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3.2 Materials & Methods

3.2.2 Experimental Procedure

personajes

a) PERSONAJES DE FIERRO:

Existe una típica y lamentable confusión entre los autores cuando se trata de construir un personaje. Se confunde solidez con rigidez. Digámoslo ya: nadie es de la misma manera todo el tiempo. No somos buenos buenos buenos, ni somos malos malos malos durante nuestra existencia. Por algún lado y en algunas ocasiones aparece la otra parte de lo que somos. Vemos como una persona absolutamente serena y calma, en algún momento explota y convierte su vida y la de los demás en un caos, en un desastre. Este ejemplo está llevado muy al límite pero es, quizás, el más significativo.

Los personajes tienen que responder necesariamente a una lógica interna. Y esto es así. Sin embargo, los personajes “gloriosos” suelen sorprendernos. Muestran aristas desconocidas por nosotros y aún así responden a una lógica interna. Esos “costados” distintos de los per- sonajes, lejos de hacerlos contradictorios e inexplicables, los humani- zan y les agregan solidez. Personajes lógicos, pero imprevisibles, decía JEAN C. CARRIÈRE. Es muy difícil establecer la frontera exacta entre lo desconocido y lo inexplicable de un personaje. Pero es parte del equilibrio con que debemos construirlo. Es un desafío, pero de los que vale la pena asumir.

co hemorroides y eso me hace ser dos personas absolutamente dife- rentes en un mismo día”. Y según dicen sus amigos, esto era estricta- mente cierto. Por la mañana y hasta el mediodía era un ser irascible y malhumorado y por la tarde y la noche era un sujeto sencillamente encantador.

Resulta importante mostrar la forma en que nuestro personaje se relaciona con los otros. Ahí puede haber una clave, una vía de acceso a un personaje aparentemente contradictorio. ¿Con todos actúa de la misma manera? ¿Con todos es simpático o antipático? ¿Con todos es irascible, o existe algún otro personaje que lo lleve hacia una conducta diferente? La psicología grupal, tan en boga durante décadas, nos da la respuesta: efectivamente, uno no es siempre el mismo, y aún es distinto de acuerdo a con quién se relaciona.

Los autores suelen utilizar personajes secundarios para relacionarlos con el protagónico y a través de esta relación observar una caracterís- tica diferente e inesperada de nuestro personaje principal. Esta técni- ca, de construcción de personajes a partir de un sistema de oposición, puede servir para encontrarnos con personajes más ricos y variados. El personaje más brillante que consiguió la televisión americana en los últimos años fue el famoso “JR” de la serie “DALLAS”. Era el “malo de la película”. Como polo opuesto lo teníamos a “TONY”, su hermano. Este sí que era el “bueno de la película”. El espectador se enganchó más con JR que con su hermano bueno. ¿Por qué se dio esto?: JR era mucho más humano. Era inevitablemente corrupto y tramposo, esta era su propia naturaleza. Todo lo que hacía, lo hacía por izquierda, con objetivos y acciones “non santas”. Matones y coimas eran herramien- tas habituales en sus negocios. Si solamente hubiese sido esto, quizás el público lo habría odiado y olvidado. Pero no fue así. El espectador estableció con JR una relación amor/odio. Y según los estudios y los análisis posteriores, fue JR quien llevó a DALLAS al éxito.

Lo interesante es saber porqué el público estableció tan extraña rela- ción con este personaje. Era malvado y cínico. Entonces por qué??? Dos personajes secundarios movilizaban a JR de una manera especial.

Uno era su padre. JR admiraba y amaba profundamente a su padre y ansiaba con desesperación que éste lo amara de la misma manera. Y el otro personaje era su hijo bebé. JR volvía de la oficina en donde aca- baba de extorsionar a un senador y enviarle matones a otro. Ingresaba a su casa, se servía un whisky y se sentaba a observar tiernamente a su hijo que estaba sobre la alfombra jugando con una pelota. Entonces la expresión de JR era absolutamente otra. Era conmovedor verlo dis- frutar de su hijo. Claro que un rato después estaba tramando alguna otra situación ilegal y tramposa. Además este JR era, sólo en relación a extraños, un defensor absoluto de sus propios hermanos, con quie- nes sin embargo, mantenía una pésima relación. Si alguien fuera de su propia familia osaba ofender a alguno de sus hermanos, él era capaz de mandarlo a otro mundo. Ahora él podía llegar a cualquier maniobra para lograr sus objetivos, a costa incluso de sus propios hermanos. Este fue el gran secreto de JR. Sus hermanos pasaron al olvido pero el público mantiene intacta la memoria de este personaje. Es entonces necesario realizar el pasaje del esteriotipo y de los "caracteres "de fierro" para entrar en los oscuros laberintos de la complejidad y singularidad de los personajes. En ese pasaje, está la ganancia. Lo expuesto implica la absoluta necesidad de “humanizar” nuestros personajes para que el público los consuma de alguna manera. No nos olvidemos que necesita- mos que el espectador “entre” a la película lo más rápido posible. Y el personaje es la puerta de entrada más accesible con la que contamos. b) LOS PERSONAJES Y EL CONFLICTO:

Muchas veces un Productor o un Director lee nuestro guión y detecta en él algún problema. Por lo general no saben muy bien de qué se trata, no ven cuál es el problema pero hay algo que les “hace ruido”. Entonces nos dice: “... mmmm... no sé... está bien... pero hay algo que no va... algo le falta...”

En general (como dice LINDA SEGER) nos están diciendo: FALTA CON- FLICTO!!! Y si es que falta conflicto, es fatal ya que el conflicto es el eje de la acción. LINDA SEGER dice:

“...el conflicto es el elemento clave de cual- quier forma dramática. Se produce cuando dos personajes comparten al mismo tiempo fines que los excluyen mutuamente. Un personaje tiene que ganar y el otro tiene que perder. Hay conflicto si vemos al prota- gonista y al antagonista luchar por conse- guir sus metas...

En tal sentido, esa falta de conflicto tiene que ver en ocasiones, con cierta vacilación en lo que respecta a la exposición del "motivo" en nuestros personajes. Recordemos que para poder construir un guión, necesitamos que nuestro protagonista cuente con tres elementos esenciales: MOTIVO, GESTIÓN Y OBJETIVO. Generalmente, cuando escribimos un guión, los autores tenemos muy claro cuál es la meta, el “objetivo” de nuestro personaje. Entonces con la “gestión” del mismo, desarrollamos las secuencias y las escenas. Y no ponemos el mismo énfasis en contar “el mmotivo” del protagonista. Pareciera que no le diéramos la misma importancia a esta cuestión. Entonces nues- tro personaje hace una cantidad de cosas y consigue o no su objetivo y la película termina y “finish”.

Dice LINDA SEGER que cuando esto sucede, la historia se vuelve más narrativa que dramática. ¿Y esto qué quiere decir? Quiere decir que el público paga la entrada, se sienta en una butaca y presencia una pelí- cula en donde verdaderamente hay un conflicto, porque observa que el personaje desarrolla una cantidad de acciones para conseguir algo que quiere conseguir. Sin embargo la película no lo moviliza, no lo involucra emocionalmente. Y esto sucede porque el público no entien- de muy bien por qué el personaje desea lo que desea y quiere conse- guir lo que quiere conseguir. El conflicto así estructurado, no es sóli- do, en tanto y en cuanto no se han trabajado los elementos esenciales que hacen a la construcción del personaje. En este caso, la ausencia de definición de la motivación de nuestro personaje principal.

7) Los personajes y su relación con