• No results found

Chapter 4 The Cybercrime Legislation in the United States

4.2 Historical Review of the Cybercrime Legislation in the US

4.2.1 The evolution of the Computer Fraud and Abuse Act

4.2.1.3 After 1986: expansions and amendments

La escuela es una organización social, de carácter cultural, donde los sujetos desarrollan, construyen y movilizan saberes. Es un lugar donde sus integrantes par- ticipan de un modo especial en las interacciones y en las relaciones que se establecen en su interior, ya que está conformada por personas y por los roles que cada una desempeña.67

Hablamos de una entidad compleja, por el lugar social que ocupa, por su es- tructura organizativa, por las formas de relación entre sus diversos miembros, por su funcionamiento formal, por la cultura interna que la caracteriza, por sus costum- bres, por su código moral,68 por sus tradiciones y ceremonias y por la manera en que es administrada desde el interior y desde el sistema, para el suministro de recursos, para la resolución de conflictos laborales y sociales, y para la rendición de cuentas. Tiene una personalidad distinta, según el contexto donde se ubique.

Para que esta mejora sea una realidad es necesario involucrar a todos los actores que intervienen en los procesos educativos, de manera equitativa y responsable. Tal cambio debe impactar en la obtención del logro educativo, en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en la eficacia del servicio que ofrece la escuela a la sociedad.

Es preciso formalizar la práctica reflexiva y el análisis sobre la práctica para lograr un diagnóstico participativo e iniciar nuevas formas de trabajo. Perrenoud define la práctica reflexiva como una postura permanente que se inscribe dentro de una relación analítica con la acción, y supone la toma de conciencia sobre la realidad. Señala que reflexionar sobre la práctica conlleva a “ejercer la capacidad de observación, de análisis, de metacongnición y de metacomunicación”. 69

67 Robert J. Stalculp; Sociología y educación; p. 82. 68 Ibidem; p. 85.

Para ampliar su definición del concepto reflexión, Perrenoud encuentra en el

Diccionario Casares dos acepciones: una, de acción y efecto de reflejar o reflejarse,

que procede del verbo reflejar, hacer retroceder o cambiar de dirección la luz me- diante el choque con una superficie adecuada como un espejo; la segunda, como acción y efecto de reflexionar, uso figurado derivado de reflejar: considerar nueva y detenidamente una cosa.70

Más allá de la metáfora del espejo, según la cual el pensamiento se toma así mismo como objeto, Perrenoud considera la práctica reflexiva como el análisis sobre la situación, los objetivos, los medios, los recursos, las operaciones puestas en marcha, los resultados y la evolución previsible de la acción. Para Perrenoud, reflexionar sobre la acción es convertirla en objeto de reflexión, ya sea para compararla con un modelo prescriptivo, para explicarla o para hacer una crítica o un examen de la misma.

En este tenor, la reflexión sobre la práctica se advierte como una condición para el mejoramiento de los procesos y de los resultados educativos, una cues- tión prioritaria en el trabajo que desarrolla la supervisión y la escuela. Otras de las condiciones que se requieren son la colaboración y participación de todos los involucrados en la tarea educativa, ya que juntos contribuyen en la construc- ción de climas favorables para el aprendizaje, dinamizan el trabajo docente y logran la atención y resolución conjunta de problemas específicos de los alumnos, ade- más de que benefician la puesta en práctica de innovaciones didácticas que mejoran la enseñanza. De igual forma, ayudan a involucrar a los padres de familia en los procesos pedagógicos, incluso a evaluar tales acciones para conocer su impacto en la cultura escolar.

La escuela requiere efectuar procesos sistemáticos de evaluación y planeación para mejorar su desempeño y los resultados, acompañados de la supervisión. Esta demanda requiere conocer cada escuela y conducir el cambio correspondiente, de acuerdo con el estado del centro escolar y con el diseño de un plan de acción que considere la asesoría y el acompañamiento, así como el seguimiento a las acciones emprendidas para la mejora educativa. Cabe señalar que la planeación por sí sola no conduce a la transformación de la gestión, pero su elaboración pone en acción nuevas formas de organización y de relaciones entre los actores educativos.

Transformar la gestión en la escuela implica desarrollar nuevos estilos para go- bernar y administrarla de manera democrática; impulsar mecanismos para la toma de decisiones de forma compartida; trabajar en los procesos pedagógicos de ma- nera asertiva y colegiada, y también renovar reglamentos y normas que den rumbo a la organización escolar, incluyendo aquellos convencionalismos que se perciben en el ambiente de trabajo, y que a veces lo obstaculizan.

Llevar estos conceptos a la práctica y fomentar nuevos conocimientos, habilidades y actitudes, para dirigir y operar el cambio dentro de ellos es importante: ¿qué significa dirigir?, ¿qué es el liderazgo?, ¿cómo podemos llevar a la prácti- ca un liderazgo de forma compartida?, ¿cómo y para qué promover el trabajo colegiado?, ¿cómo promover la participación de todos los actores involucrados: alumnos, padres de familia, maestros, directores, supervisores y apoyos técnicos pedagógicos, entre otros?

La gestión centrada en la escuela implica orientar su transformación, a partir de conocer su problemática, necesidades y potencialidades; la autoevaluación de la escuela es un recurso que ayuda a detectar necesidades e intereses de la co- munidad escolar, problemas de enseñanza y aprendizaje, así como una vía para identificar y resolver conflictos de manera colectiva. En la autoevaluación y en los demás procesos relacionados con la gestión escolar, un elemento clave es la cooperación de las instancias creadas en el interior de la escuela, como la Asociación de Padres de Familia y los Consejos Escolares de Participación Social.