Para entender qué es lo que queremos hacer en el universo nuevo imaginario como laboratorio de experimentos que nos permita complementar nuestro mundo con el ficticio, es necesario saber en qué consiste un laboratorio. Existen muchos tipos distintos según su especialización. Algunos pueden ser más científicos que otros, incluso pueden ser más subjetivos de lo que pensábamos en un primer contacto, pero vamos a indagar sobre la base del concepto de laboratorio. Nuestro laboratorio ficticio aborda la producción de un universo imaginario a través de tres partes importantes en cualquier laboratorio de otra índole.
Condiciones de trabajo.
En primer lugar, es imprescindible crear unas condiciones de desarrollo determinadas, en este caso ficticias, para poder establecer hechos científicos que puedan ser luego comparables. Estas condiciones deben estar reguladas y normalizadas de modo que se pueda asegurar o suponer que no se producen influencias extrañas, a las conocidas o previstas, que alteren el resultado. De manera que será necesario un control en el desarrollo del nuevo universo con la condición de que se origine de manera coherente y con credibilidad. También se debe garantizar que el experimento se pueda repetir, de modo que en cualquier otra ocasión en que el proceso de laboratorio volviera a realizarse, obtuviera el mismo resultado, o muy parecido. Se tiene que tener muy en cuenta que elementos se van a utilizar para que el desarrollo del experimento funcione y de qué manera serán empleados para no perder todo su potencial. Entonces, son ineludibles unas instrucciones de preparación que funcionen como guía de producción del universo imaginario, como un enunciado que establezca la base de su coherente creación. Según Bruno Latour, el enunciado nos permitirá describir de manera aproximada las diversas etapas de la construcción de hechos, como si un laboratorio fuera una fábrica en la que se producen hechos en una cadena de montaje. Si se construyen los hechos de manera en que la realidad, acaba siendo la consecuencia en vez de la causa de su construcción, eso significa que nuestra actividad no se dirige a la realidad, sino a esas operaciones sobre el enunciado. Para Brillouin, la información es una relación de probabilidad. Cuanto más difiera un enunciado de lo esperado, más información contendrá. En nuestro caso el desarrollo del universo está totalmente ligado a su enunciado, es su guía de desarrollo, pero el resultado final puede ser completamente distinto y así conseguir información inesperada. A partir de unas leyes ficticias y ordenadas, empezará a surgir el nuevo universo imaginario. Pero su base potencial que permite todo tipo de posibilidades será detonadora de desorden. Una vez conseguido este desorden, podremos actuar como en un laboratorio preconcebido donde se relaciona la idea de creación de orden a partir del desorden. O puede que sea al revés, a pesar del desorden acumulado por las infinitas posibilidades que admite el universo ficticio, representa la creación del orden de nuestro mundo ahora convertido en laboratorio.
32 Pero tenemos que ir con cuidado con este inminente desorden que nos puede alterar o invalidar el laboratorio ficticio debido a todas las posibilidades posibles que nos ofrece. Para evitarlo haremos caso a Bruno Latour y su contención del ruido que provoca la obtención de datos innecesarios para el experimento. A pesar de las racionalizaciones y reconstrucciones bien ordenadas, la práctica científica real supone confrontar y tratar el desorden completo. La solución adoptada por los científicos consiste en imponer diversos marcos mediante los cuales se puede reducir el ruido de fondo y contra los cuales se puede presentar una señal en apariencia coherente. Por eso, en la naturaleza de nuestro nuevo universo como laboratorio ficticio, le proporcionaremos unas características concretas que sean entendibles a la vez que no limiten las posibilidades de interactuar entre ellas y que serán las que definan las condiciones de trabajo.
Comunidad valorativa.
Una operación puede ser útil o no dependiendo del número de personas que la realicen, el carácter inesperado de la afirmación, la personalidad de los autores y el estilo de ejecución. En consecuencia, no se puede dar por sentada la diferencia entre equipo material y componentes intelectuales de la actividad del laboratorio. Se puede mostrar que el mismo conjunto de componentes pensantes son igual de importantes, y aún más si se trata de un laboratorio ficticio que solo se apoya en aspectos representativos. Por eso es necesaria una comunidad valorativa, para que de crédito a aquello que se experimenta de manera imaginativa y sin datos concretos y demostrables. Sin datos reales pero que no significan que sean menos importantes.
Así pues, es trascendental que haya un grupo validador que confirme el experimento. Es necesaria una comunidad de pensadores con criterio que indiquen la veracidad de la operación. Antes, esta hazaña pertenecía a la nobleza considerada como la única autorizada para verificar el trabajo debido a su clase social. Ahora, y gracias al cambio social en la manera de pensar, el consenso se efectúa entre un grupo de personalidades capacitadas en realizar semejante validación y que construye los procedimientos y protocolos concretos que darán veracidad al ejercicio. El consenso en el enunciado es el que verifica el laboratorio, y en este caso, al tratarse de un laboratorio ficticio, cualquier experimento creado queda justificado y validado dentro del marco de la ficción y como posible ayuda para conseguir algún tipo de orden en la desordenada realidad en que vivimos.
Experimento.
Un experimento es un procedimiento mediante el cual se trata de comprobar o confirmar una o varias hipótesis relacionadas con un determinado fenómeno. Para poder llevar a cabo semejante verificación, se trabaja con la manipulación y el estudio de las correlaciones de las variables que presumiblemente son su causa. En nuestro caso, las condiciones ficticias del laboratorio nos proporcionan una cantidad ilimitada de variables con las que poder trabajar
Laboratorio ficticio.
33 nuestra hipótesis. En un experimento, se consideran relevantes todas las variables que intervienen en el fenómeno, mediante la manipulación de las que son su causa, el control de las variables extrañas y la aleatorización de las restantes. Existen infinitas variables posibles con las que experimentar, así que hay que depurar aquellas que puedan tergiversar el experimento. Es necesario saber cuáles son competentes en el experimento y cuáles no. Estos procedimientos pueden variar mucho según las disciplinas, no es igual en física que en psicología, mucho más distinto será en un laboratorio ficticio. Los experimentos científicos suelen obtener resultados empíricos y repetibles en cada ejecución. Se extraen datos totalmente objetivos. Pero los experimentos sociales son mucho más relativos, dependen de infinitas conexiones entre variables que proporcionan infinitos resultados posibles en el mismo experimento. Por esto ponemos en alza el valor del experimento ficticio, por su capacidad de proporcionar todas aquellas respuestas posibles de experimentación.
Transmisión de lo experimentado.
Para que la difusión de la investigación extraída del laboratorio sea factible y ayude al intercambio de información con la realidad, es necesaria la creación de un lenguaje de representación de lo visto y experimentado. Así se permitirá su comunicación y contraste. Lo más importante en nuestro caso es que este laboratorio inventivo se encuentra en el lenguaje escrito y gráfico, usando como herramientas de representación el dibujo, los fotomontajes y las maquetas que nos ayudan como soporte y en el desarrollo e investigación de una nueva concepción de universo. Para que podamos comprenderlo, seguiremos trabajando con un espacio de tres dimensiones, ya que proporcionará similitudes afines con nuestro mundo y permitirá experimentar fórmulas nuevas de entenderlo.