CHAPTER 2. LITERATURE REVIEW 5
2.8 BIM for facility management 15
2.8.1 Facility management databases and Construction Operations Building
Los materiales más antiguos aflorantes en la Hoja de Sotillo de Adrada son los metase- dimentos de la Sierra de San Vicente, cuyos afloramientos se extienden de SE a NO, en el cua- drante SO de la Hoja.
Estos metasedimentos, consistentes en un conjunto monótono de esquistos micáceos y limo- líticos con intercalaciones de metaareniscas y cuarcitas feldespáticas, y ocasionalmente, nive- les de porfiroides, microconglomerados y rocas de silicatos cálcicos, se hallan afectados por las sucesivas etapas de metamorfismo regional hercínico al que se ha sobreimpuesto, local- mente, el metamorfismo de contacto producido por el emplazamiento de los cuerpos intrusi- vos hercínicos.
Los efectos de estos metamorfismos, regional y de contacto, además de la deformación que presentan, y su escasa extensión de afloramiento, no permiten abordar su estudio desde el punto de vista estratigráfico, sin que se pueda precisar su edad, ni tampoco la paleogeografía de estos materiales.
Según MARTÍNPARRA, et al. (in litt.), autores que han estudiado este conjunto metamórfico en la Hoja vecina de Navamorcuende, serían equiparables, al menos en parte, a la Formación Monterrubio (DÍEZBALDA, 1980) equivalente a las Capas del río Almar de CAPOTE(1971), correspondiente, por tanto, con sedimentos de plataforma de edad Precámbrico sup-Cámbri- co inf.
Durante la Orogenia Hercínica estos materiales sufren una deformación y metamorfismo de carácter polifásico. Durante la primera fase de deformación (D1), la región sufrió un fuerte acortamiento NNE-SSO generándose pliegues de gran longitud de onda cuya traza fue NO-SE a E-O y que asocian una foliación no siempre penetrativa paralela a su plano axial. Con esta fase se inicia un episodio metamórfico (M1), que alcanza su mayor desarrollo durante la segunda fase de deformación (D2), evolucionando desde facies de esquistos verdes a facies de anfibolitas, llegando a alcanzar unas condiciones de presión y temperatura intermedias con formación de granate, estaurolita y localmente, distena.
La segunda fase de deformación hercínica (D2) se caracteriza por el desarrollo de una impor- tante cizalla dúctil subhorizontal de dimensión kilométrica, que representa el colapso de una corteza engrosada que desplazó hacia el SE el bloque superior respecto del inferior.
Durante D2 finaliza el episodio metamorfico M1, iniciandose la segunda etapa de metamor- fismo M2, pasando de unas condiciones de facies de anfibolitas a un régimen de menor pre- sión y alta temperatura, con formación de sillimanita y cordierita, e iniciandose los procesos de migmatización y anatexia.
La tercera fase de deformación hercínica (D3) produjo pliegues de gran longitud de onda, decamétricos a kilométricos, y de pequeña amplitud que doblan las estructuras anteriores y a los isogradas de metamorfismo.
Es durante D3, cuando el metamorfismo M2 alcanza su clímax, con migmatización y anatexia que da lugar a la formación y emplazamiento de los cuerpos subautóctonos de los granitoi- des inhomogenos y diatexíticos tardi-postcinemáticos de la sierra del Valle.
Las condiciones P-T alcanzadas durante el punto álgido de la anatexia hercínica; determinadas por PEREIRA(1992, 1993) en el complejo anatéctico de la Peña Negra, en la Hoja de Piedrahi- ta (554), equivalen a una presión de 4 kb y una temperatura de 750 °C.
Tras la tercera fase de deformación hercínica, tuvo lugar una cuarta fase (D4), que se mani- fiesta en los granitoides tardios por orientaciones norteadas, marcadas principalmente por megacristales de feldespato. Esta fase generó pliegues de gran longitud de onda con planos axiales subverticales, que no se asocian a estructuras penetrativas.
Al episodio metamórfico M2 le sucede una etapa M3 que tiene lugar durante las fases de deformación tardias D3 y D4, donde se produce una retrogresión termo-bárica con incremen- to de fase fluida, con desarrollo de una tectónica extensional (DÍEZMONTES, et al., in litt.). las condiciones de máxima presión y temperatura de este episodio metamórfico fuera de unos 2 kb y 700 °C, evolucionando a menores temperaturas. Simultáneamente, se emplazaron importantes volúmenes de granitoides.
Con posterioridad a la cuarta fase de deformación sucedieron en esta región diferentes eta- pas de fracturación tardihercínica denominadas etapas Malagón y etapa Hiendelaencina por DEVICENTE, et al. (1996) o episodios Dúctil Extensional, Dúctil Transcurrente y Frágil Transcu- rrente, tardihercínicos (DOBLAS, et al., 1990). Inicialmente se desarrollaron fallas EO con fuerte buzamiento y de carácter normal-direccional, en algunas de las cuales emplazaron los pórfi- dos; a continuación se desarrollaron conjuntos de fracturas de direcciones NE-SO, NO-SE y NNE-SSO, subverticales y con rellenos de cuarzo.
Las primeras manifestaciones relacionadas con el magmatismo hercínico reconocidos en la Hoja de Sotillo de la Adrada corresponden con los granitoides sin-tardi cinemáticos de la sierra del Valle (granitoides inhomogéneos de dos micas, granitoide diatexítico y grano- diorita inhomogénea foliada), generados por procesos de anatexia sobre materiales mixtos para y orto-derivados, desarrollados durante el episoido metamórfico M2 (D2-D3) y empla- zados en condiciones meso-catazonales coincidiendo con la fase de deformación D3 her- cínica.
A continuación se emplazaron las unidades tardi-postcinemáticas, en condiciones epizonales y relacionadas con una tectónica extensional (D3-D4), que comprenden importantes volúme-
nes de granodioritas-moznogranitos biotíticos extensamente representados en la Hoja y, en menos cuantía, de granitos y monzogranitos y de granitos de dos micas y leucogranitos, uni- dades de intrusión posteriores a las granodioritas-monzogranitos biotíticos y emplazados en estos.
Dentro del ciclo hercínico los episodios ígneos más tardíos están representados por los relle- nos filonianos tardihercínicos de pórfidos graníticos y de aplitas granofídicas, que en general, siguen direcciones dominantes en torno E-O.
Con posterioridad a los eventos deformativos, metamórficos y magmáticos asociados al ciclo hercínico, la región se vio sometida a nuevos campos de esfuerzos, en relación a la apertura del océano Atlántico y al inicio de la Orogenia Alpina, como consecuencia de los cuales se reactivó gran parte de la fracturación tardihercínica, generándose además nuevas fracturas. Al menos algunos rellenos filonianos de cuarzo se podrían relacionar con la actividad hidroter- mal durante el ciclo Alpino.
Es durante el Mioceno cuando tienen lugar los máximos esfuerzos Alpinos de carácter regio- nal, produciendo la elevación general del Sistema Central y su articulación en sierras y depre- siones intramontanas.
La escasa actividad neotectónica de la región, el encajamiento de la red fluvial, los efectos del glaciarismo reciente son los procesos que han contribuido a perfilar dos ragos morfoestructu- rales actuales de este área.