2 Education Reform Policies
3.2 Regression Models & Hypotheses
3.2.2 Expectations
Gran parte de las explotaciones agrícolas de la región corresponden a pequeñas fincas de donde se desarrolla una actividad agrícola de tipo familiar. Sin embargo, dada la ausencia de definiciones oficiales, resulta difícil dimensionar la magnitud de este sector. En un estudio realizado en el Cono Sur se constata
que la agricultura familiar suma 4,97 millones de explotaciones, de un total cercano a 5,89 millones de explotaciones existentes (Barril y Almada, 2007). A
este total deben sumarse las explotaciones medianas, que también entran en la categoría de pymes, lo que hace que en los países de la región prácticamente todo el sector agrícola pertenezca a esta categoría. Las actividades comerciales en que participan los productores agrícolas pueden considerarse inclusivas per se, con excepción de las que involucran a las grandes empresas agrícolas, que constituyen una fracción minoritaria del total de empresas.
La internacionalización de las pymes agrícolas de la región está directamente asociada al tipo de empresa. En el caso de la agricultura familiar campesina la internacionalización es muy baja, pues este segmento enfrenta diversas restricciones: baja capitalización, economías de escala, formación de los recursos humanos, falencias en materia de gestión estratégica y dificultades para acceder a los mercados externos y cumplir con las normas técnicas (calidad, sanidad y etiquetado, entre otras). Estas dificultades son menos marcadas en el segmento de la mediana propiedad, que suele contar con una mayor dotación de activos y una orientación más claramente empresarial.
En la Argentina se han identificado 31 cadenas agroalimentarias que generan
exportaciones por casi 27.000 millones de dólares y más de un 1,8 millones de
puestos de trabajo (Rebizo y Tejeda, 2011). Estas cadenas aportan el 11% de los puestos de trabajo, el 15% del PIB y el 48% de las exportaciones nacionales. Las tres primeras cadenas agroalimentarias (soja, carne y leche) representan casi el
50% del valor agregado, el 60% de las exportaciones y unos 470.000 empleos.
La principal cadena cuantificada (la de la soja) aporta el 26% del valor agregado agroalimentario, una proporción similar a la suma de las dos cadenas que le siguen: carne bovina (14%) y leche (12%).
En Chile, la inserción en los mercados externos implica un porcentaje
CEPAL Comercio internacional y desarrollo inclusivo: construyendo sinergias
de empresas. Si se analiza el Censo Agrícola de 2007 se puede concluir que
solo el 4,6% de las microempresas exportan en forma directa y el 8,8% le vende a la agroindustria (lo que podría considerarse, al menos parcialmente, como exportación indirecta). Estas cifras muestran un ostensible descenso al considerar los segmentos de autosubsistencia campesina. En el segmento de
la pequeña empresa, el porcentaje que exporta sube al 47% y las empresas que
venden a la agroindustria alcanzan al 58%, pero donde existe mayor vínculo con las exportaciones es en las grandes y medianas explotaciones. En la pequeña
empresa agrícola (el 95% de las explotaciones), menos del 11% del empleo está
vinculado a las exportaciones, mientras que entre las grandes empresas (el 0,5%
de las explotaciones), más del 60% exporta y más del 90% de los trabajadores
está vinculado a los envíos al exterior (véase el cuadro IV.6).
Cuadro IV.6
CHILE: TIPO DE EXPLOTACIONES AGRÍCOLAS, PARTICIPACIÓN EN EXPORTACIONES Y EMPLEO, 2007
Tipo de
empresas a explotaciones Tipo de b
Explotaciones por estrato (en porcentajes) Exportaciones (en porcentajes) Empleo (en unidades de trabajador equivalente) Directas agroindustriaVentas a Total exportacionesVinculado a
Microempresa De subsistencia 58,0 1,3 1,3 29,2 2,0 Pequeño comercio 27,9 3 13,8 20,1 9,4 Pequeña empresa 8,7 20,5 33,8 11,5 34,4 Pequeña Pequeña 94,6 4,6 8,8 60,8 10,6
Mediana/Grande Mediana Grande 4,90,5 46,571,8 64,057,9 24,614,7 71,892,7
Total 100,0 7,0 11,5 100,0 37,7
Número total 269 315 18 777 31 026 802 188 302 165
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de información del
Censo Agrícola de 2007 y de Qualitas Agroconsultores, 2009.
a Categorías utilizadas por el Ministerio de Economía y la CORFO: las microempresas registran
ventas anuales de hasta 100.000 dólares, las pequeñas empresas registran entre 101.000 dólares y 1.060 millones de dólares, y las medianas y grandes empresas registran más de 1.060 millones de dólares.
b Categorías utilizadas por el Ministerio de Agricultura.
En la región se pueden observar distintas estrategias para mejorar la inserción de pequeños agricultores en las cadenas globales de valor. Tradicionalmente, los pequeños productores agrícolas enfrentaban el mercado exportador en forma aislada, caían en manos de intermediarios o vendían en forma directa en muy malas condiciones. Sin embargo, desde hace varios años se vienen implementando diversas estrategias para enfrentar este problema, que han permitido mejorar la inserción de estos productores en los mercados nacionales y, en algunos casos, penetrar en los mercados de exportación.
Colección "La hora de la igualdad"
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La modalidad de inserción colectiva con mayor tradición ha sido la formación de redes o cooperativas para asociarse y llegar unidos al mercado. En el marco de los procesos de reforma agraria implementados en los años sesenta surgieron muchas cooperativas, pero las difíciles condiciones económicas y políticas
vividas en la región en las décadas de 1980 y 1990 impidieron la consolidación
de un movimiento cooperativo masivo. No obstante, existen excepciones como las grandes cooperativas lecheras Dos Pinos (Costa Rica), CONAPROLE (Uruguay) o COLUN (Chile), la Federación de Cafeteros de Colombia (propietaria de la marca Juan Valdez) o los cientos de cooperativas agrícolas impulsadas por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra en el Brasil.
Recuadro IV.4
FEDERACIÓN NACIONAL DE CAFETEROS DE COLOMBIA
Esta organización fue creada en 1927 con el fin de representar al sector cafetalero
colombiano a nivel nacional e internacional. La Federación es la principal entidad gremial del sector cafetalero, un sector relevante en la economía del país, que en 2010 exportó un total de 2.210 millones de dólares.
Se trata de una institución de carácter gremial, privada y sin fines de lucro, que representa a más de 500.000 familias y tiene presencia en todas las zonas rurales del país donde se produce café. El eje central es el productor de café y su familia, y el objetivo es que su negocio sea sostenible, que las comunidades cafeteras fortalezcan su tejido social y que el café colombiano siga siendo considerado como uno de los mejores del mundo.
Esta organización se ha caracterizado por la democracia interna, pues para tomar decisiones considera estructuras de representación gremial en virtud de las cuales se consultan las prioridades de la base, los productores de café y sus familias. Otro rasgo de este organismo es su opción de trabajar en una amplia gama de áreas de carácter económico, social, científico, tecnológico, industrial y comercial, buscando mantener el carácter de capital social estratégico de la caficultura del país. En el área comercial, la Federación cuenta con una red de 511 puntos de compra y 36 cooperativas que le permiten comprar el
café a precios justos y transparentes. Además, en 2008 fue responsable del 27% del café
colombiano exportado. Esta producción se vende en los mercados externos a través de la marca “Juan Valdez”, reconocida a nivel internacional. La Federación también ejecuta programas de asistencia técnica, crédito, investigación agronómica, medio ambiente, asistencia social e infraestructura domiciliaria y comunitaria.
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de diversos informes sobre esta experiencia.
Pese a estas experiencias exitosas, se registran muchos fracasos que han evidenciado las limitaciones de esta modalidad. Junto con el debilitamiento del movimiento cooperativo a nivel internacional, las principales razones para el fracaso son la falta de capital y las dificultades para organizarse que presentan los pequeños productores, así como la complejidad de la operación en mercados abiertos y cambiantes.
CEPAL Comercio internacional y desarrollo inclusivo: construyendo sinergias
Una estrategia alternativa es la que busca articular a las empresas agroindustriales ya insertas en el mercado con microempresas proveedoras mediante programas de proveedores y negocios inclusivos. En Chile, entre 2002 y
2007, la CORFO financió 150 programas de proveedores en el sector agrícola, que
incluyeron a 3.800 proveedores de pequeño y mediano tamaño. Actualmente esta estrategia ha sido retomada por otro organismo, el Instituto de Desarrollo Agropecuario, que ha promovido el encadenamiento de 4.000 pequeños agricultores adicionales mediante un instrumento análogo a los programas de proveedores, denominado Alianzas Productivas. Un ejemplo característico de la agricultura familiar es el cultivo de la frambuesa, con 15.883 hectáreas plantadas y
19.610 productores (el 96% del volumen cosechado se destina a la exportación, ya
sea como fruta fresca, deshidratada, congelada, en conserva o en jugo). En 2010
se exportaron 170 millones de dólares de este producto (Sotomayor y otros, 2011).
Entre 2003 y 2008, los programas de proveedores de México permitieron integrar a 1.600 microempresas proveedoras y la experiencia mexicana ya está comenzando a replicarse en varios países de Centroamérica. En El Salvador, por ejemplo, se está desarrollando un programa de proveedores bajo la coordinación de la Cámara de Comercio e Industria. Otra experiencia es la de la ONG FINTRAC en Honduras y El Salvador, que ha desarrollado un encadenamiento con más de 500 productores minifundistas para exportar hortalizas de alto valor a los Estados Unidos. El proyecto Apoyo a Alianzas Productivas, impulsado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, apunta en la misma dirección y entre 2010 y 2015 se cofinanciarán 300 alianzas, con 23.300 familias de pequeños productores integradas a las agroindustrias.
En la región se han llevado adelante varias experiencias de negocios inclusivos agrícolas. Por ejemplo, en el contexto de la estrategia de soberanía alimentaria (Qualitas, 2010), el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca del
Ecuador impulsó en 2009 el Programa Nacional de Negocios Rurales Inclusivos
(PRONERI), que logró pasar (entre 2010 y 2012) de 6 experiencias con empresas ancla a 20 (en cadenas de café, cacao, maíz, palma y leche). Otros casos de interés son los negocios inclusivos en donde se establecen relaciones sinérgicas entre dos cadenas de valor. La experiencia brasileña de encadenamientos entre pequeños y grandes productores en la cadena de la carne de cerdo, aun cuando representa una modalidad tradicional y no ha sido objeto de política pública (y por tanto no ha recibido un nombre o una etiqueta específica), constituye un buen ejemplo de negocios que se ejecutan buscando una mayor integración social.
Además de mejorar la productividad, los programas de proveedores y los negocios inclusivos tienen un gran potencial para aumentar los ingresos de los pequeños agricultores y reducir la pobreza rural. Ambas estrategias han permitido superar el enfoque tradicional en que los productores se organizaban por sí mismos (con el apoyo del Estado) para obtener nuevas tecnologías y vender su producción. Aun así, estos modelos también presentan limitaciones y problemas: las variaciones de precios generan tensiones entre las empresas
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ancla y los productores, pues la rentabilidad de estos últimos determina el costo de aprovisionamiento de materia prima de la agroindustria. En forma más global, en estos espacios se generan relaciones de dependencia y dominación entre actores que abarcan múltiples dimensiones. En ello reside el valor del enfoque de negocios inclusivos, pues ambas partes se definen como socios estratégicos y existe un compromiso explícito de las empresas ancla con los pequeños productores. Es por ello que para que operen se requiere de regulaciones bien diseñadas, como contratos (anuales y multianuales), sistemas transparentes de análisis de calidad y mecanismos de solución de controversias, entre otros.