4.4 Formal Modelling and Performance Analysis of HIP
5.1.2 Experiment
El terremoto del jueves santo 31 de marzo de 1983 tuvo su origen en el movimiento de la falla Rosas – Julumito, perteneciente al sistema de falla de Romeral. El epicentro del sismo se estableció a pocos kilómetros hacia el sur occidente de la ciudad y su hipocentro estuvo entre los 12 y 15 kilómetros de profundidad; la magnitud se estableció en escala de Richter de 5.5 y la intensidad en algunas zonas de la ciudad hasta el grado de IX, en escala modificada de Mercalli.
Capítulo 3 73 El Proyecto de Reconstrucción de Popayán en respuesta al terremoto incluyó dos enfoques novedosos para los préstamos en casos de desastres que desde entonces han sido adoptados en el diseño de otros proyectos similares: (i) préstamos multisectoriales en etapas y (ii) énfasis en disminuir el impacto de futuros desastres mediante la adopción de códigos de construcción factibles de hacer cumplir, una campaña de educación pública y la implementación de intervenciones para prevenir la expansión de las barriadas y así disminuir cualquier vulnerabilidad en el futuro. Específicamente, el proyecto:
▫ Financió US$164,8 en inversiones prioritarias de reconstrucción de infraestructura pública no asegurada.
▫ Despertó conciencia en el gobierno local y la sociedad civil sobre la necesidad de contar con códigos de construcción y respuesta ante desastres adecuados.
▫ A nivel físico-espacial financió la reconstrucción de sardineles en nuevos asentamientos, conectó áreas pobres al centro urbano a través de amplias calles pavimentadas, fijó estándares mínimos para solares, aseguró el cumplimiento de códigos de construcción antisísmicos y prestó atención a la legalización de la tenencia de la tierra. (Banco Mundial, 2005) (67)
El gobierno nacional, de acuerdo a la Ley 11 de 1983, creó la entidad CORPORACIÓN PARA LA RECONSTRUCCIÓN Y EL DESARROLLO DEL DEPARTAMENTO DEL CAUCA (CRC), quien fue la encargada del proceso de rehabilitación, como establecimiento público y organismo dotado de personería jurídica, autonomía administrativa y patrimonio independiente.
De otro lado, el gobierno nacional introdujo favorables alicientes a la industria para su establecimiento en la zona afectada: se rebajaron las tarifas de impuesto, se exoneró del pago de derechos arancelarios a los insumos y demás elementos que se importen con destino de producción de estas nuevas empresas, por el término de 90 días.
Se determinaron normas que permitieran y facilitaran el proceso de reconstrucción de la ciudad y la ejecución de un plan acelerado de desarrollo económico y social y expedir las disposiciones que organizaran y pusieran en funcionamiento el Fondo Nacional de Calamidades. El presidente dictó normas para la organización y funcionamiento de la (CRC) y estableció impuestos, tasas y contribuciones para dotar de recursos a la corporación y la adopción de un régimen especial de contratación.( Wilches,1989) (68) La base de la reconstrucción se hizo a través de Ong´s, y la participación de la comunidad fue restringida en las decisiones políticas del proceso de recuperación y desarrollo del departamento del Cauca, el Sena actuó como ONG; el programa de reconstrucción se hizo con base a proyectos de autoconstrucción, formación y producción, desarrollo empresarial y promoción de empleo y proyectos de administración. Es importante destacar que dentro del proceso de rehabilitación no hubo reubicación de las personas lo que motivó a establecer una norma sismo resistente que quedó reflejada en el Código Colombiano de Construcciones Sismo resistentes Ley 1400 de 1984.
Aspecto Físico-Espacial.La ciudad de Popayán había conservado hasta el terremoto la fisonomía colonial de su centro (Foto 3-1), no había experimentado la degradación de los barrios tradicionales de la clase alta, ni había empezado aún en ellos el proceso de marginación social. Las
razones de ello son, por una parte, el tamaño de Popayán y la presión demográfica relativamente baja. Por otra parte, la mayoría de los estratos sociales altos habían ya abandonado sus casas en el centro, las habían vendido o alquilado a instituciones y a organizaciones públicas; en otros casos, las familias habían conservado su casa matriz en el centro donde a veces vivían familiares (lejanos), por una razón tradicional y muy consciente de su posición social.
Foto 3-1: Panorámica de Popayán
Fuente google.com
Lo que determinó que el centro tuviera la denominación de "zona mixta" que se refiere al uso de esta zona como lugar de servicios selectos, públicos y privados (administración, bancos, universidad, hoteles, museos, etc.), de instituciones eclesiásticas (catedral, conventos; colegios), y la aún existente función residencial.
Después del terremoto de 1983, la ciudad experimentó un fuerte crecimiento urbano teniendo en cuenta que la transformación de la estructura urbana colonial comenzó en los años 50's y 60's, pero por causa de su dinámica propia (número de habitantes relativamente bajo y sin gran poder económico) se desarrolló muy lentamente y por cierto, fue acelerada en ciertas zonas por el terremoto (ampliaciones urbanas celulares). En el centro urbano de Popayán, se ha conservado considerablemente la diferenciación anular, con un gradiente social centro-periferia. Todavía hay que incluir en el centro a los barrios de una alta posición social. Aquí los precios del suelo llegan a su más alto valor para bajar después hacia los barrios recientes de los estratos altos. Los barrios más antiguos (conventillos) habitados por miembros de estratos sociales bajos existen solamente en menor grado, como una prueba de la poca importancia económica y la atracción migratoria de Popayán. (Cerón, 1997) (69)
El desarrollo urbano de la ciudad pos terremoto ha enfatizado el crecimiento sectorial, especialmente el de los estratos altos, sobre unos pocos ejes con orientación hacia la ciudad de Cali, situada a unos 115 kilómetros de distancia. Cali representa para estos estratos sociales el centro de abastecimiento de bienes y servicios caros. Los barrios de los estratos bajos se orientan más hacia las regiones rurales de donde proceden la mayoría de los inmigrantes.
Los barrios marginales, periféricos no son ningún fenómeno nuevo en Popayán. En muy pocos casos, resultaron antes de 1983, ocupaciones ilegales de terrenos que en su mayor parte eran parcelaciones de áreas de anterior uso agrícola construidas sin planificación y de forma ilegal. Pero los barrios marginales de la periferia han crecido
Capítulo 3 75 considerablemente después del terremoto en una proporción antes no conocida. En este proceso, participan tanto miembros de los estratos bajos que perdieron su vivienda por el terremoto, como también inmigrantes de poblados rurales cercanos que fueron o no víctimas del terremoto, como ha ocurrido con habitantes de los sectores rurales afectados por la avalancha del río Páez de 1994.
Se puede manifestar, además, que ninguno de los asentamientos surgió cerca de los barrios de los estratos altos. Aquellos asentamientos han conseguido entretanto -en la mayor parte de las veces por ayuda nacional e internacional- diferentes grados de consolidación, hasta llegar a sencillas casas de componentes prefabricados que han sustituido a las chozas provisionales (Cerón, 1997) (69).
Lo cual ha sido consecuencia del enfoque que tuvo la reconstrucción en Popayán, ya que ésta se centró en la recuperación del centro histórico, pues no solo es el centro emblemático y representativo culturalmente, también es un centro económico, político y social donde se concentran los tres poderes siendo el aspecto social determinante en su configuración urbana.
Por lo tanto, la consolidación no incluyó solamente mejoras en la construcción y dotación de infraestructuras sino que, en la mayoría de los casos la legalización de los títulos de propiedad del terreno y la consolidación social, es decir, la integración social en una comunidad de vecinos.
El crecimiento urbano que se había detenido expandió el perímetro a 36 nuevos barrios o ―asentamientos‖ que surgieron de entre los escombros y sobre las huellas de oleadas migratorias anteriores, cerrando como una tenaza el tradicional centro histórico. Todo este impacto demandó la ampliación de servicios públicos, la malla vial, servicios telefónicos, hospitalarios y la absorción de mano de obra para la reconstrucción y la movilización de cuantiosas inversiones. (Quintero, 2008) (70)
Según el POT (2007) (71), el terremoto de marzo de 1983 no solo destruye una parte importante del sector histórico y algunas construcciones modernas, sino que ocasiona la inmigración de unas 26.400 personas foráneas que incrementan la magnitud del desastre. Estos eventos generan una gran actividad edificadora para la reconstrucción física de la ciudad y para los ensanches urbanísticos en el norte, el sur-occidente y el sur-oriente.
Estos dos últimos, vinculados principalmente a las acciones de proyectos de asociaciones de vivienda, sin estar precedidos de una propuesta de planificación urbana. La inmigración eleva significativamente la tasa anual de crecimiento poblacional al final del período comprendido entre 1983 y 1994 denominado como periodo inicial post- terremoto, situación que no es extraña en eventos como éste y en contextos como los de Colombia, en donde la oportunidad de obtener beneficio a costa de la calamidad ajena, es muy normal; en el caso de Popayán contribuyó a generar expansión urbana descontrolada.
Se establece que al inicio del periodo post-terremoto de fin de siglo, comprendido entre 1994 y1999, ya se han concluido prácticamente las obras de reconstrucción y continúa la expansión urbana, a tasas mayores al crecimiento poblacional. En términos generales, se urbanizan terrenos contiguos a predios desarrollados, contribuyendo a la consolidación de la ciudad, aunque empiezan a observarse desarrollos por fuera de su perímetro urbano. Se construye la Variante de Popayán que se constituirá en un nuevo eje
estructurante para el desarrollo de la ciudad en el largo plazo. La población sigue creciendo al final de este periodo, lo que hace pensar que la población catalogada como flotante es la que ha entrado a hacer parte de los cinturones de miseria al no ser beneficiados por los programas de vivienda en la reconstrucción.
Finalmente, es evidente que el centro urbano sufrió un proceso acelerado de cambio de uso del suelo posterior al terremoto de 1983, en el cual el comercio, las instituciones y los servicios desplazaron a la vivienda, razón por la cual en el momento se presenta una gran congestión vehicular, insuficiencia de estacionamientos e invasión de andenes y vías por parte de vendedores estacionarios, lo que tiende a deteriorar la calidad urbana y cívica del centro.
El crecimiento urbano generado por la tensión norte – sur y la tensión hacia el occidente, al igual que la aparición de áreas alejadas de la ciudad consolidada, originaron la desarticulación urbana. Esta situación se agrava por la conservación de grandes áreas sin consolidar, en especial en el área norte, ocasionando mayores costos y desaprovechamiento de los servicios públicos así como la falta de un sistema vial adecuado a la movilidad urbana. Sumado a ello, se crearon puntos de conflicto de uso, que se han convertido en focos de deterioro urbano ya sea por su impacto social como por el efecto físico y funcional urbano. Por ejemplo, en el área rural inmediata se encuentra el vertedero de basuras, que representa el más grave punto de deterioro del medio ambiente natural. Además, se tienen áreas que fueron presa de invasiones de vivienda, algunas de ellas ubicadas en lugares de riesgo. Adicionalmente, las corrientes hídricas, en general no han sido incorporadas a los urbanismos, siempre se les ha dado la espalda, por lo cual sus ofertas ambientales como la provisión de oxígeno y paisajísticas están a la espera de su aprovechamiento. Los humedales en su mayoría han sido desecados y urbanizados y los pocos que subsisten han caído en el abandono y reciben desperdicios y escombros, y con ello el desprecio por parte de la comunidad. Los cerros tutelares son los elementos de mayor fuerza en la conformación del paisaje como telón de fondo de la ciudad y en especial los orientales tienen un valor atribuido histórico, recreativo y religioso. Sus altas pendientes han evitado que sean presa del proceso de urbanización. Los cerros del sur no han contado con igual suerte ya que están siendo ocupados a retazos por urbanizaciones ilegales, desarticuladas de la ciudad y sin contar con servicios públicos ni con infraestructuras adecuadas.
Se concluye entonces que Popayán, después del proceso de reconstrucción post terremoto de 1983, sufrió una desarticulación urbana, generada principalmente por la ola migratoria que llegó una vez ocurrido el desastre y la cual se ha ido consolidando como asentamientos en zonas de riesgo debidamente reconocidos. Pues, si bien están identificados, no se ha generado una política urbana que procure su reubicación, lo cual no ha sucedido probablemente no por falta de conocimiento, sino más bien, porque la ciudad se ha convertido en receptora de una gran cantidad de población desplazada a consecuencia del conflicto armado que afecta al país y a esta región en especial. Situación que no ha sido resuelta desde el punto de vista urbanístico y mucho menos desde el punto de vista de la vivienda, no solo en Popayán, sino también a nivel de todo el país.
Lo anterior, sumado a la baja productividad económica y a la informalidad, contribuye al deterioro y degradación de la calidad de vida urbana, identificados en la sobreutilización del centro histórico de la ciudad, el cual ha sido su imagen y reconocimiento como ciudad patrimonial de Colombia.
Capítulo 3 77 Situación diametralmente opuesta a la presentada en Armero, ciudad del Departamento del Tolima, cuyo desastre borró literalmente a la ciudad, obligando a su refundación en lugares alternos, que en vez de aglutinar a los sobrevivientes, lo que hizo fue distribuirlos en comunidades, que se quedaron a mitad de camino en su proceso de recuperación post desastre.