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Chapter 3 Batch Normalization

3.4 Experiments

La violencia en contra de la mujer, o miembros del núcleo familiar, requiere que el ambiente sea problemático, conflictivo o difícil de alguna manera, entre los mas comunes medios encontramos las dificultades en la economía, la falta de trabajo, el alcoholismo, la drogadicción, el individualismo por parte de un miembro, e incluso las escenas de celos que trascienden los limites.

La violencia contra la mujer, o miembros del núcleo familiar tiene su propio proceso de evolución, que al cabo de un tiempo, se completa, y una vez que se ha completado, tiene a iniciarse nuevamente, formado un círculo vicioso, del cual es sumamente difícil salir una vez que se ha cerrado el círculo (Linda, 2008).

• Los incidentes menores: Estos incidentes se dan de manera inicial, y con frecuencia se tiene a la negación para superarlos, conjuntamente con la negación se buscan vías de justificación y las falsas promesas de no volver a cometerlos.

• La explosión: constituye una forma brusca y sin motivo alguno de desatar violencia en contra de la pareja o los miembros del núcleo familiar, causando daños de gravedad, sin justificaciones posteriores, y ocasionalmente sin interés en reparar el daño.

• El distanciamiento: Esta figura responde al alejamiento producido entre la pareja y los miembros del núcleo familiar, sin hablarse, sin tener contacto, y relacionándose en la menor medida posible; esto como respuesta natural de los daños provocados en las fases anteriores.

• La reconciliación: ésta etapa consiste en la fase aparentemente moral del agresor, en donde acude a la pareja o miembros afectados, en búsqueda de su perdón, asegurando un cambio, y en completo arrepentimiento.

Para salir de éste círculo, es sumamente indispensable que se adopten nuevos contextos y conductas por parte de la pareja y los demás miembros del núcleo familiar, pues de lo contrario, al acumularse nuevamente las tensiones, será fácil caer nuevamente en el círculo. 1.2.11 Características resultantes de la violencia contra la mujer o miembros del núcleo familiar.

Cada persona inmersa en un ambiente de violencia contra la mujer o miembros del núcleo familiar, tiende a ser alcanzada por consecuencia de dicha violencia, en mayor o menor medida, pero siempre con resultados negativos.

• La victima: Desarrolla una muy baja autoestima, que la llena de un sentimiento de inseguridad, impotencia y la hace considerarse a sí misma inútil para realizar cualquier actividad de forma independiente. La victima también tiende a aceptar la responsabilidad por los actos de violencia y a estar de acuerdo con los mismos.

• El agresor: Se identifican como personas con una confusa mezcla entre el amor que sienten hacia su pareja y los miembros de su núcleo familiar, y el temor a lo que pueda pasar con los mismos, por lo que prefiere mantenerlos sumisos. Por sus actos, no se sienten merecedores al amor de sus parejas y desarrollan el temor constante al abandono.

Los agresores también tienen un temor constante a la perdida afectiva que ellos mismos provocan, y al rechazo y destrucción emocional por parte de sus parejas y miembros de su núcleo familiar.

La persona agresora al sentirse bombardeada de tanta negatividad, solo intenta reafirmar su autonomía y autoridad sobre su pareja y miembros de su núcleo familiar, lo cual lo inclina nuevamente a recurrir a la violencia.

Finalmente la consecuencia que más destruye al agresor, es el aislamiento que se ha provocado a si mismo.

• Los hijos: Normalmente son quienes mayor cantidad de daño sufren al criarse en un ambiente inmerso en violencia dentro de sus hogares, la apatía suele ser lo que primero destaca, sin embargo viene acompañada de una inclinación a una conducta violenta, tienden a ser insensibles con respecto a lo que les sucede a si mismos, a otros, e incluso son insensibles con los daños que ellos mismo provocan a otros. Por el ambiente de violencia, desarrollan una dificultad para comunicarse y expresarse, pues ellos en su hogar no pueden hacerlo con libertad, y si lo hacen, es con el temor constante a ser agredidos.

La seguridad en si mismos, se ve mermada drásticamente, de la misma manera esto los inclina a repetir las conductas que han aprendido. Se enfocan a repetir todo lo que han experimentado en su hogar, cuando alcanzan la madurez, y lo hacen con sus propias parejas y miembros del núcleo familiar que forman.

Los hijos de parejas que mantienen un constante cuadro de violencia intrafamiliar, tienen mucha dificultad para decidir en base a su propia opinión, pues el reflejo negativo de la desaprobación constante del agresor, permanece latente.

No es de sorprenderse también, si los niños que se desarrollan en éste tipo de ambientes, tienden a tener problemas de deficiencia mental, obviamente por la gravedad del grado de violencia.

Finalmente las dos consecuencias que duran permanentemente de no ser tratadas adecuada y oportunamente es el estado nervioso constante que mantienen, y la alteración del control de sus impulsos.

1.2.12 La ley 103.

Esta se crea como una medida legar contra la violencia a la mujer y la familia, se pretende lograr la prevención y se establecen medidas de sanción para el agresor que atente contra la integridad física, sexual o reproductiva de la mujer o los miembros de su familia.

Esta ley es desarrollada por el Congreso Ecuatoriano, expedida el 14 de noviembre de 1995, desde San francisco de Quito. Consta de 26 artículos, y cuenta con las disposiciones procesales necesarias para su efectiva aplicación.

Según la disposición del reglamento de la Policía Judicial del Ecuador, se establece que el departamento de violencia intrafamiliar se debe organizar de la siguiente manera.

Art. 58. - El Departamento de Violencia Intrafamiliar estará a cargo de un oficial superior de policía de línea en servicio activo debidamente capacitado en la materia, contará con las siguientes secciones:

Planificación. Capacitación.

Centro de Cómputo y Comunicaciones. Relaciones Públicas.

Asesoría Jurídica.

Art. 59. - A este departamento y sus unidades especializadas les corresponde:

1.Investigar las presuntas infracciones intrafamiliares bajo la dirección de los fiscales; 2.La realización de actividades preventivas en relación con las infracciones descritas en

dicha ley; y.

3.Diseñar un sistema de registro de infractores y estadística de sentencias condenatorias en su área y remitir en forma periódica dicha información al Archivo Central

Este departamento se crea el día 6 de mayo de 1994, bajo el nombre de Oficina de defensa de los Derechos de la Mujer y la Familia. Y posteriormente en el año 2003 adopta el nombre de Departamento de Violencia intrafamiliar de la Policía Judicial, mediante decreto ejecutivo del cinco de junio.

El departamento de Violencia Intrafamiliar de la Policía Judicial del Ecuador, se guía hacia el cumplimiento de la misión que se han trazado; al tenor de lo siguiente.

Misión:

Garantizar el respeto de los derechos de las familias, brindando atención especializada en los casos de Violencia Intrafamiliar, protegiendo la integridad física, psíquica y la libertad sexual de los miembros de la familia.

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