3. Methodology
3.5 Factory Pattern Implementation
Todas las formulaciones que se acaban de presentar tienen su propio atractivo, pero también se pueden someter a varios tipos de críticas. Con el objeto de concluir este capítulo se debería hacer una revisión de los problemas y defectos que diferentes críticos han atribuido a cada modelo clínico.
Problemas del modelo psicodinámico de Freud
La contribución o influencia de Sigmund Freud con dificultad se pueden evaluar ade- cuadamente. Él presentó la teoría más amplia y revolucionaria del comportamiento que jamás se había articulado y, en este proceso, introdujo ideas y conceptos que en última instancia captaron la imaginación de la Psiquiatría, Psicología y otras profesiones cuyo objetivo es ayudar a las personas con problenas, e influyó inclu- sive en la literatura, religión, Sociología, y Antropología (véase, por ejemplo, Klukhohn, 1944). En el campo de la Psicología clínica, la influencia de Freud subsiste, aun entre aquellos profesionales que no se consideran a sí mismos freudianos. El estudio intensivo de un solo individuo, la sesión de evaluación o tratamiento entre dos personas (un paciente y un analista), el punto de vista acerca de que la conducta manifiesta, a pesar de lo desordenada que se nos antoje, tiene una relación sistemática con causas psicológicas que se pueden identificar, la posibilidad acerca de que ciertos factores que desconoce el individuo pueden influir sobre su conducta, la importancia del conflicto, el enfoque sobre la an- siedad y otros rasgos que son característicos de la orientación de todos los "tipos" de psicólogos clínicos se pueden atribuir directamente a Freud. Además, los conceptos de Freud se han convertido en una parte de nuestro lenguaje coti- diano y por lo tanto pueden guiar (¿inconscientemente?) las maneras como cual- quier profano concibe su comportamiento. No es nada raro escuchar a casi todo el
LOS MODELOS DE LA PSICOLOGÍA CLÍNICA 99 mundo referirse a los "lapsus freudianos", al complejo de Edipo, a la motivación inconsciente, a los mecanismos de defensa, o al ego, en el contexto de una conver- sación casual.
A pesar de su amplia aceptación (para muchas personas, la psicología clínica y el modelo psicodinámico son equivalentes), se ha criticado continuamente el en- foque de Freud con base en las siguientes premisas:
1 Las ideas e hipótesis psicodinámicas tales como el id, ego, superego, pro- yección motivación inconsciente y represión están constituidas por abstracciones vagas que es difícil o casi imposible verificar de manera científica. Se ha de mostrado que no son confiables ni válidas las técnicas que se han desarrollado con el fin de medir varios de los conceptos de la personalidad freudiana (véase el Cap. 6), y se han puesto en tela de juicio los efectos del tratamiento clínico en que se basan esos conceptos (véase el Cap. 9).
2 Las experiencias clínicas de Freud con un número reducido de pacientes de la clase alta de Viena a finales del siglo pasado y principios de éste, conformaron el fundamento completo de su enfoque. Esto cuestiona seriamente la generaliza- ción de sus ideas y su aplicación a otros tipos de personas de otros estratos so- ciales y otros ambientes culturales. Algunos antropólogos han sugerido, por ejemplo, que los conceptos psicoanalíticos acerca de la conducta y el desarrollo de la conducta no son universales (por ejemplo, Lindesmith y Strauss, 1950: Me ad, 1928,1939).
3 Las concepciones psicoanalíticas prestan demasiada importancia al lado ne- gativo del carácter humano (es decir, instintos agresivos y sexuales) y, en compa ración con las otras teorías definitivamente no dedica suficiente atención a (1) la posibilidad inherente de crecimiento que tienen las personas y (2) la influencia de la sociedad y cultura sobre el comportamiento. Este aspecto ha provocado el rechazo por muchas personas de la teoría de Freud y continúa siendo un elemento de preocupación.
4 La perspectiva psicoanalítica representa un sistema cerrado que tiende a ser inflexible y a no dejarse influir por la información contradictoria; se puede in- terpretar cualquier resultado como una confirmación de los principios freudianos. Por ejemplo, si las entrevistas psicoanalíticas o las pruebas proyectivas conducen a la conclusión de que una persona alberga grandes sentimientos inconscientes de hostilidad, la conducta hostil subsecuente se tomaría como la salida de los impul- sos inconscientes. Pero la demostración de una conducta calmada y amigable también podría proporcionar evidencia para la existencia de una hostilidad sub- yacente debido a que se podría considerar una formación reactiva. Al reconocer este problema algunos de los críticos han llegado alachar a la teoría de Freud de "burla" o "engaño" (Jurjevich, 1974).
5 El modelo psicodinámico facilita de una forma exagerada el que cualquier conducta sea interpretada como indicadora de una motivación inconsciente y la patología relacionada, y por lo tanto puede realmente crear problemas. Un hombre afortunado, luchador y muy activo puede angustiarse al escuchar que su comporta miento refleja una compensación de sus sentimientos inconscientes de incapacidad.
6 Debido a que la aproximación de Freud es un subtipo del modelo médico, el enfoque de Freud es compatible y ayuda a perpetuar un sistema de diagnóstico que no es confiable ni válido (American Psychiatric Association, 1968); este siste- ma adjudica una o varias etiquetas despectivas (por ejemplo, "neurótico", "es- quizofrénico") a personas que de por sí ya tienen problemas; estas etiquetas no solamente tienen poco significado, sino que a menudo son dañinas social y psico- lógicamente para la persona en términos de su posición y mejoría futura (véase Ullmann y Krasner, 1965, 1975: Szasz, 1960. 1966).
Problemas del modelo del aprendizaje social
Desde su comienzo, a finales de la década de 1950, el enfoque del aprendizaje so- cial ha gozado de un apoyo entusiasta por parte de una cantidad cada vez mayor de practicantes de la psicología clínica, el trabajo social, la educación, la psiquiatría y muchas otras disciplinas (véase el Cap. 10), Para ellos, el atractivo del modelo reside en su aproximación, orientada objetiva y experimentalmente al comportamiento humano: rechaza explicaciones intrapsíquicas y subjetivas (incluso nociones de la enfermedad mental y el inconsciente); define sus conceptos de una manera operacional; apoya sus principios básicos en los datos de laboratorio en lugar de hacerlo en abstracciones vagas; vincula sus actividades aplicadas a los resultados de la investigación cuidadosamente controlada, y evalúa de manera escrupulosa el grado de precisión y validez de sus procedimientos de evaluación y tratamiento por medio de una serie continua de investigaciones críticas. En pocas palabras, se considera que el modelo del aprendizaje social representa la mejor aproximación para el progreso de la Psicología como una ciencia del comporta-
miento en el campo de la psicología clínica aplicada.
Sus detractores no están convencidos de lo anterior y sugieren que: 1 La aproximación del aprendizaje reduce a los seres humanos a un con- junto complejo de respuestas adquiridas que se derivan de una relación mecani- cista con el ambiente. Esta perspectiva es muy estrecha y tiende a excluir las influencias genética, fisiológica, constitucional y otras que no se basan en el aprendizaje y, lo que es más importante deja de dar suficiente importancia a la experiencia subjetiva y la posibilidad de cada persona para el desarrollo positivo. En otras palabras, los conceptos del aprendizaje social se refieren a la conducta del individuo, pero ignoran al individuo como tal.
2 El modelo de aprendizaje social sólo se puede aplicar a ese campo limitado de la actividad humana en que el comportamiento se pueda medir. Por lo tanto no puede conceptualizar o mejorar de una manera adecuada los problemas huma nos de una naturaleza compleja e interna. Por consiguiente, los principios del aprendizaje social son muy buenos para tratar y explicar las fobias y otras rela- ciones de estímulo-respuesta que sean específicas y bastante sencillas, "pero ¿có- mo puede manejar la pena sufrida por la pérdida de un ser querido, la vergüenza por el fracaso, la culpa imaginaria o real acerca de las transgresiones morales, el sentimiento penetrante de impotencia y otros afectos negativos? Al asemejar la conducta humana con la animal, y al centrarse en la conducta visible en lugar de hacerlo con los estados internos, se minimizan aquellos valores, sentimientos,
LOS MODELOS DE LA PSICOLOGÍA CLÍNICA 101 fantasías y motivos que de una forma precisa distinguen y acosan la vida humana (Korchin, 1976, p. 349).
3 Los principios del aprendizaje en los que se basa el modelo del aprendizaje social no están bien establecidos y los mismos teóricos del aprendizaje no se po- nen de acuerdo acerca de dichos principios. Por ejemplo, aún sigue siendo motivo de alguna discusión el tema acerca de la naturaleza y la función del reforzamiento en el proceso del aprendizaje; y esto ilustra la posición débil de muchos de estos conceptos. Ademas, aun cuando se establecieran de manera clara todos los prin- cipios del aprendizaje, aún permanecería la controversia acerca de si su origen en el laboratorio animal les permite que sean aplicados de una significativa al comporta- miento de los seres humanos. De esta manera, un gato que se enfrenta con una ta- rea sin solución puede exhibir "neurosis experimental", pero la conducta humana que se llama "neurótica" puede ser diferente y ser causada por un proceso distinto. 4 Las aproximaciones del aprendizaje social a la Psicología clínica no son tan especialmente científicas o validadas con la claridad que le adjudican sus defenso- res. Muchos de los procedimientos de evaluación y tratamiento que representan el modelo se basan más en la experiencia clínica que en la investigación experimen- tal, y en los casos en que se dispone de la evidencia experimental, no siempre apo- ya de manera contundente las técnicas basadas en las teorías del aprendizaje. Además, se discute que los otros modelos también producen alguna evidencia ex perimental a favor de sus conceptos y procedimientos y, por lo tanto, la perspecti- va del aprendizaje social de ninguna manera se encuentra aislada en su respeto por el método científico.
Problemas del modelo fenomenológlco
La orientación fenomenológica tiene un atractivo intrínseco poderoso. Otorga un papel central a la experiencia inmediata de cada persona, una especie de "axioma" con la que casi cualquier persona se puede relacionar si presta atención a tal experiencia. Además, subraya la importancia de la individualidad única de los seres humanos en general y de cada persona en particular, y de esta manera proporciona un sentimiento de tranquilidad y seguridad al concebir que las perso- nas no son simplemente una extensión cuantitativa de los animales inferiores o que son "iguales a los demás". Finalmente, es una aproximación optimista que se enfoca sobre las posibilidades positivas de la vida humana y da fe y confianza en la capacidad del individuo para crecer hasta lograr la plenitud completa de sus ca- pacidades experienciales y conductuales.
A pesar de sus puntos de vista estimuladores y alentadores, el modelo fenome- nológico también ha recibido una buena porción de críticas, como las siguientes:
1 La aproximación fenomenológica se preocupa de una manera muy estrecha por la experiencia consciente inmediata y no presta suficiente atención a la impor- tancia de la motivación inconsciente, las contingencias de reforzamiento, las influencias circunstanciales, los factores biológicos y otros aspectos parecidos, en la determinación del comportamiento.
2 El modelo no trata de una manera adecuada el tema del desarrollo de la conducta humana. La formulación de postulados acerca de una tendencia innata hacia el crecimiento o "actualización" puede explicar el desarrollo pero no explica los procesos implicados. Señalar que un niño se desarrolla debido a una tendencia hacia la autorrealización es parecido a la afirmación de que una persona come de- bido a que tiene hambre; esto puede ser cierto, pero no aclara bien lo que significa "hambre" o cómo opera precisamente para ejercer influencia sobre el comporta miento.
3 Una crítica relacionada con la anterior pero más general es que las teorías fenomenológicas proporcionan descripciones excelentes del comportamiento hu- mano (en particular de su aspecto subjetivo) pero por lo general no se enfocan sobre la exploración científica de sus causas funcionales. La afirmación acerca de que las personas actúan debido a sus percepciones únicas de la realidad puede producir mucha satisfacción personal, pero esto no proporciona suficiente infor- mación en cuanto a la obtención de una mayor comprensión acerca de las variables que operan en el desarrollo, mantenimiento y modificación de las conductas hu- manas (inclusive de las percepciones subjetivas).
4 Los conceptos fenomenológicos no son científicos, son vagos, esotéricos y, en general, difíciles de entender, mucho menos investigar. Cuando los seres hu- manos se describen como "una precipitación momentánea de un remolino de una corriente pasajera de la energía en el enorme e incomprensible mar que llamamos universo" (Kempler, 1973, p. 255), se vuelve difícil generar hipótesis verificables acerca de la conducta. De hecho, a excepción de Rogers y sus colegas, la mayoría de los fenomenólogos consideran que la investigación de la conducta humana es deshumanizante, exageradamente fragmentaria, sin significado en última instan- cia, y por lo tanto carece de importancia si se le compara con, digamos, las activi- dades que se elaboran con el fin de acrecentar el conocimiento individual. De esta manera al modelo fenomenológico se le acusa no tan sólo de no ser científico sino de ser anticientífico y por lo tanto probablemente impida el progreso del conoci- miento acerca del comportamiento humano.
5 Las teorías fenomenológicas no sólo están en contra de la ciencia, sino que también están en contra del intelecto. En este modelo, la razón se subordina al sentimiento, y se busca el conocimiento a través de la experiencia subjetiva en lu- gar de por medio del análisis racional. Esta concepción se opone al carácter del pensamiento occidental y antagoniza a muchos clínicos.
6 El modelo fenomenológico puede describir de manera teórica el comporta miento de todos los seres humanos, pero su aplicabilidad clínica se limita a aquellos segmentos de la población cuyo ambiente intelectual, educativo y cultural es compatible con la naturaleza introspectiva de esta aproximación. Para aquellas personas que no pertenecen a este grupo elitista, las nociones fenomenológicas tienen poco significado. Además, el modelo se dirige a una extensión muy limita- da de problemas: para la persona que está luchando intelectualmente con una cri- sis de identidad o de valores, las nociones fenomenológicas pueden tener un gran valor subjetivo, pero estas nociones (como los principios de otros modelos) pueden ser inútiles en situaciones en que las necesidades insatisfechas que se en-
LOS MODELOS DE LA PSICOLOGÍA CLÍNICA 103 cuentran en lo más bajo de la jerarquía de Maslow (por ejemplo, alimentación, vivienda decente y un trabajo) son la base del sufrimiento humano.
Popularidad de los modelos clínicos
Este reporte de los tres modelos principales de la Psicología clínica debe señalar claramente que presentan una especie de conflicto triple de aproximación- evitación para la persona que intenta tomar una decisión acerca de cual de los modelos desea adoptar. Todos presentan aspectos positivos y negativos y, aun después de hacer una elección tentativa, la persona aún se enfrenta con diversos matices dentro de cada modelo. Parece que no existen criterios completamente objetivos y universales para guiar la decisión; hasta el consejo que ofrecieron los autores al principio de este capítulo acerca del valor de los modelos que podían ser verificados científicamente se basa en su prejuicio personal, y a pesar de que muchos lo comparten, de cualquier forma es un prejuicio.
Así pues, ¿qué es lo que determina la elección o versión personal de un mode- lo determinado? Los freudianos podrían sugerir que la motivación inconsciente es la que la puede originar, mientras que otros indicarían la función que haya de- sempeñando el modelado, reforzamiento diferencial y otros principios del aprendi- zaje. La orientación de los profesores y los supervisores clínicos a menudo tiende a reflejarse en los estudiantes que tienen contacto con ellos de manera directa o a través de sus obras. Aun otros buscarían la respuesta en la congruencia entre los principios del modelo y los autoconceptos de sus seguidores. O, la elección puede basarse en el "estilo cognitivo" (Kaplan, 1974, características emocionales y de personalidad L'Abate, 1969), o sencillamente la "preferencia personal" (Zubin, 1969). La verdad es que, en realidad se desconoce el motivo por el cual los clínicos eligen un modelo determinado, y quizá nos convenga más considerar los elemen-
tos que tienden a elegir.
En referencia a lo anterior, las respuestas son bastante claras. Algunos clínicos no emiten una sola decisión. Por el contrario, adoptan aquellos aspectos de dos modelos o más que a ellos les satisfacen personalmente. Para las personas que valoran la liberalidad, la flexibilidad y la moderación antes que la consisten- cia sistemática, esta solución al problema de elegir un modelo se denomina eclecti-
cismo. Para las personas que valoran como más importantes el apego a un punto
de vista unitario e integrado, los "eclécticos" son simplemente individuos con- fundidos cuyo destino es girar sus engranes intelectuales debido a una falta de se- riedad teórica. En cualquier caso, las filas de "eclécticos" o "confundidos" están creciendo en algunos de los grupos de Psicología clínica, a pesar de que (o quizá debido a que ahora se dispone de un número mayor de submodelos que se pueden identificar fácilmente. Garfield y Kurtz (1976) reportaron que casi el 55 por ciento de su muestra de 855 miembros de la División clínica del APA se llamaron a sí mismos eclécticos, lo cual constituye un incremento de casi el 15% sobre una esti- mación realizada anteriormente por Kelly (1961).
Garfield y Kurtz (1976) presentan otra evidencia que sugiere que los modelos freudianos y neofreudianos han ido perdiendo popularidad entre los psicólogos clínicos en el transcurso de los últimos 15 años, mientras que la de las perspectivas
fenomenológicas y del aprendizaje social se ha incrementado ligeramente. A pe- sar de que estos datos probablemente reflejan de una manera adecuada la direc-
ción que han tomado las tendencias para la adopción de las modelos de
Psicología clínica, pueden carecer de una representatividad completa. Por ejemplo, muchos clínicos que no son eclécticos no pertenecen a la División Clínica del APA, y por lo contrario se inscriben en grupos clínicos que se orientan hacia un solo modelo tales como "Association for the Advancement of Behavior The- rapy" (Asociación para el progreso de la terapia conductual) o "Association of Humanistic Psychology" (Asociación de Psicología humanística). Por lo tanto, probablemente sea más acertado afirmar que, a pesar de que hay muchos eclécti- cos, hay una cantidad aún mayor de clínicos que se identifican con un modelo de- terminado, principalmente los modelos del aprendizaje social o fenomenológico en contraste con el psicodinámico. Garfield (1974, p. 37) lo expresó de la siguiente manera: "Parecería que. . . la cúspide de la orientación (psicoanalítica) ya fue alcanzada."