Cuando se inicia el período de vida independiente del país, el ejercicio del poder político estuvo manejado tanto por conservadores como por liberales, según Jonas “el poder fue alternando entre liberales y conservadores” (1994:42). Estos inician un proceso complejo de relaciones de producción y tales procesos conllevaron toda una serie de acciones por parte del Estado guatemalteco. Las acciones que implementaron afectaron a las poblaciones locales en diferentes aspectos; y principalmente uno de ellos, fue la presión que se ejerció sobre el recurso de la tierra en diferentes partes del país y San Luis Jilotepeque no fue la excepción. Ya que se dieron conflictos por el uso de las tierras comunales, 13 existen evidencias en donde se registraron quejas de la población San Luiseña hacia las autoridades, porque los demás, principalmente los ladinos no respetaban lo reglamentado por la ley. Esto evidencia que la concentración de la tierra que se había dado durante el período colonial, se volvía a dar nuevamente con mucho énfasis en las tierras que pertenecía a poblaciones locales, ya que según Adams y Bastos, las políticas implementadas en esa época “favorecieron explícitamente el desarrollo de la agricultura por parte de los ladinos y los extranjeros a expensas de las posesiones comunales de tierra de los indígenas” (2003:89).
Dentro del mismo período, hubo una época en la historia del país que se caracterizó por las dictaduras. De acuerdo a Palma las relaciones entre Estado y población campesina durante el régimen dictatorial de Jorge Ubico pueden ser consideradas como una prolongación de las políticas implementadas por el sistema anterior. Según Jonas durante éste período fueron tres los elementos que fueron importantes para desarrollar el producto nacional de exportación “el café”; y estos elementos fueron “la tenencia de la tierra, mayores concentraciones de mano de obra y el desarrollo de infraestructura” (1994:43). Pues la producción de éste cultivo dependía de la formación de plantaciones o fincas de mayor tamaño. Los productores aprovecharon la expansión del café en el mercado mundial pero con el sacrificio de la población campesina.14
Este gobernante Jorge Ubico promulgó la Ley de Vagancia y la de Vialidad. La primera forzaba a
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Según Dary, en San Luis Jilotepeque existían las tierras del común y también existían tierras que eran de las cofradías y que las tierras que se encontraban en estado de litigio eran las de éstos últimos. Algunas de estas propiedades pasaron a ser de la iglesia y de personas particulares.
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El café es producido tanto por pequeños como por grandes agricultores del país, aunque la mayor parte de la producción proviene de los terratenientes.
trabajar, entre 100 y 150 días al año, como asalariados a campesinos (especialmente, indígenas) con tierra insuficiente para generar ingresos. Según Jonas este sistema de trabajo forzado “significó el comienzo de las migraciones para trabajos temporales.”(1994:44). La segunda Ley, obligaba a todo adulto a dos semanas de trabajo no remunerado en la construcción de carreteras al menos que se pagara cierta cantidad de dinero. Un ejemplo de la Ley de Vialidad en la población de San Luis Jilotepeque lo cuenta uno de los entrevistados, “Cuando yo era niño no había ropa, sólo utilizábamos vestidos de manta. Cuando crecí Ubico fue el que hizo la primera carretera por el Trapichito para Chiquimula, pues yo abrí zanjas en la carretera con piochas. (Entrevista. Masculino. S.L J. 30-02-2007).
Esta forma de gobernar el país llegaba hasta los lugares más lejanos incluyendo a San Luis Jilotepeque. Palma argumenta que la administración del Estado llegaba a través de los intendentes, estos eran “cargos ocupados exclusivamente por personas de absoluta confianza del dictador” (1992:6). En San Luis Jilotepeque se desplazaron a los Alcaldes indígenas y el personal municipal era nombrado por el gobierno central, sin embargo, existía un “consejo de regidores o concejales que sí permitía que entre sus miembros hubieran indígenas” (Dary. 2003:148; Adams y Bastos. 2003:152). Los intendentes eran quienes ejecutaban y hacían llegar toda aquella disposición de parte del gobierno en las comunidades en las que se encontraban tal como se dio en San Luis Jilotepeque.
Durante este período, el régimen de tenencia de la tierra estaba definido hacia el latifundio- minifundio, pues el primer censo agropecuario realizado en 1950 evidenció tal realidad en la población guatemalteca. Lo político estaba estrechamente vinculado a lo económico y en Guatemala “el imperialismo estadounidense asumió la forma de tres grandes inversiones monopolistas; entre ellas a la Compañía United Fruit Company (UFCo) que monopolizó totalmente la producción de banano y se convirtió en la mayor propietaria de tierras en Guatemala” (1994:45). Mientras tanto los avances en aspectos como lo social y lo cultural fueron muy lentos y escasos, ya que de acuerdo a Palma “la población campesina únicamente existía en cuanto proveedora de fuerza de trabajo. No se contemplaba espacio alguno para plantear reivindicaciones laborales y menos de carácter étnico” (1992: 6). A pesar de todo esto, a partir de la revolución de 1944, se comienza a dar pequeños cambios pues “democracia” era el principio básico del nuevo régimen y de la nueva constitución.
caracterizada por especificidades propias del país. La idea general de democracia trata de ver las distintas esferas de la vida social y según PNUD, la democracia es el “resultado de una experiencia social e histórica que se construye día a día con las acciones e intercambios y aspiraciones de ciudadanos, grupos sociales y comunidades. En consecuencia ella contiene un conjunto de principios, reglas e instituciones que organizan las relaciones sociales. Es también un modo de concebir y resguardar la memoria colectiva y de acoger las diversas identidades de comunidades locales y regionales” (2004:51). En esta década se dejaría entrar a inversionistas externos toda vez se respetara la soberanía nacional, no se les darían privilegios y abstenerse de intervenir en la política nacional. En relación a los monopolios extranjeros que ya existían se trató de restringir su poder. Se intentó reforzar las leyes y los juzgados guatemaltecos. Así mismo, se legalizó el partido comunista representado por el partido Guatemalteco de Trabajo (PGT), el cual desarrolló una base fuerte entre los sindicatos y las confederaciones de los campesinos. Y se puso en marcha en la Ley de Reforma Agraria. Sin embargo de acuerdo a Gleijeses, no todos los sectores sociales estaban de acuerdo con lo que el gobierno estaba realizando, ya que el “Decree 900 plunged the upper class into despair” (1991:218). Así mismo, de acuerdo al mismo autor, la iglesia atacó a Arbenz; “The church’s attacks on Arbenz agrarian reform in 1952 heightened many peasants suspicions about the Decree” (1991:214).