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Experiences and knowledge – about aesthetic learning in coaching

Reinhard Stelter

I. Experiences and knowledge – about aesthetic learning in coaching

rias hacia los cubanos no blancos. El término de la última de las lu- chas armadas contra el colonialismo español sorprendió a los cubanos con la intervención de los Estados Unidos en 1898, dando paso a la primera ocupación militar norteame- ricana de nuestro país entre 1899 y 1902. La discriminación y margina- ción de la población cubana de piel oscura, se propició como resultado de la confl uencia entre la noción de superioridad racial anglosajona ―traída por los interventores― y la tradición de discriminación racial proveniente del sistema colonial es- clavista español.

El 1ro de enero de 1899, el go- bernador militar de Cuba rubricó la Proclama por la cual dispuso la vigencia del Código Civil y el Crimi- nal, existentes antes de fi nalizar la soberanía española en la Isla, mo- difi cándose estos en el tiempo se- gún fuera necesario para el mejor

gobierno.8 Y en efecto, desde esa fe-

cha se emitieron órdenes militares, leyes, decretos, reglamentos, acuer- dos y tratados, referentes todos ellos a diversos temas que interesaban el ámbito económico, político y social de la nación. Fueron recurrentes, entre muchas otras, la promulga- ción de normas jurídicas referidas a la amnistía de los individuos que participaron en la Guerra del 95; la creación del Tribunal Supremo; se fi jaron la organización y atribucio- nes de las Audiencias de la Isla de Cuba; se dictaron nuevas reglas de

8 BORGES, Milo A.: Compilación Ordenada y Com- pleta de la Legislación Cubana de 1899 a 1950,

p.33, segunda edición, volumen I. Editorial Lex, La Habana, 1952.

procedimiento criminal; se encargó a las autoridades municipales todo lo relacionado con el sostenimien- to del orden público, la administra- ción de la policía, la reglamentación de los espectáculos públicos, así como la autorización de procesiones, asambleas y reuniones públicas; se organizaron los Juzgados Correc- cionales, los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción y los Muni- cipales; y se estableció el recurso de

Habeas Corpus.

Sin embargo, en los primeros

años del siglo XX, aunque existió al

menos una iniciativa legal desde el Congreso de la República para pro- hibir las manifestaciones públicas

de los cultos religiosos,9 en el com-

pendio legislativo de este período no fue recurrente la presencia de dis- posiciones que se destinaran explí- citamente a dar un tratamiento ju- rídico especial a las manifestaciones culturales o formas de asociación de origen africano: «[…] La libertad de

religión y la libertad de asociación pacífi ca sin armas, con fi nes legales, estaban garantizadas por la Consti- tución».10

Por su parte, el primer gobierno cubano en la República bajo la pre- sidencia de Tomás Estrada Palma, prosiguió la política de discrimina-

9 Guillermo Rodríguez Rivera en su artículo “Los Independientes de Color, a cien años de la ma- sacre”, hace mención de la obra La isla que se

repite, de Antonio Benítez Rojo, en la cual se

expresa que en 1900 la alcaldía de La Habana prohibió “el uso de tambores africanos en toda clase de reuniones” y que en 1903, bajo la pre- sidencia de Tomás Estrada Palma, quedó prohi- bida la sociedad secreta Abakuá.

10 HELG, ALINE: Lo que nos corresponde. La lucha de los negros y mulatos por la igualdad en Cuba 1886-1912, p. 150. Ediciones Imagen Contem-

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ción racial. Se limitó el acceso de los ciudadanos negros al empleo en el Ejército, la Guardia Rural, la Po- licía, el comercio, los bancos y los cargos públicos en general. Asimis- mo, se promovió el «blanqueamiento de Cuba» a través de la inmigración blanca, fundamentalmente españo- la, a lo que se sumó el desarrollo de campañas para la represión de las

tradiciones de origen africano.11

En este contexto, desempeñó un papel fundamental la prensa de al- cance local y sobre todo nacional, con su labor de reproducción de un discurso prejuiciado en términos raciales, que se valía de editoriales, artículos y caricaturas. Una parte considerable de los medios de pu- blicación periódica, retomaron las campañas acometidas durante la dominación colonial española para presentar a los negros y mestizos como inferiores e incivilizados, con la fi nalidad de justifi car su posi- ción más baja en la sociedad. En la República, como en la Colonia, re- cibían gran publicidad las noticias relacionadas con crímenes, en las cuales siempre se mencionaban el color de la piel, si el culpable era negro o mulato y se le omitía regu- larmente si el individuo era blanco, lo cual trasmitía una imagen de las personas de piel oscura como pre-

dispuestas a delinquir.12

Los funcionarios de la Policía, principales participantes en el en- frentamiento al delito, en no pocas

11 Principalmente contra las sociedades secretas Abakuá y las prácticas religiosas de origen afri- cano.

12 ALINE HELG: Lo que nos corresponde. La lucha de los negros y mulatos por la igualdad en Cuba. 1886-1912, pp. 148-149. Ediciones Imagen

Contemporánea, La Habana, 2000.

ocasiones eran portadores de una visión conservadora sobre la «proce- dencia racial» del delincuente. Algu- nos de ellos, en su discurso, este- reotipaban a los negros y algunas de sus prácticas asociativas religiosas y de hermandad como: «inmundas, salvajes y homicidas». Este enfo- que se evidencia en algunos textos, entre los cuales se encuentra: Los criminales de Cuba, publicado en

1882.13 La obra narra los servicios

prestados por José Trujillo y Mo- nagas en el Cuerpo de Policía de La Habana, así como la historia de los individuos apresados por él. El au- tor dedicó un capítulo a los ñáñigos particularizando sus característi- cas, organización, lenguaje, simbo- logía y cantos, entre otros aspectos; revelando en otro momento, el pro- cesamiento penal de personas blan- cas por «ñañiguismo».

Además, en 1908, Rafael Roche Monteagudo publicó su libro La po-

licía y sus misterios. En este texto se

exponen de forma general diversos temas relacionados con la activi- dad desplegada por esa institución represiva en la época, dedicando especial atención a las fi guras de- lictivas, los principales delitos, las instituciones y los funcionarios ju- diciales, y el desempeño del autor de este texto como policía. Es nece- sario observar cómo se dedica una parte importante de la obra al su- puesto carácter delictivo-criminal nato de los miembros de las socie- dades Abakuá, de «la brujería»; y a las causas relacionadas con el negro

13 URRUTIAY BLANCO, CARLOS: Los criminales de Cuba y D. José Trujillo. Establecimiento Tipográfi co de

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