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Fabians and the Rainbow Circle a convening of thought

Son materiales de edad precámbrica o paleozoico inferior, que forman el sustrato rocoso de toda la zona de estudio. Aparecen plegados y fracturados. Se ha podido reconocer la existencia de dos esquistosidades: principal, S0, y secundaria de crenulación, S1.

Se trata de una roca parametamórfica formada por una sucesión homogénea y monótona de diversas litologías, entre las que destacan:

- Anfibolitas de grano fino de color pardo verdoso formando agregados lentejonales interestratificados de escasa continuidad lateral y potencia de 10 a 15 cm.

- Cuarcitas y areniscas de grano fino a medio, estratificadas en bancos gruesos (>5m) de gran continuidad lateral, o interestratíficas con otras litologías, formando conjuntos tableados de 0.5 a 2.0 m de espesor. En general presentan una estructura interna de tipo masivo o groseramente laminada.

- Grauvacas formadas por clastos de cuarzo, plagioclasa y fragmentos de rocas (cuarcita, pizarra y rocas ígneas) de forma fusiforme, y de estructura interna generalmente masiva.

Ampliación y rehabilitación de la carretera ubicada en “El mundo del fútbol” (Campos del Deportivo, Abegondo)

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- Pizarras, filitas y esquistos micáceos. En general no se distingue el tamaño de grano, salvo algún pequeño cristal de plagioclasa, así como de mica biotita orientada a favor de la esquistosidad y oras de mayor tamaño, transversas a éstas. Su estructura es desde finamente laminada a hojosa. Son los materiales más abundantes y representativos de la zona de estudio.

De forma subordinada se reconocen capas lenticulares y aboudinadas de cuarzo blanco (lechoso) masivo, dispuestas de forma paralela a la foliación principal (S0), elevada continuidad espacial, y un espesor variable entre 1 a 20 cm en general.

Se ha reconocido la existencia de mineralizaciones de biotita, granate y almandino. De esta forma, se trata de un régimen metamórfico regional de grado bajo (epizona) y carácter polifásico. 2.2 MONTERA DE ALTERACIÓN

Sobre el substrato del Complejo de Órdenes se desarrolla una montera de alteración de edad neógena a cuaternaria. Como montera de alteración se entiende el volumen de materiales situados en la superficie terrestre en cuyo interior se está produciendo la transformación de unos minerales por otros más estables bajo las nuevas condiciones. Su extremo superior queda delimitado por la superficie topográfica del terreno, o con el contacto con una formación de recubrimiento o cobertera, mientras que el inferior lo está mediante el frente de alteración, definida ésta como la superficie a partir de la cual se está generando manto a partir de la roca madre. Mientras el proceso de alteración es activo, tiende a profundizar en el terreno. La parte más extrema del manto de alteración constituye un horizonte en el que no existen trazas de la roca madre, y en donde pueden aparecer indicios de la existencia de transporte de material. A este horizonte se le designa como suelo residual.

Esta alteración implica el desarrollo de una serie de anillos groseramente concéntricos que marcan la evolución de la roca desde un estado sano hasta un suelo donde no es reconocible la estructura original del material. Sin embargo, y atendiendo a la pérdida de resistencia a la erosión de los materiales que conforman estas aureolas de alteración, resulta habitual que el desarrollo de una montera de alteración tiende a implicar una pérdida progresiva de materia.

Se trata por tanto de suelos residuales y macizos rocosos muy meteorizados según la designación habitual de las clasificaciones de macizos rocosos.

Para rocas metamórficas en facies de esquistos verdes, y rocas graníticas, en el entorno de la zona de estudio se citan los siguientes mantos de alteración:

• Mantos lateríticos, con presencia de caolinita y oxihidróxidos de Fe y Al, en condiciones tropicales húmedas.

• Corazas ferruginosas y mantos smectíticos, en condiciones subtropicales con precipitación abundante pero de carácter estacional.

• Costras calizas, propias de condiciones semiáridas con aporte de carbonato.

Para la zona de estudio se citan tres episodios de meteorización fundamentales:

• Pre-terciaria, relacionada con el desarrollo de la Superficie fundamental. Para este manto de alteración se citan espesores del orden de los 50m, siendo del tipo laterítico cuando se desarrolla sobre facies de esquistos verdes. En substratos graníticos, se indica la existencia de smectitas en el nivel medio de alteración, y de caolinitas acompañadas de manchas y concentraciones de oxihidróxidos en el superior.

• Finineógena. O segunda superficie de alteración, y designada como “alteración ocre”, la presencia de caolinita y la gran abundancia de Fe indica también su carácter laterítico. Afecta a los materiales terciarios.

• Peisto-holocena. Las superficies de erosión y de enlace de edad cuaternaria, y posteriores al desarrollo de la raña (postpliocena) presentan perfiles de alteración propias de climas templados y fríos.

De esta forma los materiales que configuran el substrato rocoso correspondiente al Complejo de Órdenes configuran una unidad que incluya el conjunto de alteraciones “in situ” de pizarras, esquistos y areniscas. Se trata de un material, al menos en su mayor parte, de tipo suelo, que conserva en su conjunto la estructura de la roca madre metamórfica originaria.

Se trata por lo tanto de macizos rocosos totalmente a muy meteorizados (grados VI a IV). Su composición granulométrica corresponde a un limo arenoso o una arena limosa de color anaranjado, que incluyen fragmentos angulosos de cuarzo y ricas metamórficas, que de forma gradual, con el incremento de profundidad, constituyen arenas con bastante limo y grava angulosa.

De esta forma se han diferenciado los siguientes tipos litológicos, que presentan entre sí un contacto de tipo gradual:

• Suelo residual: corresponde al sustrato totalmente desintegrado por los procesos de meteorización, de forma que la roca está completamente transformada en un suelo limoso de baja consistencia y color anaranjado que, en el mejor de los casos, conserva rasgos de la estructura de la roca original. Se sitúan en la parte superior de la montera de alteración. • Manto de alteración: se trata del substrato rocoso muy meteorizado, de forma que se ha

transformado en suelo en porcentaje superior al 50%, conservando la estructura de la roca original. La composición granulométrica de este nivel del terreno varía progresivamente con la profundidad, desde un limo arenoso en las zonas más superficiales, hasta a gravas angulosas de fragmentos de rocas metamórficas que, en su mayor parte, son desmenuzables en una masa terrosa a base de golpes con el martillo de geólogo. El grado de consolidación también varía progresivamente con la profundidad, desde un suelo cohesivo de consistencia media, o granular “débilmente compactado”, en las zonas más superficiales hasta un duelo granular grueso o “muy denso”.

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Si bien se pueden considerar como materiales atectónicos, cabe destacar que heredan los planos de discontinuidad (foliación y red de diaclasado y fracturación) de la roca madre. Por otro lado, y dado que los procesos de alteración penetran en el seno del sustrato rocoso a favor de los accidentes tectónicos más importantes, el contorno de su contacto con el macizo rocoso puede llegar a ser muy variable e irregular.