Diremos que con este nombre se designa una corriente del filosofar precisado por Gabriel Marcel, quien se ocupó puntualmente de la problemática del cuerpo desde una perspectiva metafísica existencial y cuyo estudio tiene un asiento definitivo sobre todo en el pensamiento de, Jean Paul Sartre, Maurice Merleau- Ponty y Michel Foucault.
Ahora bien, Gabriel Marcel es uno de sus grandes pioneros y en el desarrollo de estos temas introdujo el concepto de Urgefühl, que tiene connotaciones semejantes a la náusea sartreana y al cuerpo vivido, de Merleau-Ponty. Pero de un modo relevante, y para no hacer tan extensa esa compilación, es preciso circunscribirse a sus expositores más significativos y aclarar sobretodo las connotaciones que tuvo para Sartre y para nuestro sicoanálisis existencial.
Ahora bien, el tema de la posibilidad de una filosofía del cuerpo a nivel latinoamericano surgió alrededor de los años ochenta, y trató de construir una reflexión teórica en torno al cuerpo como la categoría central de un discurso filosófico, específicamente se recuerda al desaparecido filósofo colombiano Fabio Lozano como primero en plantear el tema del cuerpo en Latinoamérica y esto en el marco del Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana, celebrado en Bogotá en el año de 1982, posteriormente el mexicano Arturo Rico Bovio se erigió en el filósofo de la corporeidad.
El desarrollo teórico del tema se encuentra en varios ensayos y trabajos publicados en revistas nacionales e internacionales, destaca su libro“Las Fronteras del Cuerpo”, crítica de la Corporeidad como una exposición sistemática y general de su pensamiento, aquí propone una ruptura semántica con la noción tradicional del cuerpo en tanto que dimensión física del ser humano. En su lugar presenta una visión holística que incorpora los aspectos perceptibles e imperceptibles del hombre bajo dicho concepto. El ser humano es un cuerpo, no tiene un cuerpo.
El riesgo que se corría antes de la fenomenología al estudiar al cuerpo como objeto dentro del pensamiento filosófico consistía en que en el rigor conceptual de sus meditaciones y la explicación de muchos de los efectos sobre la corporalidad podían recaer casi sobre la biología, afortunadamente con el enfoque fenomenológico toda tesis sobre el cuerpo lleva consigo la distinción entre cuerpo (Körper) y cuerpo propio (Leib) con lo cual se soslaya toda explicación objetivista sobre el cuerpo como objeto, y por otro lado en la constante atención sobre el concepto de intencionalidad que se tenga en todo este asunto, se evita también que la idea de cuerpo se desdibuje como cosa entre las cosas del mundo entorno.
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El descubrimiento de esta fenomenología se debe a Husserl quien insistió en la necesidad de completar el cogito sum con el cogitatum, es decir con el “término” del acto intencional. Esto facilita el planteamiento la cuestión de la constitución del mundo y el rol del cuerpo propio (Leib) en tal constitución.
Ahora bien, Sartre también ha retomado de Husserl la necesidad de escindir las ideas sobre el cuerpo cuando se quiere profundizar en la fenomenología sobre la serie de estudios tocantes a la corporeidad, ya que estas distinciones comprometen la claridad de las evidencias que constituyen el pensamiento filosófico y su rigor, en este sentido nos recuerda Sartre que: Si queremos reflexionar sobre la naturaleza del cuerpo, es preciso establecer en nuestras reflexiones un orden que sea conforme al orden del ser: no podemos seguir confundiendo los planos ontológicos, y debemos examinar sucesivamente el cuerpo en tanto que ser-para-si y en tanto que ser-para-otro164.
Con la observancia de esta serie de elementos ya podemos asentar como uno de los puntos de partida del razonamiento siguiente, que el ser-para-si debe ser cuerpo íntegramente e íntegramente conciencia: no puede estar unido a un cuerpo análogo a este, el ser-para-otro es íntegramente cuerpo; no hay “Fenómenos síquicos” que habría que unir a un cuerpo; no hay nada detrás del cuerpo, sino que el hecho de que exista una corporeidad la trasciende el dualismo, ya que el cuerpo es íntegramente “psíquico”.
En todo caso ya que el cuerpo ha sido objeto de una multiplicidad de concepciones contradictorias y poderosas todas, casi es evidente que cuando la filosofía se plante el cuerpo como evidencia, es la propia filosofía que lo define, pero por otro lado la idea que del cuerpo se hace el pensamiento, no lo implica de un modo estricto, puesto que el descubrimiento de MI cuerpo como objeto es sin duda una revelación de su ser, pero el ser que así se me revela es su ser-para- otro165.
Con base en estas ideas, el propósito de del presente capitulo se limita a un tratamiento específicamente filosófico y relativo del problema del cuerpo, en el que se entiende que la “carne” pertenece a la parte constituyente de la subjetividad trascendental husserliana, estas ideas por lo tanto se suscriben dentro del marco de la actual investigación fenomenológico-existencial. Por tal razón, los aportes o elementos para nuestro problema -muy valiosos por cierto- que provienen de la misma fenomenología aplicada (medicina, psiquiatría,. etc. ...) o de sus fronteras con las ciencias del hombre (antropobiología, psicología, sociología, etc. ...), de la antropología filosófica (y teológica) en general, y aún de otras direcciones de la filosofía contemporánea (empirismo lógico, filosofía analítica, estructuralismo),
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SARTRE Jean Paul. Óp. Cit. 1993. Pág. 192 165
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serán tomados únicamente a título ilustrativo en el curso de las reflexiones aquí expuestas, a saber, relativamente a la actitud mentirosa.
El hecho de que aquí se tienda hacia la determinación del rol del cuerpo en el fenómeno de la mentira implica una continuación en varios terrenos ganados por la filosofía, tendientes a solucionar diversas problemáticas como las sugieren varias ciencias asentadas en dualismos que estrictamente deben ser suspendidas, al igual que una buena cantidad de elementos relativos a investigaciones positivas que han promovido la escisión entre lo síquico y lo físico puesto que, en tanto que es evidente que la mentira es por naturaleza una actitud negativa trascendente del campo de la creencia, es indispensable que el tema del cuerpo se interprete a través del cristal de las filosofías del cuerpo puesto que sin ellas y desde la actitud natural ha dicho Sartre, se ejerce un rechazo a la unidad consciente de lo síquico.166
Así pues, el ejercicio de estas investigaciones se encuentra justificado en la presunción de que por principio, no existe un cuerpo separado de un alma o viceversa sino que ambos se manifiestan en una unidad psico-somática según la intencionalidad de la conciencia, esta tesis afirma entonces que lo psíquico y lo físico se encuentran imbricados en una sola existencia, sin embargo, es tarea de una reducción fenomenológica, sugerir investigaciones rigurosas sobre la participación de lo somático en esa unidad, pues es posible que como conclusión lleguemos al descubrimiento de un retardo intencional normal del cuerpo frente a la intención meramente psíquica que impulsa la conducta, enmascarando su intención al otro bajo la forma cuerpo.