5.3 Descriptive analysis
5.4.1 Exploratory Factor Analysis
Por incierto que parezca, en la traza fundacional de la ciudad de Trujillo no se consideró solar en la plaza mayor para el establecimiento de “casas de cabildo y cárcel” –como antes se le denominaba a la municipalidad, ausencia que se deduce de un minucioso análisis de las actas de sesiones de cabildo realizadas éstas en los años que siguieron a la fundación española de esta ciudad, así como del estudio relacionado al repartimiento de solares de la plaza mayor y sus primeros ocupantes.
Es de suponer que esta ausencia tuvo que ser resuelta. Las sesiones de cabildo debieron de realizarse en casas de los primeros alcaldes de Trujillo y habiendo sido Rodrigo Lozano el primero, estas se llevaron a cabo en su casa. Casa que ocupo el solar en el que actualmente se halla la casa Ochaita y Urquiaga, sede del Banco Central de Reserva del Perú.
En sesión del 09 de enero de 1551 se contempló la gran necesidad que tenía la ciudad de un edificio apropiado y sobre todo que estuviera situado en la plaza mayor. Posteriormente el cabildo compró un solar situado fuera de la plaza mayor, edificando allí la primera casa destinada a tal fin.
En 1552, Jordán Hernández pintó, en la puerta de dicha casa, Las Armas del Rey de España y las Armas de la Ciudad. En marzo de ese mismo año llegó a Trujillo don Hernando de Cabrera, quien había sido nombrado corregidor y juez de residencia. Al no disponerse de casa vacante “conforme a la calidad
de su persona”, se le dio para su hospedaje la casa de cabildo por el tiempo de un año, comprometiéndose el corregidor al reparo de la sala principal.
Esta primera edificación destinada a albergar tempranamente al cabildo trujillano, que no estuvo situada en la plaza mayor, debió ser obra de cierta calidad y posiblemente debida a los arquitectos Alonso de Escobedo el viejo o Alonso de Escobedo el mozo, padre e hijo que ejercieron dicho oficio durante las tres primeras décadas que siguieron a la fundación de la ciudad.
El segundo cabildo y cárcel estuvo ubicado en Almagro # 468, frente a la Plaza Mayor y es parte de los que fue el solar del conquistador Francisco Pizarro, que estaba integrado por los actuales locales de la ex Prefectura (Casa del Gobierno Regional de La Libertad), Colegio de Arquitectos y las casas de las familias Pinillos Monteverde y Delgado Vanini (ex Benítez Vargas), esta última fue la que ocupó el cabildo en 1567.
En sesión de cabildo del 28 de noviembre de 1567 se informó de la compra de un solar en la plaza mayor, un fragmento del solar de Pizarro, en el cual se edificaría la casa del cabildo. En Diciembre del mismo año se contrató al arquitecto Antonio de Vega “el mejor que había en la ciudad”, comprometiéndose a construir según los planos que estaban hechos, cobrando 1,500 pesos con la condición que el cabildo pusiese los materiales al pie de la obra y haciendo constar que su intención era prestar un gran servicio a la ciudad.
Este edificio quedo reducido a escombros durante el terremoto de 1619 por lo que el cabildo volvió a quedarse sin local hasta fines del siglo XVII que es cuando se compró un solar en estado ruinoso, también debido al antes referido sismo, que era propiedad de Antonio de Urraca y que incluía el área ocupada por la casa que pertenece a la familia de Guillermo Ganoza Vargas (Pizarro # 428).
Tal solar estaba ubicado en las esquinas de las ahora calles Pizarro y Almagro, donde está el Palacio Municipal. En parte de sus ambientes también funcionó la cárcel.
Para 1646 la casa del cabildo tenía en su frontis una típica estructura de pórticos y sobre ellos, en su planta alta o segundo piso, una terraza utilizada para los cabildos abiertos o para presenciar los espectáculos públicos que se organizaban en la Plaza Mayor. De los años posteriores hay poca información.
IMAGEN N°16
Municipalidad Provincial de Trujillo, año 1646.
EL AYUNTAMIENTO
En el siglo XIX, en el segundo piso del ayuntamiento o cabildo, que es como se le denominaba antaño a nuestro Palacio Municipal, además de la sala de sesiones, también funcionaban oficinas. Su planta baja era utilizada como cárcel. Hasta antes del terremoto de 1970 el Palacio tenía tres pisos, el sismo trajo abajo el último piso.
Después de cada terremoto –como el del 14 de febrero de 1619, en que la tierra siguió temblando intermitentemente durante 15 días, destruyendo edificaciones desde sus cimientos y dejando destruida a la ciudad casi en su totalidad–, el local del cabildo trujillano “renacía como una especie de jaula de adobes, sin ninguna prestancia”, refiere el tradicionalista Carlos Camino Calderón en “Los Tesoros del Cabildo”.
“En los últimos tiempos del coloniaje, el ayuntamiento presentaba unos pesados portales y una prosaica galería sostenida por columnas de algarrobo”, describe, en forma similar a como lo mostramos en una antigua foto de cuando aún el tranvía pasaba frente al cabildo.
Es que las arcas ediles de ese entonces no recibían recursos. Tan es así que cuando el marqués de Torre Tagle proclamó la independencia de Trujillo, el 29 de diciembre de 1820, solo había en caja un real y medio, por lo que nuestro insigne prócer, para celebrar tan histórica fecha, mandó traer dinero de su peculio que luego lanzó al pueblo desde la galería del cabildo.
Fuente:www.trujillodelperu.com/fundacion.com 20/11/2014
Ahora, el Palacio Municipal ya no tiene los tres pisos que ostentaba hasta 1970, pero en sus remozados ambientes, que incluso cuentan con modernos servicios de Internet o aire incondicionado, aun se aspira y se siente esa parte de la patrimonial historia trujillana. Muchos de sus antiguos trabajadores dan cuenta de hechos atribuidos a almas en pena, de aquellas que purgaron delitos en ambientes de la cárcel que allí funcionaba.