CHAPTER 4. PRESENTATION OF RESULTS
4.4 V ALIDITY OF THE SCALES
4.4.1 FACTOR ANALYSIS OF OLC CONSTRUCTS
Schwartz (1992) plantea la existencia de una estructura de valores estable a nivel transcultural, y sostiene que el sistema universal de valores que guía la conducta responde a una función adaptativa de los seres humanos. Según Rodríguez (2008), el aspecto más relevante de su teoría es la concepción de los valores como tipos motivacionales, donde cada uno de ellos representa metas y objetivos deseables, y se agrupan en función de aquello que se desea lograr.
Propone una teoría alternativa tomando como referencia la estructura de valores culturales de Hofstede (1980) y Triandis (1990) (Gómez, 2011). Define a los valores como metas deseables y transituacionales, que varían en importancia, y sirven como principios en la vida de una persona (Schwartz, 1992). Estos valores que trascienden las situaciones específicas, se adquieren tanto en el proceso de socialización a través de los diferentes agentes, como por la experiencia individual, y sirven como criterios para justificar las acciones, y al mismo tiempo pueden motivarlas, en tanto que hay un compromiso emocional por parte del sujeto.
Según Rodriguez (2008), Schwartz (2006) resume cinco características principales de los valores, basándose en las teorías precedentes que consideraba más relevantes (Allport, 1960; Rokeach, 1975; Inglehart, 1990).
Los valores son creencias muy vinculadas a las emociones, no a un objetivo o a una idea preconcebida.
Los valores son un constructo motivacional. Hacen referencia a las metas deseables que las personas se esfuerzan por conseguir.
Los valores trascienden las acciones y las situaciones concretas. Son objetivos abstractos, y esa naturaleza abstracta los distingue de otros conceptos como el de norma y el de actitud, que se refieren a acciones, objetos y situaciones específicas.
Los valores sirven como normas o criterios de actuación, en tanto que guían las acciones.
Los valores se ordenan de forma jerárquica, de acuerdo a la importancia que tengan unos con respecto a otros. Esta disposición jerárquica de los valores también los distingue de las normas y de las actitudes.
Elabora su modelo con el objetivo de poder comparar los valores generalizables y universales, desarrollando una teoría que contiene un conjunto de valores que pueden encontrarse en diferentes culturas, y propone establecer diferencias entre los valores, haciendo referencia al tipo motivacional de meta que desean expresar.
El tipo de motivación, aspecto esencial que distingue unos valores de otros, deriva de los tres requisitos universales de la condición humana: las necesidades de los individuos en tanto organismos biológicos, las necesidades de interacción social coordinada, y las necesidades de supervivencia y bienestar grupal (Schwartz, 2006).
A partir de los datos recogidos en más de 46 países entre 1988 y 1993, propone una teoría transcultural sobre los valores personales que contienen diez tipos de valores individuales básicos. Los diez tipos de valores individuales propuestos (poder, logro, hedonismo, estimulación, autodirección, universalismo, benevolencia, tradición, conformidad y seguridad), se encuentran dispuestos en forma de estructura circular, y se agrupan de tal manera que a los lados quedan ubicadas las tipologías compatibles, mientras que los tipos de valores opuestos se ubican en la dirección contraria. Cada tipo de valor reúne a su vez valores específicos que comparten un sentido común. Estos 10 tipos de valores se relacionan entre sí dinámicamente, de tal modo que cuando aparecen en escena varios de los valores, pueden entrar en conflicto unos con otros.
Tipos motivacionales de los valores personales universales (Schwartz, 1992):
1. Poder: Posición y prestigio social, control y/o dominio sobre las personas y los recursos. Incluye otros valores como poder social, riqueza y autoridad.
2. Logro: Éxito personal como resultado de demostrar competencias según las normas sociales. Incluye valores como el éxito, ser capaz, ambicioso, influyente. 3. Hedonismo: Placer y gratificación sensual para la propia persona. Incluye el
placer y disfrutar de la vida.
4. Estimulación: Tener excitación, novedad y cambios en la vida. Contiene valores como ser atrevido, tener una vida variada y una vida excitante.
5. Autodirección: Independencia en el pensamiento y en la toma de decisiones, creatividad y exploración. Incluye la creatividad, curiosidad, libertad, ser independiente y elegir las propias metas.
6. Universalismo: Tolerancia, comprensión, aprecio y protección del bienestar de las personas y del medio ambiente. Contiene otros valores como igualdad, justicia social, sabiduría, ser abierto, mundo de paz, etc.
7. Benevolencia: Preservar y reforzar el bienestar de las personas con quienes se tiene contacto personal más frecuentemente. Incluye valores como lealtad, honestidad, responsabilidad, etc.
8. Tradición: Respeto, compromiso y aceptación de las costumbres o ideas que imponen la cultura o la religión. Como valores específicos encontramos ser humilde, respetar la tradición, ser devoto, moderado, etc.
9. Conformidad: Restricción y control de acciones e impulsos que pueden dañar a otros o violar normas sociales. Por ejemplo ser educado, obediente, autodisciplinado, honrar a padres y mayores.
10. Seguridad: Conseguir seguridad, armonía y estabilidad tanto en la sociedad, como en las relaciones interpersonales y en uno mismo. Incluye la seguridad familiar, seguridad nacional, orden social y reciprocidad de favores.
Estas diez tipologías, a su vez, se agrupan en dos dimensiones bipolares:
Apertura al cambio vs. Conservación: esta dimensión tiene en consideración la independencia de las acciones, pensamientos y nuevas experiencias, e incluye los valores de autodirección, estimulación y hedonismo, frente a la conservación que incluye valores de tradición, seguridad y conformidad.
Autopromoción vs. Autotrascendencia: se refiere a la confrontación entre la persecución de intereses personales, que contiene los valores de poder y logro frente a la preocupación por el bienestar de los demás, que incluye valores como el universalismo y la benevolencia. La bipolaridad implica que perseguir los valores de un extremo de la dimensión, es incompatible con la realización de los valores del otro extremo. El hedonismo en tanto valor incluye elementos tanto de la dimensión de autopromoción como de apertura al cambio.
El autor (Schwartz, 1992, 1994) también sugiere que estos diez tipos de valores pueden clasificarse en tres orientaciones, según el interés que cumplen: los de interés individualista (que incluye los valores de autodirección, estimulación, hedonismo, logros y poder), los de interés colectivista (incluye los valores de benevolencia, conformidad y tradición, y los de interés mixto, es decir , tanto con interés individualista como colectivista (que incluye los valores de seguridad y universalismo (Gouveia, 2001).
A nivel cultural, Schwartz (1994) realiza una crítica a la teoría del individualismo y colectivismo, y propone la existencia de dos tipos de colectivismo y dos tipos de individualismo. Con respecto a la distinción que realiza en relación a los dos tipos de colectivismo: uno de los tipos sería aquel que respalda los valores de conservación a nivel cultural (representados en aquellas sociedades que priorizan los valores relacionados con la tradición, la seguridad y la obediencia), frente a otro tipo de colectivismo que respalda los valores de compromiso igualitario (representado en aquellas sociedades que priorizan los valores de igualdad, justicia social, la paz en el mundo, la honestidad, etc.). Para los dos tipos de individualismo propone: un
individualismo de competencia (donde el acento valorativo radica en tener éxito, ser ambicioso, capaz, etc.) y otro individualismo de autonomía intelectual y afectiva (que incluye valores como ser curioso, disfrutar de la vida, ser creativo, etc.)
Schwartz (1990) fue de los primeros en demostrar que los valores de las personas no son necesariamente individualistas o colectivistas, sino que también existen mixturas. Pueden existir valores individualistas en las culturas colectivistas. Las sociedades pueden tener distintas combinaciones de individualismo y colectivismo (Ros y Schwartz, 1995).