3. Risk management in infrastructure PF
3.4 Explorative approach qualitative research design
La expansión hegemónica del pino negral desde mediados del siglo
XIXse debe en gran parte al auge de la demanda de resina a nivel nacio- nal e internacional. A partir de 1862, la adopción del método Hugues en la Tierra de Pinares segoviana permitió intensificar la producción. Recordemos que hasta mediados del XIXla extracción de la miera se hacía con una técnica rudimentaria, heredada del medievo. Se practicaba una entalladura larga y profunda en el tronco de los pinos. La miera caía hasta el pie del árbol, donde se recogía en un pequeño hoyo hecho en el suelo, tapizado de una mezcla de tierra y de musgo31. La técnica tradicional pro-
vocaba la muerte de los pinos al cabo de algunos años de resinación. Gracias al método Hugues, utilizado hasta finales del siglo XX32, se alargó
29 Segundo Inventario Forestal Nacional (1986-1995). Castilla y León: Segovia,
1994.
30 Calonge Cano (1998: 24).
31 Serrano (1995: 63).
32 En la actualidad se emplea una variante del método Hugues, con la aplicación
de un ácido sobre la entalladura para estimular químicamente la producción de miera.
la vida de los pinos resinados por el empleo de la escoda francesa, que hace entalladuras menos profundas que la antigua azada. Los pegueros pudieron así sacar el mejor partido de los inmensos recursos de la región, con una producción de miera por árbol muy superior a la media nacional33.
La mayor parte de la miera era destilada para producir aguarrás y colofo- nia. Se crearon entonces grandes destilerías, como la Resinera Sego- viana, fundada en Coca en 1862, la más antigua de la Tierra de Pinares. Las pegueras tradicionales fueron poco a poco abandonadas: en Coca, en 1889, ya sólo transformaban el 13 % de la miera sometida a destilación34.
El peso económico de la miera, que superó con creces a los de otros aprovechamientos forestales, ha condicionado la acción de los ingenieros de montes durante casi todo el siglo XX. En los diferentes tratamientos sil- vícolas (cortas de entresaca, cortas de regeneración…), eliminaron pro- gresivamente los rodales de pino piñonero, para favorecer al pino negral. También la política de repoblaciones contribuyó a generalizar el dominio del pino negral. Las primeras operaciones de repoblación fueron siembras o plantaciones de Pinus pinaster, realizadas en los pinares muy claros para densificar la cobertura arbórea empobrecida, como en el Pinar Grande de Cantalejo35. Es difícil evaluar con precisión las superficies repo-
bladas de esta forma, pero Miguel Allué estima que representarían varios miles de hectáreas36.
En esta región, el papel del Patrimonio Forestal del Estado (PFE), creado en 1935, ha sido tardío: solamente a finales de la década de 1950 emprendió de forma moderada repoblaciones en la Tierra de Pinares, sin comparación con el esfuerzo repoblador llevado a cabo en la Cordillera Central. Entre 1958 y 1965, el PFE repobló 835 hectáreas de pino negral en la campiña, mientras que, en el mismo período, 3147 hectáreas de pino silvestre y 2047 hectáreas de pino laricio fueron plantadas en la parte montañosa de la provincia de Segovia37. Una gran parte de las repobla-
ciones en la Tierra de Pinares se hicieron por consorcio entre el PFE y los
33 En la campiña segoviana, los pinos producen de 4 a 5 kg de miera por año, lo
que representa dos veces la media nacional, y algunos pinos alcanzan produc- ciones récord de hasta 30 kg por año.
34 Secall (1889).
35 Archivo Forestal de Segovia [en adelante, AFS], Proyecto de ordenación del
grupo 7 (1902-1911), G-07/00.
36 Allué, en Segundo Inventario..., 1994: 57-58.
propietarios privados, muchas veces pequeños agricultores obligados a emigrar en los años sesenta. Para ellos, repoblar sus tierras con pinos era una manera de protegerlas contra las intrusiones de los otros agricultores y de no dejar sus parcelas improductivas38. En todo caso, aquí también el
pino negral fue la especie utilizada de modo casi exclusivo en las repo- blaciones.
La fuerte competencia de las resinas sintéticas a partir de finales de los años sesenta provocó la decadencia de la explotación de la miera, y, por tanto, el cuestionamiento de la política repobladora llevada a cabo hasta entonces. Entre 1974 y 1990, la producción de resina pasó de 15 165 t a 7094 t. Como consecuencia de ello, se cerraron muchas desti- lerías: de las 20 que existían en los años sesenta, hoy sólo quedan seis que funcionan temporalmente. La ligera mejoría del año 1997, con un aumento del 16 % del precio de la miera en relación con el de 1996 (de 78 pesetas por kg a 90 pesetas por kg), es un signo favorable, pero segura- mente pasajero39. No ha cambiado la dinámica de retroceso de la resina-
ción de los últimos treinta años, con la correspondiente dismunición de las operaciones de repoblación de pino negral, hasta el abandono de toda nueva plantación a partir de los años ochenta. Es más, la comparación de los inventarios forestales de la provincia de Segovia, realizados en 1970 y en 1995, pone en evidencia una inversión histórica de la tendencia, con el aumento de más de 5078 hectáreas de las superficies cubiertas por Pinus
pinea (de 2152 ha en 1970 a 7230,06 ha en 1995)40, mientras que las
superficies de Pinus pinaster sólo crecieron en 3110 hectáreas. El incre- mento registrado puede ser en parte exagerado por la diferencia de crite- rio del umbral inferior de la cabida cubierta, que pasó del 10 % en el inven- tario de 1970 al 5 % en el inventario de 1995. Sin embargo, es cierto que a partir de mediados de los ochenta, el pino piñonero ha sido más emplea- do en repoblación que el pino negral. Este cambio es debido a las buenas perspectivas económicas del piñón41, cuya explotación puede ser una de
las posibles vías de reconversión de la economía forestal de la Tierra de Pinares. La política europea de repoblación forestal de las tierras de cultivo abandonadas, con ayudas financieras que llegan desde 1993, acentúa esta nueva dinámica.
38 Calonge Cano (1987: 178-179).
39 Calonge Cano (1998: 30).
40 Primer Inventario y Segundo Inventario.