5 EVALUATION OF THE CRESUS FRAMEWORK
5.3 R ESULTS AND A NALYSIS
5.3.3 Experimental Study 3 Results and Analysis
15. Imagen. Extraída de El Tiempo. (1933, 7 de marzo). “Fotos de las tropas de la expedición” [Fotografía] Bogotá. p.1.
Un último actor fundamental en este conflicto no es otro que el ejército nacional. En el conflicto éste sería uno de los actores más importantes en cuanto a los apoyos que genera. De este ejército se le atribuirán dos características fundamentales, primero su “heroísmo” ante la situación, y segundo su naturaleza no de fuerza arbitraria para hacer la guerra, sino de defensor del derecho colombiano.
A este “heroísmo”, visto como una férrea entrega en el combate, El Tiempo afirmará que “La guerra en el Amazonas, a pesar de realizarse con armas de la mayor perfección mecánica, vuelve otra vez a colocar a los hombres sobre el plano de la heroicidad”198. Este llamado de héroes a los soldados colombianos también se hará en El diario El País, enaltecerá de la misma manera “el inquebrantable heroísmo de nuestros soldados y la estoica voluntad del sacrificio nacional”199. Este tipo de apoyos a la institución castrense se verán durante el transcurso de todo el conflicto, en donde este organismo se denotará como el modelo de heroísmo.
En cuanto a la naturaleza de El Ejército Nacional ambos diarios lo reconocerán no como un instrumento de armas arbitrario sino como un elemento defensor del derecho de nuestro país. De esta manera el diario El Tiempo anunciará que nuestras fuerzas militares no son ni serán agresoras, sino que por el contrario lo único que pretenden es el restablecimiento de nuestro derecho en el trapecio amazónico200. De la misma forma en que El Tiempo nos
198
El Tiempo (1934, 26 de marzo). “Con un ojo en el sur”. [editorial] Bogotá. p. 4.
199El País, diario de la mañana (1933, 22 de junio). “La cabeza del proceso” [editorial], Bogotá. p. 3 200
habla de unas fuerzas armadas protectoras del derecho, El País, nos expresará que “La paz entre Colombia y el Perú no se hace sino sobre la roca firme de nuestro derecho, sin un punto oscuro en la afirmación de que las tropas colombianas van a Leticia como fuerza de Colombia al servicio de la justicia internacional”201. Esto nos dejaría claro, en que las fuerzas militares vistas por El País diario de la mañana, son unas fuerzas militares de protección y de restitución del justo derecho que Colombia tiene sobre Leticia y sus alrededores, lo cual conduce a ver que este ejército está basado en el derecho y la justicia y no en la arbitrariedad.
Por otra parte otra característica con las que se expresa a las fuerzas armadas es que son un elemento que es considerado en la sociedad colombiana como unas fuerzas militares que tienen que ser fortalecidas. Alfonso Mejía Valenzuela expresará en el libro El Conflicto Amazónico 1932-1934, que “En lo relativo al instrumento militar, es preciso reconocer que las Fuerzas Armadas del Perú eran superiores a las de Colombia, a las que duplicaban en número de oficiales del Ejército y triplicaban la cantidad correspondiente a la Armada y a la de la Fuerza Aérea”.202
Esta necesidad de fortalecer y de armar a las fuerzas militares fue vista por ambos diarios como una necesidad de primer orden. Ante esta situación El Tiempo expresará que “El ejercito, la marina, la aviación, la colonización, la vialidad hacia las fronteras, las escuelas vecinas en los territorios vecinos a ellas, deben considerarse después del 1ro de septiembre como obligaciones ordinarias y normales de la república y no como extraordinarias preocupaciones para un instante de la vida nacional, que se pudiera resolver con una sola inversión extraordinaria…”.203 El País, nos dirá que los costos del conflicto han tenido que subir, debido a la necesidad de armar al ejército, a la marina y a la aviación con los elementos necesarios para vencer en el conflicto.204
Aun cuando los anteriores elementos de dotación para las fuerzas militares se nota que es necesario que sean adquiridos prontamente para enfrentar el conflicto, la confianza que genera en los diarios es muy grande. El País diario de la mañana, demostrará en que la confianza hacia las fuerzas militares es grande, afirmando en “que es preciso decir una vez más a la cancillería peruana que sí la razón y el derecho de Colombia no han merecido de
201
El País, diario de la mañana (1933, 13 de abril). “La inerme sociedad de las naciones” [editorial], Bogotá. p. 3 202 Ministerio de Defensa Nacional (Mindefensa), (1994),
Conflicto Amazónico 1932-1934. Bogotá, Villegas editores. p. 149. 203El Tiempo (1932, 10 de noviembre). “Un interprete peligroso”. [editorial] Bogotá. p. 4.
204
ella el respeto debido, las fuerzas militares de nuestro país sí impondrán ese respeto y sabrán sobrar con indomable altivez el precio de la ofensa moral y el de los perjuicios materiales que ella entraña”205. El Tiempo por su parte nos habla, en que nuestro ejército si el conflicto se hubiese profundizado, lo único que hubiera conseguido es extender el número de triunfos armas de colombianas206.
Además de las características antes mencionadas, es menester resaltar en que la unión es vista en las fuerzas militares como una realidad tanto por El Tiempo como por El País. El País diario de la mañana, lo expresará bajo las palabras del jefe del liberalismo en que “Como justicieramente lo apunta el doctor López, en el ejército nacional, fraternalmente unidos, luchan los conservadores y los liberales…”207. Esta expresión del diario El País, nos muestra un punto de unión ya que resaltan no solo la postura del jefe del liberalismo colombiano, sino que admiten la unión que existe al ver que elementos de ambas colectividades luchan a favor de la soberanía colombiana. De igual manera a como se expresan favorablemente la postura de Alfonso López, El Tiempo expresará de igual manera el nombramiento de Alfredo Vásquez Cobo como encargado militar en la Expedición de Leticia. De el se afirmaría lo siguiente:
El ministro de Colombia en Francia, Gral. A. Vásquez Cobo, será el jefe de la expedición, y esto se confirma con la nota oficial al respecto. Se comprende que el general Vásquez Cobo ha sido elegido en esta oportunidad por el gobierno no solo por sus condiciones de militar, sino por las (grandes) que tiene como diplomático e internacionalista, conocedor de los problemas en la frontera sur, y natural asesor de los técnicos militares en todo aquello que se relacione con las dificultades internacionales que pudieran sobrevenir como consecuencia de la restauración de la soberanía colombiana de Leticia.208
Esta confianza que se ve por parte de El Tiempo, es muy similar a la que el País profesaba por la opinión de Alfonso López209. De la misma manera, la opinión de El Tiempo verá con un notable reconocimiento el nombramiento de Vásquez Cobo como jefe de la expedición del Amazonas.
Las Fuerzas militares, como sujeto, punto de convergencia y confianza de ambos diarios, sería visto a lo largo del conflicto como un sujeto de primer orden, el cual si bien tenia que ser fortalecido, contaba con el beneplácito tanto de El Tiempo, como El País quienes
205
El País, diario de la mañana (1932, 20 de octubre). “Los constituyentes del Perú” [editorial], Bogotá. p. 3 206
El Tiempo (1933, 22 de noviembre). “El ejercito de la paz”. [editorial] Bogotá. p. 4.
207El País, diario de la mañana (1933, 16 de octubre). “Lima y Ginebra” [editorial], Bogotá. p. 3 208El Tiempo (1932, 27 de diciembre). “Por la paz a la guerra”. [editorial] Bogotá. p. 4.
209 Alfonso López Pumarejo, político y estadista del partido liberal. Nace en Honda el 31 de Enero de 1986, y muere el 20 de noviembre
de 1959 en Londres. Hombre de una notable educación en colegios como el San Luis Gonzaga en Bogotá y el Brighton College en Inglaterra donde estudia finanzas. Durante el periodo del conflicto con el Perú, su vida política se dedico a la organización del partido liberal, cargo que venia oficiando desde años antes. Rojas Caballero, S. (2004), “Alfonso López Pumarejo”, disponible en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/biografias/lopepuma.htm, recuperado: 6 de noviembre de 2008.
tenían puesta una notable confianza en lo que pudiera desarrollar la institución militar y en los resultados que la misma pudiera dar para la solución del conflicto en el trapecio. Es realmente interesante que en este capítulo, a pesar de los orígenes políticos y de las divergencias ideológicas, los diarios asuman ante el conflicto, una actitud en el discurso en el que ambos propenden por la cohesión nacional para enfrentar a los peruanos. Incluso ante actores que generaban grandes recelos como es el caso de Olaya Herrera, se percibe la necesidad de apoyarlo ante la grave situación en las fronteras, para que esta unión le permita maniobrar al gobierno con libertad frente al conflicto.