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Vamos a examinar cómo era la vida en la Polonia ocupada, así como también en el protectorado de Eslovaquia, de acuerdo con las declaraciones del reportero brasileño Alexandre Konder, en el libro "Un repórter Brasileiro na Guerra Europeia".[18]

Es de suma importancia, por ser declaración personal de gente nuestra, y no de agencias noticiosas o diarios extranjeros. El período es el de febrero a mayo de 1940, y las páginas, 140/141:

"Polonia era el país de Europa que mayor porcentaje de judíos tenía dentro de casa. Gran parte de ésa gente está hoy bajo dominio alemán, junto a cuyo gobernador posee UN REPRESENTANTE CONSULTIVO".

"Para mejor localizar al israelita, él anda provisoriamente marcado con un brazalete blanco, dentro del cual aparece una estrella en líneas azules. Fuera de éso, él continuó como estaba, entregado a sus actividades normales. Ninguna restricción le fue hecha. Y la prueba de éso la tuve cuando visité Cracovia, en compañía de decenas de corresponsales extranjeros (de guerra). Un gran almuerzo nos fue entonces ofrecido por las autoridades alemanas en el Gran Hotel. Para ése almuerzo fueron convidados los representantes de los diarios locales. INCLUSO LOS ISRAELITAS".

"En el Protectorado, donde es grande la población judaica, ésta no usa brazalete, ni sufrió la menor restricción en sus actividades. Las casas de comercio israelitas funcionaban como las demás. En los kioskos de revistas y diarios se venden tanto las publicaciones judías, como las nacionalsocialistas y chekas."

Y continúa, en las páginas 163 a 175:

"Cracovia, con su caserío oscuro y ahumado, con sus carretones típicos, con su gente encapotada y friolenta, y también con su suciedad secular, está ante mis ojos cansados del largo viaje en tren. En la puerta del Gran Hotel veo grupos de populares que nos esperan. Somos decenas de periodistas extranjeros. Nuestra llegada, logra ser un acontecimiento en ésta mañana tranquila de la vieja capital de los antiguos reyes de Polonia. Algunos aplauden, otros piden autógrafos. Veo gente con un brazalete blanco; son los judíos."

"La gente de la prensa — nombres de todos los climas — entra en su primer contacto con la masa. Se sacan las primeras fotos. El grupo aumenta, interrumpe el tránsito y ríe satisfecho".

"Un ciudadano se aproxima a mí y mira fijo la pequeña bandera brasileña que tengo en la solapa. ¿Del Brasil?" —pregunta en portugués.

"—Viví muchos años en Ponta Grossa, en el estado de Paraná. Tengo aún allí mi hermano" — Y el hombre comienza a hacerme una verdadera entrevista en el medio de la calle, sobre el Brasil. Otros hacen un círculo en rededor de mí."

"Él va traduciendo mis respuestas, que son oídas con casi respeto". "Llega, finalmente, mi vez de preguntar".

"—Aquí vamos yendo -me responde- Los alemanes en su rincón y nosotros en el nuestro. Transcurridos los primeros momentos naturales de la confusión y de las sorpresas de la guerra, todo volvió a lo que era antes."

"Hay mucho trabajo ahora en todas partes y la vida, DÍA A DÍA SE VUELVE MENOS DIFÍCIL".

"—¿Choques con los alemanes? —indago en voz baja.

—¡No! Al principio tal vez, pero hoy no. Como verá, los alemanes retiraron casi todos sus soldados de aquí. El policiamiento es el normal de siempre. El gobernador tiene estrecho contacto con los diversos representantes de la colectividad polaca y con los demás pueblos que viven en el país. Las deliberaciones son tomadas de acuerdo con todos, incluso los judíos, que también poseen su líder junto el gobernador".

"Al principio pienso que es una escena preparada, que la coincidencia de ése encuentro con un polaco que ya vivió en Ponta Grossa, no pasa de una encenación. Durante el día, sin embargo, caminando por todos los rincones de la ciudad y hablando con gente de todos los matices sociales, tengo la oportunidad de oír las mismas afirmaciones recogidas en la puerta del Gran Hotel".

En seguida describe la entrevista con el vice gobernador:

"El señor Seyss-Inquart nos recibe sin protocolos en su amplia sala de trabajo. Cojea ligeramente de una de sus piernas.» resultado de su última caída de esquí. El pionero del Anschluss [19] de Austria es hoy la segunda autoridad alemana en los vastos dominios de la antigua Polonia.

Es un hombre reservado, casi lacónico. A primera vista parece tan frío como los vientos del norte. Conversando con él unos minutos, sin embargo, quedamos presos de su simplicidad encantadora".

(Tanto Seyss-Inquart como el gobernador Hans Frank, fueron ahorcados en Nuremberg como criminales de guerra).

"Seyss-Inquart pregunta por mis impresiones acerca de Polonia y me dice que se hurta de hablar sobre el asunto. 'Prefiero que cuente a los lectores del Brasil lo que sus ojos vieron. La palabra oficial siempre es

sospechosa, aunque ella no vaya un milímetro más allá de la realidad"'.

"-¿Mucho trabajo? - indago."

"—Oh, mucho—responde prontamente—tenemos un inmenso programa para la reconstrucción de Polonia. Su brava gente bien que merece todos nuestros cuidados, todos los recursos de nuestra técnica. Evaluamos exactamente la responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros. Pero estamos seguros que podremos llevar adelante nuestra tarea constructora. Confiamos en nosotros, y en nosotros confía el pueblo polaco, que libre de la pesadilla de las maniobras políticas de los antiguos gobernantes, hoy puede seguir con confianza su destino, uniendo sus esfuerzos a los nuestros, inaugurando así una nueva era de cooperación teuto polaca".

"Vuelvo al centro de la ciudad. Las calles rebosan de gente. Dentro de la soberbia Catedral de la Virgen, fieles arrodillados en las frías losas hacen sus oraciones. El templo gigantesco, que hasta el siglo XVI fue exclusivo de la colectividad alemana (!), conserva aún bien nítidamente, los trazos del gusto artístico germánico. Afuera, en medio de la tarde que se va, las encopetadas desfilan por las veredas llenas de mirones."

"Éso me recuerda las tardes de sábado en nuestra Cinelandia, e Río de Janeiro. El mundo está quedando muy parecido".

"Este telegrama fue publicado así, con otros en el mismo sentido, en la prensa sudamericana, a fines de diciembre de 1939, cuando yo aprontaba las valijas para ir a Europa y yo lo pegué en mi cuaderno de anotaciones, para hacer mis averiguaciones in loco. El telegrama decía:"

"París, 24 (Agencia Havas) — La agencia polaca PAT envió a la prensa el siguiente comunicado; Las persecuciones contra el clero polaco y las órdenes religiosas continúan. Numerosos monjes fueron presos y deportados. Por ejemplo, todos los frailes franciscanos de Nichokalanov, cerca de Varsovia, acaban de ser expulsos. Fueron también presos, por segunda vez, todos los padres jesuitas de Cracovia. Los dominicanos y los bernardinos de Jaroslav, después de presos y maltratados, fueron expuestos durante la noche, sin sus equipajes."

Y sigue la nota:

"En la Iglesia de los dominicanos de Lublin la puerta del tabernáculo fue forzada a bayoneta y los monjes, bajo amenazas de muerte, obligados a indicar los lugares donde estaban los tesoros de la iglesia,

así como también preciosos documentos históricos. Todos los objetos fueron destruidos."

"La orden de los palatinos fue igualmente deportada. Los jesuitas de Poznam fueron encarcelados y los dominicanos internados. Fueron expulsados los jesuitas de Ciesrzyn, con excepción de un alemán. Las monjas, y las hermanas de caridad enviadas para Kattowice fueron substituidas por otras que encienden velas para la fotografía del "Führer", delante de la cual se realizan verdaderos actos religiosos. Con ésas persecuciones, los sentimientos religiosos y la afición del pueblo polaco a la Iglesia, aumentan día a día".

(Realmente, un telegrama bien elaborado) Ahora sigue el reportero Alexandre Konder:

"Releo el telegrama con atención, frente al famoso santuario de Czestochowa, donde todo parece tan tranquilo como en los días anteriores a la guerra.

El templo está lleno y la imagen de la Virgen resplandece en el medio de un mar de velas, en lo alto de su Altar",

"Busco en la sacristía un sacerdote. Me atienden gentilmente y, poco después, llega a mí un religioso polaco. Él habla correctamente el francés y yo le traduzco el telegrama. El cura se muestra irritado y dice:

—No podemos comprender porqué se hace una propaganda de ése tenor allá afuera. éso sólo resultará en nuestro perjuicio, pues la continuación de ésa campaña acabará despertando en el seno de los alemanes, la sospecha de que somos nosotros que divulgamos ésas mentiras. Es increíble que para fines políticos no se hesite en envolver a la religión en toda suerte de intrigas".

"Otros curas se juntan a mi alrededor. Traducimos nuevamente el telegrama que yo traje del Brasil. Intercambian impresiones entre sí y sacuden las cabezas en señal de reprobación. Finalmente el sacerdote se vuelve a mí y continúa:

—Vea el caso de nuestro santuario. Se rumoreó con escándalo que todo había sido despiadadamente destruido, incluso la imagen de la Santa Virgen. éso, sin embargo, fue desmentido por nosotros mismos. Como está viendo, todo se encuentra como estaba antes, y también la libertad de practicar la religión. Ningún fiel fue intimidado por los alemanes en el ejercicio de sus devociones' .

"Le digo entonces que en Kattowice, Varsovia y Cracovia, yo viera los templos con mis propios ojos, repletos de fieles".

'—¡Pues nada hubo contra la religión, hombre de Dios! Durante la campaña sí, se registraron algunos choques, pero por motivos exclusivamente políticos, algunos curas fueron envueltos por los acontecimientos y sufrieron las consecuencias de los azares de las batallas. Terminada la guerra, sin embargo, nada más ocurrió a ningún religioso polaco, a no ser a aquellos que estaban íntimamente vinculados a la política. Continuamos con nuestras iglesias, con nuestras escuelas, con nuestras hermandades, y nuestras instituciones pías en pleno funcionamiento. Pregonamos nuestros sermones, libremente en nuestra lengua, y nada, absolutamente nada, sucedió hasta ahora, en los dominios de la religión, que pueda justificar ésta campaña, verdaderamente irritante (sic) que se hace allá afuera, buscando atraer contra los alemanes, las antipatías del mundo cristiano.

Repito: éso sólo podrá ser perjudicial para nosotros y para los millones de católicos".

"Estoy estenografiando palabra por palabra de lo que me va diciendo el reverendo. La escena se desarrolla en el lugar más sagrado de la Polonia católica, an el santuario de Czestochowa, y quien habla es un cura católico polaco".

"Poco después, en la calle, mi automóvil se cruza con varios camiones, que van llenos de niñas y monjas. Es un colegio femenino que se dirige en romería al santuario de la Milagrosa Virgen Negra". "Aun no hace un mes que estuve en el santuario; que visité decenas de templos católicos en varias ciudades de Polonia y que entré en contacto con las figuras más destacadas del catolicismo local. Por éso me sorprendí bastante, cuando volví aquí. a Río de Janeiro, y encontré un nuevo despacho de la Havas, repitiendo las mismas mentiras por ella diseminadas, en diciembre pasado, sobre las PERSECUSIONES RELIGIOSAS NAZIS, en la vieja patria de Kosciusko..."

En el aeropuerto de Munich, preparándose para volver al Brasil, vía Italia, Alexandre Konder, junto con otros corresponsales de guerra, se burlan de un colega norteamericano, que trajera de los EE UU, varias cajas de carne en conserva y otros paquetes de comestibles, para enfrentar el hambre en Alemania, bloqueada por los ingleses— Avergonzado por haberse dejado llevar por la propaganda de la Reuters, Havas, etc. él dio su preciosa carga a las obras de Socorro del Invierno.

En el aeropuerto aún es recordado otro hecho que tendría ocurrido en febrero, con otro colega mexicano, en Viena. Mal había llegado a la

capital del vals, buscó la dirección de los ghettos con su máquina fotográfica, para registrar sensacionales instantáneas de judíos muriendo de hambre por las veredas.

Después de casi una hora de busca, él interrogó a un transeúnte cualquiera:

"'¿Dónde agonizan los israelitas?"

¡el nativo, tomándolo por loco, lo habría entregado a un policía próximo, que lo condujo a un comisario, donde el mexicano tuvo la oportunidad de aclarar que en Nueva York, antes de embarcase para Europa, leyera tantas noticias a ése respecto que resolviera fotografiarlas para sus lectores...!

En medio de ésas bromas, el brasileño toma el avión para Venecia, de donde partiría en un vapor, de vuelta para Río de Janeiro.

El odio de los polacos contra los judíos; por haberlos, con su prensa, conducido a la guerra contra Alemania, llevando grupos polacos a realizar verdaderas cacerías de judíos; será analizado en el debido capítulo.

Antes de continuar, quiero relatar un hecho que sucedió en la casa de un amigo mío, poco antes de comenzar a escribir éste libro.

Ése amigo, de la clase media, es de aquellos que se juzgan bastante bien informados, pues lee un diario por día, y como la mayoría de los brasileños típicos, comienza el diario por la parte deportiva, después una rápida ojeada en la crónica policial, después pasa los ojos velozmente en la crónica política y económica, y ahí como ya leyó mucho tiempo, antes de cerrar el diario, lee los titulares internacionales, que, como sabemos, nada tienen que ver con el texto. Tiene así, un conocimiento general, más o menos razonable. Cuando se toca en determinado asunto, él está en condiciones de entrar y acompañarlo.

Es un sujeto muy alegre y Juguetón.

Estábamos en la sala, aguardando el comienzo de un juego por el campeonato mundial de fútbol, cuando me preguntó:

—¿Continúas leyendo mucho?

—No — respondí — estoy pensando seriamente en escribir un libro. —¡Óptimo! ¿Sobre qué asunto?

—Es un asunto terrible— Estoy convencido de que Alemania fue y continúa siendo injusticiada y — proseguí — peor aún, que Hitler no es nada de aquello que es mostrado.

Mi amigo, que ya estaba en la segunda cerveza, me miró, y viendo que yo no estaba bromeando, me obsequió una carcajada, que sólo

acabó en el cuarto de baño, pues cómo tenía un pequeño problema en la vejiga, comenzó a orinarse aún en la sala; ése "accidente", como es lógico, también me hizo dar unas buenas carcajadas.

Cuando nos calmamos, yo sólo dije: "Ríete mono", en referencia a cierto programa humorístico de la televisión, en el cual aparece un personaje riéndose sobre un asunto sobre el cual no está a la par, y sólo para de reírse, cuando el otro personaje le dice: "Ríete mono". Entonces deja de reírse de lo que no entiende y comienza a pensar...

LA GUERRA – 1

Inglaterra declaró que "no era por venganza que hacía la guerra contra Alemania, sino para defender la libertad" (?) "Que no sólo la libertad de las pequeñas naciones estaba en peligro" (?) "Que la existencia pacífica de la Gran Bretaña también estaba amenazada, la de los Dominios, la de la India, la de todo el Imperio Británico, la de Francia, en resumen, la de todos los países que amaban la libertad" (!!!). (Del discurso de Chamberlain, en la Cámara de los Comunes, 12/10/39). Sabiéndose ahora que Chamberlain confidenció a Joseph Kennedy que "los judíos norteamericanos y del mundo lo forzaron a declarar guerra a Alemania", entiéndese ahora, porqué hizo las declaraciones arriba, que no pasan de puro blablablá. ¿O ALGUIEN REALMENTE PIENSA QUE INGLATERRA ENTRARÍA EN UNA GUERRA EN DEFENSA DE LA LIBERTAD DE OTROS PAÍSES???

De Francia, vamos a examinar parte del discurso de Daladier, en respuesta a las propuestas de paz de Hitler, radiodifundidas en el día 10 de octubre de 1939:

"Nosotros no luchamos apenas por nuestras tierras y por nuestros hogares, sino también POR LA CIVILIZACIÓN (!), que va mas allá de nuestras fronteras y que hizo de nosotros lo que somos: seres libres, dignos, respetuosos del prójimo, capaces de cumplir la palabra dada, fieles a la tradición de cultura y de ideales".

"Ni Francia ni Inglaterra entraron en la guerra para sostener una cruzada ideológica, o una especie de cruzada ideológica. Ni Francia ni Inglaterra entraron también en la guerra por espíritu de conquista. Fueron obligadas a combatir porque Alemania quería imponerles su dominio en Europa. (?) ¿A quién se le hará creer ahora que se trataba de Dantzig y su pasillo o entonces del destino de las minorías alemanas? La propia Alemania se encargó de demostrar que quería esclavizar a Polonia por la intriga (?) o abatirla por el hierro".

Así como Chamberlain, también Daladier en ningún momento del discurso se refirió a las persecuciones de minorías alemanas, a las amenazas constantes de invasión a Alemania, al no — diálogo sobre el pasillo de Dantzig y Prusia, ni al ataque al puesto fronterizo de Gleiwitz, que precipitó la guerra, y ninguna vez, ninguno de los dos citó la invasión de más de la mitad del territorio polaco por parte de la URSS, ni lo que Alemania estaba haciendo en Polonia.

Lo que la Unión Soviética hizo, no interesaba...¡Francia iba a luchar por la civilización y Gran Bretaña por la libertad de los pueblos!!!!

Yo creo que había alguna preocupación por parte de las dos potencias, y ésa sería la de que estaban preocupados por aquellas ricas colonias que habían recibido GRATIS por el tratado de Versalles, antes mencionadas, y por lo tanto, era preferible acabar de una vez por todas con Alemania, contando para ello con el apoyo de mucha gente importante...