Chapter 6: Changes in voting behaviour across policy areas
81 The factor change is calculated by taking the e o f the coefficient.
La Cueva de Castañar de Ibor (Cáceres) es un claro ejemplo donde confluye el valor científico con la necesidad de protección y prevención debido a la riqueza y variedad de sus depósitos minerales y a su extraordinaria estabilidad ambiental. La cueva de Castañar destaca principalmente por una singular variedad de espeleotemas formados de calcita y aragonito y depósitos de moonmilk compuesto de huntita, dolomita e hidromagnesita (Figura 8). Igualmente, las características geoquímicas de los espeleotemas de calcita y aragonito de esta cavidad revela una variedad de procesos meteóricos diagenéticos como por ejemplo, micritizaciones y neomorfismos que habitualmente modifican la textura, la mineralogía y la geoquímica (Alonso-Zarza et al., 2008; Martín-García et al., 2009; Herrero et al., 2011; Martín-García et al., 2011; Martín-Pérez et al., 2012).
Figura 8. La fotografía de la izquierda muestra una estalactita, agujas de aragonito (laminares) y depósitos de moonmilk (globulares y más blanquecinos). Fotografía superior derecha: finas agujas de aragonito sobre arcillas. Fotografía inferior derecha: conjunto de espeleotemas (zona Jardín).
Tras su declaración como Monumento Natural en 1997, la cueva se acondicionó al turismo en un régimen experimental con objeto de garantizar que las visitas no afectarán a la conservación de los espeleotemas y que no alterarán los procesos geológicos que dan origen a las formaciones y mantienen el equilibrio físico-químico del espacio. Con esta perspectiva la Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente de la Junta de Extremadura ha establecido desde el año 2003 y hasta la actualidad (2015) varios convenios de colaboración con el Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC para el registro y análisis de las condiciones microambientales, hidrogeoquímicas y de
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conservación del Monumento Natural “Cueva de Castañar”. Muchos de los resultados y conclusiones derivadas de los estudios científicos han tenido como objetivo principal mejorar la gestión ambiental de la cueva y minimizar los posibles impactos de la entrada periódica de turistas. En particular, en estos estudios se ha hecho hincapié en la evaluación del impacto provocado por la entrada de visitantes en el medio subterráneo con el objetivo último de aportar el conocimiento necesario que ayude a evitar que se produzcan y desarrollen procesos de alteración y deterioro que pudieran ser irreversibles. En definitiva, el control ambiental de la cueva de Castañar a largo plazo es esencial para su conservación ya que aporta los datos necesarios para establecer los adecuados mecanismos de control y vigilancia que garanticen su correcta gestión ambiental y a la vez contribuyen notablemente a la formación y concienciación de sus visitantes.
A continuación, se expone un historial de las actuaciones realizadas en la cavidad para su habilitación al turismo de aventura, así como las modificaciones adoptadas en su gestión y acondicionamiento a la entrada de visitas. En el siguiente apartado (2.2.4) se detallan los resultados específicos de los estudios científicos previos que derivaron en la mejora de la gestión ambiental de la cavidad.
La cueva de Castañar de Ibor fue descubierta de forma fortuita el 14 de marzo 1967 durante las labores de labranza de los terrenos agrícolas bajo los que se asienta la cueva. Tras el descubrimiento, el Instituto Tecnológico Geominero de España (IGME) en 1987 realiza un primer estudio definiéndola como una cavidad kárstica de espectacular belleza y valor científico siendo considerada una de las más interesantes de todo el territorio español.
En 1997 la Dirección General de Medio Ambiente evitó el posible uso inadecuado de la cavidad que pudiera provocar su deterioro o destrucción definitiva de sus valores con las graves consecuencias que supondría para el mantenimiento del patrimonio natural debido a la singularidad e importancia de la cueva y a la fragilidad de sus componentes. Por este motivo, mediante el Decreto 114/1997 del 23 de septiembre, se declaró como Monumento Natural. La figura de protección de Monumento Natural tiene como finalidad contribuir a la conservación de este espacio y sus valores naturales, en armonía con los usos tradicionales del entorno y con el desarrollo de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas, turísticas o socioeconómicas compatibles con la protección de la cavidad (Consejería de Medio Ambiente, Urbanismo y Turismo – Junta de Extremadura, 1997) (Fernández-Cortés et al., 2010b).
En 1998 la Consejería de Medio Ambiente, Urbanismo y Turismo de la Junta de Extremadura en el proyecto "Protección Ambiental y Apertura al Uso Público de la Cueva de Castañar de Ibor, Cáceres" elaboró un estudio geotécnico sobre la viabilidad y seguridad de la apertura para uso turístico evaluando las estructuras del interior, en el cual se determinó que la cavidad era adecuada para realizar visitas turísticas.
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En 2002 se instaló un conjunto de 4 tramos de escaleras metálicas para facilitar el acceso a la cavidad, salvando así un desnivel de 9 m entre la boca de entrada y el comienzo de la galería de entrada. Además, se construyó la caseta de obra que actualmente protege y aísla de la atmósfera exterior (Figura 9). Para la instalación manual de tramos de escaleras fue necesario ampliar la sección del hueco original en toda su longitud, lo que ha permitido instalar pequeños rellanos que facilitan el acceso al visitante. Posteriormente, en 2011 se construyó un cubículo de cristal en el interior de la caseta con el fin de reducir el intercambio de aire entre la cueva y la atmósfera exterior. Este sellamiento se llevó a cabo para mantener las condiciones de aislamiento naturales de la cueva. Una vez dentro del cubículo de cristal se debe abrir una trampilla metálica en el suelo para comenzar a descender por los 4 tramos de escaleras metálicas que desembocan en la Galería de Entrada.
Figura 9. A la izquierda: caseta construida para la protección y aislamiento de la boca de la cueva. A la derecha: se observa el cubículo de cristal y la trampilla metálica que dan acceso a la cavidad.
El control ambiental sistemático y a largo plazo en la cueva de Castañar comienza en Junio 2003, a cargo de grupo de investigación del Departamento de Geología del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), gracias al convenio de colaboración establecido entre el Consejo Superior de Investigaciones Científica y la Junta de Extremadura.
Desde septiembre de 2011, la Cueva de Castañar forma parte de los “geositios” del Geoparque de Villuercas-Ibores-Jara, entrando así a formar parte de las Redes Europea y Global de Geoparques de la UNESCO. Los geoparques se establecen como figuras de protección de espacios naturales que contienen un patrimonio geológico singular.
2.2.4. Historial de los estudios científicos llevados a cabo y principales aplicaciones