de los competidores que del entorno creado por las autoridades francesas. En efecto, si bien Francia siguió ejerciendo una notable influencia sobre el Estado franquista, la penuria de resultados descrita en las siguientes páginas indica que su actividad, aunque importante, o estuvo mal enfocada o no generó ventajas competitivas para sus principales empresas.

Francia fue uno de los protagonistas de esta apertura, pues fue la principal referencia a la hora de poner en marcha la planificación indicativa española722. La visita del padre de la

reforma económica gala de 1958, Jacques Rueff, fue un primer paso. Invitado por el Secretario General del Movimiento, José Solís, por mediación de Antoine Pinay, Rueff visitó, de manera privada, a Juan Lladó en las dependencias del Banco Urquijo para después reunirse en el Banco de España con otros representantes del mundo económico y financiero español723. Su conferencia, resumiendo su experiencia en Francia y exponiendo su criterio sobre los pasos a seguir en España, tuvo un gran impacto en sus interlocutores724. Sus consejos resultaron muy útiles para elaborar el Plan de Estabilización de 1959, que debía ser el paso previo al desarrollo725.

Sin embargo, la Estabilización no tuvo todas las consecuencias liberalizadoras esperadas. La alta inflación y un déficit comercial persistente, junto a presiones involucionistas de instituciones como el INI de Suanzes, provocaron una intensificación de la intervención estatal. Ésta tuvo su prolongación natural en la planificación económica adoptada a partir de 1964726. El reputado informe del Banco Mundial sobre el desarrollo económico de

722 La relación entre los planificadores españoles y franceses puede verse en los recientes trabajos de Joseba

de la Torre (2008), pp. 3-11.

723 Lamentablemente, no se tiene ninguna constancia escrita de lo hablado en la reunión del Urquijo. Se

menciona en ACCFM, Boletín 402 (abril de 1958) y CAEFF, B 10837 : Notes au sujet du Plan de Stabilisation en Espagne, visite de Jacques Rueff (11 de abril de 1958).

724 Navarro Rubio (1991), p. 152 y López Rodó (1971), pp. 57- 58.

725 El compromiso del gobierno español con la Estabilización se ratificó en el Decreto Ley sobre Ordenación

Económica de 21 de julio de 1959. Sobre el Plan de Estabilización existe una abundante literatura en la que destacan Fuentes Quintana (1984), Navarro Rubio (1976) y Varela (1990).

España, publicado en 1962 y del que se vendieron veinte mil ejemplares ese año, proporcionó una parte de la doctrina oficial del desarrollismo727. Sus objetivos eran, como dice Joseba de la Torre en sus recientes trabajos sobre la influencia extranjera en la política de planificación indicativa española, contribuir a “los estudios preparatorios para la elaboración del Plan de Desarrollo Económico” y “a largo plazo” sentar las bases “para la expansión y modernización de la economía española”, “la elevación del nivel de vida” y “la estabilidad financiera”728. Sin embargo, De la Torre no le otorga importancia alguna a que

buena parte de los capítulos de ese best- seller de 1962 fueran escritos por comisiones formadas por ingenieros o consultores franceses. Fue algo que ya avanzábamos en el capítulo anterior acerca de los diversos planes de modernización de RENFE y que se cumple también, por ejemplo, en la minería o la siderurgia729. El nivel de conocimiento que obtuvieron las autoridades francesas durante los trabajos preparatorios al informe debió completarse con el intercambio de información entre los distintos organismos encargados de la planificación a uno y otro lado de la frontera730. Por tanto, aún siendo cierto que Francia no fue la única experiencia de planificación indicativa en Europa ni fue la única fuente de inspiración de los tecnócratas españoles, sí fue, de largo, la más importante731. Además, ambos países tenían interés en la relación. Por un lado, los planes franceses eran los que mejor se adaptaban a la idiosincrasia española, puesto que carecían de pleno control democrático, incluso en Francia, como Albert Broder ha puesto de manifiesto732. Por otro, en esta relación, las autoridades de París veían además una vía expedita para la entrada de capital galo en el mercado español: se tenía claro que la planificación serviría como catalizador de oportunidades de negocio.

El primer Plan de Desarrollo fue aprobado en diciembre de 1963 y debía durar hasta 1967, aunque fue prorrogado hasta 1968. El segundo abarcó el periodo 1969- 1971, mientras que el tercero transcurrió desde 1972 hasta 1975. En todos ellos, el Estado programaba el crecimiento económico dentro de la estabilidad condicionando la iniciativa privada para orientarla hacia los objetivos que se había marcado el gobierno. De clara inspiración

727 Informe del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (1962). 728 De la Torre (2008), p. 4.

729 AFFE, informe R/32- 01: Información para la comisión del BIRF y el plan de modernización de RENFE.

Dentro del informe, se encuentran informaciones sobre otras comisiones francesas como en la minería o la siderurgia.

730 Por ejemplo, desde 1963 se pactó la creación de una comisión mixta hispano-francesa que abordaría una

vez al año cuestiones agrarias, industriales y relativas a la planificación. De la Torre (2008), p. 8 y Sánchez (2006), pp. 166- 167.

731 Dos de los principales protagonistas del proceso, Laureano López Rodó y Fabián Estapé reconocen

incluso la copia de los distintos planes en sus memorias, López Rodó (1992), pp. 368-375 y Estapé (2000), p. 197.

francesa fue el esquema organizativo de la Comisaría del Plan, creada en 1962 bajo la dirección de López Rodó733. Otras iniciativas, como las Acciones Concertadas entre el Estado y las empresas de un determinado sector industrial, cuyo ejemplo trataremos más adelante, o la creación de polos de desarrollo (Vigo, La Coruña, Valladolid, Zaragoza, y Sevilla) y de promoción industrial (Huelva y Burgos) también siguieron la senda gala734. Más interesante que los sectores en los que se recomendó la inversión o los decepcionantes resultados para la economía española que tuvo la política planificadora son aquí las consecuencias para los intereses franceses735. Parece claro que la política exterior de Francia y su asesoramiento al Gobierno español consiguieron imponerse sobre el de otros países. Sin embargo, lo paradójico fue que, conforme se consolidaban las relaciones gubernamentales bilaterales, la participación y la influencia del capital francés retrocedían. La respuesta a esta paradoja puede estar en los siguientes ejemplos.

Ante las oportunidades brindadas por la apertura económica española, el Estado Francés apeló, bajo su tutela, al esfuerzo común de las fuerzas públicas y privadas para intensificar la presencia francesa en el mercado español. La proliferación de encuentros entre dirigentes o la presencia en ferias y exposiciones hispano- francesas dio paso a varios intentos de implantación de grandes proyectos que recibieron una amplia atención por parte de los medios políticos y financieros franceses. Entre ellos, destacaron el Protocolo Financiero de 1963, la introducción de la tecnología de televisión en color, la construcción de refinerías en el norte peninsular, la central nuclear de Vandellós en Tarragona, así como los buenos resultados de los llamados campeones nacionales, Saint Gobain y Renault736. A pesar del buen comportamiento de los dos últimos casos, brillantes ejemplos de la pragmática diplomacia económica francesa, los resultados por competir en los grandes proyectos industriales de los sesenta fueron, por lo general, decepcionantes.

La primera de las desilusiones fue el Protocolo Financiero de 1963, que pretendía financiar la compra de material y tecnología franceses por parte de la industria española. Las desfavorables condiciones del préstamo, preparado para grandes operaciones que pocas empresas españolas, públicas o privadas, podían acometer, significaron su pronta hibernación ante la escasez de proyectos. La envergadura del Protocolo era una imagen de

733 López Rodó (1991), p. 77.

734 En la mayoría de los polos hubo presencia de grandes empresas francesas. Renault en Valladolid, Citroën

en Vigo, Pechiney en La Coruña o Saint Gobain en Burgos. Sánchez (2006), p. 168.

735 Los sectores fueron el eléctrico, el refinado de petróleo, la siderurgia del hierro, acero y aluminio, la

máquina-herramienta, el cemento, los automóviles y el caucho, los fertilizantes, los tractores y los cultivos de exportación, además de las infraestructuras viarias, además de la energía nuclear y del gas. Uno de los más críticos con los resultados de la planificación fue Ramón Tamames (1989- 1990). El crecimiento, importante aunque menor al esperado, fue desigual sectorial y regionalmente, Tamames (1989- 1990), pp. 59-60.

la Grandeur de la Francia de De Gaulle, que lo promovió intensamente, y sucumbió ante el

pragmatismo de los agentes españoles que tenían a su disposición otras opciones más asequibles. Algo parecido sucedió con la intensa campaña francesa a favor de la instalación en España de su sistema de televisión a color (el Séquential Couleur à Mémoire, más conocido como SECAM), al igual que había ocurrido con el resto de Europa. Lamentablemente para la diplomacia política y económica francesa, el sistema PAL alemán fue el elegido por las autoridades franquistas por su mayor difusión en el ámbito europeo y por ofrecer las autoridades germanas unas mejores condiciones económicas para su instalación. Asimismo, la competencia extranjera, especialmente norteamericana, truncó otro de los grandes proyectos industriales: las refinerías de petróleo del norte de España, por las que compitieron, sin éxito, la Compagnie Française des Pétroles y la Union Générale des Pétroles.

Mención aparte merece el contrato para la fabricación de la Central Nuclear de Vandellós, una operación de “ingeniería política” y que tiene sus orígenes en el periodo anterior737. Sólo así se explica que los reactores franceses de primera generación, en clara desventaja con los desarrollados por Westinghouse americanos, fueran los elegidos para equipar la central. Sin embargo, el acuerdo satisfizo a todas las partes. Por su parte, Francia vio como su tecnología, que iba a ser abandonada antes de que Vandellós empezara a funcionar, recibieron cierta difusión internacional. Por otro lado, España pudo construir una central en unas condiciones económicas excepcionales y, además, consiguió avivar la competencia en el sector eléctrico.

Esta relación de éxitos y fracasos de las actividades francesas no puede ser exhaustiva, aunque de ella se pueden extraer ciertas características. En primer lugar, queda clara la creciente importancia del Estado francés en todo lo relacionado con las actividades económicas galas en España. Sin embargo, no parece que este protagonismo estuviese demasiado adaptado a las condiciones de este nuevo mercado español parcialmente liberalizado. De las distintas iniciativas públicas, el éxito de Renault y la operación Vandellós fueron la excepción a la regla. Los éxitos dependieron más de las iniciativas privadas. Un ejemplo puede verse en la presencia francesa en los polos de desarrollo y promoción industrial. Si bien es cierto que todas las empresas citadas más arriba se aprovecharon de las favorables condiciones de los polos, no es menos cierto que, excepto en los casos de Renault y Citroën, su presencia en aquellas regiones se remontaba a principios del siglo XX738. Ello indicaría que su buen comportamiento en el mercado español se debió más a su conocimiento del mismo que a la acción del Estado francés. Es

737 Cf. capítulo 4. Sánchez (2006), capítulo 7. 738 Cf. capítulo 4.

cierto que este creó un marco favorable a los negocios con España y se encontró, además, con una administración española francófila y estatalista. Sin embargo, esto no significaba ser competitivo en los grandes proyectos.