• No results found

Introducing the Trauma-informed Methodological Strategy: Reflections on Researching Trauma.

4.5 Exploring the Three Sample Groups

es unA guaracha de un machO. Se impuso para quedarse, y ¿se quedará?

El primer paso para pensar el género de esta manera es asumir que cada uno es un yo responsable por todo lo que dice, hace y escribe. Con esto, parto de reconocer el valor del sujeto del que no podemos escapar y que atraviesa toda instancia en la que hacemos presencia. Los ensayos de la colección A la sombra de tu nombre (2000) de Rosario Ferré (1938) dan ejemplo de este asumir el yo a plenitud. Ella nunca es un sujeto invisible, y por esto hay una conciencia de autoría que trae consigo la responsabilidad por los juicios que se lanzan y las palabras que se pronuncian. Ferré expone sin tapujos su dilema escritural que no es más que una respuesta a una inquietud exclusivamente personal e íntima: “Escribo para edificarme palabra a palabra, para cumplir con las obligaciones privadas de mi alma” (Ferré 125). Además, intenta reflexionar sobre la identidad puertorriqueña a partir de su propia experiencia, de sus anécdotas: “Se me acusa de traicionar los valores patrios que se fundaban principalmente en la lengua española, y de no ser ya una escritora puertorriqueña” (Ferré 177). Incluso al final de “Entre el ser y el estar”, uno de estos ensayos, asume una posición romántica y esencialista corriendo el ries go de indisponer a algunos seguidores de lo contingente, como lo soy yo, pero todo con el fin de reafirmar una posición propia que pretende extender a la humanidad, a partir de su quehacer escritural y el de nadie más: “Pero sólo el que se enamora a fondo de su profesión es auténticamente feliz. Sólo así llegamos a ser seres humanos completos; vivir para ser en lugar de para tener”. (Ferré 184 cursivas mías). Este primer paso que ejemplifico con los textos de Ferré me conduce a la caracterización que he hecho de la propuesta formal de Sánchez, que es lo que guía mi manera de entender estas construcciones de género. Las características a las que me refiero

son: una exposición total, una construcción colectiva y un punto de fuga para saltar fuera de la imposición de género, hombre-masculino o mujer-femenina. Estas tres características dan cuenta de cómo estamos conformados en términos de identificaciones de género si nos permitimos pensar esta construcción fuera de lo que denominamos hombre-masculino y mujer-femenina.

En el marco de la primera característica, la exposición total es la apertura en la que todos estamos, es el hecho de que seamos susceptibles de ser el objeto de la mirada, el juicio y la atención del otro. Este estar expuesto constantemente hace que quienes nos rodeen opinen y discutan sobre nuestras preferencias, tendencias sexuales y de género. Al estar frente a los demás las miradas que con nuestra presencia podemos atraer son plurales y heterogéneas, creando así un sin fin de definiciones y caracterizaciones. Así sucede en La guaracha del

macho Camacho en el sentido en que los límites de su sentido son tan pocos que nos permite

leerla de maneras casi contradictorias y desde perspectivas inmensamente variadas como este fragmento lo prueba: “Puñeta, repuñeta, requetepuñeta: no digo que llegaré tarde para no pecar de usante inexacto de la lengua materna. Pero digo tardísimo; la tardanza impondrá la precipitación del fornicio. El fornicio precipitado es un procedimiento aficionado por mi parte nunca recurrido” (Sánchez 120). Este fragmento puede ser leído como la preocupación de alguien por llegar a algún lugar, como una reflexión sobre la corrección lingüística, y/o como una experimentación musical: tres sentidos muy distintos de un mismo pasaje que está totalmente expuesto a que lo leamos desde nuestra propia subjetividad. Esta exposición abre el género para que quepan identificaciones más allá de las que definimos únicamente como masculina y femenina, porque al estar nuestras identificaciones de género totalmente expuestas no provienen únicamente de nosotros mismos, sino de múltiples actores, perspectivas y posibilidades, con lo se convierten en una serie de identificaciones más que sólo un par de identidades.

Esta multiplicidad me lleva a señalar como colectiva la construcción de identificaciones de género. Así como en esta supuesta guaracha participan diferentes idiomas como el italiano, el español, el ingles, el latín y el spanglish ente otros, en la construcción de las identificaciones de género de cada personaje y de cada quien como persona también participamos los lectores, el personaje mismo, amigos, vecinos, familiares, jefes, compañeros y en fin todo el mundo alrededor. Aunque los personajes y las personas seamos individuos y con esto particulares, en la construcción de esa particularidad participa un colectivo. Lo que va conformando nuestras identificaciones de género son muchos y distintos elementos como los que, por ejemplo, se encuentran en este texto de Sánchez: lo culto con las referencias a autores como Lorca, Borges y Sartre, lo popular con palabras y referencias a personajes de la televisión como Iris Chacón, la música con compositores de boleros y salsa, el cine, la religión con las citas bíblicas, lo pagano como el padre nuestro que le reza Benny a su Ferrari, la oralidad por las repeticiones constantes de la guaracha etc. Las fuentes que aportan a la construcción de nuestras identificaciones no tienen límite, y por eso pretender que somos exclusivamente masculinos o femeninos no tiene sentido. Quedarnos exclusivamente con estas dos fuentes es hacer caso omiso a todo el resto o forzar a que todas las identificaciones deban llevar consigo el rótulo masculino o femenino.

La tercera característica de la relectura de las identificaciones de género motivada por

La guaracha del macho Camacho es la de ser punto de fuga para nuevas construcciones. La

forma de esta supuesta guaracha, como lo he repetido, es tan abierta, está tan expuesta a las diversas aproximaciones, que permite ser un punto de fuga para que después de tumbar las barreras de las identidades de género convencionales, podamos fugarnos hacia otras identificaciones que construyan tantas mezclas de identificaciones como queramos. Esta característica lleva a aceptar la imposibilidad de conocer o saber realmente la inclinación de género del otro, personaje o persona. De esta manera se estimula la motivación de explorar y

asumir identificaciones que pueden o no incluir las masculinas o femeninas, de la misma manera que se tienen o no en cuenta otras.

Para leer esta ruptura del canon de las identidades de género es el lector incompetente de Sommer el más indicado. Este lector que acepta no saberlo todo por respeto al otro, y sobre todo por respeto al aporte que ese otro va haciendo a la construcción de sus propias identificaciones de género. Así mismo se debe leer el texto de Sánchez, respetando su particularidad, su hermetismo, sin confundirlo con falta de esfuerzo, trabajo y dedicación. Porque usar un punto en medio de una misma idea, dividir una oración en dos párrafos, agregar letras de más a una palabra o unir dos palabras para formar una sola son señales de ruptura, de innovación, de cuestionamiento y no necesariamente de mediocridad.

Se necesita las mezclas, las combinaciones, los popurrís y los revoltijos para poder intentar dar un vistazo a las identificaciones de género en la narrativa caribeña, que finalmente termina extendiéndose a los lectores que somos también personajes de nuestras vidas. La unidad, el sentido único no nos dicen ya nada y por eso en La guaracha del macho

Camacho los pies de página se hacen necesarios para aclarar tanto las referencias cultas como

las populares de Puerto Rico. Es como si se necesitara distintos lectores para seguir el texto. No es suficiente un lector exclusivamente culto, ni uno popular, la mezcla de los dos es lo que podría tratar de aproximarse al contenido del texto. Así mismo, por la pluralidad de las fuentes que construyen nuestras identificaciones de género, un único otro no puede dar cuenta de esto, se necesitaría de la unión de muchos con sus distintas miradas para intentar conocerlo.

La vida no es una cosa fenomenal si es lo mismo pal de alante que pal de atrás.