V. DEVELOPMENT AND POVERTY REDUCTION STRATEGIES: SOME
V.1. Do not extrapolate successful policies designed for already developed countries
Resultado del drástico cambio de estrategia de crecimiento y desarrollo ya anotado, aquellas contradicciones propias de una economía en desarrollo se agudizaron y su resolución no ha adoptado una vía expedita. Producto de un conjunto de complejas variables las sociedades reflejan dispersiones de rentas entre los individuos, para las cuales la economía ofrece su explicación desde la perspectiva de la productividad de los factores y desde las teorías del capital humano. Como sea, estas dispersiones de renta en muchos casos, en particular en países de menor desarrollo relativo y en
[email protected] Página 46 economías emergentes, provoca fuertes inequidades que han dado pie recientemente para retomar investigaciones que por largo tiempo habían quedado fuera de la agenda de los economistas. Se trata de la desigualdad.
La desigualdad es un concepto que se ha puesto de relieve en las conversaciones de los economistas entrando el siglo XXI, las razones acerca de por qué los países se empobrecen y no logran surgir tienen explicaciones donde la desigualdad, de diversas formas, ronda su esquina. Así lo ejemplifican Acemoglu y Robinson con el caso de Egipto, cuando sostienen que este país “es pobre porque ha sido gobernado por una reducida élite que ha organizado la sociedad en beneficio propio a costa de la mayor parte de la población” (Acemoglu 2012: 18). De este modo, determinadas políticas utilizando herramientas económicas caracterizadas como ortodoxas (extremo apego a las leyes de mercado con poca o nula regulación, por ejemplo), tendrían como resultado evidente la inequidad, el abuso, el desigual reparto del rendimiento del capital, provocando finalmente un estancamiento en el crecimiento y desarrollo de las economías. De allí que a nivel macroeconómico se comience a prestar atención a la forma en cómo el capital y el trabajo se relacionan, y de qué forma esto determina un tipo de crecimiento u otro. En opinión de Piketty “(…), la magnitud de la brecha entre [la tasa de rendimiento del capital] r y [la tasa de crecimiento de la economía] g es de hecho una de las fuerzas importantes que pueden explicar las magnitudes históricas y variaciones en la desigualdad de la riqueza: en particular, se puede explicar por qué la desigualdad de la riqueza era tan extrema y persistente en casi todas las sociedades hasta la Primera Guerra Mundial” (Piketty 2015: 67)51, Una larga lista de ejemplos y descripción de casos puede mostrar cómo este fenómeno es recurrente en múltiples economías y lo ha sido en la sociedades a lo largo de la historia. Sin embargo, lo relevante no es acreditar su existencia, sino más bien verificar la amplitud de las brechas, las razones por las cuales se expande o se contrae, y las consecuencias que de ello deriva para el crecimiento y desarrollo de la economía. Brechas que en la mayoría de los países de Europa se han reducido fuertemente. No ocurre de forma semejante en otras latitudes, así lo constata Piketty citando a Morrisson (1996)52 cuando advierte que “(…) los países sudamericanos se distinguen por una desigualdad superior a la de los países occidentales más desiguales, mientras que la mayoría de los países asiáticos, así como los países africanos menos desarrollados,
51 Para lo cual el autor remite al capítulo 10: la desigualdad de la propiedad del capital, de su libro (Piketty, 2014) a fin de ulteriores discusiones.
[email protected] Página 47 se caracterizan por una desigualdad de ingresos igual o inferior a la de los países occidentales menos desiguales” (Piketty 2008: 31).
Esta dimensión –desigualdad, puede llegar a erosionar finalmente las bases de la competitividad de la economía, donde aparte de las evidentes manifestaciones de descontento social que puedan emerger, limita el crecimiento interno en la medida que su población accederá al bienestar vía crédito, los sistemas de salud se debilitan y la educación pierde vigor, a la par que dejan de estar en sintonía con el carácter de la economía global.
En las secciones 2.5 y 2.6 se revisaron la forma en que Chile había desarrollado una estrategia competitiva y cómo esta, desde la perspectiva de los indicadores del IMD y del WEF mostraban un posicionamiento de innegable liderazgo en la región. Sin embargo, al igual que el dios Jano, este resultado tiene dos caras.
En efecto, aun cuando Chile se mantiene como líder en la región, entre 2004 y 2014 ha pasado de la posición 22 del ranking de competitividad WEF al lugar 33, de un total de 144 economías. WEF por una parte alaba a Chile –junto con Colombia, por marcar liderazgo al generar iniciativas cuyo principal objetivo ha sido agregar valor. Desde 2010 ha comenzado a operar una iniciativa público–privada, Start-Up Chile53, la cual aspira a crear una comunidad de start-ups, conjunto de emprendedores seleccionados de todo el mundo los cuales reciben una visa y 40.000 dólares en capital semilla del Gobierno. En los siguientes 4 años a su inicio más de 1.000 emprendedores han aceptado el desafío. El objetivo primordial: atraer talento emprendedor e impulsar la innovación54. Sin embargo, a la par de todo lo señalado, la misma entidad internacional plantea que entre las principales debilidades de Chile, a juicio de los evaluadores del ranking, se encuentran la educación, la innovación y los costos laborales. Esto tiene consecuencias, las cuales se manifiestan al revisar el detalle del ranking 2014-2015 del WEF, en el cuadro 2-10.
53 Véase: http://www.startupchile.org/about
54 Véase: https://agenda.weforum.org/espanol/2015/01/11/chile-y-colombia-lideres-mundiales-en-
[email protected] Página 48 Cuadro 2-10. Detalle de la posición del Ranking WEF 2014-2015 de Chile, por
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Fuente: En base a Ranking de competitividad WEF 2014-2015, presentado por World Economic Forum y Universidad Adolfo Ibáñez en septiembre de 2014.
Es importante prestar atención al cuadro 2-10, en la medida que muestra las debilidades de la posición competitiva de Chile, cuya solidez se encuentra en el desarrollo del mercado financiero (19) y el entorno macroeconómico (22), básicamente. Sin embargo, el ranking se erosiona en los indicadores de salud y educación primaria (70), la poca sofisticación de los negocios (55) y un poco eficiente mercado laboral (50), principalmente.
Esta apreciación no es lejana de los resultados de la Nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos55 (NESI) 2013, que muestra las inequidades y desequilibrios que atentan contra la estructura interna que soporta el marco de competitividad. Como se aprecia, 7 de cada 10 trabajadores chilenos, gana menos del salario mínimo promedio de los países de la Unión Europea. En la misma dirección se revela que aquellos trabajadores asalariados contratados por las grandes empresas (que tienen más de 55 Véase: http://www.ine.cl/canales/chile_estadistico/mercado_del_trabajo/nene/nesi/nesi.php, revisado en febrero 2015 Posición en el ranking de Chile por Categorías 1º 20º 40º 60º 80º Var. Requerimientos básicos 30 Salud y educación primaria 70 Entorno macroeconómico 22 Infraestructura 49 Instituciones 28 Potenciadores de eficiencia 29 Tamaño del mercado 41 Tecnología 42 Desarrollo mercado financiero 19 Eficiencia mercado laboral 50 Eficiencia mercado de bienes 34 Educación superior y capacitación 32 Sofisticación e innovación 49 Innovación 48 Sofisticación de negocios 55
[email protected] Página 49 200 trabajadores), registran salarios más altos, no obstante, el 50 por ciento (la mediana) gana menos de $400.542 líquidos (US$ 796). A su vez, en las grandes empresas del sector Comercio 7 de cada 10 trabajadores, que tienen jornada completa ganan menos de $426.000 líquidos (US$ 847).
La citada encuesta también muestra que en Chile se registran alrededor de 700.000 subempleados, y el 50 por ciento gana menos de $100.000 (US$ 199). Junto con ello se registran más de un millón de asalariados que no tienen contrato de trabajo, y el 70 por ciento gana menos de $251.048 (US$ 499)56. Más adelante, en la sección 15.3, cuando se discutan las relaciones laborales, la cualificación del trabajo y las relaciones de complementariedad, que ayudan a explicar la eficiencia laboral de las empresas, se volverá a insistir en los resultados de la mencionada Encuesta Suplementaria de Ingresos, NESI.
En 2012 el presidente del Senado chileno, pidió a la Biblioteca del Congreso un informe acerca de la desigualdad, el cual entre otros conceptos informa que en el rango de 20 años (entre 1990 y 2009) el Coeficiente de Gini que mide la desigualdad de ingresos, evolucionó adoptando la forma de una “u” invertida (∩). En efecto, tuvo un fuerte ascenso el segundo quinquenio de la década de 1990 para luego experimentar una caída el primer lustro del siglo XXI. De forma que en 1990 este coeficiente alcanzaba un valor de 56,2, en el año 2000 mostraba una mayor desigualdad llegando a 57,8. Para luego en los años siguientes, descender a 55,2 en el año 2006 y mantenerse prácticamente estable con una disminución con un valor de 55,1 en 2009 (Senado de Chile 2012: 30). Para 2014, sin embargo, los indicadores del Banco Mundial daban cuenta para Chile de un Coeficiente de Gini igual a 50,857. Estos fuertes cambios deben tomarse con cautela, pues si bien muchos de ellos pueden ser explicados por políticas sociales, como las implementadas por el primer gobierno Bachelet (2006-2010), también es preciso considerar las diversas metodologías para el cálculo de este indicador58. Y con ello sugerir al lector observe que, más allá de puntos más o menos, otros elementos indicados también dan cuenta del nivel de desigualdad y su rigidez. 56 La conversión a dólar corresponde al promedio del dólar observado de junio 2013, en consideración a la elaboración de la citada encuesta en estos párrafos. 57 Véase: http://datos.bancomundial.org/indicador/SI.POV.GINI?order=wbapi_data_value_2011 +wbapi _data_value&sort=asc, revisado en abril de 2015. 58 Para ello vale tener en consideración la nota nº 28, al pié de la página 30 del documento refierido (Senado de Chile, 2012).
[email protected] Página 50 Finalizan estas reflexiones aquí pues enfrentan a la competitividad del país a un círculo de hierro que la encierra, el desarrollo requiere expandir las capacidades del capital humano y para ello proveer las condiciones de crecimiento económico y fortalecimiento de mercados competitivos. Esas debilidades apuntan por una parte a la eficiencia en los negocios, expresadas por el IMD (cuadro 2-8), en una baja productividad, baja participación de la fuerza laboral femenina y fuerza laboral con bajos niveles de entrenamiento. Por otra parte, a aquellos aspectos más débiles señalados por el ranking WEF (cuadro 2-10), tales como salud y educación primaria, poca sofisticación en los negocios y una baja eficiencia del mercado laboral.