Al igual que los modelos de filtro, los de recursos limitados no niegan la existencia de limitaciones en la ejecución debidas a estructuras localizadas en las diferentes etapas del procesamiento, tal y como defienden aquéllas. Sin embargo, abogan por concep- ciones «energéticas» de la atención en las que ésta no se asocia a algún mecanismo o estructura cognitiva específica, sino que se define en términos de un conjunto de re- cursos de procesamiento.
A la hora de especificar en qué consistía este suministro existieron distintas pos- turas teóricas, pero la más conocida y la que más influencia posterior tuvo en la in- vestigación atencional fue la que aportó Daniel Kahneman (1973).
Para Kahneman, el atender a una o varias tareas (o a uno o varios eventos) impli- ca invertir un esfuerzo mental, que es una capacidad general inespecífica del sistema de procesamiento humano. La cantidad de «energía» que está disponible en un mo- mento dado es limitada y por tanto se limita así el funcionamiento de los procesos que elaboran la información.
En la Figura 3.3 se presenta un esquema del modelo atencional de capacidad de Kahneman.
De acuerdo con este modelo, se asume que para realizar una actividad y suminis- trarle cierta cantidad de recursos se requiere la selección de la misma. Los criterios de selección vendrían determinados por las disposiciones duraderas y las intenciones mo- mentáneas. Una vez que se ha seleccionado la actividad, el sistema de evaluación de demandas se encargará de determinar qué cantidad de recursos requiere la actividad. La asignación de recursos atencionales a una o varias actividades depende de dos fac- tores, por un lado del nivel de activación del organismo y por otro, de la dificultad de la tarea. Una vez que se ha llevado a cabo la evaluación de las demandas de la tarea o tareas, el sistema responde suministrando la cantidad suficiente de energía.
El modelo que acabamos de describir supuso un cambio significativo en la forma posterior en la que se desarrollaron las teorías y la experimentación en psicología. Por ejemplo, esta teoría permitía la posibilidad de explicar la ejecución de varias tareas a la vez ya que a diferencia de los modelos de filtro la interferencia entre tareas es es- pecífica, es decir, depende del tipo de tarea. En este sentido, la aparición del modelo generó una serie de investigaciones tendentes a estudiar las características de la eje- cución simultánea de más de una tarea en función de la interferencia específica entre ellas, de la dificultad de cada una y de la prioridad asignada a éstas. El modelo de Norman y Bobrow (1975) cuyo objetivo principal fue el análisis de distribución de los recursos es un claro ejemplo de esta influencia.
De acuerdo con el modelo de Norman y Bobrow, la ejecución en una tarea no sólo depende de los recursos atencionales disponibles, tal y como proponía Kahneman, sino también de la calidad de la información perceptiva que entra en el sistema. De esta forma, los autores del modelo distinguieron entre tareas limitadas por los recur-
Disposiciones duraderas Intenciones momentáneas Determinantes directos ACTIVACIÓN Capacidad disponible Política de distribución Actividades posibles RESPUESTAS Diversos índices de activación Evaluación de las demandas de capacidad
sos, que serían aquellas cuya ejecución dependería de la cantidad de recursos dispo- nibles, y tareas limitadas por los datos que se caracterizan porque el incremento de los recursos no hace variar la ejecución de las mismas. Esta distinción entre procesos li- mitados por los recursos y procesos limitados por los datos es importante para expli- car los patrones de interferencia que se producen en la realización de tareas simultá- neas. Si la interferencia es simétrica, es decir, si la ejecución concurrente de dos tareas tiene como consecuencia un empeoramiento de la ejecución de ambas, diríamos que las dos tareas están limitadas por los recursos. Sin embargo, si la interferencia es asimétrica, lo que significa que sólo una de ellas se ve deteriorada en su ejecución, lo que puede estar ocurriendo es que una tarea puede estar limitada por los datos y otra por los recursos.
Para representar gráficamente el grado de interferencia entre dos procesos o ta- reas que compiten entre sí, Norman y Bobrow diseñaron las denominadas curvas POC1(Performance Operating Characteristics). La eficacia en la ejecución en dos ta-
reas simultáneas viene determinada por la forma de las curvas, de modo que ésta será mayor cuanto más se acerque a la ejecución que se espera en la realización de cada ta- rea por separado (véase Figura 3.4).
A medida que nos movemos por la curva POC, los recursos se intercambian entre las dos tareas. Un decremento en la ejecución de la tarea A acompañado de un incre- mento en la ejecución de la tarea B significa que se han traspasado recursos desde la tarea A a la tarea B. Sin embargo, una función rectangular como la presentada en la Figura 3.4, significa que ambas tareas no comparten recursos, o simplemente que una de ellas está limitada por los datos, de manera que el decremento en la ejecución de una de ellas no afecta a la ejecución de la otra.
5 4 3 2 1 0 4 0 1 2 3 CURVA 2 CURVA 1 TAREA B T AREA A
Figura 3.4. Curvas POC.
1 En estas curvas se representa la ejecución en dos tareas simultáneas y sirven para conocer el grado de
Sin embargo, la influencia positiva del modelo de Kahneman en el desarrollo de investigación acerca de la ejecución en tareas duales supuso también la aparición de resultados que pusieron en tela de juicio un supuesto fundamental de su modelo: la existencia de una única fuente, general e inespecífica de recursos atencionales.
Por ejemplo, una predicción de su modelo es que si una tarea A se ve más inter- ferida que una tarea B cuando ambas se ejecutan simultáneamente con otra tarea dis- tinta, C, el grado de interferencia de la tarea A tendría que ser el mismo (en compa- ración con B) aunque ambas se ejecuten con una tarea distinta a C (Vg. tarea D). Sin embargo, los resultados no van en esta línea y se ha encontrado que el grado de in- terferencia de la tarea A con respecto a la B depende del tercer tipo de tarea que se ejecute simultáneamente con ambas.
Como consecuencia de este tipo de resultados surgieron concepciones alterna- tivas a la existencia de una única fuente de recursos general e inespecífica, que de- fendía la existencia de diferentes fuentes de recursos. Estos modelos negaron la existencia de un procesador central común y postularon una serie de módulos o pro- cesadores diferentes que poseían recursos específicos y políticas de distribución de estos recursos completamente independientes. Para distintas tareas existían distin- tos recursos completamente independientes. Uno de los modelos de recursos múl- tiples que más destacó fue el de Navon y Gopher (1979). Su objetivo fue la ruptu- ra definitiva con las teorías estructurales, sustituyendo el concepto de estructura por el de recursos específicos (Roselló i Mir, 1997). De acuerdo con este modelo, la eje- cución en una tarea estaría determinada por la cantidad de recursos que se utilizan y por lo que los autores denominaron «eficiencia» de estos recursos. La eficiencia era entendida como el resultado de la interacción entre las características del indi- viduo que lleva a cabo la tarea, las propiedades de la misma y las características del medio en la que ésta se ejecuta. Entre los parámetros propios de la tarea se encon- traba por ejemplo su dificultad. Un ejemplo de las propiedades del medio estaría re- presentado por la razón señal/ruido. Por último, las características individuales podían ser el grado de práctica del sujeto o su habilidad para desarrollar la tarea en cuestión.
Una asunción del modelo de Navon y Gopher es que cada tipo de tarea requiere de recursos específicos que son diferentes de los utilizados por otro tipo de tarea distin- to. Si se produce interferencia entre dos tareas es que ambas comparten parte de los re- cursos y el grado de interferencia depende de la cantidad de recursos que compartan. La similitud entre tareas, como por ejemplo el que ambas tengan en común la misma modalidad sensorial, es un criterio que los autores del modelo esgrimieron para de- terminar el grado de interferencia y por tanto la cantidad de recursos compartidos. Una mayor similitud implica un mayor grado de interferencia y por tanto una mayor can- tidad de recursos compartidos entre tareas.
Aunque los modelos de recursos específicos lograron solventar las principales crí- ticas realizadas al modelo energético pionero de Kahneman al proponer distintas fuentes de recursos independientes para diferentes tareas, fue esta misma solución la responsable de que el concepto de atención descrito como un recurso energético, ya fuera unitario o múltiple, cayera en desuso hasta su casi total desaparición. Como han señalado algunos autores (Roselló i Mir, 1997; Tudela, 1992) la necesidad de postular tantos recursos atencionales como fenómenos de interferencia se describan sugiere la posibilidad de la existencia de distintos tipos de atención (tantos como tareas distintas)
y por tanto la implicación de diferentes estructuras para cada tipo de atención, lo que nos llevaría a su vez a anular el valor del propio concepto de atención.
Además, la consecuencia de postular una fuente de recursos energéticos nueva y específica para poder explicar un nuevo patrón experimental de interferencia en la eje- cución simultánea de tareas dio lugar a que estas teorías resultaran cada vez más com- plicadas, tuvieran un bajo poder explicativo y, lo que es más relevante, se convirtieran en teorías imposibles de falsear.