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3.5.3 External Network University

1.Enrique Olaya Herrera Presidente. 2.Una Transición Moderada.

3.Medidas Económicas. 4.El Saneamiento Electoral. 5.La Crisis de 1929.

6. Reforma Agraria En Proyecto. 7.La Guerra Con Perú.

8. La Expedición Punitiva.

EL PARTIDO LIBERAL RETOMÓ LA CONDUCCIÓN DEL ESTADO COLOMBIANO EN 1930, LUEGO DE LA OLA DE PROTESTAS OBRERAS QUE MOVIÓ LOS CIMIENTOS DEL ÚLTIMO GOBIERNO CONSERVADOR. DOS EMPRENDEDORES MANDATARIOS, ENRIQUE OLAYA HERRERA Y ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO, DIERON INICIO A UNA ÉPOCA DE REFORMAS ECONÓMICAS Y SOCIALES, DESTACADA POR LA PUJANTE POLÍTICA EXTERIOR, EL ENFRENTAMIENTO ARMADO CON PERÚ Y LA CRISIS FINANCIERA DE 1929.

1.Enrique Olaya Herrera Presidente.

Después de 44 años de gobiernos conservadores, en 1930 el Partido liberal conquistó el poder del Estado, iniciándose así la llamada República Liberal. Con una candidatura de apenas cuatro semanas, el periodista y abogado boyacense Enrique Olaya Herrera venció en las urnas a los candidatos conservadores Guillermo Valencia y Alfredo Vázquez Cobo, en 1930. Olaya Herrera, enemigo de los enfrentamientos partidistas proclamó e implantó un gobierno bajo el lema de “ concentración nacional”, o sea, de colaboración entre el liberalismo y el conservatismo .Durante su mandato, se puso en práctica un limitado paquete de medidas institucionales y sociales que continuaría Alfonso López Pumarejo con la llamada”Revolución en marcha”.(PEROZZO, CARLOS. Forjadores de Colombia Contemporánea. Planeta Colombiana Editorial, S. A. 1986.)

Durante el cuatrenio de Olaya Herrera no hubo sustanciales modificaciones al estado de cosas imperante durante los gobiernos conservadores. En su campaña se había comprometido a mantener el espíritu de la Constitución de 1886 y, en particular, a sostener el Concordato con la Iglesia católica. Como gobernante, se acomodó a la realidad política, es decir, al control innegable del conservatismo en importantes regiones del país y, sobre todo, en destacados organismos nacionales, como el Congreso, la Corte Suprema y el Consejo de Estado, las asambleas departamentales y los concejos municipales. Olaya Herrera también asumió la hostilidad de algunos sectores de las Fuerzas Armadas y de la jerarquía católica.No obstante, se adelantaron obras de carácter social, como planes y subsidios de vivienda para las clases trabajadoras, y reformas a los programas de educación y salud acordes con las exigencias sociales y económicas del momento. En este contexto se expidió un innovador decreto que garantizaba a los colegios femeninos el derecho a conferir grados de bachiller, lo cual les abrió a las mujeres las puertas de las universidades. 3.MEDIDAS ECONÓMICAS.

En materia económica, durante la administración Olaya Herreara, se estimuló el comercio interno y se crearon la Caja de Crédito Agrario y el Banco Central Hipotecario, con el objetivo de mejorar la situación de los pequeños cultivadores cafeteros e incentivar el crédito privado en las regiones campesinas. Olaya Herrera se preocupó, además por promover la industrialización nacional y atraer a las filas del liberalismo y del propio Estado al incipiente movimiento obrero que, al fin y al cabo, le había otorgado los votos necesarios para el triunfo electoral. Por ello el presidente utilizó la herramienta estatal con un claro carácter intervensionista para establecer el control de cambios y de importaciones, suspender la convertibilidad del peso en oro, promover la situación de importaciones en los bienes de consumo y adoptar políticas proteccionistas mediante la ley 4 de 1931.

Sin embargo, un evidente obstáculo en tal camino fue la aprobación de la Ley 37 de 1931, que les otorgó a los inversionistas norteamericanos grandes ventajas en el sector petrolero como la disminución de los impuestos a la producción y a las regalías. También les permitió el derecho a la formación de una amplísima zona de reserva, la supresión de la obligación de lanzar el 20% de las acciones para ser compradas por los colombianos y la de contratar hasta un 25% de empleados nacionales calificados.

En lo que respecta a las obras públicas, durante la administración de Olaya Herrera se dio término a los trabajos en Boca de Ceniza, se comenzó la construcción del puerto marítimo de Barranquilla, se rehabilitó el Puerto de Buenaventura en la costa pacífica y se organizó la Escuela Naval de Cartagena.

4.EL SANEAMIENTO ELECTORAL.

De otra parte, con la finalidad de impedir los fraudes electorales y la participación de los militares en las campañas políticas y en el sufragio universal, Olaya Herrera introdujo dos reformas cruciales. La primera fue la de establecer la cédula de ciudadanía, concebida en su comienzo para la identificación del elector y con la que todos los ciudadanos quedaban inscritos inmediatamente en el registro electoral nacional. La segunda fue la prohibición

del voto para los miembros de las Fuerzas Armadas, mediante la Ley 72 de 1930, pues militares y uniformados se encontraban a órdenes directas del Estado.

5.LA CRISIS DE 1929.

Las repercusiones de la crisis económica mundial en Colombia, con motivo del hundimiento de los valores de la Bolsa de Nueva York y la superproducción de las compañías monopólicas norteamericanas, fueron significativas. Tanto la demanda de dinero como los precios del café cayeron, lo que desató una reducción general de los precios de bienes y servicios, de la propiedad raíz, de los salarios y de las acciones que perduró hasta 1932. Al mismo tiempo, se produjo un incremento de las deudas externa e interna que obligó al Gobierno de Olaya Herrera a decretar la moratoria de las mismas hasta 1933 y 1935, respectivamente. En consecuencia, no hubo ingreso de capitales extranjeros entre 1930 y 1933 lo que, unido a la contratación del crédito bancario y la reducción de las reservas internacionales y de la renta de aduana, contribuyó parcialmente al estancamiento de la actividad productiva. Debido a este último factor los niveles de desempleo se incrementaron, con el consecuente surgimiento de protestas sociales en todo el país.

Sin embargo, en tanto que la crisis golpeó a Colombia en el momento en que despegaba industrialmente, la recuperación del sector se hizo posible en 1932. El dinamismo que cobró la industria textilera, por ejemplo, fue de tal envergadura que dobló el conjunto de la industria nacional. A ello contribuyó la introducción generalizada de telares automáticos en las principales fábricas de Antioquia y del resto del país. Entre 1934 y 1939 aparecieron nuevas empresas de materiales de construcción, calzado, metalurgia y siderurgia como Cementos Argos (1934), Cauchosol (1935) Croydon e Imusa (1937), Grulla (1939) y Simesa, S. A. (1939).

6.REFORMA AGRARIA EN PROYECTO.

En 1935, el órgano ejecutivo presentó al Congreso un proyecto de ley sobre reforma agraria que buscaba una solución al enfrentamiento entre quienes alegaban para sí la propiedad de la tierra y los colonos y/o arrendatarios que aducían el carácter baldío de la misma y que, además, pretendía fijarle un límite a la extensión de tierra que una persona podría adquirir.

En otro proyecto presentado por la representación de la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria, UNIR (grupo político creado a principio de 1930 por el abogado Jorge Eliécer Gaitán, en oposición al Gobierno de Olaya Herrera), se pretendía, ante todo, delimitar las tierras del Estado con el fin de establecer procedimientos que permitieran entregarlas a los campesinos. Así mismo, se determinaba que, si pasados cinco años de la promulgación de la ley las tierras continuaban ociosas, éstas revertirán automáticamente al Estado.

Los adversarios de este segundo proyecto sostenían que así se obligaría a una explotación total de las tierras disponibles, lo que conllevaría una sobreproducción y el consecuente

perjuicio para el productor. El grupo de la denominada Izquierda Liberal, cuyo líder más destacado era Gabriel Turbay, presentó, por su parte, otro proyecto que establecía la compra de tierras en litigio entre propietarios y arrendatarios y/o colonos, debido a la legitimidad de la propiedad, para luego arrendárselas a los campesinos.Sin embargo, los delicados interese que estaban en juego, principalmente los de los terratenientes, impidieron llegar a un acuerdo para la aprobación de la ley, proceso que se pospuso hasta 1936. No obstante, para paliar en algo la situación del “primer ciudadano del país”, como el presidente llamaba al colono, se promovió, en 1933, la creación de colonias agrícolas en los departamentos del Valle, Huila, Caquetá, y Chocó.

7.LA GUERRA CON PERÚ.

El 1 de Septiembre de 1932, según rezaba el comunicado que llegó a manos del presidente Olaya, “un grupo de civiles peruanos al mando del ingeniero Oscar Ordóñez y el alférez Juan de la Roca” asaltaron el puerto amazónico de Leticia donde, al momento de los hechos, no había un solo soldado colombiano. Los 35 hombres que componían el pequeño contingente encargado de salvaguardar la localidad, habían sido retirados desde Febrero por disposición de Carlos Arango Vélez, Ministro de Guerra, con lo que, en su opinión, se había evitado la muerte de los uniformados.

El Gobierno conocía de primera mano lo que ocurría en la frontera debido a continuas agresiones de algunos grupos peruanos, desde finales del siglo XIX, situación que se acentuó a raíz de la invasión en 1911, al territorio colombiano de la Pedrera. Leticia era una región amazónica sin atención del Estado, hasta el punto de que la moneda que circulaba allí y la sal que se consumía eran de Perú y sus vías de acceso conectaban con esta nación y con Brasil, y no con el interior del país.

Producida la toma, la primera exigencia de los representantes del Gobierno militar peruano fue la de revisar el tratado Lozano- salomón que, el 24 de marzo de 1922, había establecido las fronteras definitivas entre ambos países. Tal actitud determinó que el conflicto se dirimiera entre diplomacia y las acciones militares pero, internamente, sirvió para paliar la situación de constante enfrentamiento entre los sectores políticos que apoyaban o se oponían al Gobierno Olaya Herrera.

Laureano Gómez, principal oponente político del presidente proclamó que se requería la paz interna y guerra en la frontera (contra los “felones” de Perú) y los grupos liberales adversos al presidente no dudaron en apoyar esta muestra de nacionalismo y espíritu de cohesión. Esto hizo posible el éxito gubernamental en su petición de un préstamo patriótico por diez millones de pesos, el cual se obtuvo gracias a una serie de impuestos: 10% sobre giros al exterior, 5% sobre rifas, 10% sobre loterías y 10% sobre boletas de espectáculos. El presidente Olaya logró, además, préstamos adicionales, de los cuales sólo una pequeña parte se destinó a la compra de armamento y la suma restante fue utilizada en vestuario, alimentación, transporte y salarios, lo que contribuyó a aumentar la demanda efectiva. En cuanto al desarrollo militar del conflicto con el Perú, ante la manifiesta intención del general Alfredo Vásquez Cobo de ocupar Tarapacá, como un acto más del ejercicio

soberano de poder de Colombia sobre esos territorios, las fuerzas invasoras respondieron con ataques aéreos y fuego de artillería, el 14 de Febrero de 1933. Tal hecho produjo la inmediata ruptura de relaciones diplomáticas con lo que el enfrentamiento adquirió un carácter internacional que obligaría a que se resolviera en la Sociedad de Naciones, organismo con sede en Ginebra desde el final de la Primera Guerra Mundial. Pero, entretanto, se produjeron otros enfrentamientos militares en 1933: En Buenos Aires, a orillas del río Cotuhé, el 17 de Marzo; en Yabuyano, sobre el río Putumayo, el 23 de Abril; en Guepí, puesto peruano en la orilla derecha del Putumayo, el 26 de Marzo. Esta última acción militar duró 8 horas y dejó un saldo de 4 soldados muertos y 7 heridos. Según el informe del Ministro de Guerra, el conflicto dejó 67 muertos: 39 por enfermedad, 13 por ahogamiento y 4 por accidentes de aviación. Es decir, sólo 11 personas perecieron en el enfrentamiento armado.

En la Sociedad de Naciones, el conflicto colombo- peruano llegó a su término cuando, el 24 de Mayo de 1934, se firmó el protocolo de Río de Janeiro. Gracias a este acuerdo ambos países reanudaron sus relaciones diplomáticas, ratificando el tratado Lozano- Salomón, convinieron en estudiar un acuerdo para desmilitarizar la frontera, se obligaron a no hacerse la guerra y adoptaron mecanismos para velar por la debida ejecución del protocolo. En buena medida, la disposición del Gobierno peruano de cesar la confrontación bélica en Río de Janeiro se debió al asesinato del presidente Luis Sánchez Cerro, en Abril de 1933. Sánchez Cerro había sido el promotor del conflicto internacional y también de una serie de hechos represivos al interior de su país.

8.LA EXPEDICIÓN PUNITIVA.

En 1932 “surgió la idea de la “expedición punitiva” que, remontando el Amazonas desde Belén de Pará, aspiraba llegar por agua a Leticia. Dos modestas embarcaciones, artilladas de carrera y tripuladas por marinos mercenarios, salieron de los puertos franceses en dirección a la desembocadura del Amazonas y llegaron sin tropiezos a su destino. Fue, quizás, la más hermosa página en la vida del general Alfredo Vásquez Cobo. Ya viejo y desencantado, sin ambición distinta de la de servir a su patria, asumió los riesgos de una empresa para la cual ni Colombia ni el propio general estaban preparados (y triunfó)”

Alfonso López Michelsen. NOTAS.

PEROZZO,CARLOS, Forjadores de Colombia Contemporánea. Planeta Colombiana Editorial, S. A. 1986.

BIBLIOGRAFRÍA.

FAJARDO DARÍO. Hacienda, campesinos y políticas agrarias en Colombia, 1920- 1980. Bogotá: Editorial Oveja Negra. Fundación Friedrich Neumann, 1984.

FLUHARTE VERNON LEE. La danza de los millones. Régimen Militar y revolución social en Colombia 1930- 1956. Bogotá: El Ancora Editores, 1981.

Editores, 1984.

LLERAS RESTREPO CARLOS. Borradores para una historia de la República Liberal. Bogotá: Editorial Nueva Frontera, 1975.

TIRADO MEJÍA, ÁLVARO. Aspectos políticos del primer gobierno de Alfonso López Pumarejo. 1934- 1938. Bogotá: Pro cultura, 1981.

COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA. LOS GOBIERNOS LIBERALES DE 1934- 1938.

II.ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO.

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