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Chapter 3. Data representation and dimensionality reduction

3.3 Dimensionality reduction

3.3.1 Feature selection approaches

La separación de Texas y su posterior anexión a los Estados Unidos, es uno de los hechos más cristianizados de la historia de México, debido al trauma que representó la pérdida de la gran extensión septentrional que pasó a manos del poderoso vecino del norte, cuya ambición expansionista apuntó primero al territorio texano, sistemática y astutamente colonizado por

estadounidenses, desde que

México estaba bajo dominio

Los sucesos se tornaron en contra de España a partir de 1789, cuando la conmoción internacional creada por la Revolución Francesa y el posterior surgimiento del imperio napoleónico, agravó la crisis interna por la que atravesaba España y colocó sus colonias americanas en la mira de las ambiciones expansionistas de susenemigos europeos, Gran Bretaña y Francia, de este modo tuvo que ceder a los ingleses derechos en la costa norte de California y devolver a Francia el territorio de Louisiana, que después Napoleón Bonaparte cedió en venta a Estados Unidos.

Una vez adquirida Luisiana, el gobierno estadounidense empezó a reclamar Texas como parte de este territorio, así como el de las Floridas, por lo que se hacía necesario aclarar el asunto de las

La Guerra de Texas.

español, y utilizando luego la defensa de la independencia de Texas como pretexto para iniciar una desigual guerra en la que un México vencido se vio obligado a ceder al invasor la mitad de su territorio.

La pérdida del territorio septentrional mexicano constituye un fenómeno propio de la política internacional del siglo XIX, cuando se gestaban algunos ajustes en la relación entre los países europeos y la emergente nación de Estados Unidos.

Cuando en 1776 Gran Bretaña estableció las fronteras de sus trece colonias independizadas, el territorio de Estados Unidos resultó colindante con dos grandes poderes navales europeos: al sur y oeste con España (Nueva España), al norte y noroeste con Gran Bretaña (Canadá). El gobierno español tomó conciencia del peligro que constituía la nueva nación para sus posesiones americanas y procedió a estimular el poblamiento en la porción norte del territorio novohispano, así como a establecer presidios y reforzar las fronteras.

En 1835, se decretó otra ley, la cual se había establecido con el afán de evitar la especulación, prohibió a los colonos la venta de tierras otorgadas pro concesión. Y por último, el establecimiento del centralismo, que ocasionó levantamientos armados en otros estados de la República como Zacatecas, sirvió de pretexto para que los texanos hicieran lo mismo, al tiempo que se decidieran a declarar la independencia.

En 1815, tras recuperar el trono de Fernando VII, comisionó a Luis de Onís para que tratara ese problema ante el gobierno de Estados Unidos, y después de varios años de negociaciones, en febrero de 1819 se firmó un Tratado Transcontinental entre Onís y John Quincy Adams, representante estadounidense. España decidió sacrificar las Floridas, el cual ya se consideraba perdido, debido a que se encontraba ocupado por pobladores estadounidenses e indígenas orillados por éstos a invadir la región, a cambio de establecer una frontera claramente definida que respetara el territorio de Texas. Tal frontera partía de la desembocadura del río Sabias, siguiendo el curso del río Rojo y del Arkansas, para continuar en línea recta hasta el paralelo 42°, lo que viene siendo el límite norte hasta el océano Pacífico.

Al pasar la administración del proceso de colonización a manos de los estados, el gobierno de Coahuila y Texas multiplicó las concesiones de tierras, ofreciéndolas prácticamente gratis; lo cual atrajo la afluencia de estadounidenses, que en poco tiempo llegaron a ser la mayoría de la población.

En abril de 1830, Lucas Alamán promulgó una ley de colonización, en un esfuerzo por contrarrestar la invasión de colonos estadounidenses en el territorio texano. El remedio llegaba demasiado tarde, pues por esas fechas se preparaba la segunda fase del movimiento texano destinada a convertir el vasto territorio de Texas, que en ese entonces contaba con 24 mil 700 habitantes, de los cuales apenas 3400 eran mexicanos, en un estado separado del estado de Coahuila.

Con este propósito, viajó Stephen Austin a la ciudad de México, pero Santa Anna, entonces presidente en el años de 1834, rechazó la propuesta en virtud de que Texas no contaba con el número suficiente de habitantes para constituirse en estado. Ante esa negativa, los texanos decidieron tomar acciones más drásticas; al deseo de separación se agregaba el descontento contra las autoridades mexicanas, debido a que la ley federal de 1824 declaraba libres a todos los esclavos introducidos al país y prohibida en adelante la entrada de personas en condiciones de esclavitud.

Historia de México I

6.1. Los Tratados de Velasco

Los primeros brotes de rebelión texana estuvieron dirigidos por William B. Travis, quien se apoderó del presidio de Anáhuac (Galveston), y Samuel Houston, amigo del presidente Andrew Jackson de Estados Unidos y quien, desplazando a Austin, se habría convertido en la figura dominante del movimiento.

Desde el punto de vista de los mexicanos, el objetivo de la expedición organizada por Santa Anna contra los texanos constituía el cumplimiento de un deber legítimo para someter a los rebeldes y defender el territorio nacional frente a la amenaza expansionista de Estados Unidos, que apoyaba a los rebeldes con armas, dinero y combatientes voluntarios.

El Tratado de Velasco fue firmado en Velasco, Texas, el 14 de

Los firmantes fueron el presidente texano interino David G. Burnett, y el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, que había caído prisionero de los rebeldes tras la derrota.

El Tratado, constaba de una parte secreta y otra pública. Santa Anna a cambio de su liberación y de la promesa de que las tropas mexicanas en retirada no serían atacadas, reconocía de facto la independencia de Texas y se comprometía a no proseguir la lucha contra el nuevo Estado; además se fijaba el límite entre Texas y México en el Río Bravo o Río Grande, frente a la división interior mexicana entre Texas y Nuevo Santander que estaba fijada más al norte, en el Río Nueces.

Las tropas mexicanas se retiraron, pero su gobierno se negó a ratificar el tratado por considerar que como prisionero Santa Anna no tenía capacidad legal para firmarlo, con lo que no aceptó ni la independencia texana ni la frontera del Río Bravo.

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