II. EFFECT OF VARIABLE-RATE FERTIGATION THROUGH AN
2.5.1 Fertigation Testing and Cotton Response
situaciones concretas), 2) de acuerdo a los tipos de textos
que tuvieron a mano (por ejemplo, la dependencia de
Mateo 1.23 del texto griego de Isaías 7.14), 3) con base en
sus propias experiencias y 4) de acuerdo al marco teórico
que le proporcionaban las creencias de sus respectivas
comunidades de fe.
conducta de los antiguos justos (los antepasados justos) que agradaba (que agradó) a Dios.
El análisis de Jeremías 6.16 pone de manifiesto la relación estrecha que existe entre las frases las “sendas antiguas” y la frase “el buen camino”. En otras palabras, mediante el análisis crítico de la tradición y de la trayectoria de los
antepasados, hurgando en dicha historia y tradición, es posible constatar un
comportamiento agradable a Dios, en el cual anduvieron los antepasados justos.
Apariciones…, · Salvador C I E N C I A S B Í B L I C A S Y A P O L O G Í A
nombrados. Si resulta obvio que no se habla aquí de uno de los hijos de Zebedeo, decapitado en el año 44, ¿quién es este Santiago? ¿Y quiénes, los otros
responsables asociados a él y denominados con el nombre de apóstoles?
La carta a los Gálatas, escrita en torno al año 57, aporta un dato importante. Se trata de uno de los hermanos del Galileo:
“Después, tres años más tarde, subí a Jerusalén para conocer a Pedro y me quedé quince días con él. No vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el hermano del Señor” (Gál 1,19).
29. De hermano malpensado a apóstol de primera
Pablo llama ‘apóstol’ a un hermano del Galileo, uno de los del conjunto de familiares que viajaron para prenderle convencidos de que había
perdido el juicio. Es más, Pablo afirma que, junto a Pedro y Juan, Santiago está reconocido como columna del colectivo de seguidores. E incluso, al mencionar a los tres, le concede el lugar preeminente:
“…Santiago, Pedro y Juan, los respetados como pilares, nos dieron la mano a mí y a Bernabé en señal de solidaridad…” (Gál 2,9).
30. Dirigente y responsables
Por lo que parece, Santiago goza de prestigio e influencia. En su círculo más próximo aparecen también una serie de personajes de cierto rango:
“Al día siguiente, Pablo, con nosotros, entró en casa de Santiago donde estaban también todos los
responsables” (Hech 21,18). Los datos brindados por Pablo dan a entender que este hermano del Galileo, Santiago, ocupaba una posición de alto rango. En una mirada
superficial, resulta congruente que, a tal condición, le
correspondiese una aparición directa y personal del
resucitado. Aunque esa supuesta coherencia suscita extrañeza. ¡Los evangelistas ignoraron tan específica y singular aparición!
31. Un personaje rodeado de interrogantes
La presencia de Santiago genera algunos interrogantes: ¿Cómo pudo convertirse tras la ejecución de su hermano en uno de los pilares de su proyecto si antes lo tuvo por perturbado? ¿No confirmaba la crucifixión del Galileo que tenía razón y no se equivocaba en su juicio respecto a él? ¿Por qué, entonces, se le ocurrió después adherirse a su locura? ¿No tendría otros ocultos intereses? Y ¿qué papel jugó en el arranque del proyecto una vez ejecutado su hermano? R
A continuación algunas pistas bíblicas concretas: 1. El concepto positivo de la senda antigua (Jeremías 6.16, RV 1960)
“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos” La frase «sendas antiguas» tiene aquí un uso positivo, y apunta a la necesidad de estudiar la historia y la
tradición para saber cuál era la
Héctor Benjamín Olea Cordero
Biblista y teólogo protes‐
tante. Profesor universi‐
tario de hebreo, griego, estudios bíblicos y teoló‐
gicos. También es el pre‐
sidente y fundador del Instituto Dominicano de Ciencias Bíblicas IDCB, Inc. Fue miembro del equipo de estudiosos de las lenguas bíblicas que trabajó en la versión de la Biblia llamada La Nue‐
va Traducción Viviente.
¿Cómo hicieron
reflexión teológica los
personajes y los
autores de la Biblia?
U n a p e r s p e c t i v a c r í t i c a
Fácil, como nosotros: 1) en conformidad a las tradiciones
recibidas (aunque reinterpretándolas y ajustándolas a sus
situaciones concretas), 2) de acuerdo a los tipos de textos
que tuvieron a mano (por ejemplo, la dependencia de
Mateo 1.23 del texto griego de Isaías 7.14), 3) con base en
sus propias experiencias y 4) de acuerdo al marco teórico
que le proporcionaban las creencias de sus respectivas
comunidades de fe.
conducta de los antiguos justos (los antepasados justos) que agradaba (que agradó) a Dios.
El análisis de Jeremías 6.16 pone de manifiesto la relación estrecha que existe entre las frases las “sendas antiguas” y la frase “el buen camino”. En otras palabras, mediante el análisis crítico de la tradición y de la trayectoria de los
antepasados, hurgando en dicha historia y tradición, es posible constatar un
comportamiento agradable a Dios, en el cual anduvieron los antepasados justos.
Apariciones…, · Salvador C I E N C I A S B Í B L I C A S Y A P O L O G Í A
2. La evidencia que aporta Pablo del carácter tradicional de su mensaje. Pablo mismo afirma que gran parte de lo que enseñó lo había recibido de otros (como tradición): “Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones (el griego: “las tradiciones”) tal como os las entregué” (1 Corintios 11.2)
“Porque yo recibí (como tradición) del Señor lo que también os he enseñado (como tradición): Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan” (1 Corintios 11.23) “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí (como tradición): Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15.3) 3. La falta de homogeneidad a la hora de definir la
creencia correcta (ortodoxia) y la práctica correcta
(testimonio, orto praxis). No parece descabellado afirmar que el énfasis del mensaje de Pablo en el Cristo crucificado y resucitado
(cristología de la resurrección), tiene de trasfondo el hecho de que, por un lado, Pablo no conoció, no compartió ni anduvo con el llamado “Jesús histórico”, y por otro lado, su encuentro con el resucitado camino Damasco (Hechos 9.1-19; 22.6-21; 26.12-18; Gálatas 1.11.12).
Evidentemente, estos hechos también habrían de ser decisivos al momento de
determinar la particular ortodoxia paulina.
Por ejemplo, Pablo afirma que su evangelio (su visión
particular del evangelio), no la recibió de sus antecesores (como tradición), sino vía una revelación directa de
Jesucristo (Gálatas 1.11-12), por lo que también llega a relativizar el haber conocido y compartido con el Jesús histórico (2 Corintios 5.16-17) con base en su experiencia camino a Damasco.
Consecuentemente, exige adhesión irrestricta a su mensaje, e incluso llega a considerar
“anatema” (maldición, excomunión) cualquier presentación del evangelio distinta a la suya (Gálatas 1.6-10).
Pero para las comunidades juaninas, comprometidas con una cristología de la
preexistencia de Jesucristo, y en su lucha tal vez con alguna forma de docetismo, era de suma importancia resaltar (y asumir como criterio de ortodoxia) la encarnación del “logos” (1 Juan 4.2-3; 2 Juan 1.7-11).
Finalmente, la última pista que quiero mencionar tiene que ver con el tan conocido “concilio o asamblea de Jerusalén” (Hechos 15).
Gerd Theissen pone de relieve que el conflicto que originó la convocatoria para dicha asamblea (alrededor del año 49 de nuestra era) involucró por lo menos tres posturas o expresiones del cristianismo naciente: 1) la representada por Jacobo (judeocristianismo estricto), 2) la representada por Pablo (el paulinismo radical), y 3) un
judeocristianismo moderado, representado por Pedro y Bernabé («La religión de los primeros cristianos», Sígueme, páginas 301 y 302).
Ahora bien, llama la atención que el autor de Hechos no parece identificado con la postura de Pablo. Esto así porque de las tres corrientes mencionadas, sólo se hizo eco y procuró dar constancias de la postura de Jacobo y de la de Pedro (si bien presentando a Jacobo como teniendo la última palabra, la conclusión
definitiva).
En efecto, si bien el autor de Hechos se preocupó por hacernos saber lo que, según su relato, dijeron Pedro y Jacobo (Hechos 15.7-11, 13-29), por otro lado, parece no estar interesado en dejar constancia de las palabras de Pablo y Bernabé, respecto de los cuales sólo se limitó a decir: “Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles.Y cuando ellos callaron…” (Hechos 15.12-13).
¿Por qué parece tener el autor de Hechos todos los detalles de lo ocurrido en la asamblea de Jerusalén, excepto las palabras y defensa de Pablo y Bernabé, de su postura y particular visión de la problemática que allí se discutió?
¿Es posible asumir el relato del autor de Hechos como un informe no sesgado, justo e imparcial de lo ocurrido en la asamblea de Jerusalén? ¿Por qué habrá omitido el autor de Hechos las palabras y defensa de Pablo y Bernabé? ¿Por no sentirse identificado y
comprometido con la postura que representaban Pablo y Bernabé?
En todo caso, me llama poderosamente la atención que el autor de Hechos no oculte que lo que finamente quedó establecido como una
decisión conforme a la
voluntad de Dios y al Espíritu Santo (conforme al punto de vista divino), en realidad y, previamente, no había sido más que lo que el mismo autor de Hechos nos dio a conocer como la particular postura y ortodoxia del judeocristianismo estricto representado por Jacobo y la comunidad de Jerusalén. Observemos:
“Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre” (Hechos 15.19-20)
“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas
necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de
fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15.28-29).
¿He aquí una
instrumentalización y
manipulación de la deidad, de las figuras divinas?
¿Qué habrán pensado Pablo y Bernabé de la forma en que el autor de Hechos no se sintió comprometió con dar
constancia de sus palabras, defensa y versión, en fin, de su punto de vista, en la asamblea de Jerusalén?
¿Qué habrá pensado principalmente Pablo del concepto que Jacobo y el judeocristianismo estricto tenían de “la voluntad de Dios”, con base en su propia experiencia, en su relación personal y particular con Dios, según su encuentro con el resucitado camino a Damasco, y según lo que él mismo plantea en Gálatas 1.6-10? ¿Qué pensaban Jacobo y el judeocristianismo, según su propia experiencia, de la forma en que Pablo y Bernabé
concebían la voluntad de Dios (¿la verdad?)?
¿Instrumentalizó y manipuló la figura del Espíritu Santo el judeocristianismo moderado junto a Pedro? ¿Manipuló Pedro la verdad?
¿Instrumentalizó y manipuló Pablo la figura del Espíritu Santo? ¿Manipuló Pablo la verdad?
¿Manipuló el autor de Hechos los datos emanados de la ¿Cómo hicieron…? · Olea Cordero
¿Cómo hicieron…? · Olea Cordero C I E N C I A S B Í B L I C A S Y A P O L O G Í A
C I E N C I A S B Í B L I C A S Y A P O L O G Í A
Evidentemente,
estos hechos
también
habrían de ser
decisivos al
momento de
determinar la
particular
ortodoxia
paulina.
¿Instrumentalizó
y manipuló la
figura del
Espíritu Santo el
judeocristianismo
moderado junto a
Pedro?
¿Manipuló Pedro
la verdad?
2. La evidencia que aporta Pablo del carácter tradicional de su mensaje. Pablo mismo afirma que gran parte de lo que enseñó lo había recibido de otros (como tradición): “Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones (el griego: “las tradiciones”) tal como os las entregué” (1 Corintios 11.2)
“Porque yo recibí (como tradición) del Señor lo que también os he enseñado (como tradición): Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan” (1 Corintios 11.23) “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí (como tradición): Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15.3) 3. La falta de homogeneidad a la hora de definir la
creencia correcta (ortodoxia) y la práctica correcta
(testimonio, orto praxis). No parece descabellado afirmar que el énfasis del mensaje de Pablo en el Cristo crucificado y resucitado
(cristología de la resurrección), tiene de trasfondo el hecho de que, por un lado, Pablo no conoció, no compartió ni anduvo con el llamado “Jesús histórico”, y por otro lado, su encuentro con el resucitado camino Damasco (Hechos 9.1-19; 22.6-21; 26.12-18; Gálatas 1.11.12).
Evidentemente, estos hechos también habrían de ser decisivos al momento de
determinar la particular ortodoxia paulina.
Por ejemplo, Pablo afirma que su evangelio (su visión
particular del evangelio), no la recibió de sus antecesores (como tradición), sino vía una revelación directa de
Jesucristo (Gálatas 1.11-12), por lo que también llega a relativizar el haber conocido y compartido con el Jesús histórico (2 Corintios 5.16-17) con base en su experiencia camino a Damasco.
Consecuentemente, exige adhesión irrestricta a su mensaje, e incluso llega a considerar
“anatema” (maldición, excomunión) cualquier presentación del evangelio distinta a la suya (Gálatas 1.6-10).
Pero para las comunidades juaninas, comprometidas con una cristología de la
preexistencia de Jesucristo, y en su lucha tal vez con alguna forma de docetismo, era de suma importancia resaltar (y asumir como criterio de ortodoxia) la encarnación del “logos” (1 Juan 4.2-3; 2 Juan 1.7-11).
Finalmente, la última pista que quiero mencionar tiene que ver con el tan conocido “concilio o asamblea de Jerusalén” (Hechos 15).
Gerd Theissen pone de relieve que el conflicto que originó la convocatoria para dicha asamblea (alrededor del año 49 de nuestra era) involucró por lo menos tres posturas o expresiones del cristianismo naciente: 1) la representada por Jacobo (judeocristianismo estricto), 2) la representada por Pablo (el paulinismo radical), y 3) un
judeocristianismo moderado, representado por Pedro y Bernabé («La religión de los primeros cristianos», Sígueme, páginas 301 y 302).
Ahora bien, llama la atención que el autor de Hechos no parece identificado con la postura de Pablo. Esto así porque de las tres corrientes mencionadas, sólo se hizo eco y procuró dar constancias de la postura de Jacobo y de la de Pedro (si bien presentando a Jacobo como teniendo la última palabra, la conclusión
definitiva).
En efecto, si bien el autor de Hechos se preocupó por hacernos saber lo que, según su relato, dijeron Pedro y Jacobo (Hechos 15.7-11, 13-29), por otro lado, parece no estar interesado en dejar constancia de las palabras de Pablo y Bernabé, respecto de los cuales sólo se limitó a decir: “Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles.Y cuando ellos callaron…” (Hechos 15.12-13).
¿Por qué parece tener el autor de Hechos todos los detalles de lo ocurrido en la asamblea de Jerusalén, excepto las palabras y defensa de Pablo y Bernabé, de su postura y particular visión de la problemática que allí se discutió?
¿Es posible asumir el relato del autor de Hechos como un informe no sesgado, justo e imparcial de lo ocurrido en la asamblea de Jerusalén? ¿Por qué habrá omitido el autor de Hechos las palabras y defensa de Pablo y Bernabé? ¿Por no sentirse identificado y
comprometido con la postura que representaban Pablo y Bernabé?
En todo caso, me llama poderosamente la atención que el autor de Hechos no oculte que lo que finamente quedó establecido como una
decisión conforme a la
voluntad de Dios y al Espíritu Santo (conforme al punto de vista divino), en realidad y, previamente, no había sido más que lo que el mismo autor de Hechos nos dio a conocer como la particular postura y ortodoxia del judeocristianismo estricto representado por Jacobo y la comunidad de Jerusalén. Observemos:
“Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre” (Hechos 15.19-20)
“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas
necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de
fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15.28-29).
¿He aquí una
instrumentalización y
manipulación de la deidad, de las figuras divinas?
¿Qué habrán pensado Pablo y Bernabé de la forma en que el autor de Hechos no se sintió comprometió con dar
constancia de sus palabras, defensa y versión, en fin, de su punto de vista, en la asamblea de Jerusalén?
¿Qué habrá pensado principalmente Pablo del concepto que Jacobo y el judeocristianismo estricto tenían de “la voluntad de Dios”, con base en su propia experiencia, en su relación personal y particular con Dios, según su encuentro con el resucitado camino a Damasco, y según lo que él mismo plantea en Gálatas 1.6-10? ¿Qué pensaban Jacobo y el judeocristianismo, según su propia experiencia, de la forma en que Pablo y Bernabé
concebían la voluntad de Dios (¿la verdad?)?
¿Instrumentalizó y manipuló la figura del Espíritu Santo el judeocristianismo moderado junto a Pedro? ¿Manipuló Pedro la verdad?
¿Instrumentalizó y manipuló Pablo la figura del Espíritu Santo? ¿Manipuló Pablo la verdad?
¿Manipuló el autor de Hechos los datos emanados de la ¿Cómo hicieron…? · Olea Cordero
¿Cómo hicieron…? · Olea Cordero C I E N C I A S B Í B L I C A S Y A P O L O G Í A
C I E N C I A S B Í B L I C A S Y A P O L O G Í A
Evidentemente,
estos hechos
también
habrían de ser
decisivos al
momento de
determinar la
particular
ortodoxia
paulina.
¿Instrumentalizó
y manipuló la
figura del
Espíritu Santo el
judeocristianismo
moderado junto a
Pedro?
¿Manipuló Pedro
la verdad?
asamblea de Jerusalén con tal de no fomentar “una
verdad” (la versión de Pablo y Bernabé) con la cual
aparentemente no se sentía identificado y comprometido? ¿En verdad no resulta curioso que al final la verdad y el punto de vista de Jacobo y la del judeocristianismo fuera también la postura que se conformaba al punto de vista divino?
¿Por qué, sin embargo, por los escritos de Pablo, observamos que al margen de lo que pensara la comunidad de Jerusalén, era Pablo el que pensaba que estaba haciendo
la voluntad de Dios y el que en verdad tenía un punto de vista que reflejaba el punto de vista divino? (considérese Gálatas 1.10: “¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los
hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo”). En suma, en mi opinión, es evidente que la forma de reflexionar teológicamente, de elaborar un discurso teológico y de proponer una determinada orto praxis por parte de los autores de la Biblia, de los principales líderes y personajes de la Biblia, es similar al nuestro: 1) en
conformidad a las tradiciones recibidas (reinterpretándolas y ajustándolas a los propios contextos vitales), 2) de acuerdo a los tipos de textos disponibles, elegidos o
preferidos), 3) con base en las propias vivencias y
experiencias y 4) de acuerdo al marco teórico que
proporcionan las creencias distintivas de las comunidades de fe de la que se forma parte y con la cual la persona se siente comprometida), así de sencillo. R
C I E N C I A S B Í B L I C A S Y A P O L O G Í A ¿Cómo hicieron…? · Olea Cordero