HEMISPHERE.
FIGURE 37: EXPERIMENTAL CROSS-SECTION DATA
En el apartado anterior se ha descrito qué es un patrón de uso normal, cuáles son sus componentes y también cuáles son sus límites, para lo cual hemos aludido con frecuencia al concepto de explotación. En este apartado se va a profundizar en esta cuestión, que debe tratarse con atención, pues las explotaciones pueden considerarse las representantes de la creatividad léxica y deben distinguirse de los usos «diccionarizables».
Se explicaba en el apartado 3.1.1 que las explotaciones son la utilización desviada de un patrón normal. Pese a su carácter «typically dynamic, creative» (Hanks, en prensa: 163), estas desviaciones pueden clasificarse y analizarse de forma sistemática. El propio Hanks (en prensa: 164, 173) recuerda a autores clásicos como Quintiliano, que trataron con gran atención la creatividad en el discurso como una de sus virtudes, y entre los múltiples recursos que mencionaban estaban los relacionados con el léxico. Aristóteles emplea la palabra ornatus
para referirse a todo lo que ‘adorna’ el discurso, que lo hace destacable, fácil de recordar y, por tanto, persuasivo39. Las
explotaciones, en definitiva, son el mecanismo que permite aprovechar un recurso léxico existente para confeccionar un uso ad hoc, para un determinado contexto. Permiten emplear recursos conocidos por el hablante y el oyente para crear significados o estructuras nuevas manteniendo −y potenciando− el éxito comunicativo. Son el reflejo de la posibilidad del lenguaje por reproducirse infinitamente con las piezas de las que dispone «por defecto».
Hanks (en prensa: 165-183) propone una clasificación de tipos de explotaciones que ofrece como «tentative and provisional» y, en efecto, la que se expone a continuación varía un poco con respecto a la del autor:
a) Combinatoria b) Coerción semántica
c) Metáforas, símiles y otros tropos d) Juegos de palabras
e) Sintaxis
La clasificación de Hanks incluye un tipo de explotación relacionada con la elipsis que nosotros hemos fusionado con el apartado e), y no incluye ningún tipo relacionado con otros elementos de la sintaxis, que hemos añadido porque se encuentra en la base de datos de CPA.
Sobre la mayoría de estas diversas formas de explotar un verbo se ha hablado en el apartado anterior, y en todos los tipos encontraremos problemas para distinguir los usos normales de los explotados: ¿cuándo las colocaciones empleadas son normales y cuándo anómalas?, ¿cuándo una metáfora ha terminado por constituir una acepción o patrón establecido y cuándo es aún un uso novedoso y prominente?, etc. Para fijar con más precisión el concepto de explotación e intentar despejar estas dudas, Hanks (en prensa: 164-165) expone los siguiente criterios:
a) Las explotaciones son cognitivamente llamativas, es decir, resultan fáciles de recordar porque no forman parte de los usos más comunes: resultan chocantes, divertidas o se destacan por cualquier otro motivo.
b) Son efectivas desde el punto de vista retórico, pues el hecho de ser memorables las convierte en un arma persuasiva.
c) Son correctas y comprensibles pese a separarse de la norma habitual, por ello no pueden considerarse fuera del sistema lingüístico, sino parte de él.
d) Son el origen de muchos patrones normales, es decir, no solo existe el continuum sincrónico que se señalará en f), sino que esta línea continua es también diacrónica: usos que hoy son raros mañana pueden ser normales. Los diccionarios en papel son testigos inmutables que jalonan este proceso dinámico a lo largo de los siglos.
e) Usos normales en un determinado dominio especializado y −añadimos− también en cierto ámbito geográfico o jergal pueden considerarse usos explotados en el léxico general o en otro ámbito geográfico.
f) Finalmente, por varios de los motivos expuestos, con frecuencia no resulta fácil distinguir norma de explotación y, como ya se ha insistido, no existe una división nítida entre una y otra.
Teniendo estos aspectos en cuenta, Hanks establece que existen diversos tipos de explotaciones, según si están relacionadas con las colocaciones, la coerción semántica, el uso de la metáfora o la sintaxis. Describiremos a continuación cada uno de estos tipos.
Explotaciones relacionadas con la combinatoria
Las explotaciones relacionadas con la combinatoria consisten en emplear un sustantivo o grupo nominal extraño como miembro de la combinatoria de un verbo; Hanks (en prensa: 166) las define como «a non-canonical member of a lexical set»:
(87)
a. Las esquinas de ese cocodrilo creado por los dioses fueron estirándose hacia arriba hasta poder sujetar el cielo. (SWC)
b. Unas tropas del LRA […] obligaron a los sesenta miembros de la procesión a cocinar el cadáver que iban a enterrar.
c. Barcelona pedalea. (IULA50)
d. Hablas tu lenguaje de corbata normal, […] de pez que corre, esa luz de fondo inacabable. (SWC)
En los fragmentos anteriores, el evento denotado por el verbo no varía con respecto a su uso normal: cuando, en (87a), se habla de sujetar el cielo, se hace en un contexto de narración mítica azteca en que un ser fabuloso es capaz de realizar esa acción, pero para la lengua general dicho complemento directo es anómalo; en (87b), también la acción de
cocinar es la misma que la del patrón normal, pero el complemento un cadáver es inusual (es la circunstancia descrita la inusual, en realidad); en (87c), es habitual encontrar alternancias semánticas como [[Human | Location]], pero no en el caso de pedalear; finalmente, en (87d) un autor poético ha empleado la combinación el pez corre, cuando en realidad el pez nada.
El grado de prominencia cognitiva de estos diversos usos explotados es distinto: en algunos casos resultarán sorprendentes al lector porque describen una situación anómala y, en otros casos, porque se han empleado como originalidad relacionada con el modo como se expresa un concepto. Recordamos, con Hanks (en prensa: 163), que
sometimes, an exploitation may push the posibilities of language use to extremes. In other cases, exploitations say what needs to be said and are hardly noticeable until a lexical analyst comes along draws attention to them.
Explotaciones por coerción semántica
Las explotaciones relacionadas con la coerción semántica parten de este concepto de Pustejovsky (1995), según el cual un tipo semántico puede verse forzado a un cambio por el contexto de uso. En estas explotaciones, por tanto, no solo cambia una palabra de la combinatoria como en los casos anteriores, sino que es un tipo semántico entero el que se emplea de un modo diferente al usual. Véase el siguiente ejemplo:
(88) Lo de forzar los tulipanes se realiza en climas en los que el invierno no es suficientemente frío. (web)
La combinación forzar los tulipanes, que denota un procedimiento de jardinería, es infrecuente en el léxico general, pero no por este caso aislado en sí (el de los tulipanes), sino que afecta a todas las plantas con bulbo, por tanto, a un tipo semántico específico ([[Plant = Bulbous]]).
Explotaciones metafóricas
Las explotaciones relacionadas con el uso de la metáfora son más frecuentes que el resto; aluden al uso metafórico del verbo, por el cual este deja de tener el significado vinculado al patrón normal para pasar a significar otra cosa. Se distinguen, por tanto, de las explotaciones relacionadas con la combinatoria en que el significado varía. Obsérvense estos ejemplos:
(89)
a. Los años […] se acumulan en el suelo de tu habitación. (SWC) b. Se bebió a tragos largos la frustración de no abrir mentes cerradas.
(SWC)
c. Ya explicó Ángel Rosenblat que [la corriente conservadora] restaura el idioma (SWC)
d. Pensando que aún no había cesado la borrasca de las piedras que le perseguían los oídos (ejemplo del Quijote, cap. 22, primera parte, hallado en SWC).
Los autores de estos fragmentos han usado los verbos figuradamente, creando un giro distinto del normal con fines expresivos. Con frecuencia, los usos metafóricos explotados de los verbos se ven reforzados por complementos que ayudan a configurar la imagen extraña; así, los años se acumulan en el suelo (89a), alguien se bebe la frustración a tragos largos (89b), las piedras persiguen los oídos de Don Quijote formando una borrasca (89d), etc.
No es fácil distinguir en la práctica del análisis de corpus los tres tipos de explotaciones señalados hasta ahora y, en cualquier caso, el criterio del lingüista de corpus será siempre una variable que separará unos análisis de otros. Comparemos, por ejemplo, las explotaciones relacionadas con la combinatoria con las relacionadas con el uso metafórico del verbo en el caso de comer:
(90) Explotaciones relacionadas con la combinatoria
a. El famoso faquir Daja-Tarto […] era un gran comedor de bombillas. También comía ladrillos y cemento. (IULA50) b. Los animales han comido arena a falta de otra cosa y ya han
c. Pasas una semana adelgazando porque sólo comes píldoras. (IULA50)
(91) Explotaciones metafóricas
a. Paco bebió jazz, comió blues y durmió… (IULA50)
b. La victoria es un plato que se suele comer en caliente. (IULA50) c. Parecía dar a entender que ya no quiere rollos que sean de primavera ni pasión que no pueda comerse con un arroz tres delicias. (IULA50)
d. El presentese comía al futuro. (SWC) e. La cultura no se come. (SWC)
Como se decía arriba, en (90) estamos en efecto ante la acción normal de comer en el sentido de ‘ingerir’, aunque los complementos no son ‘un alimento’ como usualmente. En cambio, en (91), cada uno de ellos significa algo distinto: en (91a), puede estarse indicando que ‘Paco vivía solo para la música’; en (91b), se convierte a la victoria en un elemento que alguien disfrutará; etc. No obstante, la distinción entre unos tipos y otros es difusa: podría interpretarse que un comedor de objetos (90a) en realidad no come porque no ingiere un alimento, que la acción es distinta y por tanto que se trata de un uso metafórico, pues se echa mano de un verbo que recuerda a lo que hace el faquir aunque no sea realmente comer. Precisamente, es la combinatoria la que marca de modo muy sustancial el significado del verbo (se muestra en el Redes). Así, consideramos que es necesario trabajar aún más esta tipología de explotaciones.
Explotaciones sintácticas
Finalmente, las explotaciones relacionadas con la sintaxis consisten en uso anómalo de estructuras sintácticas. Así pues, deben distinguirse de las alternancias, que son dobletes de dos estructuras normales. Las explotaciones sintácticas no constituyen una alternancia sino una variación ad hoc que no es habitual y que sonará extraña al receptor. Por ejemplo, las explotaciones que hacen uso de la elipsis de algún elemento argumental no son omisiones por razones de economía lingüística, pues en este caso estaríamos frente a alternancias de elipsis, sino que son omisiones voluntarias de un elemento, generalmente con fines expresivos, así como para resultar más memorable y conciso; así pues, son mucho menos comunes que las alternancias de elipsis. Se trata de casos como los de los títulos como
To Have and Have Not o To Be or Not to Be, o de la frase
(92) De qu[é] te vale tener y tener si no sabes qu[é] hacer con lo que tienes (web).
Estos verbos (tener y ser) requieren tanto en inglés como en castellano el complemento directo y el atributo, respectivamente, y su omisión puede considerarse una explotación.
Otros usos explotados relacionados con la sintaxis serían la creación de pares alternantes muy infrecuentes, en una operación creativa que recupera una posibilidad existente en el lenguaje pero que no se activa de forma habitual en un patrón determinado. Se ha visto con los ejemplos (65-67); igualmente, en el caso del verbo abstenerse, el corpus ofrece casos de uso transitivo, pero son muy escasos con respecto a los usos pronominales:
(93) El hecho de que el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) no fuera una atractiva opción de poder, abstuvo a muchos de sus simpatizantes. (CEsp)
5.4.
Recapitulación y conclusiones parciales
Con respecto a la lexicografía, consideramos que la TNE ofrece un constructo teórico para la fijación de los usos comunes de las palabras, que son los que deben incluir los diccionarios. Los rasgos sintácticos y semánticos con los que se trabaja son suficientemente granulares como para resultarle útil al lexicógrafo, y permiten, por tanto, un trabajo sistemático, que contribuye a ahuyentar las sospechas acerca de la subjetividad de la labor, que todo lexicógrafo responsable se hace: ¿estaré representando un uso general o un uso que yo considero frecuente?, ¿es este uso lo suficientemente frecuente como para incorporarlo al diccionario?, ¿esta palabra significa lo que creo o hay más rasgos escondidos en los datos de corpus que ampliarían o reducirían su ámbito de aplicación?, etc. En el mismo sentido, ayudan a distinguir estas normas de las explotaciones, que no deben incluirse en los diccionarios, que pueden adolecer de dos problemas opuestos: la infrarrepresentación y la sobrerrepresentación, es decir, la infrarrepresentación de acepciones que el corpus muestra como normales y la sobrerrepresentación de usos literarios o creativos que son fruto de un autor y un contexto, pero no son extrapolables al sistema lingüístico. En términos de TNE, pues, el diccionario debe representar usos normales, no explotados, y no ambiguos ni vagos. En este capítulo que concluimos ahora hemos descrito más bien los aspectos teóricos de la aproximación de Hanks. Veamos a continuación la TNE en la práctica a través de un análisis de verbos con se