3.3 The Constrained Plug-in Strategy: Sparsity and Estimation
3.4.3 Existence of an Optimal Bound
Se debe reconocer que dentro de las obras literarias se construyen distintos efectos
temporales que van otorgando a lo narrado la carga de significación necesaria para entender las historias, en este sentido, varios teóricos, novelistas y cuentistas han dedicado varias de sus obras a analizar este fenómeno. Dentro de la literatura, por ejemplo, Borges en su cuento El jardín de los senderos que se bifurcan expone toda una teoría temporal, sobre la manera cómo se puede llegar a concebir el tiempo, allí sus personajes entran en laberinto temporal que puede llegar a asemejarse al mundo de la experiencia cotidiana, al respecto el escritor afirma que:
“Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades”
(Borges, 1941)
De lo anterior, se puede llegar a concluir que cada obra literaria expone una visión particular del tiempo, y que es una tarea del lector, encontrar esa variedad temporal que ofrecen las obras, Por lo tanto, metodológicamente, en este proyecto investigativo, hemos querido tomar la
categoría del tiempo dentro de las novelas, para entender cómo el personaje histórico, está enmarcado dentro de un espacio temporal determinado que permite otorgar el sentido de verosimilitud a la historia.
En concordancia con lo anterior, vamos a tomar en específico el tiempo que se narra dentro de la aventura (viaje) que emprende el Libertador, Simón Bolívar, por el rio Magdalena. Por este motivo, lo primero que se debe observar con detenimiento en este tipo de tiempo, pasa por responder en qué época está situada la aventura, para desde allí empezar a observar, cómo todos los elementos que van apareciendo en la narración están directamente relacionados con este primer contexto temporal.
Sin embargo, cabe aclarar que dentro de esta aventura que inicia Bolívar, encontramos una diversidad de tratamientos sobre el tiempo, ya que el protagonista de las novelas, evoca pasajes del pasado, hace referencias temporales de las situaciones que van presentándose y él mismo empieza a notar que la degeneración de su salud física, viene acompañada por el tiempo en que va transcurriendo el viaje, en esta medida, encontramos que el papel del interprete está en encontrar esta armazón temporal, que incide directamente en el desarrollo de las obras.
Por este motivo, después de tener ubicada la obra dentro de una época concreta, es preciso dentro del tiempo de la aventura determinar qué se debe narrar, al respecto se afirma que: “el novelista debe elegir un número restringido de aspectos, hechos y detalles de entre la enorme proliferación que la vida social o física nos ofrece” (Bourneuf, Ouellet. 1981. P.149) Es decir, el novelista que emprende su narración debe ser consciente de que no puede abordar todas las situaciones de la cotidianidad, sino que tendrá que situarse en unas específicas que son las que darán la fuerza necesaria a lo narrado.
Por ejemplo, cuando volvemos sobre el relato de Diderot Jacques el fatalista, observamos que los personajes que van en el camino intentan continuamente hablar de los amoríos de Jacques, sin embargo, con el pasar de las páginas vemos que esto es de lo único que no se habla, ya que las interrupciones que suceden en la novela, van marcando otro rumbo para la aventura, donde se critican los valores sociales y morales de la cotidianidad, por lo tanto, se puede ver que
dentro de la literatura no se da una barrera temporal, sino que puede jugar con las evocaciones o apariciones que remiten a otros tiempos dentro de la misma novela.
En concordancia con lo anterior, encontramos que dentro de las narraciones por más cortas que estas sean se puede llegar a utilizar “un armazón temporal relativamente complejo que se concreta en anticipaciones, vueltas al pasado, encabalgamiento de acciones” (Bourneuf, Ouellet. 1981. P.152) Por esto, la urgencia del comprender lo que se lee, es decir, entender los momentos y cambios temporales dentro de las mismas narraciones, para otorgar de sentido lo que se nos está contando.
En este punto, se puede evocar la capacidad que tiene Julio Cortázar para realizar estos cambios temporales, recuérdense las historias que se dan dentro del relato La noche boca arriba en la que se entremezclan los ritos de la cultura Azteca con la contemporaneidad, allí el tiempo de las historias parece ser muy distinto, sin embargo, es esta diferenciación la que otorga más vivacidad a lo narrado.
Por otra parte, como nuestro interés pasa en analizar dos novelas que relatan el pasado, es necesario comprender que este tipo de narraciones necesitan de un esfuerzo investigativo arduo para poder dar a conocer su visión de esa época particular, en este sentido, se debe entender que el tiempo dentro de este tipo de obras está directamente relacionado con el contexto histórico real, y que es esto, lo que permite ofrecer una visión histórica al lector.
En este sentido, novelas como El perfume de Patrick Suskind que empieza relatando una Francia del siglo XVIII en la que los olores putrefactos llevan a la necesidad de crear una
fragancia capaz de sobrepasar esta situación, brindan al lector una ubicación temporal particular, que tiene como finalidad ofrecer una visión histórica del momento que se tuvo que vivir en la realidad.
Otra manera de analizar cómo se da el fenómeno del tiempo dentro la narración, es cuando nos encontramos con un relato que se va desarrollando dentro de un viaje, allí las referencias al
tiempo climático, a la linealidad de las estaciones del viaje, a los fenómenos de la naturaleza, van marcando la ubicación temporal de las obras. Es por esto que se afirma que:
Es posible en el caso un viaje y de sus etapas, la descripción en movimiento del paisaje… descripción que ofrece a menudo indicaciones sobre el ritmo del viaje: resbalones, traqueteos, ruidos de máquinas o de pasos etc. Producen cierto efecto en los personajes y, por consiguiente, tratan de interiorizar la experiencia del tiempo (Bourneuf, Ouellet. 1981. P.157)
Precisamente, las dos novelas que se trabajan en este proyecto de investigación, están directamente relacionadas con este tipo de situaciones temporales, ya que el viaje que realizan los personajes por el rio va mostrando la temporalidad del relato, además, de ir otorgando sentido a la historia con el correr del viaje.
Un ejemplo que se puede resaltar en este tipo de descripciones temporales puede ser la novela Cuatro años a bordo de mí mismo escrita por Eduardo Zalamea Borda en la que la historia que se presenta, va ligada directamente con el recorrido del viaje y el paisaje, allí, la naturaleza es la encargada de ofrecer ese panorama temporal de lo narrado, en este sentido, los amaneceres, la noche, el atardecer, van ubicando al lector temporalmente, y ofrecen ese sentido al viaje mismo.
A modo de conclusión, se tiene que resaltar que cada obra literaria aporta una forma
específica de tratar el tiempo, esto también depende del estilo narrativo que quiera imponer cada escritor a sus narraciones, sin embargo, lo tarea que debe realizar el lector está en poder
desocultar ese entramado temporal con el que se encuentra ante una lectura, ya que esta puede ser una manera de asegurar su comprensión al momento de acercarse a leer literatura.
Por otra parte, es necesario resaltar que el armazón temporal dentro de una narración, brinda posibilidades distintas de lectura, es decir, la configuración de un tiempo determinado dentro de una obra, va trasladando a distintos escenarios la historia que se relata, así, se pueden observar
cómo se dan saltos temporales entre el presente hacía el pasado, o del presente hacía el futuro, y esto va permitiendo enriquecer las narraciones.
Finalmente, es bueno señalar que el análisis del tiempo en una obra nos permite reconocer cómo esto influye en la construcción de las obras, por esto, parte nuestro interés en dar a conocer cómo está trabajado el aspecto temporal en las novelas que relatan el último viaje del
Libertador, para desde ahí empezar a dar cuenta del esquema hermenéutico de la comprensión propuesto para este trabajo.