Para justificar la intervención del Presidente de Bolivia, Andrés Santa Cruz, en los asuntos del Perú con el objeto de formar la Confederación Perú-Boliviana pudieron invocarse tres clases de razones: razones permanentes, razones personales y razones inmediatas.
Las razones permanentes eran de carácter geográfico, histórico, económico y antropológico. Ambos, Perú-Bolivia coparticipan en las hoyas del Titicaca y del Madre de Dios, pese a la inseparable unidad física de cada una de ellas. La cuenca oriental del Lago Titicaca es boliviana y la occidental peruana: el río Tahuamanu, boliviano en parte. es peruano desde Santa Rosa, y el Madre de Dios es peruano también desde Puerto Pardo. La cordillera de los Andes, al descender desde la altiplanicie de Bolivia (llamada tradicionalmente Alto Perú) hasta el Bajo Perú, hace menos estériles a las tierras conforme avanza hacia el norte de Potosí hasta la raya de Vilcanota. En el litoral los puertos propicios para el alto llano de La Paz desde el punto de vista geográfico- económico (y sin entrar en consideraciones políticas que tendrían que tomar en cuenta factores históricos y, sobre todo la voluntad de la población) se hallan en la zona de Arica.
Antropológicamente los quechuas, que constituyen la mayoría de la población indígena del Perú, son hermanos de los aymaras que forman la mayoría de la población indígena de Bolivia. Los vínculos entre ellos son tan remotos que van mucho más allá en el tiempo, más atrás del común imperio inca y se ha llegado a hablar de un antiquísimo imperio aymara o paleo-quechua llamado de Tiahuanaco; por lo menos hubo entonces intenso contacto cultural. Toda la región del sur del Perú y Bolivia forman juntas el área cultural prehispánica que se ha dado en llamar de los "Andes Centrales". Hay quechuas en ciertas regiones del sur de Bolivia como hay aymaras en algunas regiones no sólo del sur sino también del centro y del norte del Perú. Acaso el dialecto "cauqui" de Yauyos sea un nexo filológico entre los dos idiomas, quechua y aymara.
Tan sólo porque la capital del Virreinato del Perú, Lima, hallábase muy distante, fue creada en la época colonial la Audiencia de Charcas. Las más valiosas encomiendas del Virreinato del Perú estuvieron en los territorios del Collao y Charcas, así como su más legendaria riqueza, la de las minas de Potosí. Cuando se trató de segregar al Alto del Bajo Perú, el virrey don Manuel Guirior se opuso y resultan proféticas las palabras de su carta de 20 de mayo de 1778: “El reino del Perú, Bajo y Alto, no admite división perpetua, estando sus provincias enlazadas una con otras; se pondría una piedra de escándalo y emulación”. Efectivamente, la segregación de las provincias del Alto Perú o Audiencia de Charcas y su incorporación al Virreinato de Buenos Aires contribuyó a la
decadencia del Virreinato del Perú en el siglo XVIII. Al producirse la sublevación de Túpac Amaru, no sólo se conmovió al sur del Perú, sino también el norte del Alto Perú. Lo mismo ocurrió con la sublevación de 1814, llamada de Pumacahua, en el Cuzco. El avance de los argentinos en territorio alto-peruano suscitó el alzamiento de Zela en Tacna. A fines del período colonial, cuando Abascal gobernaba el Perú, de hecho la Audiencia de Charcas fue reincorporada al Virreinato de Lima, y siguió la suerte de los realistas que continuaron bajo las órdenes del Virrey La Serna. El Alto Perú estuvo separado del Perú sólo cuarenta años. En la Asamblea que decidió la creación de la República de Bolivia hubo, como se ha visto, un partido favorable a la unión con el Perú. No siempre sobre la base de las Audiencias surgieron Repúblicas, como el caso del Cuzco y Guadalajara lo prueba.
En los primeros años de la República ocurrió todo lo que aclarado queda: las instrucciones unionistas del canciller peruano Pando al plenipotenciario Ortiz de Zevallos y el tratado firmado por éste en 1826 como prólogo de una aglutinación política más vasta; las pretensiones de Bolivia sobre Arica; los planes absorcionistas de Gamarra, evidenciados en la invasión de 1828; el motín del general Loayza en La Paz, de carácter peruanista; el fracaso de la peruanización de Bolivia en 1829 al ser elegido Santa Cruz como Presidente; el acuerdo de Gamarra, La Fuente y Santa Cruz para formar una federación de tres Estados a base de las dos Repúblicas, en la época en que constituyeron un triunvirato contra La Mar; la interdependencia en la política de ambos países, evidenciada por las relaciones entre Gamarra y Santa Cruz, de 1829 y 1833. Todo ello se basaba no en caprichos o en intereses menguados únicamente sino en circunstancias preexistentes. No provenía tampoco de meras razones históricas.
Bolivia era, en verdad, un país incompleto, mediterráneo, que si continuaba aislado podía temer a la Argentina, a Chile o al Perú. Los departamentos del sur del Perú estaban, por otra parte, separados del norte por el desierto de Islay y por las serranías de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac, sin relación inmediata por la ausencia de caminos, de telégrafos, de vapores. En cambio, hacían un tráfico constante con Bolivia, Así, el vestido de los habitantes de La Paz provenía de telas del Cuzco y de Puno. La exportación de la coca de La Paz se realizaba generalmente sobre el sur del Perú. Arica era un puerto de tránsito para Bolivia, un ascensor que conectaba el altiplano con el mar. La exportación de vinos de Moquegua tenía por principal mercado al boliviano. Lo mismo ocurría con las exportaciones de Arequipa y Abancay. Muchos hombres del sur del Perú habían hecho sus estudios en la docta Chuquisaca. Además, como el Brasil y Argentina estaban en vísperas de alcanzar un poderío singular, como el restablecimiento de la Gran Colombia, era un hecho siempre posible, y como Chile se organizaba para luego adquirir la supremacía en el Sur Pacífico de América, la Confederación Peruano-Boliviana parecía altamente conveniente, desde el punto de vista del equilibrio continental.
Razones personales: Santa Cruz no era un extranjero en el Perú. Fundador de la Independencia, combatiente en las batallas de Pichincha, Zepita y Junin, había mandado largo tiempo ejércitos peruanos; y en el escalafón del Perú tenía el máximo grado, el de gran mariscal. Algo más: había sido Presidente provisional del Perú en 1826 en ausencia de Bolívar, y en 1827 después de la caída del régimen vitalicio, y ese mismo año había sido también candidato a la Presidencia del Perú. Hombres prominentes de este país, como Luna Pizarro, antiguo enemigo suyo, creían convenientes e inevitables la administración de Santa Cruz y la unión con Bolivia; y ése era el convencimiento de un
poderoso núcleo de diputados de la Convención Nacional de 1834, como ya los debates sobre la Carta política y la ley de pedidos de auxilio lo demuestran.
Razones inmediatas: La anarquía que estaba generalizándose en el Perú podía extenderse fácilmente a Bolivia. Salaverry era un peligro para la república del Altiplano. Los nombres de Navarino y Amberes y la declaración de Inglaterra en noviembre de 1783, que justificó la intervención en Francia por el "sistema destructor de todo orden público" allí creado, fueron mencionados como precedentes europeos de la injerencia boliviana en los asuntos del Perú.
EL PACTO GAMARRA-SANTA CRUZ. ANÁLISIS DE LA ACTITUD DE GAMARRA EN 1835.
A Santa Cruz lo llamaron no sólo personas o entidades de alcance local o regional, sino también su viejo enemigo Gamarra y el Presidente legal del Perú, Orbegoso. Refugiado Gamarra en Bolivia, al viajar de Cochabamba a Cobija para reunirse con su esposa (cuenta él mismo en su manifiesto de Costa Rica en 1835). "el tránsito hasta Oruro lo hice penosamente por entre el ejército puesto en movimiento hacia la frontera: Preparativos de guerra eran los solos objetos que veía en pueblos naturalmente inertes, pero a los que daba una actividad creadora la ambición loca de un tirano. Ardía en mi presencia la tea destinada a llevar el incendio y la devastación a mi patria y yo no podía apagarla. Se forjaban cadenas tan pesadas como deshonrosas. Bolivia iba a dominar al Perú y yo tenía que ser testigo de tamaño baldón". Consideró Gamarra que el Perú se desquiciaba con Orbegoso inerme en Arequipa, el resto del sur en actitud de expectativa y Salaverry en el norte, bañado en la sangre de Valle Riestra, que vertiera como nunca se había hecho antes, "en el alborozo de la victoria violando la sacrosanta promesa que aseguraba la vida al vencido". Tuvo Gamarra con Santa Cruz una famosa entrevista en Chuquisaca. Ahogaron ambos sus rencores y acordaron formar una República compuesta del Perú y Bolivia, dividida en tres estados, Norte. Centro y Sur, con el nombre de República del Perú y con el pabellón peruano. Gamarra debía pasar al Cuzco y autorizar la declaración de la independencia del Estado del Centro: Santa Cruzase comprometía a obtener el apoyo de Arequipa y la eliminación de Orbegoso, así como también a suministrar los elementos de guerra Segun la correspondencia entre Gamarra y José Joaquín de Mora (exhibida por Luis Monguió en un estudio reciente), el compromiso del caudillo peruano con Santa Cruz era el de efectuar la separación del Sur y la federación del Sur y Bolivia
Mucho se ha discutido sobre el significado que ostentó este gesto de Gamarra, como claudicación de todo lo que él había querido representar anteriormente y de lo que intentó representas más tarde El caudillo que hizo pasear al ejército peruano en 1828 por Bolivia y derrocó a Sucre; el que se sublevó contra La Mar en 1829, al grito de “No más extranjeros, no mas”; el que pretendió invadir nuevamente Bolivia en 1831; el que sirvió de muralla contra las pretensiones de Santa Cruz sobre el Perú entre 1829 y 1833; el que más tarde llegó a derrotar a la Confederación Perú-Boliviana en 1839 y perdió la vida en 1841 al invadir Bolivia aparece, en este momento del brazo de Santa Cruz y como vanguardia de la invasión boliviana sobre el Perú. Un anticipo de esta actitud habían sido sus propuestas a Nieto en Arica, en mayo de 1834.
Obsérvese, sin embargo, que dentro de las circunstancias de aquel momento, el pacto con Santa Cruz era el único medio con que contaba en ese momento para poder actuar en la vida política, en conmoción sísmica, el solo recurso para que se le franqueara el regreso al suelo patrio. Obsérvese también que Gamarra, a pesar de todo (si son auténticos los documentos que publica M. F. Paz Soldán), obtuvo el mantenimiento de la continuidad histórica del Perú. El pabellón rojo y blanco cubriendo tres Estados dentro de la República del Perú, uno de los cuales sería Bolivia, ¿podría ser odioso ante los ojos de un peruano de verdad? Emigrado, solo e inerme, Gamarra logró esta solución.
Pero, ¿por qué convino en ella Santa Cruz?, quizás por la influencia consciente o subconsciente de su pasado de militar y de gobernante peruano. Evidentemente, por la importancia de los elementos que en el sur del Perú obedecían a Gamarra (inclusive las fuerzas de Puno) ya que en esa región algunas de las adhesiones a Salaverry se habían hecho en forma nominal o transitoria; y también porque no había tiempo que perder. Una vez pasado el Desaguadero, podía repudiar el pacto.
EL PACTO ORBEGOSO-SANTA CRUZ.
Gamarra llegó a Puno junto con San Román el 20 de mayo de 1835. Tan grande fue su prisa, que no esperó a que se formalizara este tratado, más tarde negado por Santa Cruz, pero comprobado por una carta de su secretario, el escritor español José Joaquín de Mora que, como se ha dicho, divulgó Paz Soldán. Temió, sin duda, Gamarra una alevosía de Santa Cruz, y le preocupó, ante todo, pisar el territorio peruano. Una vez allí, es muy posible decidiera no cumplir sus compromisos. Por lo menos, en ninguna proclama ni en ningún otro documento oficial pese a manifestar su federalismo, pronunció el nombre de Santa Cruz. Algunas de estas proclamas fueron escritas en quechua. Pero ya Santa Cruz había sido desleal con Gamarra.
En su mensaje al Congreso de Sicuani. Orbegoso dijo que él se quedó con unos cuantos generales y jefes y 87 veteranos al sublevarse el norte y el sur. Aislado y desesperado, Orbegoso había designado sucesivamente a cuatro personas para que hablaran, en su nombre, a Santa Cruz: el agente confidencial Esteves, el ministro peruano en La Paz, Pedro Antonio de la Torre: el comisionado José Luis Gómez Sánchez, y otro enviado especial, el general Anselmo Quirós, cuyas instrucciones, según se ha dicho más tarde, eran limitadas y fueron de hecho rebasadas. En menos de cuarenta y ocho horas, Quirós acordó y firmó el tratado el 15 de junio de 1835, por el cual Bolivia debía dar al Perú un ejército, cuyo jefe sería designado por Santa Cruz, para pacificar ese país y proteger la formación de una asamblea de los departamentos del Sur, que, separada de una asamblea de los departamentos del Norte, decidiera sobre la nueva forma de gobierno. Los gastos de este ejército serían pagados por el Perú.
¿Por qué escogió Santa Cruz, a mediados de junio, como aliado a Orbegoso en contradicción con sus compromisos con Gamarra? La respuesta es sencilla. Orbegoso no había ofrecido un pacto tan conveniente antes. La autoridad del Presidente del Perú ostentaba la ventaja de su carácter legal. Santa Cruz creyó más fácil entenderse con él, en tanto que Gamarra siempre había sido un rival. El tratado firmado con Quirós le era mucho más favorable que el arreglo hecho con Gamarra. Santa Cruz mandó guardar los manifiestos escritos ya en apoyo de éste e hizo redactar otros, en apoyo de Orbegoso. El
mismo día 15 de junio, fecha del tratado, sin esperar su ratificación, cinco mil soldados bolivianos pasaron la frontera. Habían sido preparados durante varios años. El 8 de agosto de 1832 el Ministro Pedro Antonio de la Torre trasmitió al gobierno de Lima su admiración por la destreza de la caballería santacrucina.
TRANSICIÓN DE LAS FACULTADES EXTRAORDINARIAS DE ORBEGOSO A SANTA CRUZ
Orbegoso, como un rey destronado, entregó a Santa Cruz las insignias de su quimérico poder, al traspasarle, mediante una carta, las facultades extraordinarias de que estaba investido (Vilque, 8 de julio de 1835). Dichas facultades habían sido otorgadas inicialmente ante la rebelión de Salaverry en el Callao por el Consejo de Estado a su presidente, Salazar y Baquíjano, como mandatario interino: éste las había entregado a Orbegoso (23 de febrero). Santa Cruz las aceptó por oficio firmado en Puno el 16 de julio.