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3.2 Raman Amplifier

3.2.1 Experimental Setup and Methods

La TIERRA, don de Dios, con todos sus significados e imaginarios, se ha transformado en lugar teológico predilecto de la teología de la tierra. Una teología de la acción enraizada en el Evangelio y en la tradición, que propende por conquistar para el pueblo campesino una experiencia nutrida de la praxis de la fe y la lucha de ese mismo pueblo.

No se puede concebir la pastoral de la tierra sin tener en cuanta los nuevos elementos articuladores del ser y estar del campesino del siglo XXI, en este sentido aparecen algunas novedades y transversalidades que tienen que ser tenidas en cuenta por la reconfiguración de medio campesino y el quehacer de la pastoral de la tierra: 1.- La aparición de nuevos actores sociales rurales. 2.- El medio ambiente, entendido como el escenario donde ocurren hoy tanto cualitativa, como cuantitativamente la mayor cantidad de impactos ambientales. 3.- Las externalidades positivas, entendidas como oportunidades de dignificación del campesino y juego de posibilidades en otros escenarios, pero con impactos positivos en el propio, la Iglesia puede contribuir a potenciar el carácter de las mencionadas externalidades para propiciar cambios positivos de las comunidades campesinas. 4.- La seguridad alimentaria, es sin lugar a dudas la más significativa apuesta para el futuro de las comunidades. 5.- La actividad agraria como expresión de la soberanía nacional160.

La producción teológica del teólogo de la tierra debe estar ligada estrechamente a las bases campesinas y en lo posible a la tierra misma, su praxis teológica debe ser fruto de la propia experiencia junto a las comunidades campesinas (lugar teológico), donde se viven y celebran las luchas por la tierra.

158 op. cit. 159

HALLMAN, D. Spiritual values for earth community. WWC Publications. Geneva.2000.

160

MARROQUIN, E. Otro Mundo es posible. Justicia, paz integridad con la Creación y vida consagrada. Publicaciones claretianas, Madrid 2006.

96 Los despojados de la tierra pero particularmente los despojados del minifundio, constituyen: “los sin-tierra, forman una masa proletaria campesina que sólo cuenta con su fuerza de trabajo, para conseguir el sustento diario al precio que las estructuras dominantes le quieran pagar”161, allí es precisamente donde la teología de la tierra, debe prestar un servicio de primera línea a la Iglesia y en particular al pueblo de Dios ligado de manera particular a la tierra. Es una teología y una pastoral en camino, con innumerables desafíos.

Vivimos en una sociedad dominada por la ideología neoliberal que nos lleva a sobrevalorar el bienestar personal, el individualismo egoísta, sobre el bien común; la propiedad privada sobre el legítimo derecho campesino a poseer la tierra. Por eso es que una de las tareas más urgentes para las personas creyentes y “de la teología de hoy, es la de mostrar a los cristianos hasta qué punto son inseparables la salvación de cada persona singular, la salvación comunitaria-social y la salvación del cosmos entero. El compromiso para superar un tipo de sociedad unidimensional y opresora no puede separarse del esfuerzo tendiente a instaurar nuevas relaciones entre los hombres y el medio ambiente” 162, pero, al mismo tiempo una mirada sacramental sobre el mundo163, para apropiar una nueva religación con esa tierra –territorio–, don de Dios.

En la reafirmación de diferentes teólogos se hace vital tener una perspectiva de la liberación donde: "el objetivo utópico no es que todos tengan mucho por la vía de la apropiación privada y exclusivista, sino que tengan lo necesario y quede abierto a todos el uso y disfrute no acaparador y exclusivista de lo que es primariamente común” 164.

161CARAVIAS

. Op. Cit. pág. 15

162

GARCÍA, A.Op. Cit. 163

CACERES, A. Ecoteología, aproximaciones epistemológicas. Concilium No. 331. Junio 2009. Verbo Divino . Estella. 2009

164ELLACURIA Ignacio

97 CONCLUSIONES

La investigación sobre LA TIERRA, DON DE DIOS, Elementos para una Pastoral de la tierra en clave de teología de la acción, se perfecciona y se proyecta con las siguientes conclusiones:

1. El conflicto colombiano ha tenido una innumerable cadena de consecuencias sobre la vida de la sociedad, sin embargo el abordaje y análisis se ha dado con mayor fuerza desde la realidad urbana. Por el contrario el campo que entraña la matriz del mismo y por ende los impactos mayores, dentro de estos, el desplazamiento forzado, constituye el más significativo y de mayor relevancia, los millones de desplazados interpelan a la sociedad y a la teología de la acción, para la comprensión del fenómeno mismo y una propuesta de acompañamiento, que proponga acciones efectivas sobre las huellas de dicho desplazamiento como la tenencia de la tierra, entendida en la doble perspectiva, como imaginario no solo popular de la mayoría de los campesinos colombianos, sino como imaginario bíblico.

2. Toda la problemática de la tierra vista en conjunto desde la cuestión del uso y tenencia de la tierra, o como la cuestión ecológica, no sólo siguen siendo elementos que no se pueden desligar, sino que se empeora con la imposición de las nuevas políticas neo-liberales, las cuales no tienen en cuenta la dimensión de la tierra como espacio de identidad para sus poseedores y por el contrario al ser colocada a disposición de las fuerzas del mercado, olvidan la realidad histórica que toca las vidas de pueblos enteros; el desplazamiento forzado se encuentra fuertemente asociado a la tenencia actual de la tierra y las formas usurpación de la propiedad campesina, con el uso de prácticas intimidatorias y violentas como la masacre, la amenaza, el boleteo y en general practicas que violentan los DD. HH. producidas por actores armados ilegales con algún patrocinio legal. La motivación varía de acuerdo a las zonas, pero se reconoce una perversa alianza entre los señores de la tierra, asociados con los señores de la guerra, por el control de la tierra –territorio–, este tipo de violencia ha modificado la estructuras de la tenencia de la tierra, induciendo una alta concentración al servicio de un modelo agrícola dominante, asociado a agricultura y ganadería de tipo extensiva y los megaproyectos de las multinacionales, los cuales al mismo tiempo impactan la vida campesina y

98 contribuyen significativamente a inducir daños medioambientales irreversibles que rompen con la praxis campesina del cuidado de la Creación.

3. La relación existente entre tierra y la forma de tenencia es mediada por el territorio. Esta relación adquiere gran significación, pues, se trata del lugar vital, del lugar de la vida. Por tanto se lucha por ella. La diferencia y mutualidad entre “tierra” y “territorio” contribuye a entender la significación de las demandas y luchas por la tierra de campesinos y campesinas, indígenas y afroamericanos descendientes. Entonces el territorio es el lugar donde acontece la vida y la significación social y ambiental, en perspectiva de biodiversidad, de estos grupos humanos y donde se configuran las relaciones sociales, las cuales confluyen, giran en torno al terruño, entendido como construcción de memoria colectiva e identidad socio cultural y espacio de vida, para la vida.

4. El quehacer teológico redescubre la necesidad de sistematizar una teología de la tierra y su aplicabilidad desde el universo simbólico de la demanda de hombres y mujeres campesinos por la tierra –territorio–, donde descubren la relación vital con la tierra, como espacio revelatorio donde la vida se une a la fe y espiritualidad, para encontrarse con el Dios que se manifiesta en la tierra y que dinamiza la búsqueda de la tierra. Una tierra, fuente de esperanza, una tierra nueva, grande y espaciosa, en la que reine la justicia; una tierra que alcance para todos, en la que todos vivan como hermanos.

5. La pertinencia teológica de una “teología de la tierra” surge del reconocimiento de las tradiciones y de las relaciones e imaginarios del sujeto campesino con el entorno creado y particularmente en su comprensión de la Madre Tierra y de la Encarnación entendidas desde la misma cosmovisión con as vertientes afroamericana, indígena y campesina que descubre la presencia de Dios en relación con sus imaginarios culturales, sus saberes y tradiciones ancestrales los cuales permean elementos vitales de su relación con la tierra –territorio–, leídos en clave de su experiencia de fe y de su praxis religiosa, los cuales propician practicas de cuidado de la Creación. 6. De la cosmovisión cristiana se deriva que la tierra es don de Dios, esta es también la

deducción de las cosmovisiones y del imaginario campesino, como del afroamericano, así como del indígena, es decir existe una matriz teológica común que reconoce y entiende el actuar de Dios en clave filial y fraterna, fuente de vida y que ofrece gratuitamente a los que ama, la tierra –territorio–, para un pueblo que la demanda para que de ella reciba su alimento y así florezca la vida y vida en abundancia. En Colombia esta visión se contrasta con la praxis de la violencia y guerra y el desplazamiento forzado de las comunidades campesinas, causado por los intereses economicistas, la visón de un Dios comprometido con los pobres rurales invita a la comprensión del fenómeno del desplazamiento forzado y de los impactos sociales y ambientales generados por dicho fenómeno. Al Dios experimentado en la tierra, le subyace una lógica interna en la realidad y la problemática de la tierra, un Dios que se comunica en la realidad campesina y que fundamenta la relación sujeto y tierra con su entorno vital, es donde precisamente acontece el Reino de Dios en el mundo campesino.

99 7. La compresión del problema de la tierra en Colombia, y de los impactos en las formas de la tenencia de la tierra son un lugar teológico que se debe explorar. La tierra debe ser contemplada y reflexionada desde el quehacer teológico y específicamente desde una propuesta de la ecoteología, para apropiar reflexión desde la teología de la acción que contribuya a la asimilación de prácticas pastorales en defensa de la tierra, del entorno vital de la mujer y el hombre campesinos, y que propicie también prácticas ambientales concretas en defensa de la Creación.

8. El método apropiado fue significativo para la conducción de la investigación, arrojando los resultados esperados y propuestos.

9. La continuidad de esta investigación se perfila en: profundizar y generar subsidios de corte pastoral con los elementos de incidencia política para una nueva política agraria, dirigidos a políticos y dirigentes gremiales. Establecer pautas de cuidado medioambiental en clave ecoteológica, para las Iglesias particulares, con el fin de reanimar el compromiso por el cuidado de la Creación. Favorecer la investigación sobre instituciones de servicio al campesino particularmente como ACPO y su esquema de radiodifusión campesina, para producir elementos de juicio entre los pastores sobre la necesidad de renovar las instituciones de ayuda al campesino. Y finalmente propiciar desde la academia la necesidad de una profunda reflexión y examen de la necesidad de una reforma agraria, en armonía con la propuesta bíblica y magisterial y dinamizar el acompañamiento eclesial.

100 LA CENA ECOLÓGICA DEL REINO

Mural da Igreja de Querência 2001 SÃO FÉLIX DO ARAGUAIA, MG. BRAZIL

101 BIBLIOGRAFÍA

BALCAZAR, Á., LÓPEZ, N. OROZCO, M. L., VEGA, M., Colombia: Alcances y Lecciones de su experiencia en reforma agraria. ONU – CEPAL, Red de Desarrollo Agrario. Santiago de Chile. 2001.

BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Caritas in Veritate. Libreria Editrice Vaticana.