Planteamos el empleo de la Unidad Estratigráfi-
ca como entidad básica de registro de informa- ción en actuaciones que impliquen remoción de tierras (sondeos)21. Podemos definirla como la
realidad mínima, con significación en sí misma y ca- racterizada por rasgos físicos peculiares (color, textu- ra, agregación, posición, buzamiento, contenido, con- torno, etc.) en que puede dividirse una secuencia es- tratigráfica. Este concepto abarca tanto unidades tridimensionales, con volumen (p.e. un relleno de arenas en la base de una fosa, o un muro de piedras), como unidades bidimensionales, defi- nidas sólo en planta pero sin un volumen, sin contenido (por ejemplo una fosa en sí, entendida como el corte del terreno que luego se rellena de una serie de depósitos). Éste último grupo recibe el nombre de elementos interfaciales o interfa-
cies22, y son las superficies que marcan el límite
de un depósito o la línea de contacto entre dos depósitos, ya sea su superficie originaria (p.e. un suelo de ocupación) o la alteración de ésta (p.e. la zanja de cimentación de un muro, o un aguje- ro de poste).
A la hora de proceder a su registro contem- plamos, pues, dos tipos esenciales de UEs: los
depósitos y los cortes. Los depósitos se identifi-
can con el primer grupo arriba definido y los cortes con el segundo (interfacies). A ellos he- mos añadido un tercer tipo, en realidad una forma específica de los depósitos como son las
estructuras:
• Depósito: unidad de estratificación re- sultante del aporte de materiales (tierra, piedras, cerámica...) sobre una superficie preexistente. Pueden vaciarse, medirse su volumen, su composición, su color, su amplitud, su profundidad, etc.
• Interfacies: “unidad de estratificación re- sultante de la destrucción de la estratifi-
21 El sistema de registro de información estratigráfica
que proponemos está basado esencialmente en la pro- puesta de E. C. Harris, aunque lo hemos personalizado e introducido novedades significativas.
22 Técnicamente interfacies y elemento interfacial no son
lo mismo. Aquí, para simplificar, unificamos los conce p- tos. De hecho esta unificación se contempla también en las fichas de registro.
cación preexistente y no de la deposición de material” : un agujero de poste, una fo- sa... No pueden excavarse (porque no hay nada que excavar), sino simplemente de- limitarse y documentar su amplitud, forma, etc.
• Estructura: depósito construido y con significación vertical, que implica un acto de formación más complejo que la simple deposición (un muro, un pavimento, una cista, etc.).
A partir de estas tres categorías de elementos se organiza el registro de la totalidad de la in- formación, ya que tanto piezas como muestras se van a documentar en relación a las UEs en que aparezcan. El registro de las UEs se articula a partir de la ficha de registro de unidades estrati- gráficas. Esta ficha se divide en varios apartados, independientemente de que se trate de depósi- tos, cortes o estructuras:
1. Encabezado, donde se especifica si esta- mos ante un depósito, corte o estructura y se apuntan el código de la intervención, el sector (caso de emplearse) y el número de la UE. Debe ser éste siempre un núme- ro de 3 dígitos; se aconseja empezar a numerar por el 001 y seguir una numera- ción común y única para todos los secto- res de trabajo (esto simplifica la identifi- cación de cada UE), aunque puede optar- se por la numeración independiente. La denominación completa de una UE viene dada por la siguiente combinación de ca- racteres:
UE CAM01 013, donde UE= Unidad Estratigráfica
CAM01= abreviatura de la denominación de la actuación, excluyendo IT
013= nº de UE, correlativo
En el caso de que dividamos nuestra ac- tuación en sectores y que decidamos op- tar por una numeración de UEs indepen- diente para cada sector de trabajo, esta codificación se completaría así:
UECAM01 01 013, con esos 2 nuevos dí- gitos para indicar el Sector.
2. Descripción. Aquí es donde se dan las mayores diferencias entre los tres tipos de UEs, ya que la descripción de un depósito debe contemplar aspectos bien distintos a la de una estructura. Las fichas de campo contienen, en el reverso, una serie de puntos a modo de guión para la completa descripción de cada una.
3. Registro gráfico: fotos, vídeo, plantas de contexto simple y plantas compuestas en que se contenga la UE en cuestión. La
planta de contexto simple es un concepto esencial para el registro de la informa- ción: es la representación dibujada en planta de una única UE, de forma exclu- siva; cada UE debe aparecer representa-
da, como mínimo, en su propia planta simple. Además pueden hacerse cuantas plantas compuestas (combinaciones de varias UEs) se considere significativo (p.e., un muro de una casa con su pav i- mento, su hogar, su suelo de ocupación, etc.).
4. Relaciones estratigráficas. Se incluyen una serie de cuadros para ir avanzando en el momento las relaciones entre la UE en cuestión y sus circundantes. Además aparecen 5 conceptos:
UEs equiparables: aquellas UEs que, apa-
reciendo en otros sectores de trabajo del mismo yacimiento, parezcan ser la misma UE que la actual (p.e., un muro que apa- rece en dos sectores de excavación conti- guos).
UEs relacionables: las que parecen tener
una vinculación lógica (que no necesa- riamente física) con la actual (p.e., un de- rrumbe con el muro del que procede).
Interfacies asociadas: semejante a lo an-
terior, pero se refiere expresamente a las interfacies vinculadas.
Grupo estratigráfico y nivel, conceptos
que se explican en el siguiente apartado. 5. Cotas. Deben tomarse, como referencia,
las cotas mayor y menor de la parte supe- rior e inferior de la UE (p.e., tenemos un relleno en una fosa que aparece buzado en un sentido; las cotas que aquí irán se- rán la mayor y menor de la parte superior del relleno, antes de excavarlo, y la mayor y menor de la parte inferior, una vez ex- cavado). Además, en la planta de con- texto simple se referenciarán cuantas co- tas se considere oportuno.
6. Interpretación. Lectura inicial de la UE, tanto en el sentido funcional como cro- nológico. Siempre debe argumentarse. 7. Revisión. Muy útil ya que en gabinete y
una vez finalizado el trabajo de excava- ción el punto de vista puede variar nota- blemente.
A pesar de que la UE es el elemento básico y esencial del registro de la información, a veces puede llegar a resultar confuso el basar este re- gistro únicamente en UEs individualizadas. De hecho siempre que excavamos adoptamos una perspectiva de comprensión de la excavación más global que la que representa el concepto de UE. A pesar de que el sistema de excavación y registro de la información basado en Unidades simples se diseñó con la idea de convertir a la excavación arqueológica en un proceso sistemá- tico, metódico y automático, y a pesar de que es posible (y rápido) excavar de esta forma, la comprensión general de lo que estamos exca- vando pasa por adoptar una visión de conjunto desde el momento mismo de la excavación. Lo básico es registrar, si no se registra bien la in-
formación todo lo demás está ya condicionado; pero no basta con registrar, sino que excavar significa también comprender e interpretar.
De esta forma no podemos conformarnos con ir registrando únicamente las UEs por libre, sino que debemos tratar de ir formándonos una idea de las relaciones que existen entre ellas. Esta idea se desarrolla a partir del pleno desarrollo de conceptos como el de UEs relacionables y UEs equiparables, que antes comentábamos. Sin em- bargo este tipo de referencia puede ser insufi- ciente si no se formaliza adecuadamente. Es para ello para lo que se ha introducido el concepto de
Grupo Estratigráfico: entidad de registro que, sin
negar la entidad individual de cada UE, agrupa a varias de ellas significativamente relacionadas y da cuenta del tipo de relación que las une. Algunos de los ejemplos más claros vienen dados por casos como un agujero de poste y su relleno, una fosa y los depósitos que la colmatan..., pero también por un muro de contención y la tierra que es contenida, una violación y los depósitos que la rellenan o un hogar de piedra y los niveles de quemado asociados a él.
El concepto de Grupo Estratigráfico repre- senta, pues, una entidad basada en objetos físi- cos definidos por características objetivas (las UEs) a la que se asocia un contenido (agrupa- ción) basado en percepciones lógicas, determina- das por la experiencia y la apreciación. No hay, pues, reglas estrictas que establezcan qué forma un GE y qué no lo forma. El registro de estos Grupos Estratigráficos de hará en la forma que implica la ficha adjunta en el apéndice docu- mental y que contempla la siguiente informa- ción:
1. Encabezado, en todo igual al de la ficha de UE. Esto implica un sistema de codifi- cación de los GEs también semejante: por ejemplo, GE CAM 01 001.
2. UEs contenidas en el GE. Basta con espe- cificar la numeración de la UE (002, 010, etc.), no es necesario el código completo. 3. Interpretación breve, de carácter tipológi-
co/funcional y cronológico: fosa de ente- rramiento, agujero de poste, vivienda cir- cular con pavimento y hogar, etc.
El último escalón en el análisis estratigráfico de una intervención, justo por debajo del propio concepto de Yacimiento (entendido como con- junto de relaciones estratigráficas) viene dado por un concepto de amplia aplicación en la tra- dición arqueológica: nivel. Dentro de nuestro sistema de registro de información, nivel viene a significar el conjunto de elementos estratigráficos
que puedan ser agrupados atendiendo a un mismo proceso y/o momento de formación (niveles de ocu- pación, niveles de derrumbe, etc.). Los criterios para determinar qué constituye un nivel son esencialmente de tipo crono-cultural; es decir, un nivel es cada uno de los períodos de construc- ción, uso o abandono que se identifican en un
yacimiento y que se materializan en la presencia de Unidades Estratigráficas que manifiestan ras- gos formales (posición, relaciones, composición) o adjetivos (materiales asociados, dataciones) que proclaman su procedencia de ese origen común.
• La aplicabilidad de este concepto es va- riable según sea la calidad y precisión proporcionadas por la información recu- perada en cada yacimiento. Así, no es igual de fácil determinar niveles en un yacimiento paleolítico que en un castro. Pero, más allá de esta evidencia, derivada de la propia esencia del registro arqueo- lógico, también las condiciones del tra- bajo o registro de la información condi- cionan notablemente la forma y precisión con la que se pueden identificar niveles en un yacimiento.
Dado este carácter de producto puramente interpretativo que tienen los niveles, no creemos necesario establecer ningún sistema de registro para ellos.