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REFRIGERATOR (CONT'D)

16. FENCE ILLEGAL IMPROPER REPAIRS 17 OTHER

Casi todos los grupos humanos tienen un principio informal, aunque a veces uno o más individuos puedan decidir conscientemente formar un grupo, en muchos otros casos los grupos surgen de encuentros casuales entre individuos con una motivación común; según van interactuando entre sí y ven que tal interacción les permite satisfacer necesidades comunes, surge una estructura dentro del mismo, y así es como se establece una clasificación de los grupos, la cual depende directamente del fin que estos pretendan alcanzar; entre la diversidad de clases se encuentran los siguientes:

Grupos de aprendizaje y acción.

Haiman (1965) expresa que las necesidades que inducen al individuo a formar parte de un grupo, influyen inevitablemente en su conducta y por esa razón se precisa entenderlas, ya que al considerar la conducta de un grupo se debe recordar siempre que los fenómenos que se están estudiando se originan en individuos y en ellos producirán su efecto último. De ahí que la formación de las diferentes clases de grupos estará sujeta a las necesidades de sus integrantes; la necesidad de aprender de los demás, de compartir las ideas y sentimientos, de lograr un mejor entendimiento de las personas y el mundo que los rodea, es la que motiva la formación de grupos de aprendizaje; la necesidad de colaborar con los demás en las decisiones y la planeación del trabajo, motiva la formación de lo que se llama grupos de acción. Estas dos clases de motivación son muy diferentes, en consecuencia, la meta de un grupo de aprendizaje puro es la superación individual, la expansión de los horizontes y capacidades de los miembros del grupo y el objetivo de un grupo de acción es la productividad colectiva, lograr que sean eficaces las decisiones del grupo y su acción.

Grupos contractuales v naturales.

Egan (1976) hace la siguiente distinción, dentro del grupo contractual el contrato del director y el del miembro son pronunciados con cierto detalle antes de que comience la experiencia del grupo. Los contratos claros y explícitos entre los miembros y el director pueden ayudar a crear un clima de grupo que conduzcan al desarrollo interpersonal. El contrato se establece, entonces, para introducir un alto grado de operatividad en el grupo desde el mismo comienzo.

Grupos primarios y secundarios.

Lindgren (1979) hace varias distinciones entre los grupos destacando entre ellas a los grupos primarios y secundarios; los primarios son aquellos en los que las relaciones interpersonales se llevan a cabo directamente y con gran frecuencia, es más fácil que se expresen emociones y sentimientos en consecuencia suelen tener más cohesión, ya que en ellos se satisfacen las necesidades sociales más apremiantes y fortalecen el sistema interno del grupo; los secundarios son aquellos en los que las relaciones tienen un carácter más impersonal, abstracto y distante, las emociones y sentimientos se restringen o incluso se suprimen totalmente y funcionan sobre la base del sistema externo del grupo.

Socioqrupos y psicoqrupos.

Jennings y Thelen (1943) mencionan que los grupos pueden conglomerarse en dos grandes distinciones como son los sociogrupos y psicogrupos, los primeros se abocan a la consecución de un objetivo común; enfocándose hacia la tarea, y en los segundos su principal finalidad es la de llegar al objetivo supremo: el crecimiento personal a través de las relaciones ¡nterpersonales. (En Rodríguez, 1979).

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Grupos de referencia v de pertenencia.

Whittaker (1993) menciona que los grupos de referencia son aquellos con los que el individuo se identifica psicológicamente, por lo tanto existe un compromiso mayor entre sus miembros, lo que no siempre sucede con los grupos de pertenencia, ya que estos son únicamente a los que el miembro pertenece sin identificarse con ellos.

2.4. Integración en un Grupo.

Todo grupo está compuesto por individuos únicos en cuanto a que difieren de los demás miembros, “traen al grupo ciertos intereses, impulsos y motivaciones, generales y específicos; tienen ciertas esperanzas y aspiraciones que pueden haber traducido o no en metas; traen consigo valores, disposiciones, hábitos, sentimientos y creencias definidos que refieren a los miembros y al grupo como un todo” (Beal y cois. 1964).

A la par con estas fuerzas positivas el individuo acarrea consigo ciertas fuerzas negativas. “Es un ser humano con premoniciones, frustraciones, inhibiciones y temores; ha desarrollado ciertos esquemas de ajuste para sus fracasos pasados y los introduce ahora al grupo”. Todo esto se da gracias a la interacción con los demás miembros donde se ponen en juego las fuerzas que se originan en los individuos y las que surgen como resultado de las relaciones que establece con los demás y con el grupo en sí; lo cual recibe el nombre de dinámica o estructura interna del grupo.

Aunada a estas fuerzas internas se encuentran las externas que parten de la sociedad y cultura a la que se pertenece y que ejercen una presión constante sobre el grupo y lo obligan a realizar o no las acciones que tenga planeadas; a esta energía se le conocen como dinámica o estructura externa del grupo.

tabla de valores de cada individuo, “los valores son las guías mediante las cuales los individuos y grupos establecen sus metas’’, de aquí provienen los intereses y motivaciones y en conjunto todo esto determina la conjunción, interacción e integración de los miembros dentro de su grupo.

De ahí que Simón (1989) opine que "el grupo posee un funcionamiento implícito, el cuál depende de la composición interna del mismo y que determina su acción y resultados; ya que cuanto más homogéneo sea el grupo, más fácil resulta la identificación con la autoridad y la tarea, y más rápida es la integración; aún cuando es cierto que dentro de los grupos heterogéneos la integración es más lenta, tiende a realizarse con mayor profundidad’’.

Andueza (1986) después de hacer una revisión de la estructura del grupo concluye: "todo grupo es educador por la influencia que ejerce en el individuo al que moldea, los miembros deben pensar y trabajar como unidad, regidos por un propósito definido, el individuo actúa dentro de un espacio social en un sistema de acciones, reacciones, interacciones y transacciones”.

A lo largo de la vida del grupo las opiniones y actitudes establecidas con respecto a cada participante tienden rápidamente a permanecer inmutable, las posiciones sociales que se adquieren tienden a estabilizarse y a generar diferentes reacciones entre los miembros, desde la aceptación hasta el rechazo por las mismas; y es aquí donde surgen las dificultades para comprender y aceptar el papel que cada uno juega dentro del grupo, para la comprensión de estos fenómenos Simón (1989) sugiere un franco esclarecimiento de las interacciones sociales y los sentimientos que reinan en el grupo, ya que es necesario que los miembros vivencien los momentos de ansiedad inherentes a todo crecimiento psicológico, que al final los llevará a una mejor integración. De este modo aprender a ser lo que se es, no renunciar a ello y poner al servicio del grupo sus propios recursos, permitirá un mejor crecimiento personal y grupal, logrando así un enriquecimiento mutuo.

Fases de la integración:

Es dentro de este proceso de integración donde se pueden observar los siguientes fenómenos, según Simón (1989):

Compromiso e identificación. El grado en que los individuos de cualquier grupo forman verdaderamente parte de la organización y están dedicados al logro de los objetivos comunes es variable. Hay algunos que están apenas comprometidos, otros dedican al grupo la mayor parte de su vida y sus pensamientos, están plenamente comprometidos y los demás quedan entre el centro y la periferia. Cada uno de los miembros ira adquiriendo este compromiso a medida que se identifique más con el grupo.

Comportamiento social. Si se quieren entender las actitudes y el

comportamiento social de los miembros debe saberse algo sobre sus antecedentes culturales y ambientales, ya que éstos determinando su personalidad. No hay que olvidar que cada miembro trae al grupo sus propios mecanismos de defensa que hasta ese momento le han permitido subsistir. Algunos de los patrones conductuales que se manifiestan dentro del grupo son:

Compensación: Todo ser humano tiene una gran variedad de motivaciones o deseos, que van desde las necesidades fisiológicas básicas, hasta los complejos anhelos psicológicos de dominio, seguridad y aprobación social. Cuando una persona es inferior o se le niega satisfacción adecuada en algunos de estos importantes terrenos trata de compensar esa deficiencia desviando sus energías a otro campo mediante la substitución del objetivo y sé esfuerza en destacar de otro modo.

Conducta agresiva: Este es otro modelo que adquiere la forma del ataque individual físico o verbal, y' que se manifiesta cuando existe algo que obstaculiza el avance de un individuo hacia su objetivo. Se ha descubierto que es resultante de una

frustración y ha dado origen a la fórmula llamada “frustración-agresión”.

Retraimiento: Cuando una persona sufre privaciones o frustraciones no siempre, reacciona agresivamente, á veces se aparta, se aísla, y en lo sucesivo trata de evitar a las personas y situaciones que pudieran ocasionarle una molestia parecida. Aunque cabe destacar que mientras algún miembro resista aportar su talento creativo, el grupo no podrá alcanzar su productividad máxima.

Racionalización: Una de las clases de adaptación utilizadas frecuentemente por las personas para defender su personalidad inestable es la racionalización. Este es un proceso por el cual el individuo da una explicación “socialmente aceptable” de su conducta o de su actitud, con el fin de impedir a los demás y a sí mismo el reconocimiento de la verdadera razón que le parece indigna o censurable (siendo este un deseo no consciente de engañarse a sí mismo y a los demás).

Identificación: Este ajuste puede tomar la forma de vivir a través de las vidas de otros, mediante participación supletoria en sus logros exitosos en vez de buscar satisfacción en actividades desconocidas; estos individuos a menudo imitan el comportamiento y los amaneramientos de la persona con la cual se identifican.

Idealización: Está relacionada con la anterior, es una compensación de los propios sentimientos tales como la propia insuficiencia mediante la sobreestimación de sí mismo, exagerando aptitudes y logros y en algunos casos idealizando a otros individuos y sus triunfos lo que le lleva a dejar de ser objetivo con respecto a la función del grupo.

Desplazamiento: Frecuentemente este tiene lugar cuando un individuo transfiere a una persona los sentimientos que tiene para con otra, ya que es más cómodo expresarse ante ésta última.

objetivos, transfieren a otro sus propios sentimientos de insuficiencia y frustración.

Conversión: Es tal la frustración del deseo que sufre una persona que canaliza esta energía hacia algún síntoma o enfermedad, que en muchos de los casos llegan a ser reales.

Regresión: cuando un individuo enfrenta una situación demasiado difícil, puede retroceder en su conducta a una actitud menos madura de lo esperado, con la esperanza de que se le trate a ese nivel; de esta manera en algunas ocasiones se manifiesta verbalmente o se trata de crear en los hechos

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Negativismo: Comúnmente el individuo lo manifiesta en situaciones donde no se le permitió realizar determinada acción y responde entonces a todas las subsiguientes alternativas de manera negativa.

Fantasía: Dentro de ésta se involucra decisivamente a la imaginación, dado que se crea imaginariamente una situación donde los objetivos que el individuo persigue se alcanzan satisfactoriamente y se anteponen a la situación actual frustrante (Beal y cois., 1982).

Integración. En esta fase la acción del grupo se basa en el consenso general y así participan todos sus integrantes de acuerdo a sus habilidades, asumen con responsabilidad la acción y producción del grupo. Se logra una fusión de las potencialidades de cada uno lo cual les permite el logro efectivo de sus metas. Aún cuando la integración permitp una aceptación incondicional entre sus miembros no deja a un lado las dificultades que se presentan en la solución de problemas, más si les permite una mejor relación y ajuste entre ellos basándose en el respeto mutuo.

Proceso social de la integración.

encuentran los siguientes elementos: -v

Cohesión. Es la resultante de las fuerzas atractivas que actúan sobre un miembro para que éste permanezca en el grupo.

Coalición. Es la acción mancomunada de dos o más personas, tendiente a ejercer influencia sobre los resultados de una o más personas. Es evidente que dicha acción conjunta se basa en la previsión de mejores resultados para las personas que la integran.

Moral. Es el estado emocional de un individuo en cualquier momento que se transforma en un sentimiento de confianza y optimismo en lo que respecta a las tareas que hay que realizar o los problemas que se deben solucionar, es una mezcla de la moral de cada uno de sus miembros y en su mayor parte depende de la cohesión del grupo, ya que cuando éste carece de atracción, sus metas y sus miembros serán rechazados. También puede obedecer al sentido de responsabilidad que tenga el grupo, así como la sociedad en general.

Comunicación. Es entendida como la interrelación que se establece entre dos individuos, a partir de mensajes cuyos contenidos se dan sobre la base de códigos previamente establecidos entre ambos y que transmiten pensamientos y sentimientos propios.

Normas. Son patrones o expectativas de conducta compartidas por los miembros de un grupo determinado, por medio de los cuales se juzgan la adecuación o inadecuación de las percepciones, sentimientos y conductas. En grupos de mucha o poca cohesión se registran dificultades para el establecimiento de normas debido a la multiplicidad de intereses.

Liderazgo. Para que una persona se transforme en líder debe poseer ciertas características como carisma, inteligencia, autoconfianza, sociabilidad, persistencia,

predominio, creatividad, etc., y además que éstas concuerden con las finalidades y la atmósfera prevaleciente en el grupo. Este deberá surgir del grupo, durante el proceso de interacción de sus miembros.

Status y Rol. El status es el prestigio que goza un miembro del grupo, el cual es entendido tal y como el individuo lo percibe (status subjetivo) y/o como el resultado del consenso del mismo acerca de dicho individuo (status social). El rol es desempeñado por los miembros según las características sistemáticas propias y del grupo al que pertenezcan.

2.5. Teoría FIRO de las Relaciones Interpersonales.

El concepto que tiene el hombre de sí mismo deriva en gran medida de sus relaciones con el resto de la gente. Para comprender este nivel interpersonal existe una teoría llamada FIRO (Orientación de las Relaciones Interpersonales Fundamentales), que se basa en las directrices psicoanalíticas. Fue formulada por Schutz en 1955 y ha sido ulteriormente ampliada y modificada (Schutz, 1959, 1967). Como su nombre lo indica, esta teoría trata de explicar la conducta interpersonal basándose en la orientación hacia los demás, siguiendo ciertas pautas características, que son los principales determinantes de la misma, cada persona tiene tres necesidades interpersonales básicas que se manifiestan en la conducta y los sentimientos que tiene hacia otra gente, estas son: inclusión, control y afecto. Estas necesidades existen ya en la infancia, y la pauta de interacción característica que el individuo desarrolla con respecto a cada una de ellas es una consecuencia de la forma en que de niño fue tratado por sus padres o por los demás adultos, y del modo en que éste respondió a dicho tratamiento.

En la fase de inclusión, la gente ha de encontrarse y resolver si continuará su relación; los problemas vinculados al control les exige enfrentarse y establecer de qué

forma se habrán de relacionar. Para que la relación prosiga, deben crearse lazos afectivos y la gente debe abrazarse para crear un vínculo duradero, y también para

despedirse. i

Con la palabra inclusión se alude al sentimiento de ser importante y significativo, de tener méritos que hace al individuo ser acreedor de la atención de los demás. El aspecto del concepto de sí mismo vinculado con el control es el sentimiento de competencia, que incluye la inteligencia, la apariencia exterior, el sentido práctico y la aptitud general para enfrentar el mundo. La esfera del afecto está centrada en torno al sentimiento de despertar simpatía, de que la revelación del núcleo personal en su totalidad hará que se le considere algo digno de ser amado.

La inclusión hace referencia a las necesidad de estar junto con otros, de vincularse con ellos; mantener una relación satisfactoria entre el "yo” y los “demás”, es una necesidad de pertenencia o social; un aspecto esencial es el hecho de ser una persona peculiar, vale decir, una persona dotada de una identidad particular. Como la inclusión abarca el proceso de formación, en la vida de un grupo suele ser la primera en surgir. Los miembros del grúpo deben decidir si quieren o no integrar un grupo; por lo común, en los ensayos iniciales de relación, los individuos tratan en parte de presentarse mutuamente con el propósito de ver qué facetas de sí mismos despertarán el interés de los otros. Los que permanecen en silencio suelen hacerlo porque no están seguros de que los demás se interesen en ellos.

El control se refiere a los procesos interpersonales de toma de decisiones, ésta abarca desde la urgencia de dominar a otros, tener poder y autoridad sobre ellos, hasta la de ser controlado; manteher el control satisfactorio sobre el poder o las influencias entre el "yo” y los “demás”, es una necesidad egocéntrica o de reconocimiento.

El afecto hace referencia a los sentimientos íntimos, de orden personal y

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emocional, que existen entre dos individuos y sus puntos extremos son el amor y el odio; mantener un grado de amor y de afecto entre el “yo” y los “demás”; esta

necesidad, según cada caso, se encuentra incluida en una u otra de las dos precedentes.

La inclusión se diferencia del afecto en que no implica fuertes vínculos emocionales con personas determinadas, y del control en que su preocupación básica no es dominar sino destacarse. La conducta de control difiere de la conducta de inclusión en que esta no exige la prominencia, es decir, no se ejerce el poder y se diferencia de la afectiva por estar vinculada con las relaciones de poder, más que con la proximidad emocional.

En resumen, cada persona desea -hasta cierto punto- pertenecer y participar junto con otros individuos, disponer de poder o influencia en su grupo de pertenencia, y disfrutar de la intimidad, el amor o el afecto de las personas que elija.

En cada una de estas dimensiones, el individuo expresa sus necesidades y desea satisfacerlas por sí mismo o gracias a otra persona. Krech, Crutchfield y Ballachey (1975, en Simón, 1989) presentan una serie de disposiciones personales que sirven para expresar tales dimensiones:

Disposiciones de desempeño de roles:

4 Ascendiente (se opone a la timidez social). Defiende sus derechos,

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