PhD Timeline Year 3 (2011)PhD Timeline Year 3 (2011)
Chapter 4: Outcome measures
4.6 Experimental protocols
Desde la publicación en 1687 de los Philosophiæ naturalis principia mathematica
de Newton las ciencias experimentales no han cesado de desarrollarse y abarcan hoy día
un cuerpo bien establecido de conocimientos. De modo paradójico, no existe acuerdo general sobre qué es esa ciencia. La opinión común la considera como un conjunto de verdades demostradas, que eventualmente contiene hipótesis todavía no probadas.
Karl Popper ha insistido en su idea básica: nunca pueden demostrarse las teorías científicas, la comprobación empírica proporciona indicaciones imprescindibles para juzgar el valor de las teorías, pero éstas serán siempre conjeturales y nunca se converti- rán en verdades definitivamente demostradas [Popper, 1974: 20-22].
Thomas Kuhn ha subrayado que la aceptación de las teorías depende del consenso de la comunidad científica, y que tal consenso no es una simple consecuencia de las demostraciones lógicas.
Según John Ziman, el conocimiento científico es el resultado de una empresa huma- na colectiva cuyo objetivo es conseguir un consenso racional de los temas estudiados, de manera que ese consenso o acuerdo intersubjetivo se referiría muchas veces a falacias o creencias erróneas [Ziman, 1981: 14 y 21].
John Stotter ha definido la ciencia experimental como el estudio empírico del mundo material desde el punto de vista de un observador neutral, y afirma que la ciencia es el producto de una tradición filosófica empirista que sólo estableció a mitad del siglo XIX, gracias a la obra de John Stuart Mill [Stotter, 1981: 287].
El número de opiniones puede aumentarse, la diversidad se debe a preferencias filo- sóficas. Sin embargo, existe una causa objetiva, que las ciencias experimentales son una realidad muy compleja, contiene aspectos nada triviales, de modo que resultan diferen- tes imágenes de ella según se centre la atención en un aspecto u otro.
Aspectos relacionados entre sí pero diferentes dan lugar a características que deben distinguirse. Estos son:
1) La ciencia es una actividad humana que se realiza con unos objetivos específicos. 2) Los métodos científicos utilizados para alcanzar esos objetivos.
3) La aplicación de los métodos proporciona unos resultados que son los contenidos
teóricos de cada disciplina [Artigas, 1989: 6-13].
En cuanto actividad humana, la ciencia está organizada en su aprendizaje y en su práctica. La institucionalización en la enseñanza ha tenido influencia negativa para la percepción que la sociedad tiene de la ciencia, tanto en cuanto expone los conocimien- tos de modo atemporal, como verdades establecidas, prescindiendo del contexto en el que han surgido y se han desarrollado. De aquí resulta una imagen de la ciencia como un cúmulo de conocimientos reconocidos universalmente y válidos sin restricción, se trataría pues de un proceso acumulativo. Este era el pensamiento de los miembros del Círculo de Viena, entre los que se encontraba Hans Reinchenbach [1965: 166].
Lo que se admite hoy como válido no es el simple resultado de acumulación de ver- dades, sino que supone muchas reinterpretaciones de los resultados anteriores a la luz de las ideas actuales que, a su vez, están sujetas a posteriores críticas. Incluso conceptos como los de ácido y base en química, o los de masa y partículas en física, son objeto de sucesivas modificaciones de acuerdo con los conocimientos alcanzados en cada momen- to. La ciencia no es un simple conjunto de verdades establecidas de modo definitivo, pues en este caso no habría surgido el paradigma kuhniano con los trabajos de Newton, Mendel, Planck o Einstein. Los contenidos teóricos han de valorarse en el contexto de conceptualizaciones y medios experimentales disponibles, que son limitados y se desa- rrollan a lo largo del tiempo.
La institucionalización de la actividad científica es cada vez mayor, debido a la cre- ciente especialización y al coste económico de muchas investigaciones, sólo asequible a poderes públicos, que deberían ser los primeros en garantizar estos trabajos, pero que hoy día en nuestro país se echa de menos esa contribución, también por grandes funda- ciones e industrias. Por otra parte, la investigación depende cada vez en mayor grado de las aplicaciones técnicas. De aquí surge que el investigador esté condicionado por la profesionalización que se fue concretando en el siglo XIX.
El término científico se acuño en 1833 por William Whewell, al proponer este voca- blo para designar a los hombres de ciencia, que hasta entonces se conocían como filó- sofos naturales, pero tardó muchos años en ser de uso común [H. Kuklick, 2014: 341].
La conexión entre ciencia y técnica y la función directiva de la comunidad científica han tenido gran peso para determinar la aceptación de las teorías. Estas ideas han sido expresadas por Marc Fumaroli [2013].
También el comportamiento de la comunidad científica debe igualmente tenerse en cuenta. Kuhn ha afirmado que la explicación del desarrollo de la ciencia remite a los criterios predominantes en cada situación.
En último análisis, la explicación debe ser psicológica o sociológica. Esto es, debe ser una descripción de un sistema de valores, una ideología, junto con un análisis de las instituciones a través de las cuales es transmitido y fortalecido. Si sabemos qué es lo que los científicos valoran, podemos esperar comprender qué problemas emprenderán y qué elecciones harán en circunstancias específicas de conflicto. Dudo que haya que buscar otro tipo de respuestas [Kuhn, 1975, en
Lakatos & Musgrave (eds.): 104].
Aunque son ideas discutibles, han servido para enfatizar que la ciencia no se re- duce a métodos y demostraciones impersonales, sino que los experimentos se sitúan en contextos históricos sometidos a modificaciones y, a veces, pueden influir factores ideológicos.
No obstante, la comunidad científica ejerce un control que, en la práctica, es una de las garantías principales de la fiabilidad de la ciencia, pero como toda obra humana está sujeta a vicisitudes históricas e ideológicas. Por ejemplo, las discusiones sobre la mecánica cuántica no sólo están condicionadas por los recursos teóricos y empíricos disponibles, sino también por ideas filosóficas acerca del realismo del conocimiento y del valor de la causalidad. Asimismo, otra materia, el evolucionismo, es susceptible de reduccionismos provenientes de prejuicios ideológicos de una fuerte carga religiosa, que pretenden dar como demostrado lo que no está.
Por otra parte, se encuentra ampliamente difundido el instrumentalismo, según el cual las ciencias experimentales sólo proporcionan modelos útiles pero no conocimien- tos auténticos, aunque así no se explican la intención y los resultados (logros) de la investigación.
En las últimas décadas tiene auge los estudios sociológicos de la actividad científica, los cuales resultan imprescindibles para conseguir una imagen real del contexto en el que se han de valorar las demostraciones y avances en las ciencias. Este tema ha susci- tado la aparición de abundantes obras que han aumentado la bibliografía de la Historia de la Ciencia.
Además los métodos científicos son muy variados, según los problemas que se es- tudian en cada ciencia. Por ejemplo, no es lo mismo demostrar la composición del aire, que formular la mecánica cuántica como teoría general de las partículas elementales, o determinar las bases químicas de la vida. Los contenidos teóricos implicados son igual-
mente variados. Por tanto, para obtener una caracterización adecuada de la ciencia, es necesario individualizar sus rasgos básicos de modo que respondan a la gran multiplici- dad de actividades, métodos y teorías. En este sentido, es muy importante delimitar los objetivos generales de la actividad (investigación) científica, pues los métodos utilizados y teorías propuestas para ser confirmadas estarán en función de aquellos.
CIENCIA Y CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD: LA VERDAD CIENTÍFICA