CHAPTER 2 BACKGROUND AND LITERATURE REVIEW
2.2 Externally-bonded (EB) FRP sheets strengthening method
El carácter abierto de un diseño cualitativo no significa que no tenga un punto de partida; el comienzo no es visto como el primero de una serie de pasos sucesivos, sino como una tarea corresponsable con las que le sucederán. El punto de partida es la elaboración de un plan de trabajo que le posibilite tener una visión de conjunto (estratégica) de la investigación.
El plan, generalmente se redacta a la manera de un anteproyecto de investigación que pueda ser compartido con otros colegas o con las instituciones que lo evaluarán o financiarán. Tal esquema inicial supone, por un lado, un capital de conocimientos previo frente al tema copio a la situación específica; por otro lado, que el plan se irá afinando, ampliando y complejizando a lo largo del mismo proceso investigativo.
En todos los casos, un proceso investigativo de una investigación cualitativa supone tres grandes momentos que
involucran siete decisiones
investigativas no secuenciales Ver Gráfica No. 2):
1. La definición del problema objeto de la investigación:
- Exploración de la situación. - Diseño.
2. El trabajo de campo, que involucra: - La recolección de datos. - La organización de la información. 3. La identificación de patrones culturales: - Análisis e interpretación de la información.
- Conceptualización inductiva.
Otra manera de entender el carácter no lineal de la investigación cualitativa es la siguiente gráfica que resume el proceso de lo que sus autores llaman investigación histórico hermenéutica, haciendo la salvedad que los momentos involucrados no son lineales cómo parece indicarlo las flechas, ni siempre se formulan hipótesis para ser contrastadas en estas investigaciones.
A continuación señalaremos algunos rasgos y recomendaciones para cada etapa decisional en la investigación cualitativa.
El punto de partida es un tema general; pero tanto el problema, la elaboración conceptual y la metodología a emplear, se van especificando en la medida en que se recoge la información a lo largo del proceso investigativo. Para ello, la exploración inicial de la situación es decisiva para decidir la pertinencia del tema, la viabilidad de su abordaje, así como sus implicaciones conceptuales y metodológicas; también aquí se dan los primeros contactos con los espacios, prácticas e informantes con los cuales se interactuará a lo largo del estudio.
Así mismo, la aproximación sucesivas a la temática o problemática a estudiar contribuye a diseñar la estrategia preliminar que guiará la exploración posterior de la situación, la escogencia de las técnicas e instrumentos de recolección y análisis de datos, así como las hipótesis y conceptualizaciones más apropiadas para interpretar el objeto de estudio.
Perfilada la problemática a tratar, el diseño direcciona el resto del proceso; pero dada la naturaleza de la realidad y de los enfoques cualitativos, tal diseño no se constituye en una rígida camisa de fuerza, sino un punto de referencia que indica qué se va a explorar (objetivos), cómo debe procederse (estrategia metodológica) y qué técnicas se van a utilizar en la recolección de información.
En la medida en que el objeto se va concretando, se van delimitando sus contornos y aspectos axiales, también el diseño va precisándose. Pero siempre hay que poseer una visión de conjunto de la estrategia y tácticas del estudio, así se esté dispuesto a adecuarlo a las demandas del proceso.
La recolección de datos debe corresponder a los objetivos de conocimiento planteados en el diseño y a las particularidades de las situaciones y protagonistas involucrados. En las investigaciones cualitativas se privilegian técnicas que aporten descripciones densas de la situación y que permitan conocer las percepciones, apreciaciones y reflexiones de los actores; por ello es común el uso de observaciones participantes, entrevistas y conversaciones abiertas con la gente.30
La información obtenida debe irse registrando y ordenando sistemáticamente de acuerdo a los temas definidos inicialmente y a las categorías. Una clave para el éxito de una investigación cualitativa es la
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Los procesos y técnicas de recolección, análisis e interpretación de información cualitativa son el objeto del nivel 3 de la serie Aprender a investigar en comunidad. Por ello, no entramos a describirlo.
organización permanente de toda la información proveniente del trabajo de campo; ello implica:
- Realizar monitoreos permanentes de la información que se posee, para evitar saturación o ausencia de información sobre un determinado tema;
- Seguir la pista a aspectos nuevos del fenómeno, como elementos, relaciones, percepciones o puntos de vista no previstos.
- Definir poco a poco desde la misma recolección, las categorías analíticas.
La organización también permite la focalización del problema a partir de la reformulación permanente de los objetivos y preguntas que lo delimitan, así como la identificación de las lógicas que definen el trabajo.
En el análisis de los datos involucra aquellas operaciones mentales que el investigador realiza con la información empírica obtenida. Las operaciones analíticas más comunes son la categorización y codificación de la información, su ordenamiento y clasificación, la elaboración de tipologías, jerarquizaciones y comparaciones entre los conjuntos de información.
Con la interpretación el investigador le atribuye significado, sentido a la información en el contexto social y teórico conocido. Como el investigador no parte de cero, juega un papel determinante el previo capital de conocimientos que posee y la elaboración teórica que haya construido a lo largo del estudio. Al igual que en la investigación cuantitativa, se parte de «un capital intelectual de base» (expresión de Briones), pero éste no se asume como referente formalizado desde el cual se orientará la investigación a la manera de «marco teórico.»
Atraviesa todos los procesos investigativos como la definición de objetivos, la observación y descripción, así como el análisis e interpretación obtenida.
La conceptualización, parte de reconocer que ningún objeto es descriptible y comprensible sólo desde la información acumulada sobre él, sino que es necesario un modelo, una estructura lógica que la articule con sentido. La conceptualización se apoya en la identificación de los sistemas, procesos sociales y culturales que definen y organizan las experiencias y actores del problema.
Estas características no pueden encontrarse por un proceso deductivo proveniente de una teoría previa y ajena, ni tampoco por la inducción empírica de los datos acumulados tales rasgos sólo pueden ser hallados mediante una ((inducción analítica» o «conceptualización inductiva» (expresiones de Bonilla y Rodríguez, 1995), que consiste en organizar las relaciones e interacciones que definen la situación, apoyándose tanto en la información proporcionada por las fuentes abordadas como por la reflexión teórica acumulada en el proceso.
Para terminar por qué no se prefieren muestras representativas numéricamente, sino actores significativos social y culturalmente.
La selección de los actores obedece a criterios comprensivos, de pertenencia y no de representatividad estadística: se refiere a conjuntos, a su génesis histórica, a su estructura interna y a sus relaciones con el contexto; es decir, con el diseño se trata de saturar el espacio simbólico, el espacio discursivo sobre el tema a investigar.
Mientras que en los enfoques cuantitativos se hace una construcción externa y artificial de la muestra a estudiar, en los cualitativos se busca una conformación natural interna. Un conjunto social es asumido en el primer caso como una serie «aleatoria» de elementos, dejando a un lado las relaciones sociales específicas que los ligan al contexto. Por ejemplo los encuestados (no se conocen entre sí, permanecen anónimos) o los miembros de un grupo de discusión (que cuando se disuelve, vuelven a diferentes conjuntos sociales).
En la perspectiva cualitativa se privilegian «conjuntos sociales», entendidos como unidades sociales y culturales vinculadas por su historia, por sus interacciones específicas y el universo simbólico compartido. Así por ejemplo, los integrantes de una organización comunitaria, los estudiantes y profesores de una escuela, los jóvenes de una pandilla, constituyen cuerpos
sociales, grupos con cierta identidad y fronteras (siempre móviles) que
permiten al investigador cualitativo, establecer una relación más estable, volver a sus testimoniantes para profundizar en sus versiones o para devolverles la información colectada.
No importa tanto la cantidad como la composición relacional adecuada de los grupos - y por ende el número adecuado de estos, dado que la mayor cantidad de los mismos no supone más información (en el sentido de más dato), sino que implica mayor redundancia (entendida como repetición de claves de los discursos obtenidos).