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Primera fase (preámbulo de la investigación)
Empezamos esta investigación con las informaciones generales de las
instituciones educativas consideradas en la muestra. Uno de los elementos básicos en el inicio del trabajo de naturaleza cualitativa tiene que ver con el problema de situarse mentalmente en el terreno o escenario en el cual va a desarrollarse la investigación. Para lograr este propósito, uno de los procesos de partida es el mapeo o el trazado del mapa. Cuando uno se quiere orientar en un lugar desconocido, consigue un mapa o, en su defecto, lo elabora, cuando éste no existe o no está disponible, tal como destaca Sandoval (2002:119):
El concepto de mapa es tomado aquí en un sentido figurado ya que, si bien dentro de ese proceso de mapeo se incluyen lugares físicos,
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la verdadera intención es poder lograr un acercamiento a la realidad social o cultural objeto de estudio, donde se tengan claramente identificados los actores o participantes, los eventos y situaciones en los que interactúan dichos actores, las variaciones de tiempo y lugar de las acciones que estos desarrollan; en fin, un cuadro completo de los rasgos más relevantes de la situación o fenómeno objeto de análisis. Es, en definitiva, un trabajo de “cartografía social”.
En relación con lo anterior, en la situación educativa que se analizó, es importante saber, a través de este mapeo, quiénes son los estudiantes a quienes se les debe considerar en la investigación, cuáles son los eventos y situaciones en los que se evidencian las interferencias lingüísticas, entre otros. Por eso, en esta investigación determinamos la muestra a las instituciones educativas que tienen una considerable población bilingüe, debido a que los estudiantes son provenientes, en su mayoría, de la zona rural. La lengua materna de estos estudiantes es el quechua, y tienen inferencias lingüísticas en el manejo de la segunda lengua: el español. De esta manera, estos estudiantes no solo tienen dificultades en el uso de la lengua, sino también –como destaca Labov (1983)– en su interacción educativa y social intervienen factores de largo alcance, tales como el sexo, la edad, la raza, el estatus socioeconómico, etc. Esta realidad repercute, en general, en una interferencia no solo lingüística, sino también a nivel social.
Segunda fase (recolección de datos o información)
Se realizó en etapas. En la primera, se tuvo acceso al ámbito de la investigación. En la segunda, mediante la aplicación de la entrevista a los docentes del área de comunicación de las instituciones educativas consideradas muestra de esta investigación, se identificó y seleccionó a las estudiantes bilingües del quechua y español con interferencias lingüísticas. La tercera etapa comprendió la recopilación de datos.
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La fase de recolección de datos inició el día 01 de abril y culminó el 06 de diciembre de 2013. Esta fase se realizó en otras dos etapas, las que detallamos a continuación:
En la primera, en mi condición de Coordinador de Prácticas Preprofesionales de la EFP de Educación Secundaria de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, visité a las instituciones muestra de esta investigación, con la finalidad de contactarme directamente con sus autoridades, y lograr las autorizaciones para la realización de las prácticas. Luego de este trámite, aproveché para establecer contactos académicos con docentes del área de comunicación. Así, logré que los docentes me mostraran su predisposición a la realización de este trabajo. En seguida, logré las autorizaciones respectivas para ejecutar la investigación en las cinco instituciones consideradas en la muestra de esta investigación. Así mismo, aproveché mi condición de ex docente de la IE “Los Libertadores” para que su autoridad me brindara el apoyo directo; igualmente, mis ex colegas se mostraron dispuestos a colaborarme. También aproveché para la realización de este trabajo, mi condición de ex estudiante de la IE “Francisco Bolognesi”. Estos hechos me facilitaron concretizar el trabajo sin mayores inconvenientes.
La segunda etapa empezó con la recolección de información respecto de las interferencias lingüísticas de los estudiantes de la muestra. Mediante las notas de campo, los diarios de campo, las entrevistas –tanto a docentes, estudiantes y padres de familia–, la realización de grupos focales y la toma de fotografías logramos recoger amplia información.
Tercera fase (categorización, análisis y procesamiento de la información) Esta fase se hizo efectiva cuando la información fue recabada en su totalidad y cuando no hubo necesidad de entablar nuevos contactos con los estudiantes de la muestra. En este sentido, se analizó y categorizó siguiendo las orientaciones de Martínez (1999), quien propone tres pasos: transcribir detalladamente los contenidos de la información protocolar, dividir los contenidos en porciones o unidades temáticas y categorizar; es decir, clasificar,
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conceptualizar o codificar mediante un término o expresión que sea claro e inequívoco.
Siguiendo estas pautas, en primer lugar, se transcribió detalladamente, antes de abandonar el escenario de la investigación, los datos o la información obtenida con la observación participante, la entrevista y el grupo focal.
En segundo lugar, se dividió la información en párrafos temáticos que expresaban ideas o conceptos centrales. Luego se categorizó mediante palabras que permitieron resaltar los hechos más trascendentales de la investigación. Luego se estableció los códigos que ayudaron en el proceso de la interpretación de los resultados.
Consideraciones éticas
La presente investigación etnolingüística tuvo en cuenta, por un lado, aspectos éticos relacionados con la inserción en las actividades cotidianas de los sujetos estudiados, y con el manejo de los datos obtenidos a través de las grabaciones.
En este sentido, Axpe (s/a: 76) manifiesta que una de las cuestiones vinculadas a la ética de la investigación es “el trabajo de campo [que] obliga a los investigadores a reflexionar sobre algunos aspectos que pueden dañar la dignidad moral de nuestros informantes, pues ningún avance científico puede justificarse perjudicando los derechos individuales de las personas”. Bien concluye, Axpe, al referirse a los códigos éticos con que el investigador debe realizar el estudio:
Parece existir cierto acuerdo en considerar la responsabilidad del investigador en una serie de aspectos, entre otros, consentimiento de los sujetos a ser investigados, informar sobre las características de la investigación, negociación de todo el proceso, explorar vías de utilidad de la investigación para los informantes o estudiar algún tipo de compensación, proteger la intimidad de los sujetos, salvaguardar los derechos, intereses y sensibilidad de los informantes, comunicar
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los resultados en un lenguaje comprensible, interés por el uso que se hace de la investigación (s/a: 79).
Respecto al primer punto, en la inserción y convivencia con los sujetos de estudio, el desenvolvimiento se basó en las normas y valores propios de los estudiantes investigados, mediante un clima de confianza, de diálogo y respeto, sin perjudicar sus actividades escolares. Además, antes de iniciar el trabajo de campo se socializó el contenido del proyecto con los directores y subdirectores, los profesores y los estudiantes seleccionados.
El tratamiento de los datos siguió un camino regido por las normas éticas y profesionales, sin tergiversar ni distorsionar la realidad con los intereses personales del investigador. Es decir, “la responsabilidad de contribuir a una definición adecuada de la realidad” (Axpe,s/a: 77).
Por otro lado, no fue necesario recurrir a ningún tipo de retribución económica por la información proporcionada por los informantes, ya que esta práctica, por lo general, no forma parte de las vivencias de los estudiantes participantes. Al contrario, se recibió hospitalidad, respeto y apoyo.
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