PROCESS Triggers for use of guided
4.4.2.3 Experience of process
Desde el comienzo del micro-relato se hace referencia a un hombre que tiene dos hijos, sin embargo el hijo mayor no ha sido mencionado hasta el momento, pues todo el micro-relato ha estado en función del padre y del hijo menor.
En este momento entramos a la tercera parte del micro-relato donde el narrador conduce al lector al segundo de los hermanos que hasta ahora no ha tenido ninguna intervención y por tanto no ha mostrado su identidad: Admiración y asombro generan las actitudes de ira y negativa de entrar a la casa, en quienes se acercan al texto45. Es el hijo mayor quien se niega a entrar a la casa, a pesar que ha permanecido en ella todo el tiempo. Muchos pensarán que ese hijo mayor se presenta como hijo ejemplar, modelo de hombre a seguir, por el hecho de estar siempre en casa obedeciendo y siendo fiel a su padre, pero muy pocas veces se pensará que ese hijo mayor también se perdió a pesar de no salir nunca, y que su regreso es mucho más complicado que el de su hermano.
El hijo mayor es el hijo egoísta, arrogante, resentido, cumplidor de la ley e infeliz porque siempre ha estado deseoso de hacer muchas cosas, pero su condición de hijo mayor y de
44Brown Raymond, Fitzmayer Joseph, Murphy Roland. “Nuevo comentario bíblico San Jerónimo”. Verbo
Divino. Estella (Navarra). 2004. Pág. 181.
45. Cfr. Barrios Tao, Hernando. “La comunión de mesa”. Semántica, narrativa, retórica desde Lucas. Pontificia
47 ejemplo no se lo permite. Frente a esto planteamos la siguiente pregunta; ¿Cómo habita en la casa paterna el hijo mayor? Parece ser que la casa para el hijo mayor representa su punto único de referencia, sin embargo para él la casa es una presencia ausente, pues a pesar que vive allí físicamente, su espíritu, sus deseos, sus ansias y egoísmos no le permiten estar en comunión con los demás y ello se refleja en la negativa de participar del banquete preparado por su padre; el hijo mayor es indiferente frente a la alegría familiar por el regreso de su hermano.
Por otra parte la casa para el hijo menor se manifiesta en forma de ausencia física y presencia espiritual, pues tal como se entablaba anteriormente, es la situación de esclavitud experimentada en el país lejano lo que lo sitúa en procesos de reflexión que le motivan a regresar. El hijo menor regresa para entrar, para compartir, para hacerse partícipe en una comunidad; el hijo menor regresó con el corazón arrepentido pero alegre, porque vuelve a ese lugar extrañado y anhelado en el país lejano.
Con esto se observan dos elementos esenciales en el presente estudio: 1) la casa tiene un sentido distinto para los dos hermanos, para el mayor es ausencia a pesar de la presencia pues se niega a ser miembro partícipe de la casa a través del banquete, y para el menor es ausencia en el país lejano y casa que extraña y a la que desea volver para alegrarse. 2) sin embargo esa casa tiene en común a un padre que abre la invitación a los dos hijos, y los invita a entrar y festejar. La invitación del padre manifiesta que en la casa de Dios todos somos iguales y que el amor ofrecido por Dios supera cualquier condición, pues ama a sus hijos desde sus realidades, debilidades y fortalezas.
Ahora bien, el hijo mayor representa la figura del hombre justo que acentúa una crítica fuerte frente a las actitudes del padre y del hijo menor; “Hace tantos años que te sirvo y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos, y ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda
con prostitutas, has matado para él el novillo cebado”.
Es importante notar que el narrador habla de un personaje irritado, pero nunca hace
48 hicieron los escribas y fariseos frente a Jesús. Sin embargo esta actitud es deducible, pues el hijo mayor representa al hombre justo de la época, a aquel que cumple todas las leyes, tal como lo hacían los escribas y fariseos.
Con esta actitud el hijo mayor se niega a participar de la alegría de Dios, no quiere ver a
quien regresa como su “hermano”, reflejando así un carácter egoísta y por tanto cae en el pecado de su hermano al negarse como hijo, pues aquel que no es hermano no puede ser hijo.
El padre misericordioso y acogedor no está satisfecho con la preparación cuidadosa del banquete festivo. La casa paterna, abundante de pan, es un espacio para sus hijos. El corazón grande del padre, espera tener a sus dos hijos celebrando la fiesta de la vida: el padre quiere un banquete festivo en que todos se pongan a la mesa46.
Dos hijos que no han tenido la condición filial, porque la han rechazado, también han optado por dejar de lado su condición fraternal. El menor al no querer ser hijo tampoco puede tener la condición de hermano, y el mayor con su condición de esclavo ha obnubilado su sangre fraternal;
El rechazo de este último para entrar al banquete festivo se justifica rechazando su nexo fraternal con el hijo del padre: ese hijo tuyo. El padre recordará que se trata de su hermano y por tanto es un deber regocijarse y alegrarse por el don de su vida. El hijo mayor se halla en un estado igual o peor que su hermano menor. No ha sido suficiente estar en la casa del padre, para recordar su condición de hijo sino también para aceptar su realidad de hermano47.
Con ello se invita no solo al hijo menor, sino también al hijo mayor a iniciar procesos donde reconozca su pecado para poder iniciar así caminos de conversión, caminos que le permitan asumir su condición de hijo y de hermano, y entrar al banquete que el padre ha preparado por el regreso de quien estaba perdido. El hijo mayor requiere de la conversión, pues dado su egoísmo e incapacidad de amar se encuentra en conflicto consigo mismo y con quien le rodea;
46 Barrios Tao, Hernando. “La comunión de mesa”. Semántica, narrativa, retórica desde Lucas. Pontificia
Universidad javeriana. Bogotá. 2009. Pág. 307.
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La condición conflictiva del hombre se refleja sobre todo en el campo de las relaciones humanas, donde entran en juego las voluntades e intereses de unos y otros, de personas y grupos, y donde se dan los enfrentamientos reales. Es también en este terreno donde pueden descubrirse mejor las realidades humanas y circunstancias que determinan las luchas y discordias humanas, así como los medios que posibilitan una convivencia pacífica48. Ante la actitud del hijo mayor aparece nuevamente la figura del padre, quien no discute ninguno de los hechos mencionados por el hijo mayor sino que solo niega que haya recibido el menos amor de su padre y como muestra de ello le manifiesta que todas sus propiedades también le pertenecen, sin embargo era necesario celebrar la fiesta porque el hijo perdido ha vuelto a la vida. Es de esta manera como se refleja la actitud del padre, un padre amoroso que invita a sus hijos a compartir la alegría, y que llama a vivir en fraternidad.
La decisión del hijo mayor de entrar al banquete organizado por su padre queda abierta, pues el texto no especifica si aceptó o se rehusó a entrar luego de la conversación con su padre. Esto supone que el lector que se acerca al texto y lo interpreta desde su propia situación está llamado a entrar o no al banquete del padre, está llamado no solo aaceptar su condición de hermano sino también esa condición de hijo, hijo que tiene a un padre amoroso que llama a la reconciliación y al encuentro festivo.
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CAPÍTULO II.
FUNDAMENTOS DEL SACRAMENTO RECONCILIADOR DESDE LA PROPUESTA DE JESÚS.
Al centrar el trabajo investigativo en Lucas 15 el cual es considerado como el evangelio dentro de los evangelios, se realizó en primera medida una ubicación del capítulo en torno a la totalidad de la obra Lucana, estudiándolo como unidad inmersa en todo un contexto social, religioso, político y cultural en el cual fue escrito influyendo y determinando su mensaje.
Para ello se abordó el autor, el lugar y fecha en que posiblemente fue escrito, la estructura del evangelio, la ubicación del capítulo en la obra, su relación con los demás evangelios y un acercamiento detenido a cada verso del texto para así poder encontrar el sentido de sus palabras, analizar los personajes, las épocas y el mensaje que quiere dar a comunicar a los lectores que a él se acercan.
Con el análisis del capítulo si bien no se da por terminado el propósito del proyecto investigativo se sientan bases sólidas sobre las cuales el lector debe sumergirse para ir descubriendo el aporte que este texto da hoy día para una pastoral social y política del sacramento reconciliador.
Es por ello por lo que el objetivo del presente capítulo es adentrarse en el sacramento de la reconciliación como tal, analizando algunos binomios que quedaron propuestos en el capítulo anterior, estudiando el sacramento en relación con el magisterio eclesial, así como en relación con los demás sacramentos en especial con el bautismo y la eucaristía, lo cual se ahondará en el capítulo final, y detener nuestra mirada en que es un sacramento que como todos los demás parte del ser humano exigiendo así una mirada antropológica, entre otros factores.
51 Para comenzar propongo realizar una corta revisión histórica del sacramento, con el fin de observar las concepciones que se han tenido de este con el pasar de los siglos y la manera como ha venido evolucionando hasta nuestros días.