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En el ámbito de esta hoja se explotan diversos tipos de materiales, principalmente como rocas industriales, existiendo en el área varias canteras. Las extracciones de este tipo de materiales constituyen una actividad bastante relevante en la isla, debido a su alta rentabilidad, al ser el sector de la construcción una industria en auge, favorecida fundamentalmente por el turismo. Respecto a materiales con cierto interés metalogenético, el Instituto Geológico y Minero de Es- paña realizó estudios en los afloramientos de carbonatitas del Complejo Basal, en ésta y otras zonas, por su posible interés en cuanto a concentración de tierras raras en ellas. Los resultados obtenidos fueron contrarios a un posible aprovechamiento económico.

Recientemente, MANGAS et al. (1992) llevaron a cabo una campaña de exploración radiomé- trica de tierras raras en el Complejo Basal de la isla. Obtuvieron los mejores resultados en cuan- to a mayores anomalías se refiere, en los afloramientos de rocas ultralcalinas (ijolitas-sienitas- carbonatitas): área del barranco de Agua Salada-barranco de Esquinzo y Playa del Tebeto (ho- jas de La Oliva y Punta de Paso Chico), Punta de Nao-Caleta Mansa, barranco del Aulagor, Pun- ta Gaspar González-Punta del Viento, Punta D. Blas y Punta del Peñón Blanco-Risco Blanco (ho- ja Huerta de Chilegua).

Los valores obtenidos en estas rocas con el escintilómetro, oscilan entre 50 y 700 c/seg, por lo que consideran dichos afloramientos como posibles áreas potenciales de mineralizaciones de tierras raras, principalmente Th.

Un inventario de los yacimientos de rocas industriales fue ya realizado en 1976 por el Instituto Geológico y Minero de España [IGME (1976b)], en el que se señalaban las canteras activas, in- termitentes o inactivas. Además de analizar la explotabilidad y reservas de los diferentes mate- riales, hace una valoración socioeconómica de las mismas, estableciendo y optimizando su ex- plotación racional.

Dada la creciente demanda de este tipo de materiales para las industrias de la construcción y otras en el archipiélago, este mismo organismo ha llevado a cabo recientemente un estudio sobre el aprovechamiento industrial de rocas y minerales industriales en esta isla, así como en la de La Gomera [ITGE (1992)]. En él se analiza la información existente sobre este tipo de ma- teriales, se establecen nuevos afloramientos de potencial interés, se estudian las cualidades y propiedades que definen sus usos y consumos más apropiados, y finalmente, se establece la viabilidad de explotación técnico-económica de los mismos.

Los materiales susceptibles de rendimiento económico en esta área son de diversos tipos y sus aplicaciones van a depender de sus características mecánicas y estructurales. Así, se pueden clasificar en tres grupos: materiales rocosos coherentes o masivos, materiales fragmentarios y materiales sedimentarios.

Materiales rocosos

En lo que se refiere a las coladas de composición basáltica, las explotaciones están enclavadas principalmente en coladas pleistocenas. Ha habido algunas extracciones de coladas miocenas

pero sin importancia cuantitativa, en la zona de Morro Tabaiba, La Cañada de la Cruz, o en las inmediaciones de la carretera La Oliva-Lajares, a la altura del km 2.

Cabe destacar la cantera del barranco del Cabadero, al sur de la urbanización Puerto de La Oli- va, en donde explotan coladas de la Fase pleistocena. El material extraído es una roca oscura, masiva, poco vesicular, de composición basáltica olivínica y presenta abundantes enclaves o nódulos de dunita. Es una cantera pequeña y en general la explotabilidad del material es bue- na, al ofrecer buenos frentes de explotación. Para su extracción se utilizan medios mecánicos. Los accesos son buenos y las reservas medianas.

El campo de aplicación de estos materiales es principalmente como áridos de trituración. En cuanto a materiales rocosos sálicos, los únicos explotables corresponden a cuerpos intrusi- vos, relegados en la hoja a Montaña Tindaya. Las explotaciones parecen estar paradas o son intermitentes, ya que presentan ciertos problemas de tipo administrativo y ecológico, debido a que dicha Montaña está declarada como Paraje Natural, encontrándose, pues, protegida por la Ley canaria de Espacios Naturales Protegidos de 1987. En el estudio de IGME (1992), para paliar esta dificultad se sugiere el posible aprovechamiento de este tipo de rocas en Montañe- tas de Tebeto (hoja de Punta de Paso Chico), si bien en ese lugar su calidad es menor. Son rocas de composición cuarzo-traquítica, de color claro, con una alteración muy peculiar de óxidos y hierro y manganeso que se manifiestan en forma de laminaciones ondulares y cruza- das de color rojizo o anaranjado, dando a la roca una apariencia muy vistosa. Se suele extraer en forma de placas o bloques y se emplea como roca ornamental en revestimientos de facha- das y para mampostería. La roca suele estar alterada en superficie, pudiendo obtenerse los blo- ques a partir de aproximadamente un metro de profundidad.

Algunas características técnicas importantes fueron obtenidas mediante ensayos por ITGE (1992), sobre muestras tomadas en Montaña Tindaya:

– Peso específico aparente: 2,238 gr/cm3 – Peso específico real: 2,48 gr/cm3 – Absorción: 4,58%

– Porosidad: 10,20%

– Resistencia a la compresión: 461,88 kg/cm2 y 45,29 MPa

En plaqueta pulida se detectaron abundantes cavidades de tamaños milimétricos, lo que hace que el pulido no sea apropiado para este tipo de roca. Al someterse a choque térmico, la roca presenta tonalidad parduzca, manifestándose el veteado rojo y negro debido a los óxidos de hierro y manganeso.

Algunas casas y edificios de Puerto del Rosario están revestidos con esta piedra y otros incluso fuera de Fuerteventura, como por ejemplo el Hotel Mencey de Santa Cruz de Tenerife. Materiales fragmentarios

Comprenden aquellos materiales granulares y poco cohesivos, de carácter piroclastico, así co- mo los depósitos brechoides.

En cuanto a los primeros, las canteras existentes en esta área no son muy numerosas, estando todos localizados en los edificios de cínder. Prácticamente en todos los edificios ha sido extraí- do lapilli, o picón, como se le denomina localmente a este material. Las canteras existentes son pequeñas y suelen estar abandonadas o son objeto de extracción de manera esporádica, e in- cluso y, a menudo, de manera ilegal. El material es fácilmente explotable, al ser completamente ripable. Su aplicación principal es como áridos naturales. También se emplean en agricultura, echando unas capas de material sobre el campo de cultivo, para impedir una rápida evapora- ción del agua de lluvia.

Estos edificios volcánicos constituyen elementos relevantes en el paisaje de la isla (y de Canarias en general) y su explotación ocasiona enormes problemas de impacto ambiental, por lo que tienden a conservarse, controlando las extracciones. En general, se selecciona una serie de edi- ficios idóneos para su explotación, en los que el impacto ambiental resultante sea mínimo, al mismo tiempo que las reservas aseguren el abastecimiento a los sectores consumidores. Las mayores explotaciones de lapilli en el área septentrional de la isla están localizadas en la zona del Malpaís de Corralejo (véase hoja de Tostón-Corralejo).

En cuanto a otros materiales fragmentarios existentes en la hoja, son explotadas las brechas Ampuyenta en una pequeña cantera al sur de La Oliva.

Materiales sedimentarios

Dentro de este grupo son los depósitos arenosos eólicos, de edad pleistocena, los más explo- tados, encontrándose las principales canteras en las inmediaciones de Montaña del Mojón y en las laderas occidentales de Montaña del Calvario. Han existido pequeñas explotaciones en otros lugares, aunque ya abandonadas, como son los afloramientos cercanos a la urbanización Puerto de La Oliva. En el área del barranco de las Pilas-Montaña Roja se producen extracciones intermitentes, si bien de carácter ilegal, al estar la zona comprendida dentro del Parque Natural "dunas de Corralejo-Isla de Lobos", y por tanto, protegida. En esta zona las reservas son im- portantes.

Son arenas finas (entre 0,5 y 0,3 mm), de color rubio, compuestas fundamentalmente por res- tos de caparazones calcáreos, encontrándose generalmente compactadas. Presentan buena explotabilidad y su extracción se realiza fácilmente con una pala mecánica.

Las canteras, como las de Montaña Mojón, son de tamaño pequeño, con superficies de 40 a 80 m2 y suelen estar atendidas por un operario que es el que maneja la excavadora. Las po- tencias de los depósitos, aunque variables, pueden ser del orden de 10 a 25 m. En general los accesos son buenos y las reservas altas.

Estos materiales son utilizados principalmente como áridos, empleándose como componente de morteros.

En cuanto a los depósitos arcilloso-arenosos, la mayor concentración se localiza en la zona de La Oliva, pero no han sido objeto de explotación, al menos de forma generalizada. [En ITGE (op. cit.)],s se citan indicios en el Valle de Llanos del Palo cerca de Calderetas. Tienen escaso valor cerámico al tener alto contenido en carbonatos. El análisis químico que realizan da los siguientes resultados:

Los depósitos de gravas y arenas de fondo de barrancos y ramblas han sido explotados tam- bién, pero siempre de manera intermitente y para pequeñas obras locales. Han sido extraídos en el Valle de Fimapaire y cerca de Montaña de los Apartaderos. De todas formas, no tienen gran importancia en esta área.