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Se conoce así el documento escrito por el presidente americano Wilson en enero de 1918 en que se propugnaban los puntos para establecer la paz en el mundo, al terminar la I Guerra Mundial. En este documento se establecían tres aspectos importantes:

-evacuación de las tierras ocupadas,

-la creación de nuevos países en función del principio del nacionalismo y

-creación de la S.D.N. (Sociedad de Naciones), organismo que velaría por la paz mundial.

Cuando los alemanes vieron la guerra perdida, se aferraron a los 14 puntos como una garantía ética en los excesos de los vencedores. En los tratados de paz, algunos principios fueron respetados, otros solo en parte y algunos fueron ignorados.

Igualmente, aunque finalmente se creó la Sociedad de Naciones, con sede en Ginebra, tuvo pocas posibilidades de resultar efectiva porque, desde el primer momento no formaron parte de ella dos naciones importantes: los propios EE.UU. ya que el Senado norteamericano desautorizó la política de Wilson y volvió a su tradicional aislamiento respecto de Europa, y también la U.R.S.S. por la disparidad política con las democracias occidentales.

LAS NUEVAS FRONTERAS

Como hemos señalado más atrás, lo más significativo de los tratados fue la desaparición de los grandes imperios históricos europeos, el ruso, el austro-húngaro y el otomano, y la creación de nuevas naciones, acogidas al principio wilsoniano de la autodeterminación de los pueblos, por ejemplo, Finlandia, las tres repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Austria,… Pero el mapa de Europa contenía numerosos cambios que no se correspondían a la filosofía de Wilson. Se Prohibió la posible unión de Austria con Alemania, Checoslovaquia contaba dentro de sus fronteras con una importante minoría de población alemana (región de los Sudetes). La región de Prusia Oriental quedaba separada del resto de Alemania por un corredor que permitía a Polonia el acceso al mar (Estrecho de Danzig). A Serbia se le anexionaron Montenegro y Bosnia Herzegovina, llamándose ahora la Gran Serbia o luego Yugoslavia. El imperio colonial alemán fue repartido entre los vencedores y los territorios turcos de Asia y África se convirtieron en protectorados británicos y franceses. Así, Inglaterra ocupó Irak y Palestina. En 1917, ministro británico Balfour hizo una declaración en la que prometía un hogar para los judíos en Palestina, con lo que se iniciaba el futuro problema de Israel. Francia por su parte ocupó Siria.

LOS DESASTRES DE LA GUERRA

La guerra provocó casi 10 millones de muertos y 20 millones de heridos.

También fueron importantes las destrucciones materiales y el enorme endeudamiento final. Los gobiernos de los países participantes hubieron de subir los impuestos para pagar a los países neutrales durante el conflicto, y sobre todo a EE.UU. Otra grave consecuencia para Europa fue el hecho de que su industria se dedicó prácticamente a producir armamento, gracias a la mano de obra femenina y dejó desabastecidos a sus tradicionales mercados coloniales. Esta situación fue aprovechada por dos naciones extraeuropeas: EE.UU. y Japón.

Además, los tratados de paz desembocaron en una paz equivocada, que en menos de 20 años conducirá a un nuevo conflicto internacional. Al imponerse la opción francesa, a Alemania se la trató con extrema dureza. Se la declaraba culpable de la contienda, tuvo que evacuar Bélgica, el extenso territorio ruso ocupado, devolver a Francia Alsacia y Lorena y ceder a Polonia amplios territorios. Se redujo su ejército, se la condenó a pagar altas sumas de dinero en concepto de reparaciones de guerra… El Tratado de Versalles fue más un acto de venganza que de paz. Este trato dado a Alemania será una de las causas que desembocarán en la II Guerra Mundial. Los alemanes consideraron que era una paz injusta. Por su parte, Italia se sintió defraudada, ya que a pesar de convertirse su territorio en campo de batalla, de sus pérdidas humanas y materiales, no obtuvo todas las promesas territoriales que les fueron hechas en el momento de entrar en la guerra. Ello favorecerá el surgimiento del fascismo italiano y su alianza con Alemania.

Así, la paz que puso fin a la I Guerra Mundial dejó tantos temas pendientes que difícilmente se aseguraría un periodo de paz duradera: la mal disimulada venganza francesa, la humillación alemana, la existencia de minorías dentro de las nuevas fronteras, la marginación política de la U.R.S.S. y la automarginación de EE.UU. en la SDN. Todas estas cuestiones desembocarán en el estallido de la II Guerra Mundial.

no solamente había abastecido a estos países sino a sus tradicionales mercados (América Latina u Oriente).

Finalizada la guerra, se mantuvo el crecimiento económico y se incitaba al ciudadano americano a consumir compulsivamente a través de la publicidad: casa, vehículos, electrodomésticos etc…, la forma de vida de los americanos era envidiada por el resto del mundo capitalista. Así, aumento el número de grandes empresas con desorbitados beneficios, de modo que muchos americanos invertían sus ahorros comprando acciones de estas empresas en la bolsa. Eran “los felices años 20”.

Pero las cosas empezaron a cambiar. Los granjeros durante la guerra se enriquecieron, vendiendo sus cosechas a los europeos, e incluso contrajeron créditos para mejorar sus explotaciones y comprar más tierras, pero al finalizar la guerra, los países europeos volvieron a cultivar. Al perder la clientela hubo superproducción, bajó el precio de los cereales y los campesinos se arruinaron al no poder pagar los créditos y fueron expulsados de sus tierras por los bancos.

En la industria ocurrió lo mismo. Durante la guerra se incrementó su producción para abastecer a los aliados y vender en aquellos países que tradicionalmente habían sido mercado europeo. Cuando terminó la guerra, la industria europea se recuperó y compitió con EE.UU. para recuperar sus mercados. Aunque EE.UU. tenía un enorme mercado interior, llegó un momento en que se producía más de lo que se consumía (stocks). Todo ello produjo un gran descontento en la Bolsa de Nueva York y mucha gente quiso vender sus acciones de las empresas ya que no se obtenían beneficios. Tantas se pusieron a la venta que su valor se hundió. El momento clave de este fenómeno fue el 24 de octubre del 29 (“Jueves Negro”). Muchos pequeños inversores perdieron sus ahorros e incluso se arruinaron ya que habían contraído créditos a los bancos para invertir en la bolsa y pagar con parte de los beneficios. Como los pequeños ahorradores no pudieron pagar los intereses a los bancos, éstos se hundieron. Si las empresas no conseguían accionistas, no tenían dinero para continuar y cerraban por ello o por falta de ventas. Así, mucha gente se quedó parada. Estos obreros en paro no pudieron comprar y nuevas fábricas cerraron y con ello más paro. En 1932 EE.UU. tenía ya 14 millones de parados.

EL PRESIDENTE ROOSEVELT Y EL NEW DEAL

En 1932 ganó las elecciones un demócrata: Franklin D. Roosevelt que apoyado en las ideas del economista Keynes propuso una nueva política económica: “New Deal” (“Nuevo Reparto”) y no era otra cosa que intervenir el gobierno en la crisis económica para solucionarla. ¿Cómo?. En primer lugar, tomando una serie de medidas para poner orden a la anarquía económica. Así puso todos los bancos bajo control del gobierno. Ordenó que los intereses del dinero que prestaban los bancos fuera más bajo con lo que consiguió que los fabricantes, campesinos y comerciantes pudieran pedir préstamos más ventajosos y se animasen a trabajar.

Por otro lado, el gobierno facilitó subsidios a los campesinos para que mejoraran su situación, bajo la condición que redujeran las tierras de cultivo. Al disminuir la cosecha se logró que los precios subieran y ello permitió a los campesinos volver a la normalidad. Finalmente el gobierno se convirtió en empresario e invirtió mucho dinero en la construcción de obras públicas: embalses, centrales hidroeléctricas, irrigación… ¿Qué consiguió con ello?. Dar trabajo a los obreros en paro para que éstos pudiesen comprar y dar trabajo, poniendo en marcha más fábricas. Cuando el 1936 Roosevelt fue reelegido como presidente su popularidad era extraordinaria, pero la crisis no estaba ni mucho menos resuelta. Solo la II Guerra Mundial, con el rearme y la movilización acabó con la crisis.

6. EL CAMINO HACIA LA GUERRA 6.1. Idea General

Aunque la guerra estalló en Europa el 1 de septiembre de 1939 en el momento que Alemania invadió Polonia, y Francia e Inglaterra declararon la guerra a Alemania, la guerra se hizo mundial a partir del año 1941, cuando la Alemania nazi atacó la URSS y el Japón a EE.UU. La guerra terminó en 1945 con la derrota de Alemania, Italia y Japón.

6.2. Causas de la guerra

-La política de rearme y expansionismo de las naciones que tenían gobiernos fascistas- militaristas: Alemania, Italia y Japón.

-La debilidad de los países con gobiernos democráticos capitalistas (Inglaterra, Francia y EE.UU) que, a partir de la crisis económica de 1929, estaban más preocupados por sus problemas internos que por detener el expansionismo de las naciones fascistas.

-Deseo declarado de las naciones fascistas de destruir el gobierno comunista de la URSS, para acabar de raíz con cualquier revolución comunista; deseo que, sin declararlo manifiestamente, compartían los países democráticos capitalistas.

Respecto de la política expansionista de Alemania e Italia, desde la subida al poder del partido nazi en Alemania (1933) las cosas se precipitaron. Porque ya sabes que Hitler inició rápidamente una fuerte militarización del país. Por el mismo tiempo, la Italia de Mussolini, que deseaba aumentar su imperio colonial atacaba y conquistaba Abisinia (octubre 1935-mayo 1936).

Como el Japón antes, por su ocupación de Manchuria, Italia fue condenada por la S.D.N., demostrando que no estaban dispuestos a solucionar los problemas a través del diálogo y sí a través de la fuerza. En noviembre de 1936 la Alemania nazi firmó un tratado con la Italia fascista (Eje Roma-Berlín) y un pacto con el Japón.

Entonces, en julio de 1936, estalló la guerra civil en España, y Mussolini y Hitler acudieron en ayuda de los militares sublevados (Franco). ¿Qué hicieron las potencias democráticas, Francia e Inglaterra? Nada. En el fondo no tenían simpatías por los sublevados que mostraban su ideología conservadora, de clara influencia fascista; pero también tenían miedo de que en la República española, apoyada casi únicamente por la URSS, triunfara una revolución comunista. Decidieron no intervenir.

Fue una grave decisión porque Alemania e Italia se envalentonaron. Hitler, que contaba con un ejército cada vez más potente, realizó en marzo de 1938, la ocupación de Austria (Anschluss), país de habla alemana. Iniciaba la creación del gran Reich (III Reich –imperio-) germano. Reclamó enseguida a Checoslovaquia que le entregara una franja fronteriza (Los Sudetes) que tenía parte de población alemana.

Por un momento pareció que Francia e Inglaterra iban a evitarlo. En septiembre de 1938 los jefes de gobierno de estos dos países acudieron a Munich donde se encontraron con Hitler y Mussolini. Inglaterra estaba dispuesta a mantener una política pacifista y en Munich su jefe de gobierno, Chamberlain, acabó concediendo a Hitler lo que pedía. Se creía haber apaciguado a Hitler y logrado la paz. Pero en primavera del año 1939 Hitler ocupó gran parte de Checoslovaquia mientras Mussolini conquistaba Albania; reafirmaron su alianza con el pomposamente llamado Pacto de Acero (mayo de 1939).

Fue solo cuando Hitler empezó a hablar de Danzig y del corredor polaco cuando Inglaterra y Francia declararon con firmeza que cualquier ataque contra Polonia significaría la guerra. Hitler realizó entonces un acto inesperado: firmó un pacto con la URSS (agosto de 1939). Lo hizo seguramente para evitar una alianza entre Francia-Inglaterra y la URSS. Pero, ¿por qué Stalin aceptó este pacto con Hitler que públicamente se proclamaba enemigo del comunismo? Quería seguramente ganar tiempo para preparar militarmente a la URSS, convencido como estaba de que Alemania acabaría atacándola y no confiando en una alianza con Francia e Inglaterra que tan débiles se habían mostrado frente a Hitler.

El 1 de septiembre de 1939 los alemanes invadieron Polonia; Francia e Inglaterra (donde el belicista Churchill había sustituido en el gobierno al pacifista Chamberlain) declararon la guerra a Alemania. Empezaba la II Guerra Mundial.

6.3. LA PAZ Los aliados y los tratados de paz

Al empezar la guerra sólo las naciones fascistas/militaristas formaban un grupo compacto (Eje). Desde el momento en que Francia fue vencida y ocupada, Inglaterra y su imperio colonial (Commonwealth) se encontró sola frente a Alemania, Italia y Japón. Pero ya en agosto de 1941, y aunque no estaban en guerra, Roosevelt, presidente de EE.UU. y Churchill se reunieron cerca de Terranova y firmaron la llamada Carta del Atlántico que era una declaración de sus ideas democráticas frente a las totalitarias del Eje. A partir de ese momento Inglaterra contó con la ayuda (armamento, comida, dinero) de EE.UU.

Cuando se produjo el ataque contra la URSS y poco después contra EE.UU, se formó la Alianza de las Naciones Unidas (enero de 1942) que englobaba a las principales naciones atacadas por el Eje y sus aliados. De estos países, cinco fueron considerados como los grandes (EE.UU, URSS, Inglaterra, Francia, China); pero en realidad fueron los tres primeros los que decidieron todo. Eran unos aliados (se les llamo así desde entonces) un poco forzados; les unía sólo el hecho de que habían sido atacados por los países fascistas/militaristas. Como se demostró inmediatamente después de la guerra, por su ideología y sistema económico, EE.UU y la URSS eran enemigos por naturaleza.

Los tres grandes (Roosevelt, Churchill, Stalin) se reunieron por primera vez en Teherán, donde tuvo lugar una conferencia (noviembre de 1943) en la que se tomaron las primeras medidas conjuntas para terminar la guerra y organizar la paz.

En febrero de 1945 los mismos tres grandes se reunieron en Yalta (ciudad-balneario de Crimea) donde se decidieron ya las fronteras de Polonia, la ocupación militar de Alemania y de Austria y el sistema de elecciones para que en los países liberados de la ocupación fascista se eligieran nuevos gobiernos.

Cuando ya terminada la guerra en Europa, en julio de 1945, los tres grandes volvieron a reunirse en la ciudad alemana de Postdam (junto a Berlín), las cosas empezaron a cambiar. Ya no eran los mismos; había muerto Roosevelt y ahora el nuevo presidente de los Estados Unidos, Truman, era decididamente anticomunista. Se pusieron de acuerdo respecto de la ocupación de Alemania, de la destrucción de los grandes trust industriales y del proceso y castigo de los jefes nazis (procesos de Nuremberg). Pero ya no estuvieron de acuerdo sobre las zonas de influencia en Europa.

Los desastres de la guerra

Fue una guerra cruel, con unas cifras espeluznantes, 50 millones de muertos, de los cuales, 20 millones eran rusos. Junto a los soldados, también murió mucha población civil, por los terribles bombardeos. En Hiroshima murieron alrededor de 150.000 personas a causa de la bomba atómica.

Y cuando los aliados entraron en Alemania y los territorios ocupados, descubrieron algo macabro, los campos de exterminio, donde millones de judíos, rusos etc… fueron asesinados.

Desde Francia a la URSS en Europa y en el Japón todo era destrucción. Por el contrario EE.UU. era el único contendiente importante que salía de la guerra sin pérdidas y con una economía a pleno rendimiento, había superado la crisis de los años 30.

La O.N.U.

A punto de terminarse la guerra, en julio de 1945, los aliados se reunieron en San Francisco y firmaron una declaración (Carta de San Francisco), por la que creaban un organismo internacional para resolver pacíficamente todos los problemas que se plantearan en el mundo. Era la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U), sucesora de la S.D.N. y estableció su sede en Nueva York.