7 Solidification and modification of liquid products
7.5 Nitrogenolysis via fast pyrolysis liquid modification
7.5.1 Fast pyrolysis liquid modification and solidification experiments
Señalar que los NATs “no sufren” porque han aprendido el valor de la organización dentro de la conformación de una cultura que da cuenta de las identidades individuales y colectivas, o que desde el protagonismo se “solucionan” todos los problemas, sería ciertamente una falacia.
Tanto como señalar que los NATs serían inmunes a las condiciones que le imponen un espacio físico de violencia, pobreza, discriminación o desigualdad, donde palpablemente sufrirían carencias.
En el siguiente apartado se examinará la capacidad de resiliencia a partir de la identificación de lo que ha sido denominado “situaciones adversas negativas” y las actitudes y estrategias de resiliencia.
Situaciones adversas negativas
Aquí se entra a un “territorio sensible”, pero absolutamente importante de cara a comprender las secuencias y eventos que hacen que los NATs construyan estrategias o actitudes de “resiliencia”.
No se incide sobre el significado del “territorio sensible” bajo la posibilidad de que esto implique cierta conmiseración positiva desde el punto de vista del investigador.
Se hace referencia al mismo en tanto implica una absoluta responsabilidad ética para dar cuenta de experiencias sin necesidad de valorarlas dentro de los márgenes del escándalo, la compasión o la negación.
En esta parte se revisará algunos testimonios de vida de los NATs, que hacen referencia a situaciones adversas negativas de violencia, estrés y desafecto y que resultarían experiencias “fuertes” (por así decirlo) dentro del entorno familiar, barrial o escolar. Luego de eso, analizaremos el concepto de la capacidad de resiliencia y cómo los NATs usarían las “actitudes de resiliencia” para afianzar esta capacidad.
Por mi casa, en el sector (de Villa) a mi barrio le dicen “Los negros”, porque mayormente venden marihuana (sic). En eso había unas peleas del grupo 4 con el grupo 5 del distrito. Y una vez han venido a tirar balas. Tenía miedo, mayormente (…) Esa casa donde le dicen “Los negros” ha muerto alguien. Yo vi eso. Por pelear, el señor que le iba a matar a su hijo, el señor, el papá lo defendió y murió; él murió defendiendo a su hijo (…) así al costado de mi casa (…) (Adolescente
mujer, Villa El Salvador).
Un hermano está preso (encarcelado). Le han culpado, él iba a pagar la refrigeradora de mi mamá, en eso vino un ratero y robó un celular por la tienda, y había cámaras, lo culparon ahí. Hubo un robo a una persona, a esta persona le robaron su celular y plata, y justo quedó grabado en cámara, y justo mi hermano pasaba por ahí, y ahí lo culparon. Mi hermano se fue a su casa, luego cuando vieron la cámara pasó como 5 días y fueron y lo detuvieron. Él está preso hace un año. (Niño, Ate).
Mi mamá es conocida como mujer luchadora. A ella le echaron agua hirviendo en la cara, eso salió en los noticieros; su pareja le echó agua, o sea no mi papá si no su otra pareja con la que estaba. Le echaron agua hirviendo, y le dejaron toda su cara mal. Y de verdad que no tenía ni ganas de salir, me chocó bastante. Eso pasó en 2010 (…) Ahora él (la pareja) está en la cárcel, está preso, pero solo le han
puesto 8 años, o sea estará saliendo en el 2018. Felizmente lo atraparon y lo encarcelaron. Mi mamá quería que lo encierren 15 años o si es posible que (le den) su cadena perpetua, pero solo le dieron 8 años, es que hay algunos que dicen “pero por qué, si no es tan grave”. O sea es gravísimo. O sea su forma de pensar de los jueces era eso, y eso a mi mamá mucho le molestó. Y lo peor de todo es que la mamá de ese señor vive en mi misma quinta, pero no “choca” con nosotros, normal, solo somos de “hola y chau con la señora”, tampoco queremos tener problemas (…) Mi mamá llevaba con ese señor solo algunos meses, pero el señor era muy celoso, la verdad que yo no sé, porque en ese tiempo yo vivía con mi papá (…) A mí me dieron la noticia por teléfono, y cuando fui a verla a mi mamá estaba echa un monstruo. Me chocó bastante (…) Mi mami estuvo internada cuatro meses en el hospital. Ella ya se recuperó, felizmente, o sea tiene manchas, cicatrices no le han quedado, las manchas se las tapa con maquillaje, ya está mejor (…) Yo tengo temor de que el “pata” (el agresor) pueda salir y haga algo en contra de nosotros. (Adolescente
mujer, Rímac).
Cuando yo estaba de 12 para 13 (años de edad), mi padre se enfermó de leucemia. A él le detectan (la enfermedad) y lo tienen que trasladar para Lima, y acá se queda a vivir (…) Eso fue muy difícil para mí y para mi hermano ya que nos quedamos sin papá y sin mamá. Nunca me imaginé que eso podía pasar en mi vida. Él estuvo casi un año acá (en Lima). No solo fue difícil para mí, sino para toda mi familia (…) Mi papá felizmente se recuperó, se curó, bueno está regularmente curado de la enfermedad. (…) Lo otro que considero un poco doloroso es que yo siempre he querido tener “la familia feliz” como se dice. La separación de mis padres me afectó, pero el hecho de que mi mamá se vaya para Arequipa ha sido más triste aún. Yo siempre he sentido la necesidad de tenerla siempre cerca, pero no he podido (…) Hace
poco vi a mi mamá, pero solo unas horas. (Adolescente varón,
Iquitos).
Mis experiencias negativas son cuando me persiguen para quitarme los juguetes que vendo (sic). Yo sé que los serenazgos y fiscalizadores hacen su trabajo, pero tampoco es la manera en cómo te deben quitar tus cosas. No es la manera. Entiendo su trabajo, pero no, no… Son demasiado violentos, demasiado pesados. (Adolescente
mujer, Rímac).
El investigador canadiense Ungar (2012) reafirma sobre el concepto sobre resiliencia lo que otros autores como Herrenkohl, Herrenkohl y Elof (1994); Lösel y Bliesener (1994) y Vanistendael (1996) señalaron que esta no puede ser conceptualizada solo como una capacidad endógena del individuo, sino que debe ser vista como un proceso que la persona desarrolla a lo largo de su ciclo vital y en el marco cultural donde se desenvuelve.120
A partir de estudios de caso y una perspectiva transdisciplinaria e intercultural, Ungar explica cómo las interacciones con la escuela, la familia, la comunidad y la cultura proveen ingredientes fundamentales para un desarrollo humano positivo de lo que este autor llama la ecología social de la resiliencia.121 La perspectiva
ecológica social de Ungar reconoce la importancia de la contribución de la familia y la red social, los servicios comunitarios, las influencias culturales en el desarrollo positivo de la gente joven que vive en condiciones de adversidad (Walsh, 2012, citado por G. Silva, 2014: 39).
La resiliencia es la capacidad humana de sobreponerse a la adversidad y desarrollarse adecuadamente, lograr resultados positivos a pesar de las dificultades y de encontrarse expuestos a riesgos significativos (Lösel, 1992, citado por G. Silva, 2014: 39).
120 En G. Silva y S. Yoplac. (2014): Del trabajo infantil a la educación superior: Trayectorias de vida
de 41 jóvenes resilientes orientados a la superación de la pobreza y la vulnerabilidad. Lima:
Fundación Telefónica y Ediciones SM S.A.C.
121 Ver Ungar. M (2012): The Social Ecology of Resiliense. A Handbook of Theory and Practice. Nueva York: Srpincer, infra.
En la presente investigación se considera la resiliencia como un conjunto de estrategias que usa el niño y adolescente trabajador para “encarar” una situación de adversidad. El niño y adolescente trabajador desarrolla su capacidad de resiliencia y auto-significación cuando se reconoce como sujeto social o como actor activo (y no como mero agente) y además ha hecho frente a las adversidades de su entorno social, superándolas, adaptándose o recuperándose a fin de acceder a una vida significativa y productiva, a través de la construcción de un proyecto de vida.
La organización en sí misma, es un lugar de resiliencia, de la que el NAT no sólo se siente gestor, sino además, va aprendiendo a opinar, a articular sus opiniones con los otros; vale decir, promover su iniciativa y su voluntad con los demás. Para los NATs, la organización es la experiencia que les enseñó a ser humildes y audaces, a saber alegrarse por los que otros logran, pero sobre todo, porque es el lugar de la re-significación de las coordenadas sociales que propugnan la satanización de su trabajo, la marginalidad y la exclusión por verse parte de la condición de trabajadores (A. Cussiánovich, 2012: 186).
Referirse a los movimientos como “lugares resilientes”, supone incidir no sólo sobre los prospectos prácticos que devienen en una experiencia de la organización ya constituida, sino en la utilidad ética que sobre estas experiencias de gestan, a partir de la centralidad del sujeto niño, niña y adolescente trabajador.
El educador A. Cussiánovich ha señalado cinco elementos para considerar las organizaciones de NATs como “lugares resilientes” o más precisamente cómo éstas tendrían un “efecto resiliente” en la vida de los niños y adolescentes trabajadores. A continuación serán señaladas:
1. Carácter de estabilidad frente a otras formas más coyunturales de juntarse; 2. Carácter de intencionalidad de juntarse frente a cierta espontaneidad;
3. La búsqueda de objetivos que, desde sus niveles y campos específicos, apunten a dotar y desarrollar la fuerza social y simbólica de la organización, en vista al cambio;
4. El sentido, la conciencia y el sentimiento que se es parte de un proyecto popular, que si bien es percibido como una globalidad, no por ello, es menos nítido en su carácter de clase (o de pertenencia a un colectivo);
5. La experiencia real y permanente de ser responsables de su organización, y por ello, con una posibilidad cotidiana de autodeterminación y resignificación de la identidad individual y colectiva de los miembros de la propia organización. (Cussiánovich, 2006: 198).
Para el caso, se es resiliente cuando se es sujeto y se reconoce como tal, como parte de una organización. La organización de NATs deviene en la resiliencia, en la medida que ésta supone la habilidad para surgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva.
“Organización” y “resiliencia” serían componentes responsables de un profundo proceso de transformación de las mentalidades de los NATs, pues estos, no sólo efectivizarán sus procesos de aprendizaje y socialización en la organización, de la que son miembros, sino, sobre todo, los afianzarán y los concretarán en otros espacios cuando sean jóvenes.
El presente estudio señala que la capacidad de resiliencia en los NATs se haría efectiva a través de la puesta en marcha de tres elementos: las actitudes de resiliencia, la construcción de proyectos de vida personales y la crítica al pesimismo. En este apartado se examinará el primero; en el siguiente, los otros dos.122
Actitudes y estrategias de resiliencia
Las actitudes de resiliencia darían cuenta de los mecanismos objetivos y subjetivos que los NATs usan o usaron para “encarar” una situación adversa negativa en un determinado tiempo y a razón de un determinado evento. Ello implicaría el
122 Haría falta, cómo no, el desarrollo de un estudio de tipo longitudinal que defina un periodo de tiempo más o menos amplio y que permita, a través de la observación, describir cómo los sujetos han ido incorporando dentro de su biografía la capacidad de resiliencia para encarar situaciones adversas negativas. La presente investigación no atiende a este enfoque metodológico debido a que su diseño no se lo permite.
reconocimiento, aceptación y determinación dentro de un proceso inacabado de aprendizaje.
Al ser la capacidad de resiliencia un “comportamiento” y no un “dato”, implica considerar que las estrategias de resiliencia no serían medibles más que por su impacto en un tiempo medianamente amplio. Es decir, cómo las personas o mejor dicho cómo los NATs, usaron tales estrategias para encarar situaciones de adversidad negativa similares o peores y, desde ahí, cómo lograron “enfrentarlas” más efectivamente, por ejemplo, ya siendo jóvenes o adultos.
Así la resiliencia sería “medible” más desde la biografía del individuo que a partir de las condiciones estructurantes de su entorno social o de su “ecología”, la cual sería fundamental, pero no esencialmente determinante.
Dicho en otras palabras: se podrían usar “actitudes resilientes” a cada rato y éstas devendrían solo en “estrategias”, en cuanto se incorporaron como formas concretas en los estilos de vida, y que además influyeron en las decisiones del individuo, en la configuración de su biografía personal.
Así, los siguientes testimonios darían cuenta de las “actitudes resilientes” usadas por los NATs para “encarar” eventos adversos negativos y puntuales, pero debido a que tales individuos estarían todavía en el “inicio” de su socialización, en tanto van construyendo una identidad como actor activo, no se podría hablar (todavía) de las “estrategias resilientes”.
Las estrategias resilientes serían “artefactos”, mientras que las actitudes resilientes serían maneras de ir incorporando al comportamiento y a la biografía personal aquellos artefactos y que serían usados como parte de la constitución de su personalidad.
Así, por ejemplo, los NATs irían incorporando a su comportamiento biográfico la importancia de echar mano de las “redes de solidaridad” para encarar más efectivamente una situación adversa. En este nivel, se valoraría además la amistad dentro de la organización (con los NATs y los colaboradores adultos), el diálogo, el consejo alturado, la escucha, el hecho de compartir los problemas y no guardarlos para sí. El siguiente testimonio sería evidente:
El MANTHOC me ha ayudado a salir adelante en esto, cuando tengo problemas suelo contárselo a alguien. Es importante porque no me quiero quedar con mis problemas para mí sola, siempre se los cuento a alguien para que me digan algo qué hacer, que me den consejos.
(Adolescente mujer, Villa El Salvador).
Otras actitudes estarían relacionadas con encontrar en el movimiento cierto “desahogo”, es decir, referenciar el espacio social de la organización como un espacio donde el NAT podría “olvidarse por algún momento” de la situación adversa. Así la interacción con otros chicos que no tendrían los mismos problemas, pero con los que se comparte las mismas condiciones, sería fundamental. Veamos:
Yo he podido salir de esa mala experiencia gracias a mis amigos, ellos me ayudaron bastante, así como mi familia. También me ayudó el MANTHOC, algunos sí lo sabían y otros no. De los que sabían siempre me apoyaban, como que me sacaban de mi casa, me decían para ir a reuniones, salir a desahogarme. De verdad que sí me ayudó, ahí fue donde más empeño le puse al MANTHOC y me dedicaba a ir a reuniones. (Adolescente mujer, Rímac).
En esa época fui descubriendo más del MANTHOC, descubrí que ahí tenía una familia más, los colaboradores me apoyaron. Me ayudó mucho la tranquilidad que había en la organización. Nos unimos con mis hermanas y nos empezamos a apoyar entre todas. (Adolescente
mujer, Rímac).
Otros NATs utilizarían cierto sentido de la espiritualidad religiosa como actitud resiliente. De ahí se podría señalar que el sentido de pertenencia se amplía en tanto el NAT es capaz de interactuar en otros espacios y en donde además comparte y se reconoce con “otros” no tan similares. Los espacios religiosos serían muy importantes, sobre todo si aquellos permiten la integración familiar. Así lo señalan los siguientes testimonios:
He llevado este problema rezando a Dios (…), estamos llevando con mi familia (el problema) y así queremos estar. En el MANTHOC me
han ayudado (…) Cuando él (hermano) salga de la cárcel me gustaría que podamos ayudarle a mi madre (en su trabajo), irnos de paseo
(Niño, Ate).
Mi familia es evangélica, son cristianos, yo también asisto a la iglesia a veces. Eso fue un espacio para sobrellevarlo, entre todo nos ayudamos (…) (Adolescente varón, Villa El Salvador).
Otro mecanismo tendría que ver más con una actitud personal aprendida dentro de la organización. Aquí se incide sobre la importancia de mantener la alegría, el optimismo, las motivaciones personales y hasta el buen humor para enfrentar situaciones desventajosas.
Además de reconocer de que no es “solo uno” sino “son varios” con similares o peores problemas dentro del espacio de la organización. Así lo señala el siguiente adolescente de Iquitos:
Lo que me ha ayudado en esta situación ha sido más que todo la motivación dentro del movimiento. Las estrategias que uno utiliza es mostrar el lado sonriente de nosotros dentro del movimiento y los problemas dejarlos atrás. Es que no es el único caso, mi caso, son muchos chicos que tienen muchos problemas. Hice que estos problemas no sean obstáculos, sino una motivación para seguir adelante (…) En el MANTHOC me ayudaron porque yo me distraía estando con los chicos, (yendo a los) talleres, o sea eso (ayudaba a) distraerme y a motivarme, a (pensar) que esto no era una barrera para solo quedarme ahí, sino que tenía que salir adelante por mi papá y también por mi mamá. (Adolescente varón, Iquitos)