Y ¿qué pasó con nuestro planeta hasta llegar a resultar lo que conocemos hoy? ¿Cómo evolucionó la superficie, en respuesta a sus movimientos internos hasta nuestros días?
Dijimos que la etapa final del desmembramiento de Pangea, la cuarta etapa, se extendió durante el Cenozoico, pero los movimientos de placas que habrían comenzado en ese momento se extendieron en el tiempo, por ejemplo, en la ac- tividad orogénica de dos regiones o cinturones principales: el cinturón orogénico alpino-himalayo y el cinturón orogénico circum-Pacífico.
Los movimientos en eL pLaneta tierra movimientos... a Lo Largo de La historia de La tierra El cinturón orogénico alpino-himalayo abarca las regiones montañosas del
sur de Europa y norte de África extendiéndose hacia el este por medio Oriente e India hasta alcanzar el sudeste asiático. La llamada orogenia Alpina, si bien había comenzado su desarrollo durante el Mesozoico, fue protagonista de una impor- tante deformación entre el Eoceno y Mioceno Superior, cuando las placas Afri- cana y Árabe se desplazaron contra Eurasia. Como resultado de estos procesos convergentes se formaron los Pirineos entre España y Francia, los Alpes de Euro- pa, los Apeninos de Italia y los Atlas de África. En la actualidad este orógeno es aún protagonista de procesos de deformación activa, lo que se pone en evidencia a través de los volcanes activos como los de Italia y Grecia, o la intensa actividad sísmica del sur de Europa y Oriente Medio.
¿Un océano futuro?
Al Este de África una gran grieta en la tierra surca el paisaje, una fisura de kilómetros de extensión, que en algunos sectores presenta lagunas con caracte- rísticas típicas de actividad volcánica. Los científicos han interpretado este fenó- meno como la apertura de un futuro océano como resultado del comienzo de una zona de divergencia de placas tectónicas.
En cuanto al Mar Mediterráneo, si bien su sector oriental evolucionó durante la tectónica mesozoica, el sector occidental (mares Tirreno, Alborán y Baleares) se abrió hace entre 20 a 10 ma, en el Neógeno, como resultado de la apertura de una serie de cuencas debido al reacomodamiento de una serie de microplacas. Pero poco tiempo después de adquirir su morfología actual, el Mar Mediterráneo se secó. Este fenómeno tuvo lugar durante el Mioceno y se lo conoce como crisis salina Mesiniense, originando un depósito salino de más de 1000 m de espesor. Ello habría sido consecuencia de una serie de eventos conjugados, tales como la elevación el arco de Gibraltar y el descenso del nivel del mar por el crecimiento del casquete polar en la Antártida, que habrían causado el cierre del paso de las aguas desde el Océano Atlántico. Este escenario permaneció así hasta que hace unos 5 Ma, las tensiones diferenciales entre África y Eurasia provocaron la ruptu- ra del arco de Gibraltar y permitieron el reingreso de las aguas desde el Atlántico, facilitando su rellenado.
Más hacia el este, otro evento muy conocido habría estado desarrollándose
durante el Eoceno: la colisión de la India con Asia, dos placas continentales, dan- do nacimiento al Orógeno Himalayo.
El cinturón orogénico circum-Pacífico, como su nombre lo indica, rodea toda la cuenca del Océano Pacífico en una extensa zona de subducción de placas, de- sarrollada en el Cenozoico. Como resultado de esos procesos de convergencia se habrían originado los orógenos de las Aleutianas, Filipinas, Japón y de toda la costa occidental de América (donde al sur se elevaron los Andes), acompañados de continua actividad ígnea y sísmica que permiten evidenciar la continuidad de estos procesos tectónicos hasta la actualidad.
A fines del Terciario ocurrieron otros eventos importantes de mencionar, ta- les como: la separación de Australia de la Antártida como resultado de la activi- dad de la dorsal Indica; la separación de Japón de China por la apertura del mar del Japón; la unión de Norteamérica a Sudamérica como resultado de la actividad del sistema de arco de Panamá, así como el comienzo de la apertura del Mar rojo y el Golfo de Adén, y hace 5 a 2 ma, el inicio del sistema de rift de África oriental, el cual sería de esperar que prosperara en la conformación de un futuro océano...
Ya en el Cuaternario, si bien los procesos más llamativos de este momento son las glaciaciones, la actividad tectónica continuó (y aún continúa!) siendo in- tensa, y con ella, la actividad volcánica y sísmica.
En los Andes e Himalaya continuaron los procesos orogénicos, así como con- tinuó la deformación en los bordes de placas convergentes de las Islas Aleutianas, Japón, Filipinas, entre otras. Las interacciones entre la placa Norteamericana y la placa Pacífica persistieron, especialmente a lo largo del límite transformante de la falla de San Andrés, produciendo pliegues, fallas, cuencas y áreas levantadas.
Pero en líneas generales, y hablando en términos de tiempo geológico, podría decirse que la tectónica cuaternaria continúa hoy en día. Este análisis tiene que ver, en parte, con el corto lapso temporal que media entre su inicio y el momento actual.
¿Supercontinentes en el futuro?
En cuanto a qué podría ocurrir en el futuro, no se sabe a ciencia cierta cuál podría ser el destino de las placas continentales, sin embargo es posible, a partir de lo anteriormente explicado, intentar predecir su evolución...
Así, según Scotese (2003), podría pensarse que el Océano Atlántico e índico continuarían expandiéndose, haciendo que la mayoría de las placas se acercaran hasta unirse nuevamente para formar un nuevo supercontinente. Dentro de 50 ma, Norteamérica podría ir rotando en el sentido contrario a las agujas del reloj,
Los movimientos en eL pLaneta tierra movimientos... a Lo Largo de La historia de La tierra mientras que Eurasia haría lo propio en sentido opuesto, guiando a Inglaterra ha-
cia el polo Norte y a Siberia hacia latitudes subtropicales.
África podría colisionar con Europa y Arabia, cerrándose el mar Mediterrá- neo y el Mar Rojo. Los Himalayas podrían extenderse desde España a lo largo del sur de Europa atravesando el Este medio hasta Asia, así como Australia queda- ría varada en las proximidades del sur de Asia, y una nueva zona de subducción surgiría rodeándola, y extendiéndose hacia el oeste a lo largo del océano indico.
Sin embargo, podría aventurarse el nacimiento de una zona de subducción a lo largo de la costa de toda América, desde el norte hasta el sur, a medida que el océano Atlántico se fuera ampliando, pudiendo comenzar a consumirse el propio fondo del Océano Atlántico...
Varios modelos para predecir el futuro
No hay un único modelo que prediga la evolución del próximo supercontinen- te; sino que se han propuesto, al menos tres. Uno de ellos habla de Nueva Pangea (todos los continentes se desplazan hacia el norte, Sudamérica rota hasta chocar Perú con la costa este de EEUU; Alaska ya no está separada de Asia, y Australia y Antártida pasan a encontrarse donde antes estaba el océano Pacífico. África rota empujando la península Arábiga cerrando el mar Rojo y el golfo Pérsico, ade- más de dividirse Europa en dos, llevándose consigo a las islas Británicas, parte de Francia y la península Ibérica), otro es Amasia (los continentes tienen una unión similar pero la Antártida continúa en la misma posición) y el otro se denomina
Próxima Pangea (el Pacífico no se estrechará tan rápido y el Atlántico desapare- cerá antes, volviéndose a unir Europa, África y América; Australia permanecería en su posición aunque Asía chocará con ella).