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In document Horizon Work Programme (Page 117-183)

Tras diez años de resistencia activa en varios países, con amplios proce- sos de formación política, contra-información e intensa articulación trans- nacional, el entierro del ALCA no significó la muerte del libre comercio. El «nuevo fantasma» que recorrería la región serían los tratados bilaterales, im- pulsados ya no sólo por los Estados Unidos, sino también por la Unión Eu- ropea (UE). Emerge, en este momento, un novedoso tipo de redes transna- cionales de contestación que, en este caso, iban más allá de América Latina. Se trata de un ambicioso proceso de resistencia birregional, entre organiza- ciones de Europa, América Latina y el Caribe, que se iniciaría formalmente en 2004, de forma paralela a la Cumbre Oficial de Jefes de Estado de la UE y América Latina, bajo el nombre «Enlazando Alternativas». El diagnóstico común era que los tratados comerciales provenientes de la UE no son menos dañinos que los de EEUU, por lo que necesitan ser desmontados a partir de una convergencias de fuerzas sociales de ambos lados del Atlántico. Pero,

90 BRENO BRINGEL Y JANAÍNA STRONZAKE

por otro lado, al descender los proyectos de libre comercio al ámbito bilate- ral e interestatal, y no ya de América Latina como región (en lo que parecía ser una reedición más de la clásica estrategia «divide y vencerás»), emergen nuevos desafíos y escenarios.

Hasta Mar del Plata los procesos de integración y la resistencia al libre comercio en América Latina tuvieron al ALCA como eje central de gravita- ción. Las principales redes continentales de resistencia funcionaron a buen ritmo, aunque la capacidad de formación y movilización dependió no sólo de la estructura de oportunidades políticas regional y global, sino también na- cional (marcada por diversas coyunturas políticas y sociales y diferentes es- tructuras de movilización y posturas gubernamentales sobre el ALCA), es decir, del potencial de las sub-redes dinamizadoras en el ámbito nacional. En este sentido, el proceso estuvo marcado por ritmos desiguales, ya que, por ejemplo, el potente despliegue de las redes brasileñas (donde además del MST, jugaron un importante papel sindicatos como la CUT, ONGs y va- rias entidades sociales con amplia base social) no fue el mismo que el tra- bajo más modesto de las articulaciones realizadas en países donde los movi- mientos tuvieron una menor capacidad de movilización. Con la «resaca» de la victoria de Mar del Plata, vino el desafío de repensar la resistencia frente a un escenario emergente de tratados de libre comercio puntuales: ¿Se impli- caría la red brasileña en la lucha contra el TLC entre EEUU y Costa Rica? ¿Con el mismo énfasis que en la campaña continental? ¿Hasta qué punto la victoria contra el ALCA representó una convergencia sólida entre movimien- tos sociales de la región?

A grandes rasgos se podría decir que, tras la convergencia regional en torno al rechazo al ALCA, las redes constituidas han continuado activas, aunque no todas las fuerzas sociales y políticas que se movilizaron en la etapa de resistencia al ALCA continuaron sus actividades en una lucha más fragmentada contra el libre comercio. En este sentido, los movimientos parti- cipantes en coordinadoras como la ASC pasaron a denunciar los nuevos con- tornos que adquiría el libre comercio en la región, pero se involucraron con menos recursos en unos procesos que ya no afectaban directamente la territo- rialidad del Estado-nación al que están mentalmente, territorialmente e histó- ricamente adscritos. Con este repliegue sub-regional se incrementa la impor- tancia de las herramientas virtuales de conexión entre los movimientos y la denuncia en «Foros Nacionales». Por otro lado, los ámbitos de trabajo de la Alianza Social Continental tras Mar del Plata se centraron en tratar de frenar tres frentes principales: los tratados de libre comercio de Estados Unidos con Perú, Colombia y países de Centroamérica (en particular Costa Rica, Guate- mala, Honduras y República Dominicana); los procesos de acuerdos de aso- ciación de la UE con la Comunidad Andina (con una posición más favorable de los gobiernos de Perú y Colombia) y Centroamérica; y las reivindicacio- nes de renegociación del TLCAN cuando se cumplieron quince años de su puesta en marcha.

LA LUCHA CONTRA EL ALCA: APRENDIZAJES, RESISTENCIAS Y CONSTRUCCIONES... 91 Asimismo, en lo que se refiere a los ejes centrales de trabajo de este pe- riodo post-ALCA, persiste una centralidad de la agricultura, aunque la salud, la infraestructura, la minería transnacional (y los recursos naturales de ma- nera más amplia) y las migraciones adquieren especial relevancia: en Amé- rica del Norte a través de la firma, en 2005, de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN) y en la UE, en 2008, a través del impulso a la «Directiva del Retorno», popularmente conocida como «Di- rectiva de la Vergüenza». En el primer caso, se impulsaron mecanismos para un estricto control fronterizo, simbólicamente representados por los operati- vos de «Tolerancia Cero» en su frontera con México. En el segundo, se vio- lan varias disposiciones de la Declaración Universal de los Derechos Huma- nos y se endurecen las políticas de control de fronteras, mientras se abren «centros de internamiento» (los guantanamitos) donde se recluye, hasta 18 meses, a los «sin papeles» (entre los latinoamericanos principalmente ecua- torianos, colombianos, peruanos y bolivianos). En ambos casos, se trata de una criminalización de las migraciones, que pasan a ser vistas como un de- lito. La reacción también es parecida: protestas en origen y destino. En des- tino las reivindicaciones suelen girar en torno a la no-criminalización del in- migrante, mientras en origen se denuncia con mayor profundidad el «doble rasero» de la UE que, por un lado, prohíbe y criminaliza la libertad de movi- miento, mientras, por otro lado, presiona duramente a la CAN para firmar un Acuerdo de Asociación, que incluye en uno de sus pilares un Tratado de Li- bre Comercio. De este modo, «libre comercio» y «libre movimiento» se re- lacionan paradójicamente en un contexto donde además de movimientos mi- gratorios emergen también movimientos (sociales) de migrantes como una nueva pieza del engranaje de contestación transnacional.

5. Del no al ALCA a la construcción del ALBA de los movimientos

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