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Experiment and Result ·············································································

1 THESIS OVERVIEW ························································································································

8.2 S IMULTANEOUS T EMPERATURE AND H UMIDITY S ENSOR ····························································

8.2.2 Experiment and Result ·············································································

tre las emociones y la capacidad de expresarlas en el rostro (es decir que mientras un niño tiene facilidad para poner muchas caras distintas de miedo o dolor, el hombre adulto de pronto tiene sólo capacidad para poner un par de ellas). Esto también tiene un por qué

evolutivo. En la antigüedad, el hombre sobrevivía mejor sin mostrar las emociones. Cuanto más se le viera en la cara el miedo o la ira, más probable era que los atacantes supieran sus puntos débiles. En cambio, los hombres que eran capaces de ocultar sus emociones sobrevivían mejor. Por eso los hombres ven como algo bueno NO mostrar sus emociones. Es algo que tienen en los genes. No lo pueden evitar. Y también por eso a las mujeres les atraen tanto los hombres con mirada inescrutable, que dan sensación de misteriosos y de impenetrables. Evolutivamente son ese tipo de chicos los que mejor sobrevivirían en situaciones precarias. Esta incapacidad para mostrar emociones,

es lo que hace que cuando él está pensando ponga la misma cara que cuando está enfadado. No está enfa- dado. Simplemente tiene menos “caras” que tú, y usa la misma cara para las dos cosas. En una discusión,

habrá muchísimas veces que tú pienses que está en- fadado, le preguntes qué le pasa y, esté pensando en cómo solucionar el problema. Tú te disgustarás por- que no entiendes por qué se ha enfadado. Él te dice que no le pasa nada (cosa que es cierta porque simplemen- te está pensando), tú te enfadas porque piensas que él te miente. Él se enfada porque le llamas mentiroso. Y al final los dos discutís por un problema “imaginario” que no existe.

2- La otra cosa que provoca la descarga masiva de tes- tosterona en la infancia, es que al hombre se le reduce un poco la capacidad de empatía con la gente que le ro- dea. Una vez más, el hombre en la prehistoria no se podía permitir ser muy empático. La empatía es la capacidad de “sentir” por la otra persona. Si un cazador, a mitad de lucha con un león, veía morir a un amigo y se ponía triste y sentía el dolor del amigo… el león se lo comía. Tú estás viva, gracias a que tus antepasados “masculinos” no eran muy empáticos. Gracias a esta falta de empatía el hom- bre es capaz de hacer cosas como proteger mejor de un ataque, defender con uñas y dientes lo que le pertenece y dirigir a grupos inmensos de gente en situaciones de muchísimo estrés. Pero como contrapartida él no es tan capaz de ponerse en tu lugar cuando tú le cuentas un pro- blema y, a menudo, sólo te habla para darte soluciones. Tú te disgustas porque consideras que no te entiende y no te escucha, y piensas que eso significa que no te quiere, y lo único que está pasando es que no tiene la misma habilidad que empatizar.

No es casualidad que haya diez veces más incidencia de pro- blemas antisociales en el hombre que en la mujer (como pueden ser el autismo o el síndrome de Aspergen). Es decir, que el hombre tiene menos emociones. Las expresa menos y las entiende mucho menos.

Diferencias entre hombres y mujeres

Pero tranquila, que tampoco somos hombres de las cavernas. Tenemos nuestro corazón y nos gusta ayudar y cuidar a la gente que nos importa. Lo único que ocurre es que nos cuesta un poco más.

Antes de terminar, me gustaría aclarar el concepto de “empa- tía”. La empatía como cualidad emocional y cerebral consiste en ser capaz, literalmente de “sentir” lo mismo que la otra persona. Es decir que, empatizar, en su acepción más fisiológica significa hacer “espejo” (de hecho, la empatía se produce precisamente gracias a las “neuronas espejo” que son las que activan esta función).

Esta es la cualidad que los hombres tienen menos que vosotras (la mujer tiene más neuronas espejo que el hombre). El hombre puede entender tus emociones si se las explicas, pero no va a ser capaz de hacer espejo y sentirse igual de triste, emocionado o alegre que tú. Al menos no con la misma facilidad que tendría una mujer.

Gracias a que las mujeres sentís lo mismo que los demás, sois capaces de satisfacer las necesidades de los hijos de forma tan espec- tacular sin necesidad de hablar. Una madre con sólo mirar al niñ@ siente lo mismo que él/ella y gracias a eso es capaz de cuidarle con ese increíble nivel de excelencia. Para el hombre llegar a este nivel de comunicación interpersonal sería realmente complicado, por culpa de la testosterona.

Así que recuerda:

- El hombre no es capaz de expresar emociones con la finura, precisión y riqueza de matices que lo hace una mujer.

- El cerebro masculino no procesa la empatía del mis- mo modo que el femenino. Él no “siente” tanto las co- sas cuando ve emociones en los demás.

Sé paciente porque estamos muy limitados en este sentido. En todas las culturas del planeta, no ha habido ni un solo en- frentamiento, guerra o conflicto iniciado masivamente por mujeres. Ja- más. Esto NO es casualidad.

Las mujeres sois empáticas y eso os hace cooperativas, menos territoriales, más generosas e inmensamente más capaces de generar armonía, paz y equilibrio a vuestro alrededor. Habilidades que son va- liosísimas e imprescindibles para que una sociedad sobreviva y goce de bienestar.

Recuerda que siempre estoy hablando a nivel estadístico. Hay hombres que han dedicado años a desarrollar la empatía, o incluso que hormonalmente tienen menos testosterona y que, en ese sentido, na- turalmente tienen un cerebro muy parecido a las mujeres (estos casos están clínicamente demostrados). Y mujeres que son más agresivas, te- rritoriales y autodeterminadas que el resto. Bien porque hayan decidi- do trabajar durante años sus habilidades de liderazgo o porque, al igual que en el caso de los hombres, hayan tenido un desarrollo hormonal con más testosterona de la cuenta y gocen de un cerebro con habilida- des masculinas.

Pero estos casos NO son lo normal. Por si esto fuera poco, con- tamos con una diferencia más que ya comentamos anteriormente. Las zonas en el cerebro dedicadas a la comunicación y el procesamiento emocional son casi tres veces más grandes en el cerebro femenino que en el masculino.

Es decir que tú, en tu cabeza, tienes un ordenador casi tres veces más potente que el suyo para gestionar las emociones y comuni- carlas.

Digamos que vosotras sois como catedráticas de universidad del tema de las emociones, y los hombres somos como alumnos de bachillerato. Algo sabemos, pero no tenemos vuestro nivel de compre- sión ni de lejos. Y cuando nos expliquéis este dipo de cosas, más vale que nos lo deis masticadito porque nos va a costar mucho entenderlo.

Diferencias entre hombres y mujeres

Si mezclamos todas estas diferencias cerebrales, hormonales, estructurales y reproductivas… nos daremos cuenta de que cuando es- tamos ante una persona adulta, su forma de interpretar la vida, las emo- ciones, las palabras, los hechos y las vivencias será totalmente distinta siendo hombre que siendo mujer.

Los hombres, entre sí, tienen millones de cosas en común, y lo mismo ocurre con las mujeres.

Cuanto antes aceptemos esta evidencia científica y social, más cerca estaremos de tener una relación sana y feliz con las personas del sexo opuesto.

Hay de todo. Cada

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