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Field Strength Calculation

2.2 Laser Systems

2.4.3 Field Strength Calculation

Carlos Marx, nació en la ciudad alemana de Tréveris (Trier), Renania, el 5 de mayo de 1818, y murió en Londres el 14 de marzo de 1883. Marx se doctoró en filosofía, dedicó toda su vida a cumplir con una de las consignas que escribió en las tesis sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de

diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo“. El objetivo final de toda su filosofía, definido por la consigna de “cambiar el mundo”, es

destruir el capitalismo fomentando la revolución del proletariado y haciendo desaparecer para siempre la sociedad de clases.

El análisis de Marx incluye una consideración sociológica de las clases sociales. La cuestión será cuáles son y por qué son. Las clases son dos, dice Marx, y su causa es el sistema económico de producción. Los propietarios de los medios de producción, son los capitalistas, la burguesía, los trabajadores por cuenta ajena que venden la fuerza de su trabajo que es, en definitiva lo único que les pertenece, son los proletarios, el proletariado. Cada clase social tendrá su propia conciencia, determinada por las condiciones propias de existencia. Así, lo que para unos es legítimamente propio, para otros es más bien una explotación. Como el sistema capitalista está o tiende a imponerse en todo el mundo, la clase proletaria se da a nivel internacional.

La clase burguesa considera legítima la explotación que ejerce sobre los obreros; Marx llama a esta suposición “falsa conciencia“; una conciencia confundida sobre la situación real de existencia, pero que no es producida por deseo explícito del sujeto, sino por el contexto social en el que vive y que no puede modificar a su antojo. El proletariado, como clase, también sufre una deformación de la conciencia, al considerar que su situación es legítima; esta falsa conciencia está infundida por la propia burguesía, a la que le interesa perpetuar esta situación de injusticia. Sin embargo, la contradicción existente entre las condiciones de vida del burgués y el proletario es manifiesta y esta misma rompe la falsa conciencia del proletariado que empieza a considerar necesario y legítimo un cambio en las condiciones de vida que sufre. Esto alerta al burgués que comienza a desarrollar los medios para perpetuar la injusticia, la falsa conciencia deviene en el burgués “mala conciencia”, y en el proletario “conciencia revolucionaria“. Como decía Marx, “el arma de la lógica debe dar paso a veces a la lógica de las armas”. El cambio de las condiciones de vida no puede hacerse de modo pacífico porque los burgueses no quieren dejar lo que falsamente consideran suyo, y los proletarios para superar esa situación de explotación deben recurrir a la revolución.

Marx afirma que las sociedades se organizan de acuerdo a cómo producen, dónde se ve el principal aspecto material (la producción). Dice que para producir se necesita un objeto de trabajo (O.T.), y para trabajarlos, se necesitan los medios de trabajo (M.T.). Tanto a los medios cómo a los objetos de trabajo, los llama Medios de Producción (M. de P.) o Fuerzas Productivas Reales. A esas fuerzas productivas reales se les suman las fuerzas productivas humanas o fuerza de trabajo (F. de T.), con lo que conforma las fuerzas productivas o estructura técnica (E.T.). Define al trabajo cómo el desgaste de músculos, nervios y cerebro, mientras la fuerza de trabajo es la capacidad potencial de trabajar del ser humano. La estructura técnica no determina sola el modo de producción, también se necesita el vínculo entre los seres humanos, al cual lo llama relaciones de producción o estructura económica (E.E.), conformando éstas dos juntas el modo de producción (M. P.). Dependiendo del modo de producción, se determinará el resto de la sociedad; todo el resto de las relaciones, a lo cual llama superestructura. Por lo tanto, sobre el modo de producción se construye la superestructura (conformada por el ordenamiento jurídico, el ordenamiento político y por la conciencia social), y combinándose ambos forman la formación económica social (F.E.S.).

La estructura técnica determina a la estructura económica, la estructura técnica es un determinante en última instancia de la estructura económica: es condición necesaria pero no suficiente para que exista el modo de producción, y el modo de producción es una condición necesaria pero no suficiente o determinante en última instancia de la formación económico social ya que ésta también incluye a la superestructura

Las fuerzas productivas son sociales, cambiantes e históricas; son sociales debido a que son el resultado de la lucha del hombre con la naturaleza, son cambiantes debido a que el hombre al transformar la naturaleza se transforma a sí mismo (evoluciona), y son históricas debido a que van variando con el devenir de la historia. En tanto, las relaciones de producción son sociales, históricas, necesarias

y objetivas. Son sociales porqué son los vínculos entre personas y clases sociales, son históricas ya que van cambiando a lo largo de la historia, son necesarias ya que el hombre necesariamente para producir se tiene que relacionar (dice que no existe el hombre aislado), y son objetivas debido a que son independientes de la consciencia y voluntad del ser humano.

La sociedad es la que determina a los seres humanos la forma en que actúan, no se puede criticar al ser humano ni a la sociedad por la idea que tiene de sí mismo. Las relaciones de producción no tienen consciencia ni voluntad propia. Marx enumera las siguientes formas de producción o formaciones económico-sociales:

 Sociedad primitiva: relación de producción muy elemental entre cazadores que se repartían todo lo cazado.

 Sociedad esclavista: relación de producción amo-esclavo.

 Sociedad feudal: relación de producción predominante Sr. feudal-siervo.  Sociedad mercantil simple: Existen artesanos y campesinos propietarios de

los medios de producción, produciéndose para el intercambio con o sin dinero.

 Sociedad capitalista: Las relaciones se dan entre los propietarios de los medios de producción y los propietarios de la fuerza de trabajo.

Según Marx, las relaciones de producción son las que determinan la estructura de clases sociales. La clase social se define a partir de la relación que tiene cada integrante con los medios de producción, son individuos que ocupan un mismo lugar en el proceso productivo. En la sociedad capitalista, la clase capitalista es la propietaria de los medios de producción y la clase trabajadora es la propietaria del trabajo. Marx dice que la producción es la base del resto de la economía. Y dice que es histórica (cambia con el tiempo), por lo tanto, habrá distintas superestructuras sobre modos de producción distintos. La distribución está determinada por la producción en objeto (nos dice que distribuir) y forma (cómo distribuir). Esta es una relación dialéctica entre ambos procesos: es de ida y vuelta entre ellos, Marx agrega que la distribución es histórica.

El intercambio es limitado porqué se produce sólo en el sistema mercantil simple y en las sociedades capitalistas. En el capitalismo existe intercambio de una mercancía especial que es la fuerza de trabajo. La producción determina al intercambio en su objeto y forma, por lo tanto, también se da una relación dialéctica. Es la antítesis de la producción, es la destrucción de la producción. El consumo es el objetivo final de la producción, pero aquí la relación es dialéctica (consumo genera necesidad y posibilidad de producir); ya que: "Si no cómo no vivo, y entonces no produzco".

El método de Marx es histórico-estructural, es dialéctico, consiste en aprehender el objeto captando los aspectos materiales de la vida social. Marx dice que el método es histórico, ya que la naturaleza y la sociedad están formadas por estructuras interrelacionadas en forma dialéctica, y las estructuras no están estáticas; para Marx, la contradicción es lo único permanente a lo largo de las sociedades (amo - esclavo, capitalistas - obreros, etc.). Partiendo de la realidad, abstrae, teoriza (clasificando todo en categorías, leyes y teoría), concretiza progresivamente, y verifica.

Según Marx, lo concreto representado es nuestra percepción de la realidad, mientras lo concreto real es la realidad. La concretización progresiva consiste en volver a la realidad y redefinir la teoría, las leyes, y las categorías. Marx analiza la economía política del capitalismo en su libro "El capital" utilizando ésta metodología. Marx, en el "El capital" define a la mercancía cómo "todo objeto útil producido por el hombre para el cambio". Por lo tanto, un bien debe poseer cuatro características esenciales para ser considerado mercancía; estas cuatro características son las siguientes:

 es un objeto (es material)

 es útil (posee la capacidad de satisfacer necesidades humanas).

 es resultado de una actividad humana intencional (del trabajo realizado en el proceso productivo).

 el destino de esos objetos es el intercambio (circulación en la esfera económica que implica el cambio de propiedad de dichos objetos).

Para Marx los únicos modos que estudió y producen mercancías son:

 el modo de producción mercantil simple (el resultado de la producción tiene como destino el mercado, salvo la parte que se dedica al autoconsumo)  el modo de producción capitalista (es mercantil pero complejo). Está

caracterizado por la relación social capitalistas-obreros, dónde los capitalistas son propietarios de los objetos y medios de trabajo y los obreros son propietarios de su fuerza de trabajo, entendiendo por ésta la capacidad humana para realizar trabajos. Según Marx, la propia fuerza de trabajo (no el trabajo) se transforma en una mercancía, ya que cumple:

o tiene un objeto (materialidad; el cuerpo).

o tiene utilidad (generar bienes).

o es producida por el ser humano.

o tiene como fin el intercambio

Los conceptos de valor de uso, valor de cambio, trabajo concreto y trabajo abstracto.

Según Marx; toda mercancía es un bien económico, pero no todo bien económico es una mercancía; y toda mercancía debe tener simultáneamente valor de uso y valor de cambio. Para Marx, valor de uso se define cómo la capacidad que tienen los bienes para satisfacer necesidades humanas; es sinónimo de utilidad que la mercancía presta a quién dispone de ella. Por su parte, el valor de uso es un soporte del valor de cambio de las mercancías; para tener valor de cambio, todo objeto debe tener valor de uso. Para Marx, el valor de cambio, es "la proporción en que se intercambian valor de uso de un tipo con valor de uso de otro tipo", pero lo define así en principio. Marx se pregunta que pueden tener en común una mesa con x metros de tela; y dice que no son las propiedades químicas ni las utilidades de dichos objetos, ni el trabajo concreto realizado por quién lo hizo, sino que es el

Menciona Marx, que el trabajo concreto está constituido por un conjunto de actos productivos que se desarrollan de determinada forma que implica un conjunto de destrezas especiales diferentes que suponen también intensidades diferentes, que producen objetos diversos. Agrega que el trabajo humano abstracto es lo abstracto que tiene en común el conjunto de trabajos humanos concretos; cuándo se eliminan todas las características del trabajo concreto queda un simple gasto de nervios, músculos y cerebro o trabajo abstracto.

Los conceptos de valor y trabajo socialmente necesario.

La concreción genérica de la capacidad física, síquica, e intelectual de los seres humanos, constituye el valor de los bienes. Marx dice que el valor de los bienes es distinto del valor de cambio, ya que mientras el valor es la esencia de los bienes en función del gasto de nervios, músculos y cerebro que contiene (trabajo abstracto que encierran los bienes); el valor de cambio es la forma en que se expresa el valor de un bien a través de la proporción que guarda con otro bien (forma en que aparece en los mercados el valor de los bienes).

Marx, reconoce que las fuerzas de trabajo utilizadas en el proceso productivo tienen diferente nivel de calificación. La calificación tiene que ver con la educación recibida por la fuerza de trabajo, con el aprendizaje o capacitación lograda en el proceso productivo, y con la experiencia adquirida en éste. Marx denomina al trabajo más calificado trabajo complejo y al menos calificado trabajo simple; y señala que para determinar el valor de una mercancía no se pueden sumar horas de trabajo simple con horas de trabajo complejo. Dice que es imprescindible manejar magnitudes homogéneas.

Esto lo resuelve, desde el punto de vista teórico, señalando que siempre una hora de trabajo complejo es un múltiplo de una hora de trabajo simple. Cuándo trata de determinar el monto de ese múltiplo, recurre a los datos aportados por el mercado de fuerza de trabajo; a los diferenciales existentes entre los salarios percibidos por la fuerza de trabajo calificada y la no calificada. Dice que el cociente entre los dos

tipos de salario determina el múltiplo que hay que aplicar para transformar las horas de trabajo complejo en horas de trabajo simple.

Marx descubre la enajenación del trabajo en el capitalismo precisamente como la enajenación de la esencia del hombre y de su libertad. También hay una enajenación o extrañamiento del trabajador con respecto a su propia actividad vital, que es el trabajo mismo; pues si el trabajador se enfrenta a su producto como un objeto extraño es porque la misma actividad del trabajo le es extraña ya. Esta enajenación consiste en primera instancia en que el trabajo es impuesto al trabajador y, por tanto, no pertenece a su ser. El trabajo no se manifiesta como actividad vital sino como esfuerzo y fatiga. En el trabajo enajenado el trabajador no se afirma sino que se niega, no se hace feliz sino desgraciado. Así encuentra Marx que en el trabajo el hombre pierde su libertad, porque éste pertenece a otro, al igual que su producto. El hombre sólo puede sentirse libre fuera del trabajo, en sus funciones animales: comer, dormir, engendrar, etc. Pero en sus funciones vitales como humano, en su trabajo, se siente más bien como un animal, Zapata (2011). "Hegel ha sido el primero en exponer rectamente la relación entre libertad y necesidad. Para él, la libertad es la comprensión de la necesidad. "La necesidad es ciega sólo en la medida en que no está sometida al concepto." La libertad no consiste en una soñada independencia respecto de las leyes naturales, sino en el reconocimiento de esas leyes y en la posibilidad, así dada, de hacerlas obrar según un plan para determinados fines. Esto vale tanto respecto de las leyes de la naturaleza externa cuanto respecto de aquellas que regulan el ser somático y espiritual del hombre mismo: dos clases de leyes que podemos separar a lo sumo en la representación, no en la realidad. La libertad de la voluntad no significa, pues, más que la capacidad de poder decidir con conocimiento de causa."

"Cuanto más libre es el juicio de un ser humano respecto de un determinado punto problemático, con tanta mayor necesidad estará determinado el contenido de ese juicio; mientras que la inseguridad debida a la ignorancia y que elige con aparente arbitrio entre posibilidades de decisión diversas y contradictorias prueba con ello

su propia libertad, su situación de dominada por el objeto al que precisamente tendría que dominar. La libertad consiste, pues, en el dominio sobre nosotros mismos y sobre la naturaleza exterior, basado en el conocimiento de las necesidades naturales; por eso es necesariamente un producto de la evolución histórica." Marx (1976).

Marx declara que los hombres están articulados a la naturaleza, y por tanto su vida biológica mental y social depende de esta. Para mantenerse en el mundo y cubrir sus necesidades producen sus propios recursos materiales de subsistencia, solo así pueden afianzan su existencia. El trabajo es, según Marx, la actividad vital del hombre a través de la cual transforma sus propias condiciones de vida y se transforma a sí mismo, es a través de esta práctica como desarrolla sus potencialidades. El trabajo se convierte en una expresión de la libertad humana, pero también en una praxis histórica; y su realización depende directamente de cómo se establezcan las relaciones sociales de producción en una sociedad determinada. El trabajo se presenta como medio de existencia, como un proceso vital en donde los hombres, en un sentido genérico, median, regulan y controlan su organismo en relación a la naturaleza, en él ponen en movimiento las fuerzas naturales que pertenecen a sus cuerpos y a su ser; inteligencia, brazos, piernas, manos, etc., a fin de apoderarse de los materiales de su entorno bajo una forma favorable para su propia vida. Este proceso es una actividad consciente, y por ende pensada, libre y gratificante, Fromm (1966).

El trabajo como actividad vital del hombre y máxima expresión de su libertad, adquiere otras significación ya no es solo aquel que produce riqueza, trasciende en la realización de la esencia humana se reconoce al trabajo como aquello que recrea la vida. El trabajo es libre es un medio para satisfacer las necesidades y es fructífero para la vida porque produce la riqueza de la afirmación del trabajador como ser genérico, que transforma su propio mundo. El trabajo libre dice Marx es una actividad vital que combina teoría y práctica, e incorpora el conocimiento de la realidad y la transformación, de esta en el conjunto de las relaciones sociales, Marx (1976)

La filosofía dialéctica de Engels menciona que el mundo no se compone de un conjunto de objetos terminados y acabados, sino que representa en sí un conjunto de procesos, en el que las cosas que parecen inmutables, al igual que sus imágenes mentales en nuestro cerebro, es decir, los conceptos, se hallan sujetos a un continuo cambio, a un proceso de nacimiento y muerte, no existe nada establecido de una vez para siempre. El materialismo dialéctico nos propone, una interpretación de la realidad concebida como un proceso material en el que se suceden una variedad infinita de fenómenos, a partir de otros anteriormente existentes. Esta sucesión, no obstante, no se produce al azar o arbitrariamente, ni se encamina hacia la nada o el absurdo: todo el proceso está regulado por leyes que determinan su evolución desde las formas más simples a las más complejas, y que afectan a toda la realidad, natural y humana (histórica).

La dialéctica nos ofrece leyes generales, que son el fundamento de toda explicación de la realidad, pero también que afectan a toda la realidad (naturaleza, sociedad, pensamiento) y que son objetivas, independientes de la naturaleza humana. La dialéctica se basa en la evolución de las ideas es decir, un concepto o idea (tesis) generalmente histórica, social o filosófica, al ser desarrollada en detalle abre aspectos diversos que entre sí se enfrenta a su opuesto (antítesis) y como resultado de este conflicto, surge una manera de reconcebirla conciliando aspectos aparentemente contradictorios (síntesis). La síntesis se encuentra más cargada de verdad que los dos anteriores opuestos. El método dialéctico al analizar los fenómenos de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento permite descubrir sus verdaderas leyes y las fuerzas motrices del desarrollo de la realidad. Marx y Engels enunciarán las siguientes tres leyes de la dialéctica:

1. Ley de la unidad y lucha de contrarios. Todo cambia completamente en cuanto consideramos las cosas en su movimiento, su transformación, su vida, y en sus recíprocas interacciones. Entonces tropezamos inmediatamente con contradicciones. El mismo movimiento es una contradicción; ya el simple movimiento mecánico local no puede realizarse sino porque un cuerpo, en uno y el