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extinguishing Financial liabilities with equity instruments

Notes to the Consolidated Financial Statements for Fiscal Year

IFRIC 19 extinguishing Financial liabilities with equity instruments

De las mejores cosas que pude hacer, fue estudiar en un Instituto Bíblico. En lugar de ir a la Universidad – que es lo común al graduarse del colegio –, yo quería prepararme y conocer más de la Biblia. Wayner Myers – un misionero norteamericano, actualmente con 93 años de edad y que ha servido por más de 68 años en México –, visitó desde los inicios Fraternidad Cristiana de Guatemala, cariñosamente conocida como La Fráter. Esta iglesia fue fundada en 1979 por mis papás y veinte mujeres más.

Recuerdo haber hablado con él cuando era muy pequeño y externarle mi deseo de prepararme para servir en la iglesia. Me dijo: “Cuando te gradúes del colegio, me hablas. Yo veré que te den una beca trabajo en Christ For The Nations en Dallas, Texas”.

Así que llegó el día de mi graduación. Contactamos con mi papá vía teléfono – en el año de 1993 no había nada de lo que hoy tenemos para comunicarnos de manera tan rápida y fácil –. Llené todos los formularios de aplicación y fui aceptado.

Durante un semestre tuve una beca trabajo completa y el resto una beca trabajo por la colegiatura. Esto significó que por los casi dos años de estudio, trabajé para pagarme mis estudios y mis papás me pagaron el hospedaje y alimentación. Viví como internado en el GLT “Gordon Lindsay Tower”.

Tenía 17 años cuando llegué a Dallas. Ese fue el momento de la independencia de mis padres y el entender que todo ahora dependía de mi disciplina, de mi sabiduría y de nada más que estos casi dos años fuera un momento de crecimiento espiritual en el conocimiento de la Biblia y del autor no sólo de ella, sino del universo.

Dos o tres semanas después, estaba cumpliendo años y llamando por cobrar a mi casa para que me felicitaran por mi cumpleaños ¡jajaja!

Las lecciones fueron maravillosas. Sobre todo, el saber que o lo hacía yo o nadie más. Allí profundicé en el liderazgo personal. Mi papá me había dado el dinero para pagar el primer semestre y algo para mis gastos.

La parte frontal de un sobre se convirtió en mi control sobre el dinero que tenía. En la parte superior del sobre, anoté cuánto tenía. Cuando sacaba dinero, colocaba abajo y a la izquierda – en otra columna anterior –, lo que había retirado. Y tan sólo colocaba a la par, mi saldo – lo que iba quedando –. Lo mismo hacía cuando entraba más dinero.

Fui cuidadoso en definir claramente en qué gastaría mi dinero. Básicamente lo utilizaba para cenas los días domingo en que la cafetería no habría. Y para comprar libros extras con buenos amigos con quienes íbamos a las librerías, a ver qué de nuevo había sobre el Evangelio.

Nunca le pedí dinero a mis papás. Suficiente con lo que pagaban por mi hospedaje y alimentación. Todas mis necesidades estaban cubiertas. Tenía ropa, comida, techo y estudios. Eso sí, pregúnteme algo sobre Dallas y no conozco nada, sino el lugar en donde mataron al Presidente Kennedy. No tuve carro y básicamente sólo conocía el Instituto Bíblico y lo que se convirtió en mi amor por los buenos libros, la Biblioteca, que era donde yo trabajé durante todo el tiempo, excepto durante el primer semestre, en donde estuve con los de Sonido.

Pero llegó el día. Ese día anoté en mi sobre prácticamente $ 0.00 porque tenía una moneda por ahí. El dinero se había acabado. Y entonces experimenté una sensación hasta ahora, desconocida para mi persona. Y eso, que tenía asegurados mi techo, mi comida y mis estudios.

¿Cómo puedo describirle la sensación de no tener dinero? Es una desolación – saber que uno está rodeado de gente pero que está solo –, mezclado con un vacío en el estómago – algo así como cuando tiene ganas de vomitar – y una impotencia total ante cualquier eventualidad – ¿Y qué hago si me enfermo? Ni me imago qué se ha de sentir agregarle a esta sensación, un estómago vacío y no tener techo.

Pero a pesar de esa sensación tan desagradable y desmotivante, mi valor como ser humano y cómo persona permaneció intacto. No me sentía ni menos, ni más que nadie. ¿Cómo era esto posible si no tenía nada de dinero?

Desde niño aprendí que no soy lo que tengo. En la iglesia he visto a gente millonaria andar luego en trasporte público. Y he visto a gente cuidadosa en su dinero y trabajadora llegar a convertirse en millonaria. Y he visto al que no tenía nada, tenerlo todo, para luego volver a perderlo todo y por último volver a hacerlo de nuevo. ¿Qué pasa si usted toma a un vagabundo, lo baña, lo arregla, lo alimenta y cuida bien y lo viste a la moda? Tendrá la apariencia e imagen de un millonario, aunque no lo sea. ¿Qué cambió de la persona? Lo que cambió de la persona fue su exterior, el interior siempre fue el mismo.

“No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas. 5 ¿Acaso has podido verlas? ¡No existen! Es como si les salieran alas,

pues se van volando como las águilas.” La Biblia en Proverbios 23:4 y 5 NVI

Su autoestima financiera siempre se ve afectada. Si tiene mucho, se siente más seguro. Si tiene poco, desprotegido e impotente. Pero su valor como persona, no debe depender en nada de lo que posee. Todos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Ese es nuestro valor.

Si soy lo que tengo en el banco y un día me quedo sin nada, ¿Quién soy? Debemos aprender a definir nuestra vida, basándonos en algo que dura para siempre y no en el dinero. Porque al dinero muchas veces, es como si le salieran alas y desparece.

¿Cómo me defino yo más allá del dinero? Para mí es definirme en base a lo que el Creador, el Dios de la Biblia, revela en su Palabra. Por eso leo la Biblia todos los días de mi vida. Porque en ella encuentro el corazón de Dios para mi vida, para mi vida en cuanto a su impacto en la vida de otros y conozco de Jesús, no un hombre más, Dios que se vistió de carne y huesos para con su muerte reconciliarme con un Dios justo y a la vez misericordioso.

El que piensa que vale lo que tiene, si lo pierde, no tendrá más valor. Y además hará hasta lo imposible por tener más y más. Y nunca será suficiente. ¿Cuál es su valor más allá del dinero?

Lección #9 - Defina su vida, basándose en algo que dure para siempre y no en el dinero.

Si soy lo que tengo en el banco y un día me quedo sin nada, ¿Quién soy? Yo me defino en base a lo que el Creador, el Dios de la Biblia,